martes, 2 de enero de 2018

CANTINAS

 
Retomamos de nuevo el pulso nostálgico que habitualmente late en este espacio con el fin de citarnos con el recuerdo. Primer pulso de memoria en este recién comenzado año de 2018 porque recordar siempre resulta un ejercicio sano y entrañable. Aunque a veces pienso   que  no es   recomendable mirar con mucha fijación al pasado por temor a   regresar a aquellos  lugares donde creímos ser felices y a causa del  transcurrir del tiempo todo se ha deformado. Pero al final la nostalgia siempre acaba por tirarte del corazón, motivo por lo cual emocionalmente regresamos. Por esta razón de nuevo estoy aquí como de costumbre y con los objetivos de siempre. En esta ocasión el tema del que me apetece hablaros data sobre los bares, o más bien cantinas, que ha habido desde tiempos remotos en el pueblo de Mozos de Cea.   La mayoría de las cantinas personalmente no las llegué a  conocer pero esta circunstancia no supone impedimento alguno para  poder hablar sobre ellas. Además, por boca de la personas mayores del pueblo que las conocieron y   frecuentaron personalmente he ido conociendo información sobrada  para escribir con cierto criterio sobre  las mismas. Información que a mi juicio es totalmente fiable por razones obvias.    Y dicho esto, empezaré a hablar de aquellas rudimentarias y humildes cantinas   que hubo en Mozos de Cea, las cuales no se trataban de solitarios  locales exclusivamente destinados  para este negocio,  sino que dentro de las casas donde se hacia vida familiar, se habilitaba un espacio para que éste  sirviera de cantina. Allí dentro     el vino, el orujo del Truébano, las aceitunas, el escabeche, las sardinas arenques,  y algún que otro licor a granel  era el género que principalmente se vendía.  Por supuesto que también mercadeaban, aunque en menor   cantidad, con otro tipo de  productos   básicos y de primera  necesidad.
 
 
"La cantina del Tío Guaje": Estuvo situada en la Calle La Ronda. Fue regentada por un señor  que se llamaba Antolín. Desconozco sus apellidos.  Su apodo era "El Guaje", de ahí el nombre de esta cantina que debió ser la primera que llegaron a conocer las personas nonagenarias del pueblo que aún viven. Por tanto su existencia data aproximadamente de principios del siglo pasado. En la actualidad el edificio o casa donde otrora estuvo ubicada es propiedad de los herederos del difunto  Marceliano Pacho Rodríguez.  
 
 
"La cantina de Hilario ".     La regentaba el matrimonio Hilario Díez y Feliciana de Lucas. Durante los años de la posguerra en la cantina de este señor se distribuían los alimentos básicos y de primera necesidad que se adquirían  con las características  cartillas de racionamiento. Estuvo situada en la Calle Mayor, donde en la actualidad tiene su garaje Jesús María Pacho Pacho. Como dato anecdótico, comentaros que el cantinero Hilario Díez  debió ser la primera persona del pueblo que tuvo un vehículo; o más bien una autentica antigualla en forma de camión.  Según tengo entendido   debía  arrancarlo a manivela y creo que la mayoría de veces cuesta abajo. Antigualla o no, el caso es  que aquel vehículo le  sirvió de gran utilidad para el negocio que regentaba. Y además resultaban muy aprovechables algunas de las piezas del camión  cuando éstas por deterioro no servía para su función principal. Como por ejemplo,  a  los neumáticos inservibles les cortaba finas tiras  y esas gomas se las  vendía  a los niños  para que éstos  fabricaran sus tirachinas, o ramales como se los conoce popularmente. Como por entonces aquellos  niños no disponían de dinero  para esa compra, ¿sabes lo que hacían?:  Entrar a hurtadillas  a alguna casa de las vecinas del pueblo  y acercarse hasta  los neales  (donde ponen las gallinas) y robar algunos huevos para cambiarlos por las gomas.  Desde luego que astucia no les faltaba.

"La cantina de Cayo Telares". Supongo que la existencia en el pueblo de esta cantina sería posterior a la de arriba citada porque quien la regentaba  Cayo Díez,  alias "Cayo Telares" era hijo del anterior cantinero, Hilario Díez. Apenas tengo información sobre esta cantina. Se que estuvo ubicada en la Calle Mayor, concretamente en el antiguo edificio que en su día fue derribado para construir la casa  cuyos propietarios son Julián Cuesta y Ana Isabel Puente. Por el mote que tenía este cantinero "Cayo Telares" debió ser un liante de leches. También cuentan quienes lo conocieron en su juventud,   que por entonces fue uno de los mejores jugadores de pelota a mano de por aquella zona.

"La cantina de Abundio ".  También esta cantina estuvo situada en la Calle Mayor. Se ve que esta calle era propicia. Dentro de la casa cuyos propietarios actualmente son Vicente Callado y Piedad Pacho estuvo ubicada en su día. Comentaros que el cantinero Abundio Bueno Fernández era tío carnal mío por ser hermano de mi padre. Coincidió la existencia de esta cantina con la de Cayo Telares Según me contaron   por aquellos años  había dos bandos de mozos en el pueblo claramente  distanciados y cada uno de ellos solo frecuentaban  uno de las dos cantinas.

"La cantina de Iluminado". Mucha información no tengo sobre esta cantina la verdad. Se que la regentada  el matrimonio Iluminado Díez y su esposa Donina. Estuvo ubicada dentro de la casa que hoy es propiedad de Cirina Pacho y  que está situada al final de la Calle Principal. Lo que debió ser muy corta la  existencia de esta cantina, porque al parecer  se bebían  y comían más genero que vendían quienes la regentaban; con el agravante de que  el cantinero era muy dado a la bebida. Vamos que una ruina total. Eso es lo que cuenta la rumorología popular. Una rumorología muy extendida y que está en boca de todos los vecinos del pueblo  que los conocieron. Por tanto en mi opinión muy verídico todo lo que cuentan al respecto.  

