sábado, 2 de junio de 2018

MEMORIA HISTÓRICA

 
Como el tiempo de forma inevitable va transcurriendo, es la razón por la cual  me encuentro de  nuevo  aquí con las intenciones sobradamente conocidas y que no son otras que echar una mirada atrás con las perspectivas de varias  décadas transcurridas y  que son parte del pasado. Y cómo de un ejercicio de recordar se trata,   que mejor  para la ocasión que el comentaros  todo cuanto conozco, de oídas claro está, de lo acontecido durante la remota y trágica época perteneciente a la Guerra Civil española y posguerra y que guarda  estrecha relación con Mozos de Cea. Más o menos lo que  trato de hacer  es aparentemente "memoria histórica" de lo ocurrido durante aquellos trágicos años en nuestro pueblo, aunque tengo mis  dudas de si se tratará de memoria histórica o no. Vosotros mismos lo podréis juzgar,  si es que os molestáis en leer cuanto dejo escrito al respecto.  Lamentablemente no es mucha la información que conozco con referencia a este asunto. Ese desconocimiento se debe más bien a que en el momento oportuno no mostré el interés suficiente para conocer con más detalle todo cuanto ocurrió por entonces en Mozos de Cea. Sólo había sido cuestión de haberles preguntado  a las personas mayores que fueron testigos directos de la guerra. Pero no fue así, con lo cual la información que tengo es escasa. Hoy por  desgracia aunque quisiera informarme de lo ocurrido con más detalle  resultaría en vano por que tristemente todas aquellas personas han fallecido. Puede que alguna aún viva, pero me temo que debido a su avanzada edad es probable que todo cuanto sucedió  por entonces no esté al alcance de su memoria. También es cierto  que viven aún algunos de aquellos niños  que tuvieron la desgracia de que el transcurso de su infancia coincidiera con este trágico acontecimiento  acaecido en España. Todos aquellos niños que a día de hoy se acercan a la edad nonagenaria aún conservan los recuerdos de lo sucedido y cuando lo cuentan me confieren bastante veracidad por haber vivido directamente la fratricida contienda española. En mi opinión me resulta más verídicos los hechos relatados por personas que los han vivido o sufrido en primera persona, que quienes nos los cuentan basándose exclusivamente en documentos históricos. Mucha de la información que dejaré escrita, con la mayor objetividad posible, me fue facilitada por los mencionados niños. Otra parte de esta  información en cambio personalmente la fui recogiendo a lo largo de los años y que me fue transmitida  por boca de aquellas personas mayores del pueblo que vivieron, o en su defecto sufrieron, en primera persona  este trágico acontecimiento bélico.  Como en  mi memoria he retenido toda esta información recibida, ahora trato de compartir con todos vosotros.

Empezaré escribiendo  el listado que conozco  de alguno de los jóvenes nacidos en Mozos de Cea  y  que  estuvieron combatiendo en los distintos frentes del bando nacional durante la Guerra Civil:

Abilio Antón: Por haber sido herido  de bala en un brazo durante el combate,  le concedieron el grado de "Mutilado de Guerra".
Eliseo Antón: Desconozco en que frente  estuvo combatiendo.
Patricio Bueno: (Mi padre) Combatió en el Frente de Madrid-Sierra de Guadarrama- y en el Frente de Levante.
Cayo Cuesta: Desconozco...
Emeterio Cuesta: Desconozco....
José Fernández: Fue reclutado al final de la guerra para integrar las Partidas de Asturias que combatían contra los "Maquis"
Cayetano del Blanco: Desconozco ...
Julio de Lucas: Combatió en el frente de Aragón:  Teruel  y Belchite.
Florentino López: (El tío Flores) Desconozco... Sobre este señor me han contado, varias personas por supuesto,  que recién licenciado  se encontraba  en Villaverde de Arcayos el día  de la Virgen de Yecla. Llevaba puesto su uniforme  militar y el mosquetón. Y parece ser que  aún tenía el gusanillo militar o de la guerra dentro, por que  con ademán intimidador,  a las personas que salían de la iglesia para la procesión las ordenó que se pusieran en fila militar.
Valentín Modino: Combatió y murió en el frente de Bilbao.
Benito Morán: Desconozco ...

Como algo anecdótico, comentaré que una persona de esta lista cuando   se le acabaron los días  que le concedieron de  permiso en el pueblo, se negó a   regresar al frente por el miedo que le causaba la guerra. Tuvo que venir la Guardia Civil de Cea para reincorporarlo. Aunque antes la susodicha persona, cuando  vio aparecer a la pareja de civiles porque sabía a lo que venían,  trató de huir corriendo campo a través, pero consiguieron atraparlo. Volvió a frente y al acabar la guerra regresó sano y salvo al pueblo. 

