lunes, 6 de enero de 2020

D. BERNARDO (II)

Como podéis comprobar   también en el nuevo año 2020, que  recientemente ha comenzado, estamos presente en este espacio virtual para hablaros otra vez más de   todo cuanto atañe a Mozos de Cea, tanto en su vertiente actual, como la de su pasado que a priori es el leit motive de la existencia de este blog. Y una vez dicha estas palabras protocolarias de presentación, vayamos al asunto del que quiero hablar, o más bien escribir. Por tanto voy a  continuar hablando   de D. Bernardo Pérez Gil, sacerdote que ejerció su oficio eclesiástico alrededor de 25 años en el pueblo. Ya os comenté en el anterior párrafo que para que no resultará excesivamente largo  escribiría una segunda parte a fin de   seguir conociendo más detalles sobre la vida y obra de este señor. Y es lo que voy a hacer a continuación: retomar el hilo y seguir hablando sobre  este mismo asunto. Por tanto comencemos.  Como ya os comenté en el anterior texto, allá por el año 1950, siempre aproximadamente, fue cuando tomó posesión Bernardo de la parroquia en Mozos de Cea. Pero cuando llegó al pueblo, aún no se había acabado de construir la nueva casa rectoral para que pudiera hacer   su vida diaria en ella. Por esta razón, tuvo que hospedarse en el domicilio  de una vecina del pueblo, concretamente en casa de Trinidad Antón (hoy esa vivienda pertenece a Sunci y David). En abril del año 1956  la vivienda que ocuparía posteriormente este sacerdote,     fue declarara Casa Rectoral. Por ende,  más o menos  fue este mismo año cuando comenzó a habitarla Bernardo, y creo que en calidad de renta ya que abonaba 300 pesetas anuales al obispado  de León por residir en ella. Siempre recuerdo que era con su hermana Sergia con quien convivía en aquel dolicilio. Aunque también con mucha frecuencia solían pasar largas temporadas con ellos sus sobrinos de Villalebrín: Gloria,  Jandrito, Lourdes, Celia... Algunos de ellos estuvieron escolarizados en Mozos de Cea. ( Desgraciadamente también alguna de estas personas murieron relativamente jóvenes) Por cierto, resultó por aquellos años toda una novedad, y  además levantó  gran expectativa, el que colocara un pluviómetro    en medio del corral de su vivienda.   Imagino que cuando se marchó para la parroquia de Villaverde se llevaría aquel artilugio que servía para medir la lluvia caída.
 
Comentaros que cuando llegó al pueblo a tomar la susodicha pensión, le pusieron los tradicionales mayos delante de la puerta de la casa de Trinidad que a priori era como si se tratara de su propio domicilio. Porque era habitual que los mayos se levantaran delante de la puerta del domicilio,  o muy cercano a él,    del fraile, o sacerdote, que "cantaba misa" (oficiar por vez primera la misa en el pueblo). Creo que en aquella ocasión únicamente  le pusieron un mayo. Era habitual poner dos. Como así fue cuando   se pusieron en honor a Fidel Revuelta González, en su "cantamisas". Si no me equivoco fue a principios de los años 60 este evento litúrgico. fueron los únicos mayos que yo conocí personalmente. Pero al respecto mi recuerdo es confuso porque era muy niño por entonces.  Según mi criterio,  los mayos, los cantamisas y demás parafernalia asociada a este asunto  creo que tiene su enjundia, con lo cual en otro texto os hablaré de todo ello. Interés no se si os suscitará, pero estoy convencido de que toda su parafernalia si  pudiera generar curiosidad.  Por ende, quedamos, o quedo, para otra ocasión hablar sobre el tema.

Otro hecho del que voy a hablaros  es el que una o dos veces al año organizaba una reunión  en su casa, con comida incluida. A esta reunión   acudían los otros sacerdotes que oficiaban  por entonces en los pueblos limítrofes a hablar de sus asuntos: Mariano (Villavelasco); Lucidio (Renedo); Gregorio (Villazanzo).Como era lógico, Bernardo también asistía  a las reunión que en su correspondiente pueblo organizaba unos de los sacerdotes nombrados. Lo normal por entonces era  que estos sacerdotes se desplazasen a los pueblos montados en el popular "coche de San Fernando"; ya saben: un ratito a pie y otro caminado. Bueno alguno como Lucidio estaba más "modernizado" y utilizaba  bicicleta.  
 
 




( Aquí podéis ver en esta imagen que data de 1970 y que coincide con el comienzo de la procesión de San Pelayo de ese mismo año, a  los cuatro sacerdotes que nombro arriba vestidos con sus atuendos religiosos de gala porque la ocasión así lo requería. El que lleva el bonete puesto en su cabeza es Bernardo. Como se pude observar tenía buena planta. Por entonces, lo habitual era  que en la celebración de la misa del patrón de los pueblos pertenecientes al  municipio de Villazanzo de Valderaduey estuvieran presente  los cuatros sacerdotes . Qué tiempos aquellos...cuatro sacerdotes había en el municipio de Villazanzo de Valderaduey, en cambio hoy en día uno, o a lo sumos dos. ¡ Anda que no hay crisis ni nada en lo concerniente a este sector!  


Lo que también recuerdo de Bernardo, es que estaba suscrito al periódico "El Diario de León". Lo recibía en su domicilio todos los días a través del correo postal. El cartero de entonces, Cayo Cuesta, era quien se lo entregaba. Según me han contado, parece ser que aquel maestro de infasuto recuerdo,  "Don Piri",  (de este maestro ya os hablé largo y tendido en otro párrafo)  y Bernardo, aparte de utilizar  parecidos métodos agresivos de castigo, compartían también  la afición por la lectura de la prensa y se reunían casi a diario para discutir y opinar sobre el contenido de los periódicos que ambos leían: Bernardo el que ya os he nombrado; "Don Piri" leía el  periódico "Diario Ya". Este noticiero desapareció en 1996. 

Lo que nunca se me ha olvidado es la forma  de vestir  que tenía a Bernardo:  siempre a la antigua usanza;   con  esa típica  sotana negra que los sacerdotes vestían antaño. También acostumbraba a ponerse el típico sombrero de teja, color negro, con borla colgando muy usado por entonces por el clero católico. Recuerdo que por los inviernos solía  ponerse encima de la sotana un jersey de lana negro, creo que esta prenda  se lo había tejido su hermana Sergia. Otra cosa que no se me ha olvidado de él, era  cuando se desplazaba andando a alguno de los pueblos limítrofes los días de mucho sol y calor. Siempre llevaba un paraguas negro de gran dimensión y  lo utilizaba en forma de sombrilla para protegerse del sol. A principios de la década de los setenta sacó el carnet de conducir y de la misma se compró un coche: un Seat 850 blanco. Algún que otro accidente leve sí que tuvo.  Creo que  de conductor dejaba mucho que desear. Aun así,  mucho recorrido le dio al 850 por entones.  Desconozco que paradero final tuvo aquel coche.  Y volviendo al tema de la vestimenta, a mi me sorprendía extrañamente verle cuando se arremangaba la sotana y dejaba al descubierto los pantalones que vestía debajo de la misma. Era muy poco habitual que se mostrará en público de esta forma. Cuando tenía que desarrollar una actividad física si que  recogía la sotana. Sobre todo a la hora de faenar en el popular "huerto del cura". Vergel que  estuvo, o sigue estando,  situado donde  otrora estuvo la desaparecida fragua y el potro de herrar.  Allí cultivaba Bernardo  sus verduras,  fréjoles, patatas... Por entonces disponía de un amplio manantial bien conservado y  con abundante agua. En aquel huerto también había buenos frutales y exquisitas fresas. Y como las tapias estaban un poco deterioradas,  era fácil saltar al interior y pegarte un atracón, normalmente de ciruelas, o de fresas. Confieso que yo  montones de veces salté aquellas tapias, eso sí  con miedo y precaución, pero una vez dentro,  pues  atracón que me daba. Pero como digo con toda la precaución del mundo, porque como te sorprendiera dentro robando fruta, la que te venía encima era de órdago a la mayor. Por suerte nunca me sorprendió. Creo que no fui yo solo el único que robaba  en el huerto del cura. Pocos de aquellos niños de mi generación, y de las anteriores, están libres de este "pecado". En una ocasión uno de aquellos "ladronzuelos de fruta", comentó que de niños él y otras dos criaturas más,  cierta tarde que  estaban dentro del huerto dándose un atracón de  fruta, Bernardo que entra por la puerta. Parece ser que no les vio porque rápidos se escondieron, creo que entre las matas de los fréjoles. La única esperanza que les quedaba era que se fuera lo antes posible para de la misma  largarse a toda leche de allí. Pero para su desgracia no fue así.  Ya que se arremangó la sotana, se sentó en una silla que  por allí tenía y se puso a leer un libro. Así permaneció hasta la puesta del sol. Aquellos tres desdichados  con el miedo metido en el cuerpo aguantaron escondidos sin hacer el menor ruido horas y horas. Estoy seguro que  aquellas criaturas angustiadas,  inmóviles, calladas, temerosas ...las debieron pasar canutas por todo el miedo que tenían metido en el cuerpo.

