domingo, 8 de abril de 2018

PREGONEROS


Aquí estamos de nuevo  haciendo acto de presencia   con el propósito de continuar sumando    más momentos de memoria a este espacio. Esto obviamente significa retrotraerse  al pasado  con el fin de  rememorar  antiguas  costumbres,  como por ejemplo aquella en que los niños  de Mozos de Cea, cuando venían a vender  al pueblo los pescaderos y carniceros, nos encargábamos de pregonar la  mercancía que traían por las calles del pueblo. Aquellos vendedores  solían tener  una única  parada, la cual    estaba situada  en la denominada  "Plaza del pueblo. Para quien desconoce la ubicación de la susodicha plaza decirles que está  justo  enfrente del consultorio médico, aunque por aquellos remotos años era el edificio derruido de la antigua escuela quien allí se encontraba situado.   Generalmente aquellos  pescadores y carniceros,   venían con su Citroën, conocido popularmente también como "Dos caballos,  o   "Cirila".   Como aún no tenían instalado un equipo de megafonía  en sus coches,  para anunciar el género que traían teníamos que ser los niños quienes nos encargábamos de ese cometido.  Recuerdo que casi sin darle tiempo a que  parase    el coche el vendedor de turno  ya    estábamos todos  arremolinados  ansiosos e impacientes  delante de la ventanilla   y con gran barullo le pedíamos  que nos eligiera para ir a pregonar porque esto suponía ganarnos unas pesetillas, o un duro si alguno de estos vendedores era muy espléndido.  Normalmente íbamos en pareja pregonando por las calles del pueblo el género que vendía con este soniquete: ¡Se vende pescado en la plaza!. ( o carne ) ! Y así una y otra vez gritando la misma cantinela durante todo el recorrido.  Algunas mujeres al oírnos solían salir a la puerta para preguntarnos que pescado traía.  La respuesta era decirlas  el nombre del mismo pescado que antes de comenzar a pregonar nos  había indicado  que traía el pescadero. Una cosa que conocíamos    de sobra era quien de aquellos  pescaderos pagaba más  por pregonar.   Por  esta razón sabíamos a cual de ellos    había que   ponerle   más  empeño e insistencia  para que nos eligiera   como pregoneros. Uno de aquellos buenos pagadores era un señor de Santa María del Río  al que le apodaban "El perrillos de Santamar", que por cierto,  venía con una moto y sobre él dentro de una caja de madera traía la pesca.  Si  se daba la casualidad de que estos vendedores llegaban al pueblo y los niños nos encontrábamos dentro de la escuela recibiendo las correspondientes clases lectivas, no les quedaba más remedio que llamar  a la puerta de la escuela y  pedir a la maestra que le hiciera el favor de dejarle  dos niños para ir a pregonar. La maestra normalmente correspondía el favor y los niños   seguíamos un orden de turno para este cometido con el fin de que todos tuviéramos la misma oportunidad de ganarnos las pesetillas correspondientes. 
 
 Por aquellos años de la polca, además del pescadero arriba mencionado,  venían a vender al pueblo otros del mismo gremio. Uno de aquellos era natural Villazanzo de Valderaduey y de  nombre Ángel. Se le conocía popularmente como "El hijo del tuerto de Villazanzo". El pescado lo  traía  en una vieja furgoneta DKW de color  verde. Más o menos por aquellos años  también veía otro pescadero a vender al pueblo   al que familiarmente se le llamaba Gilio.  Trasportaba el género en una    "Cirila´" y su manera de ser era muy   dicharachera.  Recuerdo que  cuando instaló el  equipo de megafonía en su coche  más que utilizarlo  para anunciar el pescado que traía,  lo empleaba para cantar canciones, mayormente  de Manolo Escobar.  Por esta forma  de ser tan juerguista adquirió el popular mote de " El Cantamañanas". Las últimas noticias que conozco sobre ésta persona es que la  patológica  adicción que tenía al juego de las cartas fue su perdición.   Siguiendo con  este asunto,   por aquellos remotos años  era una costumbre el que las mujeres del pueblo cuando iban  a comprar pescado fueran con  el típico plato de porcelana  para llevarse  dentro del recipiente su compra. Como por entonces no había básculas digitalizadas, ni nada por el estilo,  los pescadores pesaban la compra con las  antiguas  romanas. Muchas mujeres  no se fiaban del pesaje y por eso era normal que   sospechasen que algunos gramos  les "tangaba" el vendedor de turno a la hora de  pesar con aquel artilugio.   

 


(Aquí podéis ver en esta imagen el coche Cirila del que hablo arriba y a su derecha aparece una de aquellas  romanas   utilizaban para pesar los antiguos vendedores que iban a Mozos de Cea)

 
Respecto a los carniceros que venían  a vender al  pueblo  por  aquella época,  uno de ellos era natural de Las Grañeras.  Se  llamaba Gaudencio y también era de los que conducía una Cirila para transportar su mercancía, en este caso  cárnica.   Contaré algo anecdótico al respecto. Hubo una temporada por entonces que a varias personas del pueblo les dio por consumir las típicas manos de cerdo, o patos de cerdo como popularmente se les conoce por el lugar.  Como este señor no traía los suficientes para abastecer a todos los consumidores, alguna  de estas personas en ocasiones impacientes salían a  esperarle   mucho antes de que   entrara con su Cirila al pueblo para  no quedarse sin las ansiadas piezas del cerdo. ¡Anda que no generó polémica y conflictos  los patos de marras  entre los  habituales consumidores! Por cierto, como el  tal Gaudencio    también era  de los que   hacían  la única  parada en la plaza del pueblo,  necesitaba a los tradicionales pregoneros para que anunciaran su mercancía. Otros de los carniceros que venían al pueblo a vender era Natalio: natural de Villazanzo de Valderaduey y  tenía cierta cojera. Era de lo más rudimentario porque  venía con un caballo negro a vender. El jamelgo sobre su lomo     transportaba la carne que iba dentro de unos serones de mimbre. Recuerdo que reiteradamente  expresaba la misma frase y soniquete como despedida cada  vez que terminaba de vender la carne  a  una vecina y se encaminaba hacia  la puerta de  otra  con el mismo propósito. Esta era la frase con la que se despedía: ¡Vamos con la música a otra parte!  Creo que falleció ya hace unos cuantos años, pero tengo entendido que a una edad muy longeva. Y eso que el recuerdo que  de él tengo por aquella época es el de una persona que vestía  chaleco y pantalón de pana negro y del mismo color  era su boina. Vestimenta que era  de uso habitual entre las personas mayores.   








(En esta imagen aparece un burro que lleva sobre su lomo un serón de mimbre. Idéntico al de la imagen  era aquel  serón que  llevaba sobre su lomos el caballo de Natalio)




 ¿Sabéis que aproximadamente a  mediados de la década de los sesenta y comienzos de los setenta, de siglo pasado claro está, Laudelino Villafañe (Laude para los amigos y conocidos) también anduvo vendiendo carne en Mozos de Cea?  Efectivamente es el Laude que sobradamente conocemos la mayoría y que es natural de Villamartín de Don Sancho. Todo un "pipiolo" era por entonces cuando venía al pueblo con su Cirila a ejercer su profesión de carnicero.   Normalmente era carne de oveja o cordero la que vendía. A pesar de que fue una ocupación  temporal que dejó hace ya un montón de años,  continua aún teniendo la habilidad y el saber que requiere este oficio porque cuando las circunstancias lo requieren así lo demuestra.  Ya lo dice el refrán: quien tuvo, retuvo. Por cierto, como con la bocina de su Cirila se bastaba para avisar a las vecinas de su  presencia en el pueblo, no necesitaba a los tradicionales pregonaros para anunciar la venta de su carne.  Estaba claro que  el equipo de megafonía y las estridentes bocinas de los automóviles, acabarían "matando" a los pregoneros. Sin duda fue una muerte anunciada. 