Felicísimo Lazo, Silvio Morán y Dionisio Pacho: fueron los tres últimos jóvenes naturales de Mozos de Cea que antes de cumplir los 20 años, y cuando estaba a punto de finalizar la guerra,  fueron llamados a filas para combatir. Creo que  no participaron en ningún frente. Se dedicaron más a labores de intendencia en retaguardia. Pero eso sí, al acabar la guerra, me parece que tuvieron que tragarse obligatoriamente tres años seguidos de mili. ¡Casi nada!





( En esta imagen aparece mi padre, Patricio Bueno Fernández. La fotografía está sacada en el verano de 1936, cuando se hallaba combatiendo en el Frente de la sierra de Guadarrama (Madrid). Como se puede ver, sostiene un fusil o escopeta entre las manos. Esta arma y las cartucheras donde guardaba la munición al licenciarse, una vez acabada la guerra,  trajo ambos objetos para casa. De niño  recuerdo haber jugado muchas horas  con esa arma, que ahora que lo pienso verdaderamente resultaba ser  una auténtica antigualla. La tuvimos unos cuantos años en casa, hasta que cierto día acabó siendo vendida a un  anticuario que  me parece que era natural de Villamartín de Don Sancho. Este anticuario  se llamaba Juan, pero  se le nombraba popularmente en el pueblo con el apodo de "Juan XXIII".  Por aquellos años, debido a las estrecheces económicas que se vivía en la mayoría de los hogares ,   fueron muchos y variados los objetos antiguos que por imperiosa necesidad  los vecinos del pueblo le vendieron  al anticuario de marras. )

Uno de los episodios que pertenece a esta trágica época y del que mucho he oído hablar  fue el caso que atañe a los hermanos Santino y Clementino González. Os escribo la versión del suceso que siempre escuché. Resulta que  ambos hermanos se encontraban cierto día segando trigo en un terreno ubicado  dentro de la cota del monte de Mozos de Cea, en el paraje conocido como Valdemar. Hasta ese lugar se acercó la  Guardia Civil en su busca. Una vez apresados, los condujeron  hacia el pueblo para  subirles a un camión que les esperaba aparcado junto al edificio de la escuela. Como era normal por aquellos  años cuando te subían a este siniestro camión era con el propósito de fusilarte. Por suerte para ambos hermanos no fue así. En el momento de tratar de subirles al camión varios vecinos del pueblo enconadamente  lo impidieron. Desde luego que había que echarle un arrojo de tres pares de narices para oponerse a la Guardia Civil con el temor y el miedo espantoso que éstos infundían y el poder autoritario que tenían por aquellos oscuros y represivos años. Tiraban de gatillo lo más mínimo. Pero se ve que aquel día tan señalado algunos vecinos y vecinas Mozos de Cea  no les temieron en absoluto porque no estaban dispuestos a que fusilaran a dos personas del pueblo.  Según cuentan, una de las que más coraje le echó aquel día  fue Martina Bartolomé (Madre de Conchita Pérez Bartolomé) .   Esta mujer   enrabietada llegó  hasta agarrarse a los mosquetones de la Guardia Civil para tratar de que no los subieran al camión. Pero tengo entendido que quien verdaderamente  salvó a estos dos personas de una muerte segura fue el sacerdote que por entonces ejercía en el pueblo cuyo  nombre era  Anacleto Cuesta. Éste se plantó delante de la Guardia Civil y les dijo literalmente:
.-  No se lleven a estos hombres que de ellos respondo yo.

Palabras que resultaron salvadoras para ambos hermanos porque a quienes  los habían apresado  terminaron por satisfacer la petición del sacerdote. Era  lógico tan complacencia ya  que por entonces el clero tenía un peso específico dentro del régimen  por su incondicional apoyo al bando nacional durante la Guerra Civil. 