"La cantina de Revilla".  Dentro de una casa que pertenecía al  popular "Corral de las Malvas" se encontraba situada esta cantina y que regentada  el joven matrimonio Ángel Revilla y Ángeles Pacho. Según mis cálculos debió existir allá por  finales de la década de los cincuenta o principios del los sesenta del siglo pasado.  Como una estirpe de arrieros desde tiempos ancestrales que han sido, y siguen siendo, los Revilla, naturales de Carbajal del Valderaduey, supongo que aparte de las típicas bebidas y licores  que se vendían en estos locales por entonces, también Ángel Revilla expendería una variedad de ultramarinos. La cantina  desapareció  cuando este matrimonio   emigró a  Asturias con el fin de labrarse un futuro mejor.

"La cantina de Erasmina"  Personalmente llegué a conocer esta cantina y su distribución dentro de aquella casa, aunque mis recuerdos acerca de este local público son bastante confusos. Era muy niño por entonces cuando Julio de Lucas y Erasmina Barreales lo regentaban. Estuvo situado  en su día  en la Calle La Eras. Concretamente en esa vieja casa cuyo propietario es Maxi de Lucas Barreales. Lo que si recuerdo claramente son los cucuruchos de pipas que nos vendía, o las gaseosas de marca Hobares (elaboradas en Villamartín de D. Sancho)  y los cacahuetes que este mismo  matrimonio cultivaba en su huerto y los tostaba para su venta.  Lo que nunca se me olvida es la bodega subterránea que se hallaba dentro de de aquella cantina. La trampilla de la misma estaba junto a la mesa que hacía de mostrador. Allí abajo almacenaban la mayoría de las bebidas para que éstas se conservaran frescas. La existencia de la susodicha  cantina data aproximadamente  de principios de la década de los sesenta hasta finales de la misma, del siglo pasado por supuesto.  

"La cantina de Hortensio".   Los recuerdos que tengo sobre esta cantina son diáfanos. Puedo hablar acerca de ella  con poca margen de error  porque personalmente conozco de sobra  cuando se abrió y cuando se cerró.  Hortensio García era quien la regentaba. En mi opinión aquel local público, bien se le podía denominar como "mini supermercado" por la gran cantidad de productos que en él se vendían. Los típicamente asociados al bar, como también los de  alimentación, o piensos para el ganado, piezas para aperos de labranza, calzado, productos de limpieza,  etc, etc. En todos los habitáculos  de aquel  amplio edificio  almacenaba   todo ese variado  género. Hortensio García, genio y figura, tenía una forma muy sui géneris de ser y vender  como para tratar describirle ahora de forma sintetizada.  Creo que merecería capítulo aparte hablar sobre él y sus andanzas relacionadas con su cantina. Todo un texto ocuparía pero ahora no es la ocasión para ello. No os he comentado que estuvo situada en la Calle Principal. En la actual  vivienda  cuya propietaria hoy día es Almudena Cuesta y que reformó en su totalidad. Esta cantina  se abrió a finales de la década de los sesenta y en 1973 se cerró, hablamos del siglo pasado claro está. Había personas por entonces que  popularmente la nombraban como "El bodegón".
 

 
(En  esta fotografía sacada en septiembre de 2005 se puede apreciar a varias personas de Mozos de Cea en animosa charla dentro del   antiguo bar del Teleclub)

"El bar del Teleclub".  Este local público y vecinal  desde siempre ha funcionado  exclusivamente como bar.  Ubicado dentro del antiguo edificio que con anterioridad sirvió de Teleclub.  Está ubicado al comienzo de la Calle Principal. Su inauguración data del año 1972. Al comienzo de su apertura, eran los propios vecinos del pueblo, dos por semana,  quienes  se encargaban de su funcionamiento. Mario González Morán fue la primera persona del pueblo que en 1975 se hizo cargo de llevarlo personalmente. En años sucesivos otras personas del pueblo desempeñaron este misma función. Hubo años, sobre todo en la década de los ochenta del siglo pasado,  que estuvo en estado de semi abandono. Allí dentro no se vendía bebida ni golosina alguna.  El indefinible Ramoncín lo puso en funcionamiento a principios de los noventa y mientras estuvo a su  cargo, el bar vivió su mayor  apogeo: fue  espectacular en cuanto a clientela.   Hasta que  por problemas de orden público lo clausuró la Guardia Civil. La verdad es que  al ser un local del pueblo, con frecuencia estuvo años atrás en medio de  algún conflicto o polémica  vecinal. Os comento que  yo personalmente  durante  la temporada de verano, del año  2000 al 2004,   me encargué de llevar  el  bar porque nadie se hacia cargo de este cometido. En 2007-2008 se llevó a cabo la rehabilitación del antiguo edificio del Teleclub. La reforma del bar supuso  la desaparición del  el antiguo y destartalado bar y en su mismo lugar  se construyera, junto a el Aula de Cultura,  el acogedor bar que existe en  la actualidad  en Mozos de Cea y es la joven   Beatriz de Lucas Antón  quien lo regenta. 