 Hasta aquí este, pongamos viaje, a través de la memoria y que ha servido para hablaros acerca de las costumbres y anécdotas  asociadas a los  antiguos pescadores y carniceros que iban a vender a Mozos de Cea. En la actualidad, por suerte, aún lo siguen haciendo,  pero en mi opinión  bastante diferente a la manera en que se  realizaba por entonces esta venta ambulante.  En principio el medio de transporte de los vendedores está  mejor  acondicionado que antes  para  conservar en perfectas  condiciones el género que comercializan   y por supuesto  que el pesaje está digitalizado, con lo cual se evita seguir con las antiguas  sospechas de que te vayan a tangar unos cuantos gramos en el peso con las anticuadas romanas.



Largos días y plácidas noches para todas y todos

Rafael.

 
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domingo, 25 de marzo de 2018

INVITADA

Continuando con el capítulo de invitados, para la ocasión traigo un texto relacionado con la semana entrante que tan hondo significado tiene para la religión cristiana, como es la Semana Santa, la cual empieza hoy con la festividad de Domingo de Ramos. La autora del texto, por tanto invitada, nos deja una visión nostálgica y personal de como vivió en su infancia aquellos tiempos remotos  esta semana básicamente  litúrgica. Muchos de los momentos y vivencias que describe, y las cuales son auténtica añoranza,  las conozco y he vivido in situ. Os comento que el texto que ha continuación voy a publicar  está transcrito literalmente de la revista "Concejo Abierto",  de la cual a principios del milenio se editaron tres números de la misma. Sin más dilación, os dejo con esos recuerdos.



LA SEMANA SANTA EN EL RECUERDO
 
Después de la rigurosa Cuaresma llegaba a nuestras vidas, con el Domingo de Ramos, la Semana Santa. Era una semana larga, llena de actos  litúrgicos, mañana y noche: algunos actos se hacían pesados y parecía que no iban a terminar nunca, otros como  "las tinieblas", resultaban amenos incluso divertidos, sobre todo para los niños, a pesar de que eran días de oración y recogimiento.
 
De los recuerdos más gratos que tengo de la Semana Santa en el pueblo de Mozos, es sin lugar a dudas, el que era para mí, todos los años, un "maravilloso monumento". Estaba confeccionado con sábanas y colchas blancas y adornado con flores en su interior; tenía que ser  una estupenda morada  para Jesús Sacramentado. No había en los contornos otro que se le igualara.
 
Emocionante era la ceremonia de la bendición de los ramos, así como la procesión que se formaba para la recogida de los mismos. Los ramos, los traían del "Monte de Valdescapa", de un arbusto que allí crecía y que llamaban "patagallina"; iban a por ello los mayordomos de la iglesia.
 
   " Pueri hebraeorum
    Portantes ramos olivarum
    Obviaverunt Domino
    Clamantes et dicentes:
   " Hosanna in exceslsis"

El sacristán se los iba dando al cura, éste a su vez a cada uno de nosotros que besábamos el ramo y la mano del sacerdote. Después de esto, el celebrante, salía al portal con la cruz y una parte de los cantores, de manera que unos cantaban dentro y otros fuera:

    "Gloria. Laus et honor
    Tibi sit Rex Criste, Redenptor:
    Cui puriles decus
    Promposit hosanna pium".

A continuación el Cura daba la puerta con el mástil de la cruz y la puerta se abría entrando todos a la Iglesia para continuar la ceremonia.
 
Por la noche en el Rosario se cantaba: "Jesús que triunfante entró, Domingo en Jerusalén, por Mesías se aclamó, y todo el pueblo en tropel a recibirlo salió".
 
El lunes y Martes Santo, por las mañanas, Calvario, en la noche Rosario donde cantaban las estrofas que continuaban del Domingo de Ramos: El lunes: "Jesús que al morirte te vas". El Martes: "Martes Santo se juntaban..."El Miércoles Santo se confeccionaba el "Monumento", para todos un día especial, pero quedaba apagado. Ese día ya había "Oficios" (Misa, lectura de la pasión) y por la noche "tinieblas". En las "tinieblas" se leían los textos que llamaban "elementaciones"; se recitaban alrededor de una mesa y cuando se terminaban, entraban los cantores a la Sacristía para entonar "Miserere"; las voces graves y profundas de los hombres en el recinto incomparable de la Iglesia, casi en penumbra y sólo iluminada por las velas, nos hacían vivir el momento más sentido y hondo de la Semana Santa.

Mientras se iban apagando las velas del candelabro, una por una, hasta llegar la oscuridad más absoluta y entonces, daba comienzo la "hecatombe": el ruido estridente de las matracas, "carracas" y "ranas" accionadas por los niños y niñas, y alguna que otra patada de los mozos, hacían que el momento fuera impresionante.

El Jueves Santo por la mañana, había Misa y se trasladaba el Santísimo al Monumento cantando el "Pange lingua gloiriosi...", los santos se tapaban y los actos religiosos los avisaban los niños con sus matracas y carracas porque no se podía tocar las campanas. Desde ese momento, cada vecino llevaba una vela para "lucir" al Señor. Gustaba ver a los Mayordomos turnándose en la ceremonia que constituía cortar el pabilo de las velas para que éstas lucieran mejor. Los niños sin saber muy bien porqué entrábamos una y otra vez, nos gustaba ver el trasiego de gente entrando y saliendo de la Iglesia, haciendo la reverencia ante el "Monumento", rezar, salir y volver a entrar...

Por la tarde, Procesión de la cruz; al finalizar la misma, se cantaba "Llegué a contemplar, la pasión y la muerte de Cristo". Por la noche de nuevo "tinieblas", "con elementaciones" "Miserere" y "carrancada".

Por las noches, mientras estaba expuesto el Santísimo, los hombres se quedaban a velarle en la Iglesia. Hora Santa, y según el rumor, para honrar al Señor, se bebía algún "traguín" de "aguardiente", aunque esto no está confirmado, nunca sabremos lo que aquellos hombres serios hicieron durante aquellas largas noches de tantos años además de velar al Santísimo; sin duda, también esto ha pasado a la historia y formará parte de la leyenda de nuestra Semana Santa.



( A principios de la década de los noventa del siglo pasado, durante varios años sucesivos se organizaba un calvario nocturno por las calles del pueblo. En esta imagen podéis observar uno de esos momentos de su celebración)  


El Viernes Santo, calvario, oficios, procesión de la Cruz y Adoración de la misma, se cantaba: "Pésame Señor de haberos ofendido...", ese día se desmontaba el "Monumento". Los alfileres utilizados para la confección del mismo, y ya como una tradición, se repartían a la chiguitería que hacía con ellos un juego. Se repetían los actos por la noche.

El Sábado Santo, por la noche, Vigilia Pascual, Bendición del Fuego, Bendición del Cirio Pascual, Bendición dela gua en la Pila Bautismal y Misa Solemne este acto se hacía  por la mañana, muchos de nuestros mayores todavía lo recuerdan.

El Domingo de Pascua...las campanas, volvían a voltear.
 
 

Autora del texto: Mª Dolores Pacho Pacho (Lola)



Nació y se crió en Mozos de Cea, donde reside  de forma permanente todo el año. De carácter jovial y alegre. Por su excelente y cantarina voz,   forma parte de "Coro de Mozos de Cea".  

Los vínculos  que unen a esta mujer  con el pueblo, son tanto paternos como maternos; además  sus orígenes, intrínsecamente de Mozos de Cea, se remontan a tiempos  ancestrales.

Sus padres fueron: Pedro Pacho Pacho y Dionisia Pacho Rodríguez. 


Espero que disfrutéis con la lectura de estos emotivos recuerdos asociados a la Semana Santa que antiguamente con profunda devoción se celebraba en  Mozos de Cea.