Bernardo como radical defensor y protector de la moral y principios cristianos, tenía la costumbre de que cuando   se organizaba de noche algún bailoteo en el  pueblo,  salía a la calle al  atardecer con la única intención de ordenar a todos los niños que se fueran todos  a casa para que no asistieran al baile. Sin rechistar obedecían y a ninguno se le ocurría desobedecer por las serias  consecuencias que esto acarreaba.  Pero siempre acababa enterándose  de quien había desobedecido, creo que por boca de algún, o alguna, correveidile que le daba el chivatazo.  Otra anécdota en referencia a  este  sacerdote guarda relación con una de la antiguas tradiciones que se practicaba en el pueblo. Me estoy refiriendo a que el día de año nuevo, tras la misa matinal, era costumbre  el  que cuatro mozos portasen a hombros un sillón acondicionado para tan especial ocasión porque  sobre este sillón iba sentando Bernardo para hacer el habitual recorrido    que  costaba desde el portal de la iglesia hasta su casa.  Prácticamente todos los fieles que habían asistido a la misa le acompañaban durante  aquel corto   trayecto. Para los niños aquel evento era sinónimo de alegría porque a la finalización del mismo,  nos daba una especie de aguinaldo a cada niño y que consistía en una naranja y un puñado de piñones. ¡Y no veas que provecho sacábamos durante todo el año a aquellos piñones...! Algunos los comíamos obviamente; el resto nos servían para practicar en tradicional juego de los piñones. Ya que os he hablado de aguinaldos, aprovecho para comentaros de que entre los años 1956 y 1963, a la casa rectoral llegaba   el queso de bola amarillo y la mantequilla que los norteamericanos entregaban a España como ayuda social americana (Plan ASA) en los duros años de la posguerra. Bernardo era quien se encargaba de entregar las correspondientes raciones de estos productos a cada vecino del pueblo. Por cierto, también formó parte de  aquella  ayuda social americana la popular leche en polvo. Este producto era entregado al maestro.  Recuerdo que eran  las niñas las encargadas de  prepararla en la cocina de la escuela. Luego dos veces al día, mañana y tarde,  nos la tomábamos. 


Alguna que otra anécdota más, así como  otros detalles relacionados con la vida de este sacerdote  de de quien os he hablado podría escribir  si rebusco en los entresijos de mi memoria. No  hay duda de que un sacerdote que haya ejercido su cargo eclesiástico en la parroquia de un  pueblo aproximadamente durante 25 años, como fue el caso de Bernardo en Mozos de Cea, da para escribir largo y tendido sobre el tema. Pero en mi opinión creo que lo más sustancioso de todo cuanto podía contaros sobre la vida y obra de esta persona que ejerció su cargo eclesiástico   en el pueblo, queda escrito en los dos párrafos que he publicado. Y que bien podían servir ambos de homenaje y recuerdo para este sacerdote, que no dudo que  haya originado fobias y filias,  pero aún así con todas sus sombras y sus luces,  ha dejado una huella imborrable en el Mozos de Cea debido a la larga estancia que permaneció de continuo en nuestro pueblo poniendo en práctica   su ejercicio  sacerdotal.  Espero que todo cuanto ha quedado escrito a cerca de la persona nombrada en este párrafo  os haya suscitado cierto interés; o al menos curiosidad por conocer algunos detalles acerca de  las andanzas  de este señor. Como también  espero  que algunas de  aquellas personas lectoras de este  blog,  que en su día coincidieron  físicamente con Bernardo Pérez Gil  en el pueblo, alguna repentina ráfaga de nostalgia consiga hacerles un emotivo cosquilleo en  el corazón, o   en la memoria. Porque todos nosotros, y vosotras,  por entonces éramos tan niños, tan adolescentes, tan jóvenes...vamos,  que a "pie juntillas" creíamos que la vida era infinita; que no se iba a acabar nunca. Y en nuestro cerebro sólo estaba presente la idea de llevárnosla por delante.   Pero...aquí estamos llenos de dudas, y a quien más o a quien menos, es la propia vida la que está progresivamente llevándonos por delante. No nos pongamos "depres", que hemos comenzado recientemente el año y hay que seguir manteniendo el reto de ser felices hasta donde se pueda. Porque recordad que la felicidad es una forma de resistir.

Saludos a todas y a todos.

Rafael.       
 






viernes, 6 de diciembre de 2019

DON BERNARDO


Y aquí estamos de nuevo escribiendo otro texto más que bien pudiera convertirse en un ejercicio de nostalgia. No creo que esta circunstancia pueda resultar negativa porque  habrá a quienes les traiga gratos recuerdos vividos y a otros en cambio quizá les apunte cosas que desconocían por completo, a pesar de formar parte consubstancial de sus vidas. Y una vez dichas estas palabras protocolarias, comenzaré diciéndoos que en esta ocasión voy ha hablaros   de un recordado sacerdote que estuvo en el pueblo oficiando su cargo religioso, yo creo que  alrededor de unos 25 años, y a raíz de su larga estancia en el pueblo,  dejó una huella imborrable. Me estoy refiriendo a  Don Bernardo Pérez Gil y que  era natural de Villalebrín.  Pues bien, según mis cálculos, debió llegar a ocupar su cargo en Mozos de Cea aproximadamente  por el año de 1950, siempre variando un año arriba o año abajo. Digo esto porque según me han contado el primer niño, en este caso niña,  que bautizó en el pueblo creo que fue Nieves González Morán; y conociendo la edad de esta mujer se puede calcular sin mucho margen de error el año que tomó posesión en la parroquia del pueblo. En el otoño de 1975 voluntariamente pidió su cese en la parroquia de  Mozos de Cea, para que lo trasladasen a   la  de Villaverde de Arcayos.  En este nueva parroquia permaneció oficiando su cargo sacerdotal   hasta su jubilación. Si no me equivoco,  los años  que permaneció en Villaverde como sacerdote  creo que más o menos fueron los mismos que estuvo en el pueblo. Respecto a su larga estancia en el pueblo citado, voy a contaros un sonado incidente donde él estuvo implicado. Verás, Bernardo que era cazador, o más bien "escopetero"  no recuerdo verle con una pieza cazada, estuvo a punto de darle matarile a la cigüeña de un disparo. Le falló la mala puntería.  Al parecer le molestaba que el sobrepeso del nido de esta ave ciconiiforme  deteriorara cada vez más el tejado de la torre. Este contratiempo le causó tener serios problemas con los vecinos y autoridades. Por otra parte,     lo que está bien claro es que quienes estuvimos cercanos a su persona, tanto a la hora  de oficiar los actos religiosos en la iglesia, o fuera de la misma, a ninguno nos ha dejado indiferente, como tampoco  se nos ha olvidado  el nombre Don Bernardo Pérez Gil (su popular alias era "perejil")  por su forma de ser y de actuar, la mayoría de veces demasiado agresiva con los niños.  Yo creo que le recordaremos siempre por su habitualidad de utilizar  la agresión física a la hora de imponer castigos, lo cuales  consistían normalmente en:   bofetadas,  capones en la cabeza, tirarte del pelo por la zona de las sienes (su especialidad) ... y cuando no  castigos humillantes; como por  ejemplo  el ordenar ponerte de rodillas delante del altar mayor en medio de la celebración de un acto religioso y otras veces aprenderte el catecismo de memoria durante toda una tarde encerrado en el portal de la iglesia.  Quienes fuimos sus monaguillos conocimos muy directamente algunos de estos castigos por el hecho de  incumplir  alguna de las las obligaciones que requería el servicio litúrgico. Desde luego que a los monaguillos nos traía firmes. Pero no sólo a los de mi generación, también  a los anteriores porque ellos mismos así lo cuentan.  También era muy astuto y de malévolas intenciones  cuando trataba de probar la rectitud de sus monaguillos. Solía dejar a propósito alguna moneda olvidada en la sacristía por ver si alguno de nosotros caíamos en la trampa. Pero como ya conocíamos sus intenciones nadie se atrevió a robar aquella tentadora moneda. Otra astucia que tenía era el del vino dulce que utilizaba para la ofrenda de la misa. Para que ninguno de nosotros a escondidas  le diéramos  un trago a la botella de aquel vino  solía ponerla una marca, creo que invisible. Pero yo sé de algún monaguillo que se pegaba su buen trago y el pícaro lo rellenaba con el agua sobrante que quedaba en la vinajera. Y me da que Bernardo ni se enteró porque nunca supe de alguien que  fuera castigado por esta fechoría. A no ser que se hiciera el "ignorante", cosa que dudo. Por cierto, los recortes de las hostias, las de comulgar se entiende, si que nos las regalaba y allí dentro de la sacristía nos las comíamos. Hubiera venido de perlas darse un trago de aquel vinacha dulzón después de comerse aquellos suculentos recortes de las hostias porque a veces se quedaban pegados a la garganta, pero ni dios sea atrevía a ello. Por si acaso.