Y hasta aquí el listado de cantinas, y bar incluido,  que han existido en el pueblo de Mozos de Cea. Bueno, las que yo personalmente tengo conocimiento sobre su existencia. Quién sabe sin  en el siglo XIX hubo alguna otra más. Es de suponer, que será algo que siempre desconoceremos porque no creo que este asunto tenga mucha relevancia histórica. En cambio lo que si tiene mucha transcendencia es el que haya bares abiertos  en los pueblos idénticos a Mozos de Cea,  porque su existencia les confiere  mucha vida a esta pequeñas localidades. Es como un lugar de reunión para que  los vecinos  puedan relacionarse socialmente. Siempre he oído que progresivamente un pueblo empieza a morir el día que  cierran su bar. Lo que  también se suele valorar la categoría de un pueblo por la cantidad de  bares que éste  tenga. Como veis, la existencia de los bares en todos estos pueblos aparentemente "Dejados de  la mano de Dios", son de una transcendencia vital. Razón por la cual   Mozos de Cea está de suerte  por tener abierto su bar.  Esperemos que en esta situación  continúe por tiempo indefinido.  

Doy por zanjado el asunto. Con las dudas de si os habrá resultado interesante o no. Al menos, si resulto amena su lectura, objetivo cumplido.

Saludos a todas y a todos y como recientemente hemos comenzado el 2018, a todos aquellos lectores que han llegado hasta aquí, mi deseo es que: 

 "POR FIN ESTE 2018 SEA ESE AÑO DEL MAÑANANA QUE SOÑÁBAIS AYER"

Rafael

  

prueba

viernes, 8 de diciembre de 2017

GASTRONOMÍA NATURAL

Volvemos nuevamente a dar señales de vida. Esto significa que otra vez estamos dispuestos a dejar el correspondiente texto en esa línea nostálgica  de costumbre. Sin más dilación vayamos al asunto. Esta vez el argumento del texto va en plan gastronómico. Nada que ver con esa moda, o más bien epidemia,  de emitir en la actualidad hasta el empacho programas de cocina en Televisión. Yo de lo que en esta ocasión voy a hablaros es de las diferentes plantas, bayas, raíces, frutos, y demás vegetales autóctonos que  crecían silvestres , y siguen creciendo la mayoría de ellos,   a lo largo y ancho del término de Mozos de Cea y algunos en su casco urbano. La degustación de todos estos vegetales se ha ido sucediendo de generación en generación. Según la situación o la necesidad de cada una de ellas,  hicieron el oportuno uso gastronómico de los mismos. Me temo que las últimas generaciones nacidas en el pueblo, o vinculadas estrechamente a él, desconocen el sabor de estos vegetales porque obviamente jamás los han probado. Esto se debe a que   nunca han tenido la necesidad de "entretener al hambre" con alguno de ellos. Como tampoco se han preocupado en saber si serán comestibles o no. Es lo normal por que a cada persona en esta vida le toca vivir sus propias  circunstancias  y su tiempo. Y es evidente que a las últimas generaciones no le ha tocado ni por necesidad ni por simple apetencia el degustar algunos de estos vegetales que a continuación reseñaré y los cuales no dudo que  parte de ellos se habrán extinguido debido a los productos químicos que últimamente vierten en el campo los labradores para la mejora de sus cosechas. Pero la mayoría siguen estando presentes, creciendo en su hábitat natural,   aunque ya no se les de la utilización culinaria que desde tiempos ancestrales se ha venido haciendo. No fue mi caso, pero a generaciones anteriores a la mía, en ocasiones  consiguieron saciarles el  hambre durante aquellos lejanos años, donde las penurias  y necesidades en los hogares del pueblo estaban a la orden del día. El listado de vegetales  es muy amplio. Yo como es habitual en este blog,  haciendo uso de mi memoria, trataré de enumerar aquellos que recuerde. Puede que me equivoque tanto de  su nombre,  como de su utilización culinaria y también de su forma.  Ya se sabe que confiarlo todo a la memoria,  la fiabilidad de lo expresado resulta cuestionable o equívoco. Pero bueno, me tomaré la licencia de escribir cuantos conozco o recuerde  y por supuesto que también tuve la ocasión de comerlos cuando la ocasión o la apetencia así  lo requerían. Por tanto empecemos enumerando por orden alfabético:

Abaleo: De esta planta dura y espinosa, aparte servir para  fabricar escobas los vecinos del pueblo, los   niños a base de destreza conseguíamos elaborar una especie de chicle  utilizando sus raíces

 

 

 
 
(La imagen muestra la planta del abaleo. Con sus raíces machacadas conseguíamos hacer
chicle)
 
Acederas: En los terrenos donde se cultivaba el cereal y en los prados nacía, y sigue naciendo,  esta planta de sabor ácido. Por entonces las que crecían en los sembrados eran las que comúnmente se comían en forma de ensaladas. Existe otro tipo de acedera del mismo color pero de mayor tamaño, que no son comestibles y a las que popularmente se las conoce como "Acederas de perro rabiado".
 

(En la imagen se muestran  las acederas  que eran comestibles )
 


Agavanza: Fruto de la zarza común de sabor insípido. Cuando alcanzaba el color rojo se las comía. Aunque no tenían mucha aceptación. Tenían el sambenito de que si las comías te picaba el culo. De ahí su popular sobrenombre de "Picaculos".


(Aquí tenéis en la imagen las  agavanzas en todo su rojo esplendor)
 
Alberjaca: Planta leguminosa silvestre que crecía entre los cereales. Muy parecida al guisante y también a las algarrobas. Perfectamente te podías confundir con esta última planta no comestible para las personas, por semejarse su forma y color.
 
 
 
 
(En la imagen aparecen las alberjacas para saber de que se trata)
 
 
Andrina: Pequeño fruto del espino conocido como andrino. Aun estando maduras las andrinas saben ácidas   y ásperas, pero aún así, por entonces las "echábamos el diente"  no con muchas ganas. Últimamente más que comerlas, se las utiliza para hacer pacharán casero con el anís de garrafón.