Pero no acaba aquí el triste episodio de los fusilamientos. Por desgracia una persona nacida en Mozos de Cea no tuvo la misma  suerte que de las  mencionados hermanos    y por tanto lo fusilaron. Por más que he preguntado  a varias personas del pueblo por su nombre, ninguna me lo sabido decir. Lo único que conozco de él es que era tío de Teodora Rebanal Valdés, fallecida  en el año 1991 y que fue esposa en segundas nupcias de Maurino Cuesta. Pues bien, este señor al parecer venía huyendo de Asturias, intuyo que por sus ideas a fines a la República, y se refugió en el pueblo. Al final descubrieron su paradero y cierto día que estaba arrancando garbanzos en el paraje conocido como "El Tiso", alguien del pueblo, no se si un familiar o vecino,  fue a avisarlo que venían en su  busca para detenerlo. Al oír el aviso de la misma se dio a la fuga carretera adelante. Acabaron trincándolo poco antes de llegar a Sahelices del Río. Se lo llevaron al cuartel de Cea. Desconozco cuantos días después de su captura lo fusilaron. Cuando mataban a una persona en estas abyectas  condiciones, lo normal era que acabase enterrado en una fosa común . Tal como hicieron atrozmente con miles  de personas que fusilaron durante la guerra y la posguerra a lo largo del país durante aquellos terroríficos años. Según cuentan, y se lo he oído a   más de una persona, que los fusilados en  Cea sus cadáveres eran enterrados     en un paraje que llaman "La Reguerona de Sahelices" y está situado entre los pueblos de Sahelices del Río y  Cea. Desconozco el lugar exacto donde está ubicado este paraje. Aprovecho también para comentaros que los fusilados que correspondía al cuartel de  la Guardia Civil de Almanza, según  comentaban en su día nuestros mayores,    a estos los enterraban en un paraje de la misma localidad conocido como "El Picón de Almanza". Recuerdo que cuando era niño  por entonces  no me enteraba  muy bien la razón de por qué allí los enterraban y  me imaginaba  cualquier otro motivo fuera de la realidad. Hoy en día al oír el nombre de ese fatídico Picón   me da cierto repelús  porque lo sigo asociando al conflicto fratricida de España.   También les oía comentar que algunas personas cuando iban de madrugada con sus carros de vacas a Sahagún, cosa habitual que se hacia por entonces,  pasaban junto a la Reguerona y en  más de una ocasión vieron algún cadáver allí tirado sin enterrar; como también   escuchaban el estruendoso sonido  de los tiros   cuando les disparaban a los fusilados. No creo yo que se trate  de comentarios sin ningún fundamento asociados a la rumorología popular. Cuando a más de una persona les he oído hablar de lo mismo, yo personalmente no cuestiono mucho su credibilidad. Volviendo al tema del fusilado natural de Mozos de Cea, comentaros que esta persona  tuvo la "suerte" de no ser enterrado en la Reguerona de Sahelices.  Al parecer alguna persona del pueblo  que vivía en Cea, intercedió por él ante la Guardia Civil, digamos que empleando una "mentira piadosa". Les dijo que el fusilado era miembro de la Cofradía de la Virgen del Carmen, patrona de Cea y  por esta razón  permitieron darle sepultura  en el cementerio de Cea. Y allí quedó enterrado. Ignoro si aún seguirá o no  su sepultura. Supongo que ya habrá desaparecido  después de haber transcurrido tantísimos años de aquel triste suceso.




( Como arriba indico el nombre del fusilado natural de Mozos de Cea no lo conozco, en cambio paradójicamente sí que conozco como era su físico. En esta fotografía que desconozco en que año fue sacada, aparecen el susodicho señor  junto a su sobrina que es tal como os he comentado: Teodora Rebanal Valdés )


Según he oído, otra situación que se daba en la mayoría de   los pueblos de la zona  durante los años que transcurrió la Guerra Civil      corresponde al momento de conocer la noticia de  que  una determinada  ciudad española  había sido tomada por las tropas del bando nacional. Este hecho bélico se festejaba con gran bullicio  en todos los pueblos con los vítores correspondientes y se  sacaba ondeante  la bandera  por la calles. También se unía a la celebración  un atronador volteo de campanas. Es de suponer que Mozos de Cea no quedaría al margen de tan exaltada celebración patriótica.


Aún me queda más información al respecto que comentaros, pero veo que escribirla en un sólo párrafo  se haría excesivamente largo su contenido  y me temo que esto pudiera  terminar por aburrir a más de una persona por tanta "batallita del abuelo Cebolleta" aquí narrada. Lo mejor será dar por concluido esta primera parte. A quienes les interese seguir conociendo algunos datos de memoria histórica con relación a Mozos de Cea, les emplazo a un segunda parte que es de suponer aparecerá en la siguiente  publicación. Por tanto,  a esperar toca. De momento disfruten lo más y mejor posible de lo escrito en el presente párrafo.