 
 
 
 
 ( Esta fue la esquela que apareció en la prensa informando del fallecimiento de Don Bernardo Pérez Gil. Consta del 27 de mayo de 2013, a la edad de 90 años. Sin duda una edad longeva la de su muerte. Los últimos años de su vida los pasó ingresado en una residencia de León en compañía de Sergia, su hermana, la cual  estuvo conviviendo con él durante  toda su vida sacerdotal )



Pero también es de recibo el reconocer que su comportamiento con los niños, no se basaba sólo  en imponerles   castigos, también se mostraba  con ellos bastante generoso. Da fe de esta circunstancia  el que tradicionalmente nos daba el aguinaldo el día año nuevo y que  consistía en una naranja y un puñado de piñones. Y también a principios de noviembre  nos regalaba a todos los niños el popular "picacho" (un pedazo  de pan cortado de las hogazas que las mujeres llevaban a la iglesia como ofrenda el día de Todos lo santos y los Difuntos). Una costumbre que había por  entonces era la de que  cuando los niños nos encontrábamos jugando en plena  calle y  cuando lo veíamos pasar junto a nosotros,   rápidos nos acercábamos a él para besarle la mano. Este gesto del beso   normalmente era gratificado con la entrega de un caramelo. También recibíamos  caramelos de su mano todos los niños, cuando nos reunía en los prados de "El Río" y organizaba un modesto e infantil corro de lucha  leonesa. Muy competido y con mucho "pique" entre nosotros, la verdad. Otra cosa que en su momento resultó muy gratificante, fue el que  nos dejase a todos los niños, hablo en genérico,  ir a ver la televisión a su casa. Con el incordio o molestia que esto suponía, añadido a que de vez en cuando alguna golosina nos repartía. Quiero comentaros también que él fue quien más se interesó por que hubiera Teleclub en el pueblo. Primero cedió el portal de la iglesia para colocar allí dentro un televisor con el fin de  que todas las personas del pueblo tuvieran acceso a verla. Luego ideó y gestionó la construcción del edificio del actual Teleclub en el "Campín de la Virgen".  Siempre se mostró muy interesado y predispuesto  en traer algo de distracción a la personas del pueblo. Recuerdo que unos cuantos años antes de la existencia del Teleclub,  hizo posible la distracción utilizando  un proyector de cine, o de filminas más bien, que representaban normalmente escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, de la Biblia;  como también  los cuentos populares de siempre, ya saben: "Alí Babá y los cuarenta ladrones", "Blancanieves", "Cenicienta", etc, etc.,..Mientras que de forma manual una a una pasaba  las filminas dentro del proyector, nos iba   leyendo las escenas que se  reflejaban en la pantalla; o más bien en la pared. A mi personalmente me encantaba este tipo de, pongamos "cine mudo", aunque con matices.  La proyección era habitual que fuera en el edificio de la escuela y siempre los domingos por la tarde. Acostumbraba a haber  gran afluencia de espectadores.


Quiero comentaros  también que por entonces el país,   por razones sobradamente conocidas, vivía bajo la imposición del "Nacionalcatolicismo" y éste ejercía el control de decisión en los espacios sociales e imponía seguir a traja tabla los perfectos de la religión cristiana. Por esta circunstancia,  los sacerdotes normalmente por aquella época  eran muy de púlpito y confesionario; así como el  de celebrar todo tipo de eventos religiosos.  Bernardo seguía con   fervor estos mandatos religiosos, los cuales inculcaba  estrictamente a sus devotos feligreses, la mayoría de veces a través de las correspondientes homilías  que predicaba desde el púlpito.  Aunque actualmente en la iglesia de Mozos de Cea no haya púlpito, hace unos cuantos años atrás sí que lo hubo. Personalmente yo lo conocí y por esta razón recuerdo a Bernardo subido encima de aquel púlpito  unas veces  sermoneando y otras   dirigiendo rezos y cánticos a sus feligreses. En una de las antiguas reparaciones de la iglesia hicieron que este artilugio  desapareciera. Su estructura metálica aún se conserva en un recinto de la iglesia conocido popularmente como "el trastero". Lo que a mí particularmente me ha quedado bien claro es que este sacerdote  consiguió   que la mayoría de personas que residían por aquellos años en el pueblo, tuvieran una gran devoción por la fe católica por su asistencia en casi todos los  actos religiosos que celebraban dentro del la iglesia. Sin importar que éstos se celebraran en días festivos o laborales.  Durante el  ejercicio sacerdotal de Bernardo en el pueblo era una constancia la conmemoración de diversos   eventos religiosos. Por esta  razón  era  habitual cada año la  celebración de novenas, procesiones, misas, vigilias, etc.  en honor a una amplia lista  de  santos y   vírgenes. A no ser que estuviera indispuesto,  nunca  faltó a diario   la misa de mañana;  como  tampoco el rezo del Rosario todas las noches desde el mes de octubre hasta junio.   Los constantes actos  litúrgicos   de la semana santa, incluidas procesiones y calvarios,  a pesar de suponerle  un continuo ajetreo dentro y fuera de la iglesia,  siempre los llevaba a cabo con rigurosa solemnidad y  puntualidad. Otra episodio religioso que nunca faltaba cada año era la catequesis, o la "doctrina" como popularmente se la conocía. Los niños éramos  quienes asistíamos a la catequesis que  normalmente se impartía  a la tarde al salir de la escuela. Por  entonces existía el catecismo de primer, segundo y tercer grado; o sea que para todas las edades catecismo. Por tanto:  desde los siete años a los catorce ración de catequesis diaria.  Había que aprenderse el catecismo de memoria, porque si Bernardo te hacía una pregunta del mismo, y no la sabías, o la contestabas mal, del castigo  no te librabas.   Y que no se te ocurriera llegar tarde a la catequesis sin justificación, o hacer "novillos" . Ante esta circunstancia  se mostraba implacable  con los severos castigos.   Desde luego que no le temblaba la mano ni las órdenes  a la hora de imponerlos. También quiero comentaros,   que no  sólo se dedicó exclusivamente  a ejercer su oficio sacerdotal, también se implicó seriamente en enseñar a los jóvenes del pueblo la enseñanza básica.   Muchos de aquellos jóvenes por entonces  tenían escasos conocimientos de la enseñanza primaria debido a que los maestros de entonces no se molestaban mucho en enseñársela, y en mi opinión creo que los niños tampoco se esforzarían  en aprenderla porque nadie les obligaba a ello, razón por la cual muchos de aquellos niños salían de la escuela casi sin haber aprendido lo más elemental de la enseñanza.   Por lo tanto, la implicación de Bernardo  en favor de instruir a   los jóvenes del pueblo es digno de todo elogio y agradecimiento. Recuerdo que impartía las clases  por la noche. Solo acudían varones. Lo hacía en la segunda planta del derribado edificio de la escuela   en una habitación que  estaba acondicionado para este evento. Cuando se construyó el Teleclub  los dos últimos años de sus clases nocturnas las impartió en este edificio de reciente construcción. Como anécdota, comentaros que por aquellos años de clases nocturnas, aparte de la enseñanza primaria, los jóvenes también aprendieron a jugar a las damas. El tablero  y las fichas de las damas fue un regalo que  hizo Bernardo a "sus alumnos". Él fue quien le enseñó las reglas del juego de damas. Años después, las reglas del juego,el  tablero y las fichas  fueron pasando a las sucesivas generaciones para que siguieran practicando este juego.  Y por cierto, no solo impartió clases nocturnas, en alguna que otra ocasión, cuando por alguna circunstancia la maestra que daba clases diurnas a los niños en la escuela y por alguna causa se ausentaba,  él era quien la suplía. Recuerdo que también durante estas clases, su temida mano ejecutó alguno de sus habituales castigos corporales. Por tanto no le importaba que estuviera fuera de "su territorio", el seguía impartiendo  castigos físicos. Como si nada. Supongo que sería algo consustancial a su forma de ser con los niños, tanto como fuera o dentro del recinto de la iglesia. Y lo malo era que cuando te zurraba el cura, o la maestra,  no podías ir a casa quejándote que te habían pegado. Por que bien, te contestaban con el : -¡Algo habrás hecho para que te peguen!; o en su defecto,   recibías una seria  reprimenda por parte de los padres creyendo que te habías  portado mal. Como podéis comprobar, por entonces  era  bastante habitual que los niños  recibiéramos  cachetes a menudo y con la desgracia de que los recibíamos en  todas partes:  en la escuela, en la iglesia, en la calle, ... Por suerte a día de hoy prácticamente se ha erradicado la violencia a la hora de aplicar castigo a los niños. Al menos positivamente al respecto hemos evolucionado.