 
 
 (Todos conocemos de sobra lo que son las andrinas. Las de la imagen crecen en su espino  de forma   silvestre, tal como lo hacen en la actualidad las andrinas de Mozos de Cea)
 
 
 
Amajueto: Una especie de baya diminuta que nacía del espino común. Cuando presentaba el color rojo estaba maduro y  listo para comer. Su sabor era áspero e insípido. 
 
Imagen relacionada
 

(Estas bolas diminutas que aparecen en la imagen son los amajuetos cuyo sabor no es muy apetitoso, la verdad)

 
 
Berros: En los diferentes manantiales y cualquier otro torrente de agua clara que hay en Mozos de Cea, crece silvestre esta planta de hoja perenne que por aquellos años se consumía bastante en forma de ensalada. Pero ojo, que también junto a esta planta crece otra muy parecida que se conoce como berras y no se porque razón no es comestible. Hay que ser un experto para conocer  ambas.


 
(Aquí os muestro los berros en su hábitat natural)

Clavel: Su nombre correcto es diente de león, aunque popularmente le conocíamos como clavel. Crece, y aún lo sigue haciendo, en praderas y demás   terrenos herbáceos. De esta flor solíamos comer su tallo.
 
 
 

 
( Aquí podéis observar los amarillentos claveles de los que arriba os hablo)

Corniche: Era el primer fruto   que nacía del ciruelo. Su forma era  rugosa.  Sin madurar nos los comíamos por eso tenía un sabor bastante ácido. 

 
Corteza: Cuando se quitaba  al  chopo su corteza para limpiarlo,  a la piel interior de  esa  corteza  le arrancábamos finas tiras que gustosamente masticábamos por que tenía un sabor dulzón.  


 
 
 
(Ahí tenéis la corteza del chopo de donde  arrancábamos las finas tiras citadas) 

Espárragos: Nada tienen que ver con los conocidos espárragos que se venden en el mercado o enlatados. Estos se trata de una planta  que crece a ras de tierra y sus hojas son anchas y espinosas. Una vez pelada su raíz le da una apariencia a un pequeño espárrago por su color y forma. De ahí supongo que popularmente proceda su  nombre.

Espiga:  Es evidente que todos y todas conocemos de sobra de que se trata. Lo que no sabréis la mayoría es que era costumbre que una vez estuvieran bien granadas y verdes  las espigas tanto del trigo como la cebada, normalmente la segunda, una vez limpiadas sus "listas" (los hilillos que crecen en la punta de los granos) íbamos arrancando grano por grano  de la espiga y pelando su piel para comérnoslo.
 
 

(Así de verdes y granadas como están las espigas de la imagen nos las comíamos con gran apetito)
 
Garbanzos: También esta legumbre es sobradamente conocida, pero lo que muchos no sabréis que era costumbre arrancar  las  ramas de los garbanzos cuando estaban granados y verdes en la tierra donde crecían. Habitualmente antes de comerlos,  se metían  las ramas arrancada en el agua para quitar ese sabor a "salitre" como popularmente se conocía el  gusto que tenían los garbanzos verdes  si no se les lavaba.  
 
 
 
 
(Aquí tenemos una rama de garbanzos verdes, idéntica a aquellas que metíamos en el agua para quitar el sabor a salitre)


Gatuñas: Las ramas de este  arbusto espinoso de flores amarillas y que crece abundante por todo el páramo de Mozos de Cea, una vez que las limpiábamos en condiciones, las solíamos masticar y convertirlo en  nuestro "autóctono regaliz de palo". 

 
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 (De esta planta que aparece en la imagen conocida como gatuña los niños del pueblo  fabricábamos el popular  regaliz )
 
 
Lecherinas: También a ras de tierra crece esta planta y que es el brote de donde luego surgen los citados abaleos. Su hoja tiene semejanza a la escarola. Se suele comer, o se comía más bien,  en ensalada, aunque   en contadas ocasiones se hacia uso de ella.  El nombre creo que es debido a que sus raíces si las cortas sueltan un líquido pegajoso y blanquecino.



 
(En la imagen podéis ver la planta cuyo nombre es lecherina y que tanto abunda por el terreno de Mozos de Cea.)
 

Lechugas: Por descontado que no se trata de las típica  verdura que se cultiva en los huertos del pueblo, sino de una   hierba  fuera de lo común y  que crecen mayormente en los prados. En la eras recuerdo que por entonces había muchas de esta hierbas que acostumbrábamos a comer a menudo.  


 
Nabos: Años atrás era una planta que normalmente  se cultivaba en las linares de Villeza y  servía para alimentar especialmente a las vacas. Nosotros también los comíamos, pelados claro está. Tenían un sabor muy fuerte, como picante. No era muy agradable para el paladar, pero aún así los comíamos.
 
 

(Aquí están los nabos de los que hablo. Idénticos a los que en su día crecían en Villeza)
 
Malvas: Son pequeñas florecillas que crecen normalmente en  terreno herbáceo y que tienen un color violáceo. Se comían, o más bien se chupaban,  sus pétalos.
 

Resultado de imagen de malva planta

  

(En la imagen aparecen las malvas que cito en el comentario de arriba con sus pétalos violáceos)
 
 
Moras: Creo que estas bayas son sobradamente conocidas. No necesita explicación alguna, y además aún se siguen comiendo. Pero mucho menos que por entonces: hoy en día hasta llegan a pudrirse de maduras  en sus zarzas.  Por aquella época   ni madurar las dejábamos, porque  niños, mozos, adultos...todos "íbamos a coger moras" a  menudo.




Imagen relacionada
 

( En la imagen aparecen las moras. De ellas todo se conoce. En Mozos de Cea siguen creciendo en sus correspondientes zarzamoras, pero lo habitual es no mostrar interés alguno de su presencia)

 
Panizo: Pequeñas plantas que nacían a ras de tierra de donde nacían unas bolas diminutas en forma de una cabeza de ajo. Antes de ingerir aquellas bolitas, había que quitarles  la piel.