Saludos a todas y a todos

Rafael
 

 

 

jueves, 1 de marzo de 2018

NOVIAZGOS


 Con  las mismas intenciones de siempre vuelvo  a este sitio  con mi rutina habitual.  Una vez dicho este  comentario que sirve de introducción al nuevo párrafo, vayamos al asunto que no es otro que hablar de ciertas costumbres que en un pasado muy lejano se llevaban a la práctica en Mozos de Cea.  Costumbres que  lamentablemente ya han desaparecido por no darse  las circunstancias propicias para seguir manteniéndolas   en activo.  El tema del que voy a hablaros en esta ocasión está relacionado con las bodas y noviazgos. Como viene siendo habitual  tiro de memoria para escribir sobre cualquier asunto, por tanto  no es de extrañar que   algunas veces me equivoque. Espero que lo menos posible en esta ocasión.  Algunas de las  cosas que cuento aquí las he vivido yo  in situ; otras en cambio ha sido posible el narrarlas    merced a la  información que he recogido a través de   las personas mayores del pueblo por haberlas  vivido ellos personalmente.  Por esta razón  considero que  son fuentes de información muy fidedignas. Empecemos.
 
Cuando se celebraba una boda en el pueblo, cosa que allá por los años de la polca se hacia con  frecuencia debido a que  había muchos jóvenes de ambos sexos residiendo de forma permanente en Mozos de Cea, el padrino y la madrina tenían sus obligaciones. El padrino debía encargarse de  dar una cantidad de dinero a todos los mozos de pueblo. La madrina en cambio a todas las mozas  tenía que darlas   el capillo.  Para quien no sepa de que va esto  del capillo,  les diré que era algo así    como una especie de cucurucho lleno de almendras. En referencia  al dinero que les entregaba el padrino a  los mozos voy a comentaros algo anecdótico. Por aquellos años que se practicaba la mencionada tradición, había en el pueblo dos bandos de mozos  distanciados. A un bando le llamaban "Los moranes".  Llevaban este nombre, o mote, porque en este grupo predominaban los mozos con el apellido Morán. En el otro bando más minoritario  se agrupaban el resto de mozos.  El dinero entregado por el padrino se lo repartía la mitad cada grupo.  Siempre había polémica y discusiones a la hora de repartirlo   porque los moranes exigían más cantidad de dinero por ser el grupo mayor. Lo normal era que sus exigencias siempre quedaran en nada. Cada grupo gastaba el dinero recibido en la cantina que frecuentaban asiduamente: los moranes en la de Abundio Bueno Fernández; el otro grupo en cambio lo hacía en la de "Cayo Telares".

En el supuesto de llegar a celebrarse en la actualidad  una boda en el pueblo, circunstancia    improbable por razones obvias,   en nada se parecería a aquellas celebradas  en tiempos remotos.  No tengo la menor duda de que  hoy en día  en la celebración de un evento de este tipo en el pueblo   predominaría toda esa ostentación que  es habitual  mostrar actualmente en las bodas  y que viene obligado  por seguir el guión que la sociedad de consumo impone y también por las apariencias, no nos  engañemos. Que distinto a  entonces por que  los enlaces matrimoniales  se hacían dentro de  la más estricta  humildad. Carentes de cualquier exceso.  Está claro   que  por entonces el guión lo imponía las penurias que se vivían, o en su defecto, se sufrían.  Por esta razón  el banquete de bodas lo   normal era que se hiciera  en  casa  de la novia.  Las viandas para el convite  la mayoría de ellas procedían de los  productos  de cultivo propio y de   animales mejor cebados   que se criaban en el hogar de las familias de los contrayentes.  Lo mismo ocurría con la repostería ya  que  ésta resultaba ser de  elaboración casera. Por supuesto que el vino a consumir  también era de aquel  que se elaboraba artesanalmente en las lagares del pueblo.   También corría durante el banquete el orujo del Truébano, así como algún que otro licor de los que se vendía por entonces a granel.   Lo que  no  faltaba  nunca era la tradicional canción que   le cantaba  a la novia  alguno de los presentes en el convite.    Otra costumbre que había por entonces era   que  parte de los invitados volvían al día siguiente a la misma casa para comerse las sobras del día anterior. Este hecho se conocía como  "retornabodas". Los recién desposados lo normal era que no disfrutaran de   luna de miel, ni nada por el estilo. Es más, si la boda se celebraba en verano,  época de recolectar la cosecha, al día siguiente  no les quedaba más remedio que   ir  a faenar al  campo. Supongo que con el "regusto"  de su primer noche de bodas (¿o no?) Por cierto, también era una costumbre que el día de la boda al atardecer   se organizara un gran bailoteo en plena calle y siempre   delante de la puerta de la casa de la novia. Duraba el bailoteo hasta bien entrada la noche y a él solían acudir también algunos mozos y mozas de los pueblos limítrofes.


 
 
(En esta fotografía  podéis ver posando en una de las escaleras que dan acceso al patio de la iglesia  a todos los invitados que estuvieron  presentes en una boda  celebrada el 13 de mayo de 1973 en Mozos de Cea. Se trata del enlace matrimonial de Fidencio y Mª Jesús. Comentaros que el banquete de esta boda  no se organizó en casa de la novia como era habitual,  si no que se hizo en el local del Teleclub, el cual hacia muy pocos meses que lo habían inaugurado. El menú para este evento fue suministrado  por un restaurante de Sahagún cuyo nombre era "La Bilbaína". Este establecimiento comercial hace años que está cerrado.)



Otra de las tradiciones  que se practicaba por aquella época con relación al  tema del que  hablo, era  cuando un joven de otro pueblo, pongamos por ejemplo de Velilla de Valderaduey,  quería ennoviarse con alguna de las mozuelas de Mozos de Cea,  el cortejador tenía la obligación de pagar la cuartilla si no quería tener serios problemas con los mozos del pueblo. Máxime cuando les molestaba hasta la ofensa el que un mozo forastero viniera a  cortejar o bailar  con  las mozas de su pueblo. Con referencia a este asunto voy a comentaros que por aquellos remotos años  los mozos de nuestro pueblo y los de Valdavida se llevaban a matar.  Y para agravar más la situación, debido a que el popular "Cayo Telares" se había ennoviado con una mozuela de Valdavida (la que  luego sería  su esposa),  los mozos de nuestro pueblo  aprovechaban la coyuntura para   entrar por la cara al salón de baile del pueblo mencionado. Sin duda, una fanfarronada que  encorajinaba a los mozos de Valdavida. Este hecho    provocaba a menudo enfrentamientos verbales entre ambos pueblos  hasta que al  final   se desafiaron para darse de ostias  en Velilla de Valderaduey el día de San Martín.  Parece ser que  los mozos de Valdavida no se presentaron, por tanto se evitó  una lamentable gresca colectiva. Siguiendo el  hilo de este asunto, quiero comentaros otra de las obligaciones que tenía que cumplir el novio. Se trataba de obsequiar  con un cigarrillo a cada mozo del pueblo  una vez que se  había leído la primera velación  que anunciaba su próximo enlace matrimonial. Al parecer hubo por entonces  un novio que se puso en plan chulesco y en principio se negó   cumplir con la obligación tradicional  de entregar el cigarrillo y el dinero.  Os cuento.  La persona  a la que me refiero ya ha  fallecido por tanto omitiré su nombre. Lo único que os puedo decir es  que era  natural de Santa María del Río  y que  contrajo matrimonio con una mozuela del pueblo, fallecida también.  Pues bien,   según me comentaron este casamiento se llevó a cabo en Sahagún  para que nadie se enterase del día  del casorio.  Pero ya se sabe que  al final por activa o por pasiva   de todos uno acaba enterándose. Y es lo que ocurrió. Por tanto,  cuando los recién casados venían hacia el pueblo montados en   un carro  por el antiguo camino de Villacerán, actualmente  conocido como  camino vecinal,  los mozos del pueblo con cencerro en mano  salieron a su encuentro con la intención de darles la cencerrada para  que cumpliera con la tradición. Y esto es lo que hicieron durante el  recorrido: agitar estruendosamente los cencerros   hasta que los recién casados llegaron a su casa.  Pero el novio ni se inmutó con el aquel ensordecedor ruido.    Seguía  en su negativa. Como los mozos tampoco estaban dispuesto a ceder,    un día tras otro  cencerrada delante de su puerta con las mismos requerimientos. Un familiar del afectado  no  le quedó más remedio  que denunciar este molesto episodio  en el cuartel de la Guardia Civil de Cea.   Cuando  en cuartel le preguntaron  al denunciante  a que se debía toda esa escandalera, al  comentarles lo sucedido, la Guardia Civil le dijo si la tradición así lo ordenaba, debe cumplirse. No hay más que hablar.  Al final desconozco si la cumplió o no el afectado. Supongo que lo haría para poner fin a aquel molesto alboroto delante de su casa.  