 
 
( Aquí en esta imagen podéis ver a Bernardo posando con varios niños y niñas, y  también adolescentes,  de Mozos de Cea junto al antiguo portal de la iglesia que  aún conservaba sus deterioradas puertas de madera. Por cierto, también aparece en la fotografía la que ejercía por aquella época de maestra en el pueblo , natural del mismo, Emilia Díaz Rodríguez. Según mis cálculos por la edades de algunos de los niños que aparecen en la imagen, creo que  la foto está sacada a principios de los años cincuenta. Probablemente al poco tiempo de llegar  Bernardo a Mozos de Cea para  tomar posesión de su nueva parroquia )
 
 
 

Había pensado hablar de la vida y las andanzas de Bernardo Pérez Gil en un sólo texto, pero me da que aún quedan algunos recuerdos o anécdotas más asociados a su personas y   no es cuestión de seguir explayándome por que la extensión del texto se haría excesivamente larga. Circunstancia que  temo que acabaría aburriendo, o perdiendo interés, por lo cual he llegado a la conclusión que es mejor dejarlo para una segunda parte.  Quizá el siguiente texto, para no perder el hilo. Con lo cual si seguís interesados en conocer más detalles sobre la persona de la que hablo en este párrafo,  es sólo cuestión de esperar el tiempo preciso. De momento dejo publicado esta primera parte que espero os haya resultado entretenida. Con este objetivo está escrita, si no se consigue, la próxima trataremos de hacerlo mejor.

Saludos a todas y a todos, y las pretensiones de ser felices, que nunca flaqueen.

Rafael.

 



prueba

sábado, 2 de noviembre de 2019

2 DE NOVIEMBRE DÍA DE LOS DIFUNTOS EN MOZOS DE CEA.






Con la publicación de este video que sirve de homenaje y recuerdo  a todos los difuntos de Mozos de Cea,  no solo a los que están enterrados en su cementerio vecinal, sino    también para todas aquellas personas nacidas en el pueblo y que a lo  largo del tiempo han fallecido  y de ellos  tan sólo nos quedan sus nombres que arrastran tras de sí  su infinita ausencia y  un emotivo recuerdo; así como  también nos enseñaron la importancia de no olvidar de donde venimos.   Tal como indico, con la publicación del mencionado video este blog  mozosdcea26   cumple cinco años de existencia virtual. Fue en noviembre de 2014 cuando publiqué el primer texto en el blog. Y durante todo este tiempo de forma interrumpida cada mes, a excepción del mes de agosto,  he ido publicando un párrafo, cuando no dos. En ellos he ido  dejando vivencias,  momentos, recuerdos, tradiciones…. del pasado de Mozos de Cea. Mucho de lo narrado  personalmente lo he vivido in situ; otras veces en cambio cuanto dejo publicado ha sido información que conozco por boca de otras personas. Son personas que vivieron directamente los momentos que narro y por ello me resultan fidedignos; a veces mucho más fiable que la que nos llega a través de otras fuentes de información,  como por ejemplo  los libros. Y llegando a este punto, aprovecho para agradecer a todas las personas  del pueblo, alguna ya tristemente fallecidas,  por la   información que de todas ellas  he   recibido  para que yo pudiera escribiros los textos correspondientes.   A lo que iba, que son cinco años continuamente hablado del pasado de Mozos de Cea. Una información que tengo almacenada  en el “disco duro de la memoria”. Y es a este disco donde acudo cada vez que necesito escribir en el blog. No dudo  que  en más de una ocasión habré “patinado”  y por esta razón varias serán la veces que  me   habré equivocado.  Resulta  muy difícil memorizarlo todo sin un margen de error.  Muchos de los recuerdos en ocasiones se tornan confusos por lo remotos que han quedado  en el tiempo, con lo cual al  escribirlos hasta yo mismo muchas veces  tengo mis dudas a cerca de  si realmente es tal como lo cuento.     Estoy convencido de  que  más de una persona que conoce a ciencia cierta todo  cuanto voy escribiendo del pasado,  por haberlo vivido en primera persona,  dirá que no sucedió tal como yo lo relato porque le doy una versión diferente a la realidad. Una cosa que sí  os puedo asegurar es que jamás trato de inventarme nada  porque no tendría sentido, como tampoco  razón de ser en este blog inventarme historias.  Por eso siempre es de agradecer que me den un toque de atención cuando lo que han leído y está  escrito por mi mano no concuerda con la realidad.

Cinco años tal como os indico arriba he estado escribiendo   de forma continuada en este blog acerca del pasado, y a veces el presente de Mozos de Cea.  Como sobradamente conocéis, la mayor parte de lo que aparece escrito son sus recuerdos ya muy remotos  y que intrínsicamente están vinculados  a su idiosincrasia,  genuinamente labriega y a sus ancestrales costumbres y todo  con el fin de que no se pierdan todas sus identidades en  la inmensidad y profundidad  del olvido. Y ya se sabe que cuando desaparecen es como si nunca han existido. Y este lamentable hecho contribuye más si cabe a hacer más realidad la España despoblada y olvidada. En mi opinión, subjetiva por supuesto,  todos los pueblos que olvidan su pasado están condenados a que su futuro quede en entredicho.  Por esta razón todo cuanto escribo, tomando como referencia el antiguo pasado de Mozos de Cea,  tal como personalmente hago a través de la palabra en este blog con mayor o menor suerte,  en cierta medida contribuye a alejar los  fantasmas del olvido y a su vez  intentar que el pulso del futuro siga latiendo, aunque débil por razones obvias, pero latiendo que a priori resulta  transcendente y de vital necesidad. Por consiguiente, me seguiré de momento citando en este blog  con mis habituales escritos, lo cuales  a veces soy consciente de que resultan  excesivamente largos y está claro que la brevedad y sencillez de los mismos seguro que  acabaría siendo una  lectura más amena.   A ver si conseguimos tener más capacidad de síntesis  sin que esta circunstancia reste relevancia a lo escrito. Y en ello estamos.

Saludos para todas y para todos y a continuar en la pelea de tratar de ser felices.
 





sábado, 5 de octubre de 2019

LLUVIA Y TORMENTA.