 
Siempreviva: Planta que acostumbra en todo momento a conservar la tersura y brillantez de sus hojas. Crecía sobre los céspedes que colocaban encima de las antiguas tapias de adobe que había tiempo atrás  en las casas del pueblo. Como  ya no construyen este tipo de tapias, ni las antiguas existen en la actualidad, prácticamente  se han extinguido en Mozos de Cea esta planta cuyas hojas devorábamos con gran apetito, a pesar de no tener un sabor exquisito.
 
 
 
( Esta es la siempreviva, con la tersura y la brillantez de sus hojas como indico)
 
Tallos: Se trata de las puntas de las  primeras ramas  que nacen de la zarza común. La primavera por tanto era la época idónea para cortar esas puntas tan tiernas  de la rama y pelar su piel para luego comerla. Esta misma operación y con el objetivo idéntico,  se hacía con las primeras ramas que  crecían en las cepas de la vid. El sabor de esto tallos era muy distinto a las de la zarza, pero también se saboreaban  gustosamente.
 
 
 
 
( Tal como se muestra en esta  imagen a una personas pelando el tallo de una zarza, así lo hacíamos nosotros para comerlo) 
 

Titos: Planta forrajera que  lo normal era que fuera utilizada para alimentar al ganado una vez que estaba   seca. Nosotros no esperábamos a que llegara a secarse. Cuando la vaina estaba verde y  granada, la arrancábamos de la rama, la pelábamos y  nos comíamos el  grano  gustosamente. El grano tiene, o tenía porque ya no se siembran,  forma de muela de ahí viene la manera popular de  nombrarla como esta pieza dental.
 
 
 
( Como podéis comprobar en la imagen, estos ya secos tienen la forma de la pieza dental que indico)

 

Estos que he reseñado son todos los vegetales o plantas comestibles que conozco y me acuerdo. Por supuesto que también recuerdo el sabor de muchos de ellos cuando eran  ingeridos. Por aquellos lejanos años no tenía ni el más mínimo reparo en el momento   de  comerlos. Cosa que ahora dudo, ya que   muchos de ellos si  que pudieran causar  cierto reparo si tuviera  que meterlos en  la boca. Aunque  supongo que si la necesidad fuera apremiante, no habría objeción alguna. Pero como en este momento no se da tal circunstancia, lo dejaremos en una duda. Estoy convencido que algunos de los lectores que aún me siguen soportando, en alguna ocasión habrán comido algunos de los vegetales que he nombrado, y hasta puede que recuerden el sabor que tenían. ¿A que sí? Todo es cuestión de hacer un ejercicio de nostalgia. No se hasta que punto podréis hallar interesante esta recopilación gastronómica que tiene como  referencia las plantas vegetales y  cuyo proceso de crecimiento y maduración lo llevan a cabo en el amplio término  de   Mozos de Cea.  Aquí se va a quedar   escrito. Con que lleguéis   hasta el final del texto sin mostrar ningún indicio de aburrimiento o desinterés, suficiente. 
 
Largos días y plácidas noches a todas y a todos.
 
 
 
Rafael.

 
prueba

jueves, 2 de noviembre de 2017

NOVIEMBRE

 
 
Regresamos a este espacio. Con más de lo mismo; o sea, otra breve dosis de recuerdo para consumo de los nostálgicos. Por que yo creo que nostálgicos, como las meigas, "habelos,  hailos". ¿No os parece?
 
Pongámonos en marcha. Es evidente que  ha comenzado el mes de noviembre el cual está vinculado estrechamente con los muertos . Un   claro ejemplo de ello es que  hoy día 2 de noviembre se celebra el "Día de los difuntos". Tanto ayer como hoy a lo largo y ancho del país, y allende nuestras fronteras,  el trajín  de entrar y salir de  los cementerios  está siendo una constante. Como es lógico en el  pequeño y solitario cementerio de Mozos de Cea ubicado en el término  de la "Era el alto",  también habrá  habido su particular ajetreo de entradas y salidas: sin duda,  otra cita anual  de rezos por los fieles difuntos  y de flores  depositadas sobre los nichos y tumbas  con el fin de recordar y conmemorar a los seres queridos  de nuestro pueblo que físicamente dejaron su vida terrenal.   

Cementerio vecinal de Mozos de Cea.





( En estas dos imágenes podréis observar el exterior y parte del interior del cementerio vecinal de Mozos de Cea. Su construcción data del año 1955 cuando era presidente de la Junta vecinal de Mozos de Cea, Epifanio Cuesta Rodríguez. Su reforma y ampliación finalizó en el año 2003. Por esta fecha el cargo de presidente de la Junta vecinal correspondió a  Jesús María Pacho Pacho. Como dato anecdótico comentaros que la primera persona que enterraron en este cementerio fue la señora Gregoria Gago, es de suponer que  en el año de su construcción)