Todo cuanto conocía sobre las tradiciones relacionados con el noviazgo y el casorio, aquí se queda publicado. Al menos mientras continúen en este espacio escritas permanecerán  al margen del olvido que es  sin duda  donde suele acabar la mayoría de veces todo cuanto está vinculado a  las tradiciones populares.   Cuando no se tiene el más mínimo interés de  hacerlas   un sitio en la memoria, por mucho que pasen a formar parte de acervo popular,  el olvido acabará por borrarlo todo.  



Largos días y plácidas noches a todas y a todos

Rafael

 
 
 

lunes, 5 de febrero de 2018

LAS BARRERAS

 
Volvemos a la cita habitual con las intenciones o los objetivos de costumbre. Sin más dilación comencemos.

En mi opinión el lugar  más emblemático de Mozos de Cea no creo equivocarme si digo que es el paraje conocido como "Las Barreras". Ese humedal que sobradamente conocéis y que se encuentra próximo al casco urbano. Es de suponer que su nombre se debe  a que  el fondo de este humedal, en toda   su extensión, tiene una gruesa capa de  barro. Lo que no admite ninguna duda es que años atrás fue el centro neurálgico del pueblo por no tener el caudal de un  río cercano. Antiguamente siempre resultó de gran utilidad el agua de este humedal. En especial para los animales de tracción que tenían en sus cuadras los vecinos del pueblo,  los cuales  empleaban para faenar  las agotadoras  labores agrícolas.  Este lugar siempre les sirvió de abrevadero. A continuación nombraré alguna otra utilización más  que se le dio a este agua, con relación a  aquella   época remota que yo viví in situ, tan  cargada  de estreches y extenuantes  jornadas de trabajo en el campo. Alguna creo que pudiera resulta un tanto variopinta. No se. Os cuento.
 
Hace muchos años atrás: (pongamos que hablo del año catapún)
 
.- A comienzos del otoño,  días antes de iniciar la vendimia, se sacaban las vasijas o toneles de las lagares y se las llevaba a las barreras para  lavarlas. Allí mismo  se las  llenaba de agua y se dejaban que reposaran unos días  para que hinchara la madera con el fin de llenarlas luego de vino.
 
.- Dentro de aquel agua se introducían los sacos  que contenían los altramuces (chochos)   cocidos. Permanecían  dentro del agua  varios días  hasta que  desapareciera su amargor. ( Os cuento que el raterillo de turno aprovechaba la ocasión para afanar algún puñado de aquellos altramuces)
 
.- Allí se lavaban  los cardos   que se  recogían  por los sembrados y una vez secados al sol   servían  para alimentar al ganado, en especial las vacas.
 
.- En este mismo lugar se cazaban ranas con rudimentarias cañas fabricadas a mano. De este asunto ya os hablé. Quien se molestó en su día en leer el texto sabrá de lo que hablo.
 
.- Era en este mismo sitio   donde los niños de Mozos de Cea nos divertíamos lanzando piedras sobre el agua con mayor o menor   habilidad,  pero siempre  tratando de que la piedra hiciera las mayores  piruetas o saltos posibles sobre el agua.
 
.- También sirvió como pista de patinaje, pero sin patines,  para la chavalería y los mozos del pueblo   durante aquellos antiguos y gélidos  inviernos cuando aquel agua se convertía en resistente hielo.
 
.- Antes de que reformaran las estructura de   la antigua poza,   en su   agua, aparentemente limpia,   las mujeres del pueblo acostumbraban a lavar la su ropa.
 
.- Esta agua sirvió en ocasiones para regar los pequeños huertos que los vecinos   cultivaban cercanos a este lugar.

.- Lamentablemente en este lugar se llevaba a cabo una cruel costumbre como era  el arrojar perros y gatos recién nacidos al agua  para que murieran ahogados.

 
 
  


 
 ( En estas dos imágenes que corresponden a finales de la década de los ochenta, se puede observar   las barreras cuando se hallaban en su estado original. También  a   los patos de Ana Mari nadando en su agua )


 
Si profundizo en la memoria estoy seguro que conseguiría recordar alguna que otra  utilidad más que se le dio  al agua de las barreras a través de los años. Pero no es cuestión de seguir enumerándolas para no aburrir o cansar. Las expuestas creo que son un válido ejemplo  que cumplen sobradamente el cometido. Por otra parte, comentaros que por entonces también periódicamente a cuenta de la pertinaz y prolongada sequía,   las barreras se secaban:   tal como en la actualidad viene sucediendo   cuando la lluvia brilla por su ausencia y la sequía hace estragos. Y eso  que cuenta con pequeños manantiales,  pero no son suficientes si en el invierno no llueve con abundancia y queda embalsada parte de ese agua caída dentro de su concavidad.   Pues bien, cuando  por entonces se secaban, cada vecino del pueblo obligatoriamente tenía que encargarse de  limpiar una pequeña parte de ese lodazal seco que se le había designado. Labor que desempeñaban a base  de azada y pala, supongo.   Una vez cavado y apilado el lodo, se cargaba dentro de los carros para luego  esparcirlo   en   sus pequeñas  parcelas por que resultaba ser un  excelente fertilizante para la tierra.  



 
 
 


( Dos imágenes donde se puede percibir el estado actual de las barreras mostrando su encanto y colorido natural, sin esas antiestéticas "mazorquetas" que hoy en día se han apoderado del agua limpio y cristalino que se refleja en las imágenes)