Un recuerdo que tengo de la época de mi niñez y adolescencia, vivida ambas en el pueblo, es el de la lluvia.  Por entonces   caía con bastante asiduidad la época en que eran más propicia para que apareciera. En mi opinión,  pienso que   en la actualidad la lluvia en el pueblo no hace tanto  acto de presencia como por entonces y la necesidad de ella sigue siendo igual de imperiosa por el bien de las cosechas. Creo que  las razones de que llueva con menos frecuencia que antiguamente  son  de sobra  conocidas, pero no viene al caso comentarlas aquí ahora porque la existencia del blog obviamente está para otros menesteres como son la de hablar sobre el   pasado de Mozos de Cea, y en algunas ocasiones también de  su presente, y no del controvertido cambio climático que por desgracia tan de actualidad está. Pues bien, como digo llovía con bastante frecuencia y en abundancia, por esta razón  no era habitual padecer  las pertinaces sequías  que suelen poner  en "jaque" a las cosechas, o   seca hasta las fuentes.   Aunque bueno, por entonces si alguna de aquellas  perjudiciales sequías hubieran tenido la mala intención de aparecer, ya se trataba  de que esto no sucediera     con las correspondientes rogativas  que se hacían para este fin en forma de procesión. En el transcurso de celebración de  este evento religioso se sacaba  la imagen de San Isidro el labrador y durante los tres días antes del Ascensión, se hacia un largo recorrido en procesión  por las fuera del pueblo. Cada día  se hacía por un sitio diferente. Durante el recorrido,  el sacerdote, por entonces Bernardo Pérez Gil, entonaba una retahíla de plegarias, o letanías más bien, mayormente en latín, implorando la venida de la lluvia  en beneficio de la próxima cosecha. No se si esta parafernalia litúrgica sería eficaz o no, el caso es que  año tras año se repetía la tradicional procesión con el mismo objetivo y parafernalia.  Por cierto, a raíz de las rogativas, recuerdo que por entonces se tatareaba   una especie de estrofa y  que decía lo siguiente:

Lunes letanía,
Martes letanía,
Miércoles letanía,
Jueves la Ascensión,
Viernes a la escuela
Sábado al rincón
y Domingo al sol.

Otra cosa que   recuerdo es   que, debido a la abundante lluvia que caía durante todo el año,  los manantiales que hay dispersos por todo el término de Mozos de Cea no solían secarse ninguno de  de ellos. Esto incluía también a la fuente del "El caño" porque las  corrientes subterráneas de agua que abastecían a esta fuente no se agotaban.  Por suerte no llegó a secarse  nunca, porque de lo contrario hubiera sido una  verdadera "catástrofe" porque la mayoría de los vecinos del pueblo por aquellos años   aprovisionaban sus hogares    con el agua de esta fuente.  Otro recuerdo que tengo de entonces también asociado a la lluvia, es el de las calles embarradas. Al no estar asfaltadas como por suerte  lo están  en la actualidad, se convertían en un  puro barrizal cuando llovía, con el agravante de que se encontraban casi todas en bastante malas  condiciones para transitar por ellas, lo mismo  estuvieran secas o mojadas.  Cuando  eran puro barrizal  se hacía de imperiosa necesidad  calzarse  madreñas para caminar sobre ellas para  así evitar  el contacto con el barro. Por lo tanto, el transitar de un sitio para otro   calzando  madreñas era una constante. Recuerdo que por entonces había madreñas de diferentes formas, colores  y dibujos;  que las vendían  en  comercios de Sahagún, Cea, Almanza para este fin...    en otras ocasiones   venían al pueblo  vendiéndolas y que  también había algún vecino en el pueblo de esos "manitas" que se fabricaba sus propias madreñas, cierto que eran un tanto rústicas, pero  útiles que a priori es lo que vale. Por cierto, a las madreñas era una costumbre ponerlas pequeñas suelas de goma en las base de  cada una de sus tres patas. Otra situación común que se daba durante los días de lluvia eran las molestas y   preocupantes goteras. Cuando llovía con intensidad  y además de forma continuada,  había tejados que parecían una "regadera" por tanto agua  que se filtraba través de sus agujeros  al interior de la casa. Cuando estos sucedía, enseguida se apresuraban a poner donde caían las  goteras,  cualquier  recipiente, sobre todo calderos, con el fin de que goteara en su interior  y así evitar que se mojará el suelo.   Aún  retengo en mi memoria ese monótono y continuo soniquete   del agua cayendo dentro  del caldero.  No quiero olvidarme tampoco  de aquellos paraguas, normalmente de tela negro y de enormes dimensiones y con  recias varillas de acero.  Casi en todos los hogares disponían de  uno, el cual  hacía un gran servicio a pastores y agricultores cuando faenaban en el campo en días lluviosos. Lo que también se quedó gravado en mi memoria, por estar envuelto en emotiva nostalgia, es una especie de refrán que expresábamos en voz alta los niños de mi generación en el pueblo cuando veíamos aparecer con su mágico y espectacular colorido el arco iris una vez que escampaba. Decía lo siguiente:

Cuando llueve y hace sol
sale el arco del Señor.
Cuando llueve y hace frío
sale el arco del Judío.

Doy fe de que era cierto el que aparecían de forma diferente ambos arcos iris en esas dos situaciones  que indica el refrán.



( Ya que he citado arriba el arco iris, en esta sugerente imagen  podéis observar su presencia en Mozos de Cea.  Como parece elevarse desde la torre; o también caer sobre el tejado de la misma. En mi opinión,  se trata del Arco del Judío por su poca visibilidad. Si se tratara del Arco del Señor, estoy seguro que  sus sietes colores resaltarían más y se harían más perceptibles a la vista )


Y ya que estoy hablando sobre la lluvia en Mozos de Cea, aprovecho para comentar también  sobre otro fenómeno atmosférico como es la tormenta, o la nube, como popularmente así se nombra   en el pueblo cuando  hay truenos y relámpagos. Yo creo que las tormentas vienen apareciendo  actualmente con la misma asiduidad y contundencia tal como lo hacían en el pasado a la hora   de  descargar  truenos y rayos.  Por tanto al respecto  nada ha variado. Lo que pasa que a día de hoy, en lo referente a los apagones eléctricos, ya no es como sucedía en aquellos lejanos años,  por que en cuanto se formaba una tormenta, por muy de baja intensidad que ésta fuera, el apagón de luz estaba asegurado. Y no penséis  que enseguida se restablecía el corte de luz, en absoluto. Te podía durar todo un día, o más,  esa avería. Ahora que lo pienso, yo creo que el motivo de que se apagará la luz con facilidad por entonces se debía a que la potencia electríca era muy baja, a 125 voltios llegaba a los hogares, cuando lo normal  son  225. Por esta razón en Mozos de Cea, cuando se quería instalar un electrodoméstico dentro los hogares, como éstos siempre funcionaban a 225 de potencia, había que enchufarlo a un voltímetro para que el electrodoméstico de marras funcionase. A principios de los setenta del siglo pasado ya entraba en todos  los hogares a 225 la potencia de la luz. Supongo que esto evitaría en parte  el que no hubiera tantos apagones durante las tormentas.  Muchas veces los apagones se debía a  que  se saltaban con suma facilidad "los plomos" (el diferencial para entendernos)  del transformador. Cuando ocurría este contratiempo,    suponía que el pueblo estuviera unas cuantas horas sin luz hasta que no viniera a poner en funcionamiento el diferencial  un señor de Bustillo de Cea, creo que de nombre Alipio. Este señor   era  quien se dedicaba al mantenimiento de la electricidad  por varios pueblos de la zona y también iba   casa por casa de cada vecino  para cobrarles   los recibos del gasto de la luz . Otra recuerdo que tengo es que  cuando se preparaba de noche la tormenta, había que tener cerca las velas, o el candil,  porque tarde o temprano no nos librábamos de echar mando de uno de estos dos  artilugios. Confieso que a mí es que desde siempre me han atemorizado los truenos y relámpagos. Además por entonces,  para que te entrara   más canguelo,  era costumbre que durante la tormenta  empezarán  a contar algún suceso  en que   la caída de un  rayo había matado a una persona en un determinado pueblo cercano.  Aquellos comentario contribuían a aumentar el miedo y con ello crear un clima de  temor y angustiosa inquietud.    Os escribiré algunos sucesos luctuosos que al respecto se comentaban por entonces . Empezaré por el   que he oído en muchas ocasiones,  como es el de que en Villaselán a la mujer de un tal Goyo, la mató un rayo que entró por la chimenea cuando estaba faenando en el fregadero.   También que en Santa María del Río (Santamar)  a otra mujer, creo que  de nombre Piedad,  el rayo la mató cuando estaba en la era descargando un carro de mies. En Villamartín de Don Sancho, también un rayo debió matar a otra persona. No tengo noticia alguna sobre este trágico episodio.   Otro suceso que escuché, aunque parece  ser que éste resultó ser  más grave que los anteriores citados, ocurrió en Valdescapa. En este pueblo el trágico episodio  se debió a que el rayo   empezó su descarga sobre una llave de la luz y  se fue extiendo su deflagración a través de los cables de la electricidad del interior de la casa, matando e hiriendo a quien encontró en su camino. En Castroañez, ahí no hubo muertos ni heridos, pero  la caída de un rayo fundió los eslabones de cadena que  utilizaban para tocar la campana. No se cuanto hay de cierto en todos estos casos, si realmente son verídicos o forman parte de la tradicional  leyenda urbana asociada a las tormentas. No se, pero cuando te lo cuentan unos y otros, aunque con versiones diferentes  e inverosímiles,  acabas por creértelo.  En  Mozos de Cea personalmente no conozco  algún caso grave   que haya sucedido en tan trágicas circunstancias. Supongo que "rebuscando" en su historia más antigua, algún caso de caídas de rayo que han cometido su estropicio si que habrá acontecido. Lo que resulta obvio es que si el rayo hubiera matado a algún vecino del pueblo este hecho se  sabría con toda seguridad porque obviamente, cuando hay muertes en estas circunstancias,  nunca se olvidan y este trágico suceso va pasando de boca en boca de generación en generación.