Con referencia a  este mortuorio asunto del que os hablo,  voy a comentaros   una tradición litúrgica que durante mi lejana niñez  todos los años  se llevaba a cabo en Mozos de Cea por estas fechas.  Aunque ahora que lo recuerdo, lo que a continuación voy a comentaros creo que ya lo  escribí con anterioridad tiempo atrás.  Seguro que disperso  por algún archivo o entrada  se hallará publicado. Pero bueno, tampoco vendrá mal volver a recordarlo. Os comento. Por aquellos remotos años  durante los días 1 y 2 de noviembre era costumbre que las mujeres del pueblo como ofrenda para honrar a los difuntos y a los santos,  llevaran a la iglesia una hogaza de pan, normalmente  amasadas por ellas mismas  en sus particulares hornos, o  también un escriño lleno de trigo. Quienes no disponían de este recipiente fabricado con paja, acostumbraban a llevar una lata grande donde en su  día se conservó el escabeche,   llena con el mismo cereal claro está.   A  la hogaza  solían acoplarla en el centro una vela y  sobre el trigo que había en el interior de  los  recipientes introducían otro cirio. Todas ellas permanecían encendidas hasta la finalización del acto religioso   que se celebraba para la ocasión.  Una vez apagadas las velas,   el sacerdote que oficiaba aquel acto religioso, Bernardo Pérez Gil, (¿y quién iba a ser si no?) se dirigía hasta  donde se hallaban  situadas todas  aquellas mujeres arrodilladas, la mayoría de ellas en su particular reclinatorio y  con sus ofrendas al lado,   y a cada un de ellas les  iba rezando un responso  en latín.  Al acabar  aquellos monótonos e idénticos  rezos, cuyo soniquete  parecía un cansino mantra por el  repetitivo final del  "Domine Deus noster. In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen",    los monaguillos éramos quienes nos  encargábamos  de recoger  el trigo y las hogazas y almacenarlo todo ello  en el trastero de la iglesia. Luego,  el cereal se lo llevaba a  su  panera el sacerdote para alimentar a los conejos y gallinas  que tenía  en su corral.  Con alguna de las  hogazas lo normal era que se  quedara  para su particular consumo; en cambio  el resto acostumbraba a cortarlas en pequeños  trozos. Un día o dos después de la festividad de los difuntos,   todos los niños del pueblo una vez  que terminaba la misa matinal, íbamos la mar de contentos   a su casa  para que nos diera a cada uno de nosotros  un trozo de aquel pan que con gran apetito nos comíamos. Esto se conocía popularmente como "ir  a casa del cura  a por el  picacho".  




  
(En esta imagen se puede apreciar en primer lugar el escriño del que  os hablo y que es semejante a los que por entonces se utilizaban en Mozos de Cea para la ofrenda que arriba cito. En segundo lugar aparece una hogaza que es idéntica a las que amasaban por aquel tiempo en los rudimentarios hornos del pueblo. Por tanto, esta misma hogaza sin problema alguno hubiera servido  para proporcionarnos el recordado picacho.)

 Otra de las costumbres que por entonces se llevaba a la práctica  durante el mes de noviembre era el "Tocar a las ánimas".  El objetivo  de aquel toque era la  de rogar por las almas del purgatorio según los preceptos de la religión cristiana .  Este toque de campana siempre se practicaba  por la noche.  A pesar de que han transcurrido más de cincuenta años desde la última vez que escuché este singular tañido, aún tengo retenido en mi memoria aquel   sonido de las campanas  tocando a las ánimas.   Recuerdo aquellos momentos    en torno  familiar  porque estábamos  todos recogidos en nuestra rudimentaria cocina  al calor de la lumbre que ardía detrás  de la "hornacha" durante aquellas fría noches de noviembre. Con frecuencia los allí presentes daban su opinión  acerca de    si tocaba con destreza o no   el   campanero de turno.  La verdad es que   aquel toque de campana  al practicarse de noche y  con aquella misión    tan   esotérica  que tenía, resultaba un tanto  estremecedor.  Yo se  de una persona que le producía auténtico pavor oírlo. Si por casualidad se encontraba en la calle en el momento de sonar la primera campanada, se iba disparado   para su casa. Me temo que ésta será otra tradición más que ya ha pasado a  formar  parte del pasado. ¿ Acaso queda alguien  en el pueblo dispuesto a retomar esa costumbre? A pesar de que habrá más de una persona que no tendría problema alguno en ponerla nuevamente  en práctica por conocer perfectamente como se toca,  estoy plenamente convencido de que ya nunca más se oirá en Mozos de Cea durante las frías  noches de Noviembre ese misterioso y fúnebre tañido de las campanas tocando a ánimas.

 


(Aquí os dejo esta imagen donde podéis ver las actuales campanas de la torre de Mozos de Cea. Las mismas que en el pasado durante el mes de noviembre al anochecer  tocaron a ánimas.)


Aprovecharé la coyuntura para daros alguna información acerca de estas campanas. Os comento.    En cada una de ellas   hay una inscripción  grabada para indicarnos el nombre que corresponde a la campana y   el año de su construcción. También en esa inscripción aparecen los nombres del alcalde pedáneo y  del sacerdote de la parroquia que ostentaban sus cargos en el año que fueron colocadas  en la torre, que obviamente corresponde al año de su fabricación. Sobre la campana de la izquierda que se muestra en esta imagen y  que es  la de mayor tamaño, aunque no se aprecie con mucha claridad, su nombre corresponde   al   de "Sagrado Corazón de Jesús".  El año que consta de su construcción es  1960.  El nombre que aparece como  alcalde pedáneo es el de  Don Epifáneo Cuesta Rodríguez y  del párroco Don Bernardo Pérez Gil. Sobre la campana que está a la derecha de la imagen aparecen los mismos datos inscritos  que en la anterior, aunque con una salvedad ya que  el nombre de esta campana es el de "Corazón de María". Curiosamente sus nombres son los mismos que las dos antiguas cofradías religiosas que hay, o más bien  hubo, en su día en Mozos de Cea porque dudo si aún seguirán vigentes. Es de suponer que ambos nombres fueron puestos en honor a ambas  cofradías. Por otra parte, lo que se puede  apreciar con escasa visibilidad  es el badajo de  la campana izquierda del que  cuelga un trozo de cadena. La punta del final de la misma    llega hasta donde se encuentra el recinto de la iglesia conocido como "El bautisterio".  Desde ese lugar, se tira    con fuerza de esta misma cadena- por experiencia propia lo se- para  dar las  campanadas que llamen a los files para que acudan  al correspondiente acto religioso a celebrar en la iglesia. Quiero comentaros también que las antiguas campanas que hubo en la torre, supongo que serían  las primeras, debido a  su antigüedad y funcionamiento acabaron deteriorándose.  Esta circunstancia  hizo que tuvieran que ser remplazadas por otras nuevas.   Las deterioradas campanas fueron   llevadas a una fundición de Saldaña y de este modo se consiguió   el suficiente  bronce y otros metales  necesarios para  fabricar en esta misma localidad palentina las actuales campanas que hoy tan "señoriales" se las puede observar  asentadas en  sus correspondientes troneras en la torre de Mozos de Cea, aunque lamentablemente estén más silenciosas que en épocas pasadas.  