Es obvio que todo lo arriba comentado ya es historia y que la realidad actual de las barreras es bien diferente  a  causa del transcurso del tiempo y sus inevitables circunstancias. Hoy en día  como todos sobradamente conocéis este lugar ha sido transformado en una especie de  parque y oficialmente el humedal es conocido  como  laguna "La Barrera".  Que ha experimentado  un cambio de look, no hay duda.   Fue vallado todo el recinto exterior  y   para darle aspecto de un parque público, los propios vecinos y vecinas  del pueblo fueron quienes  arrimaron  de forma colectiva el hombro  en las populares hacenderas  y transformaron este humedal y su entorno en un parque público con un sin fin de detalles, como la   instalación de  bancos y mesas . También se construyó un interesante puente de madera para poder llegar hasta la isla donde se encuentra la caseta de los patos. Una isla que se    quedó en medio de la laguna cuando la retroexcavadora cambió su forma original.   Y por supuesto que se contó con las necesarias  subvenciones  para sufragar los gastos que requería el realizar  tan importante obra. El grupo de Acción Local Adescas  subvencionó una parte, del resto se encargó la Junta Vecinal de Mozos de Cea. Una cosa que resultó muy importante a raíz de poner en marcha este proyecto, fue la reforestación que se hizo en todo el entorno de la laguna. Se plantó una considerable cantidad de arboles, de diferente variedad,  y  hoy en día configuran un atractivo y sugerente paisaje natural. Respecto al arbolado, voy a comentar algo anecdótico. Este que ahora escribe fue quien plantó el primer árbol en ese lugar. Lo hice en la primavera de 1991. En realidad fueron tres sauces llorones los que planté, pero sólo consiguió cobrar vida uno .  Durante unos cuantos años  fue creciendo en solitario, pero  todo cambió  a   principios de este milenio  cuando se empezó a  plantar en aquel mismo entorno  otros árboles de diferentes especies. Por otra parte, hoy en día se da una circunstancia que hace que   el humedal no resulte  para nada atractivo por culpa de  esas plantas a las que popularmente se las conoce en el pueblo como "mazorquetas" y que han crecido con tanta abundancia  que  en la actualidad parece haberse apoderado de todo el espacio interior de la laguna. Apenas si dejan ver el agua. Una lástima que se haya llegado a estos extremos. Recuerdo que por aquellos remotos años jamás se vio la presencia   de esta planta  invasora dentro del agua. Había por entonces en el pueblo  una yegua propiedad de Epifáneo Morán Fernández que pastaba todos los días   alrededor de la laguna y solía  meterse dentro del agua para comerse los  brotes de  susodicha planta. Razón por la cual nunca consiguió crecer con esa antiestética   y preocupante abundancia. Supongo que a quienes compete buscar alguna solución  para hacer que desaparezca, la hallarán con el fin de  este contratiempo no nos prive de volver a  ver a la laguna  mostrando su estético y sugerente  encanto visual y de paso sin problema alguno  que vuelvan a convivir  en su hábitat natural  las ranas, peces, cangrejos, pollas de agua, y demás especies que pertenece a la fauna de la zona.





( En esta fotografía sacada en 1971 podéis ver la yegua de la que os he hablado. Ella sola se bastaba para limpiar toda la maleza y las hiervas que  crecían alrededor y dentro de la laguna)

Os he dejado breves pinceladas escritas, acerca del pasado y el presente de las barreras,   actualmente convertida  en parque público y también zona de recreo   donde  se convocan hacenderas para el mantenimiento del parque,  y también se celebran comidas de confraternidad , se organizan bailoteos, se proyecta cine de verano ,   y  cualquier otra  "redondina popular" que se tercie para la ocasión.   Y que no sigan faltando  anualmente todos estos eventos  cada verano  porque ello es sinónimo de vida, de alegría, de futuro...Aunque lamentablemente todos sabemos que es sólo circunstancial; que la realidad por desgracia es otra más bien distinta.  Pero viene siempre bien vivir  el momento y disfrutar  el instante. Y en ello estamos.

Por  hoy, esto  San se acabó. Si os molestáis  en leerlo y os resulta grata experiencia su lectura...¿Qué más se puede pedir? 

 
 
  Largas noches y plácidos días a todas y a todos.
 
 

prueba

miércoles, 17 de enero de 2018

INVITADO

 
 
 
  
Otra vez de nuevo vuelve mi presencia virtual en este blog el cual sobradamente conocéis  su cometido. Lo que voy a publicar  en esta ocasión no va a ser de mi autoría, sino de un invitado. Por tanto como veis se trata de una novedad . Desde luego que siempre viene bien  lo novedoso porque es la forma  de poder salir  de la rutina. Los invitados, o invitadas, que aparezcan de forma ocasional en  este blog serán siempre personas que están vinculadas de alguna forma a Mozos de Cea. Obviamente todo cuanto quede  publicado de estas mismas  personas en el blog tendrá que guardar  relación con el pueblo. Bien pueden ser textos escritos o videos, como resulta ser en esta ocasión esto último. Ya que voy a dar el pistoletazo de salida a esta novedad  con la inclusión de ese video que encabeza este texto y como podéis comprobar su título es: "Mozos de Cea: el pueblo".  Su autor es Rubén González Madrid. Es de suponer que  lo grabara en el año 2015, ya que es  este mismo año el que consta su subida  a  YouTube.
 
Acerca de este interesante   video donde aparecen grabadas imágenes del casco urbano del pueblo y sus aledaños, como  también del interior de la iglesia, toda la grabación   acompañada con música del folclore leonés y  música sacra,   nada voy a comentaros.  Lo mejor es que  os molestéis en mirarlo     y   luego que seáis   vosotros mismos  quienes   particularmente juzguéis o valoréis  la calidad y la estética  visual de este video. 

 
 
 
Su autor:
Ruben Gonzalez 
Se trata de Rubén González Madrid. (Ruben Avigo en su canal de Youtuve http://www.youtube.com//losvideosder es la dirección del canal.)  Si no me equivoco, creo que reside en Basauri (Vizcaya). Los vínculos que unen a este joven vizcaíno  a Mozos de Cea son por parte materna.  Su abuela es  Visitación Conde Pacho y sus bisabuelos maternos, ya fallecidos,  fueron  Fausto Conde y Faustina Pacho.
 
 
Es todo. Disfrutad con este espectacular y entrañable video.
 
Saludos a todas y a todos
 
Rafael
 
 
 

martes, 2 de enero de 2018

CANTINAS

 
Retomamos de nuevo el pulso nostálgico que habitualmente late en este espacio con el fin de citarnos con el recuerdo. Primer pulso de memoria en este recién comenzado año de 2018 porque recordar siempre resulta un ejercicio sano y entrañable. Aunque a veces pienso   que  no es   recomendable mirar con mucha fijación al pasado por temor a   regresar a aquellos  lugares donde creímos ser felices y a causa del  transcurrir del tiempo todo se ha deformado. Pero al final la nostalgia siempre acaba por tirarte del corazón, motivo por lo cual emocionalmente regresamos. Por esta razón de nuevo estoy aquí como de costumbre y con los objetivos de siempre. En esta ocasión el tema del que me apetece hablaros data sobre los bares, o más bien cantinas, que ha habido desde tiempos remotos en el pueblo de Mozos de Cea.   La mayoría de las cantinas personalmente no las llegué a  conocer pero esta circunstancia no supone impedimento alguno para  poder hablar sobre ellas. Además, por boca de la personas mayores del pueblo que las conocieron y   frecuentaron personalmente he ido conociendo información sobrada  para escribir con cierto criterio sobre  las mismas. Información que a mi juicio es totalmente fiable por razones obvias.    Y dicho esto, empezaré a hablar de aquellas rudimentarias y humildes cantinas   que hubo en Mozos de Cea, las cuales no se trataban de solitarios  locales exclusivamente destinados  para este negocio,  sino que dentro de las casas donde se hacia vida familiar, se habilitaba un espacio para que éste  sirviera de cantina. Allí dentro     el vino, el orujo del Truébano, las aceitunas, el escabeche, las sardinas arenques,  y algún que otro licor a granel  era el género que principalmente se vendía.  Por supuesto que también mercadeaban, aunque en menor   cantidad, con otro tipo de  productos   básicos y de primera  necesidad.
 
 
"La cantina del Tío Guaje": Estuvo situada en la Calle La Ronda. Fue regentada por un señor  que se llamaba Antolín. Desconozco sus apellidos.  Su apodo era "El Guaje", de ahí el nombre de esta cantina que debió ser la primera que llegaron a conocer las personas nonagenarias del pueblo que aún viven. Por tanto su existencia data aproximadamente de principios del siglo pasado. En la actualidad el edificio o casa donde otrora estuvo ubicada es propiedad de los herederos del difunto  Marceliano Pacho Rodríguez.  
 