Largos días y plácidas noches a toda y a todos

Rafael.














miércoles, 2 de mayo de 2018

TORNEO DE FUTBOL RÍO CAMBA

 
 
Seguimos por aquí. Esto quiere decir que nuevo texto quedará publicado en este espacio reservado en especial a la nostalgia. Y como de recordar se trata, en esta ocasión os hablaré sobre un acontecimiento deportivo el cual no son muchos los años que han transcurrido desde su desaparición. Me estoy refiriendo al emblemático y popular Torneo de Futbol Río Camba.  En 1980 se creó este torneo de futbol, que según tengo entendido, la premisa por la cual se fundó partía  con la idea de  la participación deportiva de los jóvenes de la comarca y a su vez que sirviera  también de hermanamiento entre los pueblos de la misma comarca, aunque algunas veces durante la disputa de los partidos se notaba más la rivalidad de los pueblos enfrentados que la supuesta confraternidad comarcal. Sobre todo entre la afición.  Los primeros años la sede  de este torneo estaba ubicada en  ese paraje natural  conocido como Río Camba.   Fue en este bello y sugerente  entorno  rodeado  de pinos y robles donde se improvisó un campo de futbol  y  se jugó la mayoría de los encuentros. También se jugaron otros partidos  en los diferentes pueblos que se  inscribieron en el Torneo por aquellos años; como por ejemplo: Villaverde de Arcayos, Canalejas, Quintana del Monte, Tejerina, etc. La verdad es que no conozco mucha información acerca de   quien organizaba,  o como funcionaba,  este evento deportivo   los años anteriores  de que   se encargara de  organizarlo a partir del año 1989    la Asociación Cultural y Deportiva "Montes de Río Camba", de Mozos de Cea. 



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 ( Esta imagen muestra el tipo de cartel que se editaba por entonces  para anunciar el Torneo de Futbol y que se ponía por los diferentes pueblos de la zona)



A partir del primer año en que lo organizó la susodicha Asociación    y hasta su finalización, año 2000, a excepción de algún partido, prácticamente durante el mes de agosto se jugaron todos los encuentros en Mozos de Cea.  No cabe duda de que tuvo mucho auge de popularidad  entre los pueblos colindantes este Torneo durante  los primeros años que se jugó en Mozos de Cea. Este tipo de futbol amateur  tradicionalmente engancha a la afición  por esa razón nuca suele faltar el ambiente bullicioso y deportivo, así como la animación y sana rivalidad de la afición de los equipos participantes. Y esto es lo que ocurría cada fin de semana durante el mes de agosto en Mozos de Cea a cuenta de la celebración de este acontecimiento futbolístico. Como por entonces había gran influencia de jóvenes que veraneaban  en los pueblos de la comarca, no había muchos  problemas a la hora   de  reunir  los necesarios  equipos  para confeccionar el calendario deportivo del Torneo; el cual obviamente  no era oficial, yo diría que   más bien "oficioso". Aunque  las normas con que se erigía el campeonato se asemejaban a las implantadas  por un estamento federativo. Por de pronto los árbitros creo que pertenecían  a la Federación Leonesa de Futbol. La tarjetas amarillas  que  sacaban a los jugadores  acarreaban penalizaciones  económicas como era  el pago de una multa de 500 pesetas (aún no había llegado el euro) Las expulsiones eran sancionadas y  el infractor  debía cumplir obligatoriamente   los partidos de castigo que le imponían. Como podéis comprobar no se trataba de esa especie de "pachanga dominguera" que acostumbran a jugarla  solteros contra casados, sino de un evento deportivo claramente  más serio.







( En esta imagen se puede ver el equipo del Club de Futbol Mozos de Cea que jugó la final de 1990 y la perdió por 3 a 0 contra Villaverde de Arcayos Club de Futbol. De pié: Jesús Mariano, Félix, Alberto, Paco y Sergio. Agachados: Susy, Javier, Urín, Ramón, César y Ediberto.

 
 