Y colorín colorado este texto se ha acabado. A pesar de que haya muchas referencias mortuorias escritas en él,  aún así, espero que os haya resultado grata experiencia su lectura.

Largos días y plácidas noches a todas y a todos.

Rafael

 

Prueba

miércoles, 11 de octubre de 2017

ROMANCE A MOZOS DE CEA





Seguimos por aquí.
 
En esta ocasión os dejo publicado este vídeo donde de mi propia voz suena el poema "Romance a Mozos de Cea". El poema está escrito a principios de la década de los noventa del siglo pasado. Comprobaréis que mientras suena  el poema, van apareciendo sucesivamente imágenes relacionadas con Mozos de Cea.
 
Espero que os guste y disfrutéis con las imágenes y la interpretación del video
 
Saludos
 
Rafael

domingo, 17 de septiembre de 2017

DíAS DE BAILE

Seguimos recordando.

En esta ocasión voy a empezar comentando  que en tiempos muy remotos el tipo de "discotecas" que había por los pueblos limítrofes a Mozos de Cea se las conocía como Salones de baile; a lo que por cierto, había que acoquinar la entrada con la cantidad que estaba estipulada si querías acceder al interior de estos locales.  Yo personalmente sólo conocí a dos de estos salones de baile: el que estaba en Santa María del Río y el otro en Villamartín de D. Sancho. Este último tenía un nombre muy pretencioso: "Pista Gago". Es de suponer que a pesar de la presuntuosidad de su nombre, estoy seguro que  su decoración  sería de lo más rudimentaria. En Valdavida también hubo un salón de baile  en su día. Yo no lo llegué a conocer, pero tengo entendido que el suelo de este local estaba sin pavimentar; o sea  que de tierra. Esto  indica que sería de una cutrez notoria. También en su día hubo un salón de baile en Mozos de Cea y tampoco su suelo estaba pavimentado. Estuvo situado donde en la actualidad tiene Tomás Cuesta Antón  su garaje. Aún viven algunas personas del pueblo, con casi noventa tacos en sus cuerpos,  que durante su etapa adolescente y principio de su juventud tuvieron la oportunidad de haber   bailado dentro de aquel local. Según me contaron, parte de su decoración  estaba hecha a base de   fotografías de las revistas del corazón de aquella época. El local perteneció en su día a un señor de Villamartín de D. Sancho, llamado Eusebio Albalá. Supongo que se deshizo de él  vendiéndose   a la familia de quien hoy es su propietario. Antes de convertirlo en el actual  garaje, fue utilizado tiempo atrás como pajar. Tomás me comentó que las paredes de aquel pajar estaban empapeladas. Es de suponer que ese papel de alguna manera resultaba ser una especie de vestigio del pasado que acreditaba la utilidad que  muchos años atrás se le dio a aquel local y que no fue otro que el de  un rudimentario salón de baile, donde por cierto, la música que allí sonaba era producida por un manubrio, o chinganillo. Desconozco que suerte corrió  ese aparato musical, o a quien perteneció el mismo.




(Para quienes nos conocían de que se trata el manubrio, o chinganillo, aquí os dejo estas dos  imágenes  donde se puede apreciar con toda claridad el susodicho aparato musical, tanto de perfil  como de frente. Como podéis comprobar el que está de perfil tiene una manivela en el costado, la cual obviamente para que emita sonido el manubrio,  una persona tiene que encargarse de girarla manualmente.  Imagino  que un aparato musical al de la imagen  habría en su día  en el salón de baile de Mozos de Cea)
 
 
Después del cierre del salón, que según me comentaron la causa principal  fue que se levantaba mucho   polvo mientras bailaban al ser el suelo de tierra y esto originaba enfermedades respiratorias,     se continuaban celebrando los  populares  bailes en pueblo. Se montaban en plena calle y cuando las inclemencias del tiempo no permitían bailar a la intemperie, solían utilizar el portal de Silvio Morán  que estuvo ubicado  en su día donde construyó  su actual vivienda Maxi de Lucas Barreales.  Había por entonces una moza en el pueblo de nombre Enedina Díez de Lucas, conocida popularmente como "La Ina", que ella solita con pandereta en mano se bastaba para organizar un gran bailoteo. Supongo que las jotas leonesas sería de lo más recurrente, a tenor del instrumento que tocaba. Tiempo después dos vocacionales músicos, también autóctonos del pueblo, siguieron con la misma dinámica de montar el  bailoteo en plena calle.  Se trataba de Marceliano Pacho Rodríguez y Eugenio de Lucas Cuesta. El primero tocaba la dulzaina y el segundo el tambor. No hay duda de  que con estos dos instrumentos tendrían la posibilidad de tocar música  más variada que la que podía proporcionar la simple pandereta. Estoy  convencido que por entonces  los pasodobles abundarían  en el  repertorio de estos dos músicos. 