 
"La cantina de Hilario ".     La regentaba el matrimonio Hilario Díez y Feliciana de Lucas. Durante los años de la posguerra en la cantina de este señor se distribuían los alimentos básicos y de primera necesidad que se adquirían  con las características  cartillas de racionamiento. Estuvo situada en la Calle Mayor, donde en la actualidad tiene su garaje Jesús María Pacho Pacho. Como dato anecdótico, comentaros que el cantinero Hilario Díez  debió ser la primera persona del pueblo que tuvo un vehículo; o más bien una autentica antigualla en forma de camión.  Según tengo entendido   debía  arrancarlo a manivela y creo que la mayoría de veces cuesta abajo. Antigualla o no, el caso es  que aquel vehículo le  sirvió de gran utilidad para el negocio que regentaba. Y además resultaban muy aprovechables algunas de las piezas del camión  cuando éstas por deterioro no servía para su función principal. Como por ejemplo,  a  los neumáticos inservibles les cortaba finas tiras  y esas gomas se las  vendía  a los niños  para que éstos  fabricaran sus tirachinas, o ramales como se los conoce popularmente. Como por entonces aquellos  niños no disponían de dinero  para esa compra, ¿sabes lo que hacían?:  Entrar a hurtadillas  a alguna casa de las vecinas del pueblo  y acercarse hasta  los neales  (donde ponen las gallinas) y robar algunos huevos para cambiarlos por las gomas.  Desde luego que astucia no les faltaba.

"La cantina de Cayo Telares". Supongo que la existencia en el pueblo de esta cantina sería posterior a la de arriba citada porque quien la regentaba  Cayo Díez,  alias "Cayo Telares" era hijo del anterior cantinero, Hilario Díez. Apenas tengo información sobre esta cantina. Se que estuvo ubicada en la Calle Mayor, concretamente en el antiguo edificio que en su día fue derribado para construir la casa  cuyos propietarios son Julián Cuesta y Ana Isabel Puente. Por el mote que tenía este cantinero "Cayo Telares" debió ser un liante de leches. También cuentan quienes lo conocieron en su juventud,   que por entonces fue uno de los mejores jugadores de pelota a mano de por aquella zona.

"La cantina de Abundio ".  También esta cantina estuvo situada en la Calle Mayor. Se ve que esta calle era propicia. Dentro de la casa cuyos propietarios actualmente son Vicente Callado y Piedad Pacho estuvo ubicada en su día. Comentaros que el cantinero Abundio Bueno Fernández era tío carnal mío por ser hermano de mi padre. Coincidió la existencia de esta cantina con la de Cayo Telares Según me contaron   por aquellos años  había dos bandos de mozos en el pueblo claramente  distanciados y cada uno de ellos solo frecuentaban  uno de las dos cantinas.

"La cantina de Iluminado". Mucha información no tengo sobre esta cantina la verdad. Se que la regentada  el matrimonio Iluminado Díez y su esposa Donina. Estuvo ubicada dentro de la casa que hoy es propiedad de Cirina Pacho y  que está situada al final de la Calle Principal. Lo que debió ser muy corta la  existencia de esta cantina, porque al parecer  se bebían  y comían más genero que vendían quienes la regentaban; con el agravante de que  el cantinero era muy dado a la bebida. Vamos que una ruina total. Eso es lo que cuenta la rumorología popular. Una rumorología muy extendida y que está en boca de todos los vecinos del pueblo  que los conocieron. Por tanto en mi opinión muy verídico todo lo que cuentan al respecto.  

"La cantina de Revilla".  Dentro de una casa que pertenecía al  popular "Corral de las Malvas" se encontraba situada esta cantina y que regentada  el joven matrimonio Ángel Revilla y Ángeles Pacho. Según mis cálculos debió existir allá por  finales de la década de los cincuenta o principios del los sesenta del siglo pasado.  Como una estirpe de arrieros desde tiempos ancestrales que han sido, y siguen siendo, los Revilla, naturales de Carbajal del Valderaduey, supongo que aparte de las típicas bebidas y licores  que se vendían en estos locales por entonces, también Ángel Revilla expendería una variedad de ultramarinos. La cantina  desapareció  cuando este matrimonio   emigró a  Asturias con el fin de labrarse un futuro mejor.

"La cantina de Erasmina"  Personalmente llegué a conocer esta cantina y su distribución dentro de aquella casa, aunque mis recuerdos acerca de este local público son bastante confusos. Era muy niño por entonces cuando Julio de Lucas y Erasmina Barreales lo regentaban. Estuvo situado  en su día  en la Calle La Eras. Concretamente en esa vieja casa cuyo propietario es Maxi de Lucas Barreales. Lo que si recuerdo claramente son los cucuruchos de pipas que nos vendía, o las gaseosas de marca Hobares (elaboradas en Villamartín de D. Sancho)  y los cacahuetes que este mismo  matrimonio cultivaba en su huerto y los tostaba para su venta.  Lo que nunca se me olvida es la bodega subterránea que se hallaba dentro de de aquella cantina. La trampilla de la misma estaba junto a la mesa que hacía de mostrador. Allí abajo almacenaban la mayoría de las bebidas para que éstas se conservaran frescas. La existencia de la susodicha  cantina data aproximadamente  de principios de la década de los sesenta hasta finales de la misma, del siglo pasado por supuesto.  

"La cantina de Hortensio".   Los recuerdos que tengo sobre esta cantina son diáfanos. Puedo hablar acerca de ella  con poca margen de error  porque personalmente conozco de sobra  cuando se abrió y cuando se cerró.  Hortensio García era quien la regentaba. En mi opinión aquel local público, bien se le podía denominar como "mini supermercado" por la gran cantidad de productos que en él se vendían. Los típicamente asociados al bar, como también los de  alimentación, o piensos para el ganado, piezas para aperos de labranza, calzado, productos de limpieza,  etc, etc. En todos los habitáculos  de aquel  amplio edificio  almacenaba   todo ese variado  género. Hortensio García, genio y figura, tenía una forma muy sui géneris de ser y vender  como para tratar describirle ahora de forma sintetizada.  Creo que merecería capítulo aparte hablar sobre él y sus andanzas relacionadas con su cantina. Todo un texto ocuparía pero ahora no es la ocasión para ello. No os he comentado que estuvo situada en la Calle Principal. En la actual  vivienda  cuya propietaria hoy día es Almudena Cuesta y que reformó en su totalidad. Esta cantina  se abrió a finales de la década de los sesenta y en 1973 se cerró, hablamos del siglo pasado claro está. Había personas por entonces que  popularmente la nombraban como "El bodegón".
 

 
(En  esta fotografía sacada en septiembre de 2005 se puede apreciar a varias personas de Mozos de Cea en animosa charla dentro del   antiguo bar del Teleclub)

"El bar del Teleclub".  Este local público y vecinal  desde siempre ha funcionado  exclusivamente como bar.  Ubicado dentro del antiguo edificio que con anterioridad sirvió de Teleclub.  Está ubicado al comienzo de la Calle Principal. Su inauguración data del año 1972. Al comienzo de su apertura, eran los propios vecinos del pueblo, dos por semana,  quienes  se encargaban de su funcionamiento. Mario González Morán fue la primera persona del pueblo que en 1975 se hizo cargo de llevarlo personalmente. En años sucesivos otras personas del pueblo desempeñaron este misma función. Hubo años, sobre todo en la década de los ochenta del siglo pasado,  que estuvo en estado de semi abandono. Allí dentro no se vendía bebida ni golosina alguna.  El indefinible Ramoncín lo puso en funcionamiento a principios de los noventa y mientras estuvo a su  cargo, el bar vivió su mayor  apogeo: fue  espectacular en cuanto a clientela.   Hasta que  por problemas de orden público lo clausuró la Guardia Civil. La verdad es que  al ser un local del pueblo, con frecuencia estuvo años atrás en medio de  algún conflicto o polémica  vecinal. Os comento que  yo personalmente  durante  la temporada de verano, del año  2000 al 2004,   me encargué de llevar  el  bar porque nadie se hacia cargo de este cometido. En 2007-2008 se llevó a cabo la rehabilitación del antiguo edificio del Teleclub. La reforma del bar supuso  la desaparición del  el antiguo y destartalado bar y en su mismo lugar  se construyera, junto a el Aula de Cultura,  el acogedor bar que existe en  la actualidad  en Mozos de Cea y es la joven   Beatriz de Lucas Antón  quien lo regenta. 