( Aquí podéis ver en la imagen el viejo transformador del arriba os hablo. En su pared frontal la inscripción  LI (León Industrial) que era a quien pertenecía este edificio. En la actualidad este antiguo transformador está fuera de servicio. Dejó de funcionar cuando la compañía Iberdrola absorbió a León Industrial. Desde principio de los ochenta del siglo pasado es la compañía Iberdrola quien suministra la electricidad al pueblo.  El edificio del antiguo y desactivado transformador situado   al final de la calle "Los Huertos" está actualmente bien conservado.   Desconozco la fecha en que fue construido este edificio que a día de hoy ya es propiedad del pueblo. En el año 2010 pintaron sus paredes exteriores )  


Y dejando al margen tan  dramáticos sucesos, sean verídicos o no, quiero comentaros algunas de las supersticiones que se ponían en práctica durante la tormenta como supuesta medida protectora Una de ellas era encender la "vela del Jueves Santo". Esta vela era la que había estando luciendo noche y día dentro de la iglesia los días transcendentes de Semana Santa, creo que  con la finalidad de  "velar al Santísimo". Todas las mujeres del pueblo llevaban su particular vela a la iglesia esos días con el mismo fin y permanecían encendidas todas las velas  juntas luciendo delante del altar. Una vez finalizada la Semana Santa, se llevaban para sus casas el resto de la vela que no se había consumido. Y como digo, se volvía a encender para que su luz sirviera como protección contra la tormenta. Otra de la supersticiones habidas por entonces, era la de poner una llave  de metal en interior del recipiente de mimbre (cesto, escriño, canasto...)  donde estaba incubando sus huevos una gallina clueca, (o cureca como popularmente se decía).  Al parecer existía  la creencia de que los truenos podían  matar el embrión de los huevos; razón por la cual   introducían esa llave por creer que tenía poderes preventivos contra el  trueno .    Otra cosa que habitualmente se hacía  por entonces cuando se desataba aquella intimidatoria tempestad de rayos y truenos,  era  santiguarse  y rezar una oración que servía como conjuro para implorar protección . Decía lo siguiente la oración:

"Santa Bárbara bendita
que en cielo estás escrita
con papel y agua bendita
y en el ara de la cruz.
Paster noster, Amen Jesús. "

Desconozco si  el conjuro de ipso facto, o se tomaba su tiempo, causaba o no el efecto deseado, lo único que se es que al rezar la oración   la gente quedaba más tranquila y decrecía su canguelo. Por cierto, había algunos pueblos, como por ejemplo Velilla de Valderaduey, que en la torre tenían instalada una campana pequeña, o "campanín" en el argot popular, que solían  voltearlo de forma incesante, en el verano  en especial,  con el fin  de tratar de  alejar a la tormenta por temor  a que les apedreara las cosechas. Aunque dudo  mucho si aquel estruendoso ruido del campanín   tendría la capacidad  intimidadora  suficiente para  alejarla del pueblo. Intentarlo con ganas si que lo hacían por entonces. En Mozos de Cea no tengo conocimiento  alguno de que existió en su día una campana de esta índole  para los fines reseñados. Igual es que eran más incrédulos al respecto. No sé. Bromas aparte, lo mismo que conjuros, supersticiones o creencias, lo que debemos tener siempre en cuenta es que la tormenta resulta ciertamente muy peligrosa por el riesgo que corre  nuestra vida, siempre  estemos a merced de su peligrosidad sin protección alguna. Es aconsejable que los  lugares que atraen al rayo con facilidad  los evitemos a toda costa durante la tormenta.  Casos de muertes a causa de la caída de rayos han ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad. Y seguirán ocurriendo por desgracia. Una cosa que no quiero que se me olvide comentaros es que los postes, o torres,  de la electricidad de alta tensión ( conocidos popularmente como "palones de la luz" )   que están situados dentro del terreno de Mozos de Cea, todos ellos llevan instalados un pararrayos, supongo que esta circunstancia servirá para que los "asesinos"  rayos no se acerquen al núcleo urbano de nuestro pueblo. Bueno, es una suposición mía que no se hasta cuanto hay de veracidad en ella. Al menos en el pueblo no  hemos vivido una situación tan  dramática como la vivida en Valdavida la mañana del 26 de agosto de 2016,  cuando la caída de un rayo estuvo a punto de matar a tres jóvenes de el pueblo citado. Unos de ellos resultó seriamente herido y   tuvo que ser evacuado en un  helicóptero de urgencias  hasta el Hospital de León. ¿ Si hubieran estado situados esos "palones de la luz" que cruzan una parte del término de Mozos de Cea   cercanos al lugar donde se produjo la caída del  rayo citado hubiera ocurrido tal siniestro en Valdavida?. Eso es algo que nunca sabremos por muchas hipótesis que nos hagamos.

Y hasta aquí todo este extenso párrafo, en el cual os he hablado de la lluvia y las tormentas, fenómenos atmosféricos y eléctricos que acontecían en el pasado en Mozos de Cea, y que también en el presente acaecen, aunque a mi juicio la  intensidad es menor  y el  riesgo se mantiene en condiciones parecidas. Espero que os haya resultado amena su lectura, o al menos interesante información.

Continúen todas y todos  tratando de ser lo más y mejor, de felices claro.

Rafael.

 
prueba

viernes, 6 de septiembre de 2019

AGOSTO, 2019



   ( A Rogelio Madrid Valencia, 1936-2019,  inmemoriam)


Es evidente el que muchos de los pueblos que están en parecida situación de desamparo y abandono  como   Mozos de Cea,  y que todos ellos están circunscritos  a la que tristemente se conoce como "La España vacía",   en verano llegan a multiplicarse su población. El hecho de que incremente su población  se debe a que en verano, y en especial durante el mes de agosto, regresan  varias de las personas nacidas, o vinculadas a nuestro pueblo.  Se trata de  personas que en su día, por diversas circunstancias  se vieron, o nos vimos, yo también me incluyo,  en la necesidad de emigrar a la ciudad para poder  mejorar las  condiciones de vida. Bien es cierto que cada año  se va disminuyendo el número de personas que en verano regresamos a disfrutar del tiempo de vacaciones al pueblo.  A pesar de tan preocupante y  pesimista  circunstancia, durante este pasado mes de agosto yo aún  pude comprobar in situ   que la vida bullía de forma moderada   por la calles  de Mozos de Cea y también en  otros lugares concretos, como por ejemplo en el interior del  bar o el domingo de mañana  a la hora en que los feligreses acudían a la iglesia para asistir a la celebración de la misa.      Es obvio que cuando existe una considerable presencia de personas en el pueblo este optimista hecho invita, o más bien posibilita,  organizar cualquier  tipo de evento tanto lúdico como gastronómico. Todo ello con el único  fin de disfrutar  en agradable convivencia entre vecinos e influirle vida  y alegría a Mozos de Cea que tan falto está de ambos durante el resto de año.   Y esto fue lo que aconteció durante el mes de agosto en el pueblo porque fueron varios  los eventos reseñados los que se celebraron  en el transcurso del  pasado mes de agosto, en los cuales   hubo una considerable   asistencia vecinal en todos ellos. A continuación escribiré un breve comentario sobre los mismos. Pienso que  de esta manera quienes no tuvieron la oportunidad de estar presente y disfrutar de los susodichos eventos, al menos conocerán como transcurrieron. 
 