Y ahora situémonos en la década de los sesenta, del siglo pasado claro está. Una época que yo viví in situ en el pueblo. Pues bien, por aquella época en el pueblo ya había vecinos que disponían del tradicional tocadiscos; aunque fuera por entonces un artículo de lujo inaccesible para algunos hogares. Uno de aquellos vecinos que disponían del electrodoméstico musical citado era Trinidad Antón, o más bien su hija Avelina (Vina). Y bien en el portal de Trinidad, que estuvo ubicado en donde actualmente tiene la entrada al patio de la vivienda propiedad de David Melchor y Asunción Pacho (Sunci),  se organizaba a la tarde y parte de la noche un gran bailoteo, como si de un  popular guateque se tratara. Por aquellos años en los discos de vinilo sonaban canciones como: "La flechas del amor", de Karina; "Bonye and Clyde", de Los Mustang; "Puente a Mallorca"; de Los Mismos; "Cartagenera morena", de Los tres sudamericanos; etc.  Al ritmo de esta canciones, y varias más, en el susodicho portal  danzaban alegremente los  mozos y mozas. A los niños nos restringía con asiduidad la entrada. Supongo que la restricción se debía  a lo pecaminoso que era para los niños observar lo provocativo que nos resultaba  algún que otro achuchón de las parejas bailando agarrado. Referente a este tema, os voy a contar algo anecdótico. Cierto día al volver al negarnos de nuevo la entrada, todos los niños y niñas decidimos por nuestra cuenta montar un baile paralelo. Para ello nos servimos del tocadiscos que disponía  otro vecino de pueblo, concretamente Cayo Cuesta Gago. Y en su corral organizamos un espectacular bailoteo y hasta bien entrada la noche nos divertimos de lo lindo. Pero hete aquí que el párroco que ejercía su oficio en el pueblo por entonces, Bernardo Pérez Gil, se enteró al día siguiente de lo sucedido y nos aplicó un correctivo de órdago a la mayor. ¡No veáis   con qué  actitud  tan severa y  fustigadora se mostraba en   estos casos! Según contaban generaciones anteriores a la mía,   cuando había un acontecimiento especial  en el pueblo y a cuenta de ello a  la noche se organizaba  el acostumbrado baile,   poco antes de la celebración del mimo, Bernardo Pérez Gil, ya andaba con ojo avizor por la calle vigilando y ordenando  a los  niños que se fueran para casa. Y sin rechistar le obedecían por temor a las consecuencias. En fin; que después de aquel correctivo que nos aplicó, se nos quitaron todas  las ganas  e intenciones de volver a montar otro festejo parecido.




(Está claro que  en su ADN  Mozos de Cea lleva el bailoteo. De ahí el que sus habitantes estén siempre  predispuestos a bailar en el lugar y la situación que sean preciso. Como muestra esta imagen tomada en agosto de 1999. En medio de la Calle Mayor varias mujeres, algunas ataviadas con los populares  manteos de rodeo y mantón de manila,  bailan animosas una jota leonesa)

La mitad de la siguiente década, me refiero a los setenta, fue mi etapa  adolescente  y  también la viví in situ en el pueblo, motivo por el que puedo dar fe  con toda veracidad   que la celebración del bailoteo en el pueblo continuaba su curso. Por aquellos años se celebraba en el antiguo Teleclub,  edificio que  estaba recién construido por entonces. Este local público, además de contar en su haber con el indispensable televisor, también tenia un  tocadiscos. Y este electrodoméstico  era quien nos proveía  la música necesaria para los bailables de costumbre. Era durante la temporada veraniega cuando con mayor asiduidad se organizaban debido a que  había muchos    jóvenes y adolescentes en el pueblo.   Normalmente los discos nos los regalaban generosamente algunas de las mozuelas   que se habían largado  del pueblo a buscarse la vida a diferentes lugares del país: Angelines, Oliva, Engracita, Mª Carmen, Dorita...y alguna otra más que  ahora no recuerdo su nombre. Pero  desde luego todas ellas contribuyeron a que pudiéramos disponer de una cantidad considerable de discos  que estaban muy de moda por entonces y además  resultaban muy marchosos la mayoría de ellos;  como por ejemplo: "Acalorado estoy"; de Los Diablos; "Cuentamé"; de Formula V; "Marylin", de Trébol, " La chica de la boutique", de Heleno... y alguno de esos  discos  que se editaban en inglés y tenían un  ritmo tremendo. Algunas noches   sacábamos los altavoces por una ventana y preparábamos el baile en el "Campín de la Virgen", que es así como se conocía popularmente el espacio  donde actualmente está la terraza del bar. En alguna ocasión venían jóvenes de otros pueblos al bailoteo; sobre todo el que organizábamos en Noche Vieja. A este baile acudían  con asiduidad los de Velilla de Valderaduey.

Y hasta aquí este largo recorrido por todo el  particular y popular baioloteo que se ha ido celebrando en Mozos de Cea durante diferentes épocas. Ahora el único que se  celebra, si no hay alguna circunstancia extra,  es el  del día  San Pelayo. Y esperemos que no siga faltando a su tradicional cita el día del patrón en este pueblo que ha sido muy "bailón" desde tiempos remotos. Y lo sigue siendo actualmente; por qué ¿Quiénes son los últimos, y casi los  únicos,  que se quedan  a la noche dándole marcha al cuerpo en los bailoteos que se preparan cada año   cuando organiza el Ayuntamiento la popular comida de fraternidad? : LOS DE MOZOS.   Quien diga lo contario, miente como  un bellaco.  Espero halláis disfrutado con la lectura del texto escrito.

Largos días y plácidas noches a todas y todos

Rafael