Y hasta aquí el listado de cantinas, y bar incluido,  que han existido en el pueblo de Mozos de Cea. Bueno, las que yo personalmente tengo conocimiento sobre su existencia. Quién sabe sin  en el siglo XIX hubo alguna otra más. Es de suponer, que será algo que siempre desconoceremos porque no creo que este asunto tenga mucha relevancia histórica. En cambio lo que si tiene mucha transcendencia es el que haya bares abiertos  en los pueblos idénticos a Mozos de Cea,  porque su existencia les confiere  mucha vida a esta pequeñas localidades. Es como un lugar de reunión para que  los vecinos  puedan relacionarse socialmente. Siempre he oído que progresivamente un pueblo empieza a morir el día que  cierran su bar. Lo que  también se suele valorar la categoría de un pueblo por la cantidad de  bares que éste  tenga. Como veis, la existencia de los bares en todos estos pueblos aparentemente "Dejados de  la mano de Dios", son de una transcendencia vital. Razón por la cual   Mozos de Cea está de suerte  por tener abierto su bar.  Esperemos que en esta situación  continúe por tiempo indefinido.  

Doy por zanjado el asunto. Con las dudas de si os habrá resultado interesante o no. Al menos, si resulto amena su lectura, objetivo cumplido.

Saludos a todas y a todos y como recientemente hemos comenzado el 2018, a todos aquellos lectores que han llegado hasta aquí, mi deseo es que: 

 "POR FIN ESTE 2018 SEA ESE AÑO DEL MAÑANANA QUE SOÑÁBAIS AYER"

Rafael

  

prueba

viernes, 8 de diciembre de 2017

GASTRONOMÍA NATURAL

Volvemos nuevamente a dar señales de vida. Esto significa que otra vez estamos dispuestos a dejar el correspondiente texto en esa línea nostálgica  de costumbre. Sin más dilación vayamos al asunto. Esta vez el argumento del texto va en plan gastronómico. Nada que ver con esa moda, o más bien epidemia,  de emitir en la actualidad hasta el empacho programas de cocina en Televisión. Yo de lo que en esta ocasión voy a hablaros es de las diferentes plantas, bayas, raíces, frutos, y demás vegetales autóctonos que  crecían silvestres , y siguen creciendo la mayoría de ellos,   a lo largo y ancho del término de Mozos de Cea y algunos en su casco urbano. La degustación de todos estos vegetales se ha ido sucediendo de generación en generación. Según la situación o la necesidad de cada una de ellas,  hicieron el oportuno uso gastronómico de los mismos. Me temo que las últimas generaciones nacidas en el pueblo, o vinculadas estrechamente a él, desconocen el sabor de estos vegetales porque obviamente jamás los han probado. Esto se debe a que   nunca han tenido la necesidad de "entretener al hambre" con alguno de ellos. Como tampoco se han preocupado en saber si serán comestibles o no. Es lo normal por que a cada persona en esta vida le toca vivir sus propias  circunstancias  y su tiempo. Y es evidente que a las últimas generaciones no le ha tocado ni por necesidad ni por simple apetencia el degustar algunos de estos vegetales que a continuación reseñaré y los cuales no dudo que  parte de ellos se habrán extinguido debido a los productos químicos que últimamente vierten en el campo los labradores para la mejora de sus cosechas. Pero la mayoría siguen estando presentes, creciendo en su hábitat natural,   aunque ya no se les de la utilización culinaria que desde tiempos ancestrales se ha venido haciendo. No fue mi caso, pero a generaciones anteriores a la mía, en ocasiones  consiguieron saciarles el  hambre durante aquellos lejanos años, donde las penurias  y necesidades en los hogares del pueblo estaban a la orden del día. El listado de vegetales  es muy amplio. Yo como es habitual en este blog,  haciendo uso de mi memoria, trataré de enumerar aquellos que recuerde. Puede que me equivoque tanto de  su nombre,  como de su utilización culinaria y también de su forma.  Ya se sabe que confiarlo todo a la memoria,  la fiabilidad de lo expresado resulta cuestionable o equívoco. Pero bueno, me tomaré la licencia de escribir cuantos conozco o recuerde  y por supuesto que también tuve la ocasión de comerlos cuando la ocasión o la apetencia así  lo requerían. Por tanto empecemos enumerando por orden alfabético:

Abaleo: De esta planta dura y espinosa, aparte servir para  fabricar escobas los vecinos del pueblo, los   niños a base de destreza conseguíamos elaborar una especie de chicle  utilizando sus raíces

 

 

 
 
(La imagen muestra la planta del abaleo. Con sus raíces machacadas conseguíamos hacer
chicle)
 
Acederas: En los terrenos donde se cultivaba el cereal y en los prados nacía, y sigue naciendo,  esta planta de sabor ácido. Por entonces las que crecían en los sembrados eran las que comúnmente se comían en forma de ensaladas. Existe otro tipo de acedera del mismo color pero de mayor tamaño, que no son comestibles y a las que popularmente se las conoce como "Acederas de perro rabiado".
 

(En la imagen se muestran  las acederas  que eran comestibles )
 


Agavanza: Fruto de la zarza común de sabor insípido. Cuando alcanzaba el color rojo se las comía. Aunque no tenían mucha aceptación. Tenían el sambenito de que si las comías te picaba el culo. De ahí su popular sobrenombre de "Picaculos".


(Aquí tenéis en la imagen las  agavanzas en todo su rojo esplendor)
 
Alberjaca: Planta leguminosa silvestre que crecía entre los cereales. Muy parecida al guisante y también a las algarrobas. Perfectamente te podías confundir con esta última planta no comestible para las personas, por semejarse su forma y color.
 
 
 
 
(En la imagen aparecen las alberjacas para saber de que se trata)
 
 
Andrina: Pequeño fruto del espino conocido como andrino. Aun estando maduras las andrinas saben ácidas   y ásperas, pero aún así, por entonces las "echábamos el diente"  no con muchas ganas. Últimamente más que comerlas, se las utiliza para hacer pacharán casero con el anís de garrafón.


 
 
 (Todos conocemos de sobra lo que son las andrinas. Las de la imagen crecen en su espino  de forma   silvestre, tal como lo hacen en la actualidad las andrinas de Mozos de Cea)
 
 
 
Amajueto: Una especie de baya diminuta que nacía del espino común. Cuando presentaba el color rojo estaba maduro y  listo para comer. Su sabor era áspero e insípido. 
 
Imagen relacionada
 

(Estas bolas diminutas que aparecen en la imagen son los amajuetos cuyo sabor no es muy apetitoso, la verdad)

 
 
Berros: En los diferentes manantiales y cualquier otro torrente de agua clara que hay en Mozos de Cea, crece silvestre esta planta de hoja perenne que por aquellos años se consumía bastante en forma de ensalada. Pero ojo, que también junto a esta planta crece otra muy parecida que se conoce como berras y no se porque razón no es comestible. Hay que ser un experto para conocer  ambas.


 
(Aquí os muestro los berros en su hábitat natural)

Clavel: Su nombre correcto es diente de león, aunque popularmente le conocíamos como clavel. Crece, y aún lo sigue haciendo, en praderas y demás   terrenos herbáceos. De esta flor solíamos comer su tallo.
 