Comenzaré  con el que se celebró en primer lugar. Día 8 de agosto. Como viene siendo habitual cada año,  el día que se celebra al atardecer la comida-cena popular, por la mañana se lleva a cabo la tradicional facendera, (también  conocida como hacendera). Este día la facenderá consistió en el segado de hierva y limpieza del parque de "La barrera", aunque también es nombrado de forma oficial "El parque de la laguna de las eras". Una vez limpio el mencionado  parque,  los trabajos comunales se trasladaron  a la "Bolera Campos de María". Esta labor comunal   de adecentar la bolera se realizó con el fin  de jugar un campeonato de bolos que estaba programado celebrarse durante dos días alternos.  Al termino de la facendera, el presidente de la junta vecinal de Mozos de Cea, Félix Pacho Pacho,  convidó a todos los que habíamos participado  en los trabajos comunales a un suculento lunch el cual  degustamos con muy buen apetito y en agradable acompañamiento dentro del aula social y cultural, ubicado ésta como sabéis en el nuevo edificio del antiguo teleclub.  
 
 
 

 
 

 ( En esta imagen se puede ver el momento de la facendera llevada  a cabo en el parque de "La Barrera". Aparte de la limpieza y segado del parque, se colocaron también  los bancos y mesas que iban a ser   luego utilizados  en  la comida popular. )
 
 
Y llegó el atardecer del día 8. Alrededor de cien personas, (esta vez menos presencia que en años anteriores)  se  reunieron en el parque "La Barrera"  para participar y degustar, por supuesto,  la tradicional "comida popular", que si no me equivoco se viene organizando  de forma ininterrumpida desde agosto de 1991. Precisamente fue en el término conocido como "El cesto", a la sombra de una chopera hoy desaparecida,  cuando se celebró por vez primera esta comida popular que a través de los años se ha ido repitiendo, aunque nunca más se volvió a celebrar en el lugar original. Durante muchos años  su lugar habitual  fue  "Los prados de la herencia" hasta que se construyó el citado parque. Y a partir del 2006 es en este lugar donde se celebra anualmente la comida popular en agosto.  Este último año el menú consistió en  unas exquisitas viandas que fueron  cocinadas por expertos profesionales en la materia. Lástima que al final perdiera su exquisitez por enfriarse.  No faltó la fruta, las pastas, el café y licores que como cada año acostumbra a  obsequiar a los presentes del "ágape popular" la junta vecinal y la Asociación Cultural y Deportiva "Montes de Rio Camba". Otra evento que ya viene siendo habitual cada año al finalizar esta comida tradicional, es la proyección de una película. Este evento se le conoce como "Cine al fresco". Todos los años la película se había  proyectado dentro del recinto del parque,  pero este año, debido a la fría, rozando a gélida,  temperatura que había en el interior del parque, se decidió proyectarla en un sitio más cálido. Por tanto el proyector, pantalla  y demás artilugios cinéfilos, se trasladaron a la calle "Plaza San Pelayo" para guarecerse del frío. Y  allí se emitió la película "Dumbo", la cual fue vista por una minoría de espectadores.  








( Aquí podéis observar en esta imagen al personal en plena comida, o más bien cena popular por que ya era de noche cuando se  comenzó a cenar.  Que no os confunda la luz que se refleja. En absoluto pertenece al  sol, sino  a la que irradian dos potentes focos instalados recientemente para ocasiones como ésta. Por cierto, las viandas preparadas  por profesionales de la cocina para esta cena consistieron en:   carrilleras de ternera, chuleta de cerdo y chorizo criollo. Un menú de primera, sin duda. )

 
Día 11: Este día estaba programado jugarse el XXII Campeonato  de bolos leoneses "Villa de Mauzas". Este campeonato   se juega habitualmente el día de San Pelayo, pero parece ser que   este último año debido a las altas temperaturas,  la organización del evento decidió  posponerlo para este día.  Esta misma situación  ocurrió el pasado año por que también se decidió aplazarlo, aunque en aquella ocasión  fue mas bien  por culpa de la lluvia.  Cuando en agosto  de 2018 se jugó este campeonato  tuvo una buena acogida por que la inscripción de jugadores fue cuantiosa. Razón por  la cual el campeonato felizmente pudo jugarse. Cosa que por desgracia este año no ocurrió así. Debido a la nula inscripción de participantes el primer día (también estaba programado  finalizarlo el día 13), así como  por  el desinterés general que se percibía en el ambiente, la organización decidió suspenderlo. Espero que solo haya sido un leve contratiempo  y que para el 2020 vuelva con la fuerza y la competitividad de costumbre  a celebrarse nuevamente este campeonato  de bolos leoneses  "Villa de Mauzas", bien el día del patrón, o cuando la situación sea más propicia. Sería una lástima, y una gran pérdida, que  desapareciera por la tradición y solera que ha conseguido merced a esos 22 años que de forma ininterrumpida  se ha celebrado   el campeonato el día del patrón.  Pero bueno, como dice el refrán, "que no hay mal que por bien no venga", el día 10 quienes estábamos con ánimos e ilusión  para llevar a cabo el campeonato, y al ver que esto no era posible, ocho personas de los allí presentes decidimos echar una  partida de bolos a la "vieja usanza". Y es lo que hicimos. Pero eso sí, con la premisa de que el que perdía, pagaba.  Una cervecita nada más. Ya se sabe que jugando "al pierde paga" se  pone un poco más énfasis competitivo en  cada tirada.  En fin; que fue una animosa y entretenida partida de bolos que disfrutamos plenamente  aquella tarde. 




( La imagen muestra el momento en que se estaba jugando  la partida de bolos a la antigua usanza, tal como he comentado. Mario en primera fila:  el "namen one" en todo cuanto se trata del asunto de los bolos leoneses. En los campeonatos, es quien dicta las normas y lleva la suma de los puntos obtenidos.  En sus tiempos jóvenes  bien se le podía considerar todo un artista jugando por el arte que mostraba en cada tirada de bola. Maestro en el "ahorcado" y el "birle", sin duda. Aunque tal como dice el refrán: "quien tuvo, retuvo", aún muestra pericia, pero el tiempo y su  limitación física no perdonan )
  
 
Por cierto, también el día 11 a la tarde  hubo otro evento gastronómico en el parque de la Barrera.  En esta ocasión el "menú" consistía en   corzo guisado  con patatas (Corzo autóctono  cazado por Maxi de Lucas Barreales)  Pero no fue exclusivamente esté el único plato que degustaron los allí presentes, porque como es  una pausible costumbre,  siempre   algunas de las comensales asistentes  aportan al correspondiente evento gastronómico sus particulares viandas con el fin de que  haya mayor variedad de menú para mejor disfrute de los estómagos de los allí presentes. Como algo anecdótico comentaros que  al principio creo que  alrededor de cuarenta personas estaban apuntadas a este evento culinario, pero a última hora fueron agregándose más comensales  y superó la cifra de sesenta. ¡Que manía tiene la gente de apuntarse a última hora! ¿No se dan cuenta de que esto  resulta un contratiempo para quien organizan o controlan el menú?  En esta ocasión resultó una  autentica faena porque esto impidió  que  algunos se quedaron con las ganas de repetir, porque según tengo entendido,   el guisado estaba "de diez". Hasta quienes en principio andaban reticentes en acudir a la comida por tratarse de carne de corzo,  acabaron elogiando a Juli, la experta  cocinera, por haber preparado   tan suculento   guiso.   Vamos que  de estrella Michelin para arriba.  No creo que quien haya probado  sus apetitosos  guisos populares  tendrá la desfachatez de cuestionar la concesión de esa estrella; o de una luna si hace falta. Porque se lo merece.   