 
 

 
( Aquí podéis observar los amarillentos claveles de los que arriba os hablo)

Corniche: Era el primer fruto   que nacía del ciruelo. Su forma era  rugosa.  Sin madurar nos los comíamos por eso tenía un sabor bastante ácido. 

 
Corteza: Cuando se quitaba  al  chopo su corteza para limpiarlo,  a la piel interior de  esa  corteza  le arrancábamos finas tiras que gustosamente masticábamos por que tenía un sabor dulzón.  


 
 
 
(Ahí tenéis la corteza del chopo de donde  arrancábamos las finas tiras citadas) 

Espárragos: Nada tienen que ver con los conocidos espárragos que se venden en el mercado o enlatados. Estos se trata de una planta  que crece a ras de tierra y sus hojas son anchas y espinosas. Una vez pelada su raíz le da una apariencia a un pequeño espárrago por su color y forma. De ahí supongo que popularmente proceda su  nombre.

Espiga:  Es evidente que todos y todas conocemos de sobra de que se trata. Lo que no sabréis la mayoría es que era costumbre que una vez estuvieran bien granadas y verdes  las espigas tanto del trigo como la cebada, normalmente la segunda, una vez limpiadas sus "listas" (los hilillos que crecen en la punta de los granos) íbamos arrancando grano por grano  de la espiga y pelando su piel para comérnoslo.
 
 

(Así de verdes y granadas como están las espigas de la imagen nos las comíamos con gran apetito)
 
Garbanzos: También esta legumbre es sobradamente conocida, pero lo que muchos no sabréis que era costumbre arrancar  las  ramas de los garbanzos cuando estaban granados y verdes en la tierra donde crecían. Habitualmente antes de comerlos,  se metían  las ramas arrancada en el agua para quitar ese sabor a "salitre" como popularmente se conocía el  gusto que tenían los garbanzos verdes  si no se les lavaba.  
 
 
 
 
(Aquí tenemos una rama de garbanzos verdes, idéntica a aquellas que metíamos en el agua para quitar el sabor a salitre)


Gatuñas: Las ramas de este  arbusto espinoso de flores amarillas y que crece abundante por todo el páramo de Mozos de Cea, una vez que las limpiábamos en condiciones, las solíamos masticar y convertirlo en  nuestro "autóctono regaliz de palo". 

 
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 (De esta planta que aparece en la imagen conocida como gatuña los niños del pueblo  fabricábamos el popular  regaliz )
 
 
Lecherinas: También a ras de tierra crece esta planta y que es el brote de donde luego surgen los citados abaleos. Su hoja tiene semejanza a la escarola. Se suele comer, o se comía más bien,  en ensalada, aunque   en contadas ocasiones se hacia uso de ella.  El nombre creo que es debido a que sus raíces si las cortas sueltan un líquido pegajoso y blanquecino.



 
(En la imagen podéis ver la planta cuyo nombre es lecherina y que tanto abunda por el terreno de Mozos de Cea.)
 

Lechugas: Por descontado que no se trata de las típica  verdura que se cultiva en los huertos del pueblo, sino de una   hierba  fuera de lo común y  que crecen mayormente en los prados. En la eras recuerdo que por entonces había muchas de esta hierbas que acostumbrábamos a comer a menudo.  


 
Nabos: Años atrás era una planta que normalmente  se cultivaba en las linares de Villeza y  servía para alimentar especialmente a las vacas. Nosotros también los comíamos, pelados claro está. Tenían un sabor muy fuerte, como picante. No era muy agradable para el paladar, pero aún así los comíamos.
 
 

(Aquí están los nabos de los que hablo. Idénticos a los que en su día crecían en Villeza)
 
Malvas: Son pequeñas florecillas que crecen normalmente en  terreno herbáceo y que tienen un color violáceo. Se comían, o más bien se chupaban,  sus pétalos.
 

Resultado de imagen de malva planta

  

(En la imagen aparecen las malvas que cito en el comentario de arriba con sus pétalos violáceos)
 
 
Moras: Creo que estas bayas son sobradamente conocidas. No necesita explicación alguna, y además aún se siguen comiendo. Pero mucho menos que por entonces: hoy en día hasta llegan a pudrirse de maduras  en sus zarzas.  Por aquella época   ni madurar las dejábamos, porque  niños, mozos, adultos...todos "íbamos a coger moras" a  menudo.




Imagen relacionada
 

( En la imagen aparecen las moras. De ellas todo se conoce. En Mozos de Cea siguen creciendo en sus correspondientes zarzamoras, pero lo habitual es no mostrar interés alguno de su presencia)

 
Panizo: Pequeñas plantas que nacían a ras de tierra de donde nacían unas bolas diminutas en forma de una cabeza de ajo. Antes de ingerir aquellas bolitas, había que quitarles  la piel.

 
Siempreviva: Planta que acostumbra en todo momento a conservar la tersura y brillantez de sus hojas. Crecía sobre los céspedes que colocaban encima de las antiguas tapias de adobe que había tiempo atrás  en las casas del pueblo. Como  ya no construyen este tipo de tapias, ni las antiguas existen en la actualidad, prácticamente  se han extinguido en Mozos de Cea esta planta cuyas hojas devorábamos con gran apetito, a pesar de no tener un sabor exquisito.
 
 
 
( Esta es la siempreviva, con la tersura y la brillantez de sus hojas como indico)
 
Tallos: Se trata de las puntas de las  primeras ramas  que nacen de la zarza común. La primavera por tanto era la época idónea para cortar esas puntas tan tiernas  de la rama y pelar su piel para luego comerla. Esta misma operación y con el objetivo idéntico,  se hacía con las primeras ramas que  crecían en las cepas de la vid. El sabor de esto tallos era muy distinto a las de la zarza, pero también se saboreaban  gustosamente.
 
 
 
 
( Tal como se muestra en esta  imagen a una personas pelando el tallo de una zarza, así lo hacíamos nosotros para comerlo) 
 

Titos: Planta forrajera que  lo normal era que fuera utilizada para alimentar al ganado una vez que estaba   seca. Nosotros no esperábamos a que llegara a secarse. Cuando la vaina estaba verde y  granada, la arrancábamos de la rama, la pelábamos y  nos comíamos el  grano  gustosamente. El grano tiene, o tenía porque ya no se siembran,  forma de muela de ahí viene la manera popular de  nombrarla como esta pieza dental.
 
 
 
( Como podéis comprobar en la imagen, estos ya secos tienen la forma de la pieza dental que indico)

 

Estos que he reseñado son todos los vegetales o plantas comestibles que conozco y me acuerdo. Por supuesto que también recuerdo el sabor de muchos de ellos cuando eran  ingeridos. Por aquellos lejanos años no tenía ni el más mínimo reparo en el momento   de  comerlos. Cosa que ahora dudo, ya que   muchos de ellos si  que pudieran causar  cierto reparo si tuviera  que meterlos en  la boca. Aunque  supongo que si la necesidad fuera apremiante, no habría objeción alguna. Pero como en este momento no se da tal circunstancia, lo dejaremos en una duda. Estoy convencido que algunos de los lectores que aún me siguen soportando, en alguna ocasión habrán comido algunos de los vegetales que he nombrado, y hasta puede que recuerden el sabor que tenían. ¿A que sí? Todo es cuestión de hacer un ejercicio de nostalgia. No se hasta que punto podréis hallar interesante esta recopilación gastronómica que tiene como  referencia las plantas vegetales y  cuyo proceso de crecimiento y maduración lo llevan a cabo en el amplio término  de   Mozos de Cea.  Aquí se va a quedar   escrito. Con que lleguéis   hasta el final del texto sin mostrar ningún indicio de aburrimiento o desinterés, suficiente. 
 
Largos días y plácidas noches a todas y a todos.
 
 
 
Rafael.

 
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