 
  
( En  esta imagen podéis observar otro evento gastronómico celebrado en el parque "La Barrera", del cual ya hablo arriba. Se trata del día que degustaron el suculento  corzo con patatas. Como se puede apreciar en la imagen la fiesta culinaria estuvo muy animada )
 

 

Día 13:  Según mis cálculos, creo que habían  transcurrido cinco años desde la última vez que se organizó una fiesta en plan verbena nocturna en Mozos de Cea. Pues hete aquí que este año Beatriz de Lucas (Bea), quien regenta el bar en el pueblo, se lió la manta a la cabeza y de forma sorpresiva e inesperada  organizó el martes día 13 una fiesta nocturna. Para seguir la tradición de hace varios años atrás, cuando  Ramón, (o Ramoncín, tanto monta, mota tanto, ) siempre acostumbraba a organizar en esta misma  fecha  un multitudinaria verbena,  razón por la cual ningún  pueblo  limítrofe  se le ocurría  organizar fiesta  alguna este día. Temían que resultara ser un fracaso   porque  todos  jóvenes, y menos jóvenes, acudían de pleno a Mozos de Cea. No se que atractivo encanto desprendía  Ramoncín por entonces  para que resultaran tan exitosas  las fiestas que organizaba. Hay que reconocer que los preparativos y el cartel anunciando su fiesta se lo curraba requetebién, supongo que esta debería ser la razón de por qué la peña acudía en masa a Mozos de Cea aquella noche.  Pero lamentablemente  aquellos eran otros tiempos que me temo, que por razones obvias,  no se repetirán. De ahí que la verbena de este 13 de agosto de 2019, amenizada por el DJ, Richard,  residente en Lugones (Asturias) aunque vinculado directamente a Santa María del Río, en principio para mí  no presagiaba éxito alguno; más bien todo lo contrario. Transcurría la noche y aquello parecía que estábamos en "familia" los asistentes. Pero al fin de forma progresiva iba acudiendo la peña, con botellón incluido, y  la cosa se fue animando, con lo cual  el panorama cambió obviamente para mejor.  Se veía una considerable presencia de jóvenes y adolescentes  en Los Prados de la Herencia que es  donde se organizó la verbena y se colocó una barra.    La verbena creo que duró hasta alrededor de las seis de la madrugada. Desconozco si al final el balance  le salió positivo o negativo a la organizadora. Está claro que supuestamente se podrá saber si el próximo año  nos monta  otro festejo parecido, aunque seguro que ya sin  el factor sorpresa . Esperemos que así sea para darle alegría al pueblo,  y al cuerpo de lo que participan en el baile. Aunque en realidad los jóvenes que  disfrutan bailando  son muy pocos;  por contra  se cuadruplican aquellos que les va más  el bebercio. Quienes  realmente animan el cotarro con su continuo bailoteo  es la gente mayor. Una lástima, la verdad.  







(Aquí  tenéis este colorido y sugerente cartel el cual anuncia la fecha en que  iba a celebrarse la fiesta , o verbena nocturna,  en Mozos de Cea. La verdad es que ya se echaba en falta un cartel parecido al que se muestra en esta imagen   anunciando  el correspondiente festejo del día 13 de agosto en Mozos de Cea. ) 

Dia 21: Quiero hacer reseña de este día por llevarse a cabo un acto luctuoso y para mí personalmente emotivo. Se trató de la misa de cenizas en memoria de Rogelio Madrid Valencia y también de Concepción Conde Pacho. Confieso que mucho me entristeció conocer la noticia del  fallecimiento de Rogelio.  Siempre mantuve con él una cordial y animosa  relación de amistad  y además  supo valorar en su justa medida mis inquietudes literarias.   Donde estés amigo, que la eternidad te sea leve.
   


Día 25: Está claro que cuando el calendario indicó  esta fecha,  a  la mayoría de veraneantes nos  estaba llegando el final de nuestra estancia en Mozos de Cea,  por lo cual  ¿qué mejor despedida del verano que hacerlo con otro evento culinario?.  Pues dicho y hecho. En esta ocasión se preparó un guiso de "Patatas a la riojana" (ya saben papas cocidas con chorizo y pimiento), por supuesto que Juli fue la encargada de cocinarlas con esa particular  maestría con que aliña sus guisados populares.  También de forma voluntaria, o generosa, algunas de las comensales aportó para la ocasión sus suculentos postres caseros elaborados con destreza   por ellas mismas. Alrededor de una treintena de personas, entre mayores y niños, se reunieron para esta ocasión en el improvisado comedor que se acondicionó dentro del aula social y cultural.

No quiero olvidarme de que a raíz de multiplicarse la población en Mozos de Cea, durante el mes referido, la estupenda  terraza del bar, rodeada de  frondosos árboles y con su "pavimento" de  césped natural,   era habitual que estuviera  muy concurrida de mañana y de tarde por personas del pueblo y también foráneas.  Aviso para navegantes,  esta terraza es un lugar idóneo para observar ese mágico espectáculo que es la puesta del sol.  También durante el pasado agosto no faltaron las animosas charlas  en los "populares maderos" (bancos públicos) Está claro que las cálidas noches de verano invitan a la tertulia al sereno.  Otra cosa que tampoco viene faltando en agosto durante las tardes de domingo es  el juego del bingo y  que en mi opinión  aparentemente viene a remplazar a  aquella lotería popular que se jugaba antiguamente en Mozos de Cea. En la actualidad el bingo se juega  dentro del aula de cultura. Es habitual  que sean las mujeres las únicas que lo jueguen.   Bueno, también   en alguna que otra ocasión participa en este juego de azar algún hombre. Lo que está bien claro es que se lleva casi una treintena de años sucesivos jugando cada verano al bingo en Mozos de Cea. Y sospecho que felizmente  continuará jugándose porque a las mujeres se las ve animosas y puntuales acudir cada tarde de domingo al aula de cultura pata divertirse jugando al bingo. 


(  La terraza del bar una mañana de domingo )




( Por la tarde también la terraza del bar  estuvo muy animada )

 
 
 
( Estas dos imágenes dan fe de lo concurrido que solía estar la terraza del bar durante este pasado mes de  agosto,  tanto a la mañana como por la tarde. Sin duda alguna que los momentos vividos en la terraza del bar de Mozos de Cea, acompañados de una buena tertulia y refrescantes consumiciones, resultaron muy placenteros. Quienes  tuvieron la oportunidad de los disfrutarlos in si tu,  lo saben )
 
 
 
 

Y así entre eventos gastronómicos, lúdicos y amenas charlas de madero y terraza  y demás placenteros momentos vividos, agosto fue llegando a su fin. Esta  circunstancia hizo que inevitablemente el goteo de  veraneantes regresando de nuevo a sus lugares de residencia fuera incesante. Pero estoy seguro que dentro   del equipaje de  regreso, se llevarían también   la nostalgia  por  los días perdidos del verano.  Y ahora estamos inmersos en septiembre; el verano se va progresivamente extinguiendo y este hecho hace que Mozos de Cea  vuelva a encontrarse  con su cruda  y triste realidad. Lo mismo que todos   los pueblos de alrededor, no me cabe duda alguna. Otra vez el silencio, el vacío, la soledad, ...tomará posesión de calles y lugares públicos para hacerse notar en toda su mayor plenitud el concepto de la "España olvidada y vaciada", que tan tristemente está de actualidad. De momento Mozos de Cea, por suerte, -toquemos madera-  no se encuentra en esa descorazonadora lista de pueblos vacíos. La treintena de personas que  aún continúan residiendo durante todo el año en Mozos de Cea, a las cuales debemos mostrar un infinito agradecimiento,   consiguen que siga sobreviviendo y a su vez  resistiendo  a su despoblación total; lo mismo que a su inevitable destino, el cual cuando se haga una realidad, acabará ocasionando  la pérdida de su acervo cultural, tradicional y  todas sus identidades. Pero de momento, como digo, resiste y esto nos da la posibilidad de quienes en su día emigramos por diferentes circunstancias o necesidades vitales, volvamos al pueblo en verano para  reencontrarnos con los recuerdos de la infancia y también con esa libertad que la mayoría de veces es incapaz de proporcionarla la vida urbana. En definitiva: volvemos con el propósito de contribuir con nuestro aporte personal e ilusión  a que Mozos de Cea sea un pueblo al que se le continúe sintiendo vivo.  

Y esto fue todo lo más relevante  que he  podido comentar en relación a lo acontecido en el pueblo este pasado agosto 2019. Tal como lo viví- o vivimos- os lo cuento. Espero que os haya resultado entretenida su lectura.

A seguir siendo, o tratando de ser, rabiosamente felices, todas y todos.

Rafael.
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