Tal como  he comentado, en 1989 se jugó por vez primera este Torneo  en Mozos de Cea. Para este cometido,  se acondicionó una parte de  las eras con las dimensiones de un campo de futbol y allí se jugaron los partidos.   Paradójicamente el equipo del Club de Futbol   de Mozos de Cea  aquel año era la primera vez que participaba en el Torneo   y consiguió ganarlo. Su rival en la final fue el equipo de Santa Olaja de la Varga y el resultado fue de 4 a 1. Los tres años siguientes de forma sucesiva  también jugaría la final y tuvo   como contrincante al correoso equipo del Club de Futbol  Villaverde de Arcayos.   Nos ganaron en los tres enfrentamientos consecutivos. Tuvo que ser en el cuarto enfrentamiento allá por 1993 cuando se les pudo ganar, pero eso sí a penaltis, tras  empatar a dos goles. Comentaros que fue tanta la   rivalidad que se creó  con  este equipo, supongo que  a cuenta de ganarnos siempre en las finales, que un año al término del partido,   había tanta crispación y tensión en el ambiente, que por desgracia esa situación acabó generando  un    conato de tangana entre aficionados y jugadores de ambos pueblos.   Algunos ya tenían los "puños preparados".  Por suerte la sangre no llegó al río ( o a las barreras, que estaban  más próximas).  El equipo de Club de Futbol   Mozos de Cea volvió a ganar el Torneo el año siguiente, 1994, derrotando en la final a Almanza por 3 a 2, con Ramoncín en plan de  estrella al marcar de cabeza el gol de la victoria.  Al año siguiente, 1995,  a cuenta de que  surgieron malos rollos internos     dentro del equipo, hubo una escisión de los jugadores que habitualmente cada año    se juntaban para configurar el equipo. Unos siguieron formando parte del de Mozos de Cea;  pero con distinto color de camisetas.  Los otros en cambio se organizaron para crear el Club Deportivo Amigos de Río Camba. Fue precisamente este competitivo Club formado en su mayoría por jugadores de Quintana de Rueda, y también porque contaba entre sus filas con un gran jugador como era por entonces Javier Morán, auténtico pulmón del equipo, quien dominaría el Torneo en los últimos años. En cuatro ocasiones lo llegó a ganar. Curiosamente lo ganó por vez primera en 1996 derrotando en la final  por 3 a 1 al Club de Futbol Mozos de Cea y estos dos mismos equipos volvieron a enfrentarse en la final del 2000,  año que se dio por finiquitada la celebración del  Torneo. De nuevo volvió a caer derrotado  por 1 a 0 el Club de Futbol Mozos de Cea. Por cierto, aunque no presencie el partido, tengo entendido que durante este último choque  hubo más de un expulsado por agresión.
 




 (En esta imagen aparece el equipo del Club de Futbol  Mozos de Cea en 1999 con su nuevo color de  camiseta patrocinada por  "Pinturas y escayolas Castrillo". De pie: Juan Carlos Morán, Miguel Ángel, Francis, Jorge, José Ignacio y Ángel. Agachados: Ramón, César,  Juan Carlos de Lucas, Javi, Asier y Paco. )


Uno de los actos más interesantes y festivos de este evento deportivo, y que servía como clausura del Torneo de Futbol Río Camba, era la ceremonia de entrega  de premios en metálico, trofeos y regalos a los ganadores y equipos participantes. Esta ceremonia se llevaba a cabo por la noche en el local del antiguo Teleclub. Recuerdo que uno de los premios o trofeos se otorgaba al mejor público del Torneo.  Creo que en dos ocasiones este premio la organización  se lo concedió a la afición  de Mozos de Cea por haber animado a su equipo con verdadero espíritu deportivo. Otro de los trofeos que se entregaba le correspondía  al jugador más veterano del campeonato. En 1997 este galardón tuve el honor de recibirlo yo.    En ocasiones  a las personas que asistían  a este acto  la organización tenía algún detalle con ellos y les obsequiaba con  merchandinsing  del Torneo. A la finalización de la ceremonia de entrega  se servía el tradicional chocolate con bizcochos para todos los presentes y alguna que otra vez se organizaba una verbena. Como la que espectacularmente se preparó en medio de la plaza del pueblo el año en que se jugó por última vez el campeonato.  Fue en el 2000 como ya he indicado. Para la ocasión se había contratado al fantástico   teclista  del País Vasco, Sergio Pineda.  Está claro   que se merecía una  gran fiesta-verbena de despedida  tan importante acontecimiento futbolístico por  la dimensión y la  proyección  que cada   verano conseguía proporcionar a   Mozos de Cea.   Por cierto, al final de aquella última ceremonia  de clausura, de manos de Faustina (Tina)  Conde Pacho se le entregó a Félix Pacho Pacho, el verdadero alma mater  de este campeonato, una placa conmemorativa y también como   agradecimiento por esos 20 años consecutivos que estuvo al frente de la organización para conseguir    poner puntualmente en marcha cada mes de agosto el  emblemático Torneo de Futbol Río Camba. Ya que me estoy refiriendo a la celebraciones, no quiero dejar pasar por alto la espectacular celebración que se hizo en Mozos de Cea el año en que consiguió el equipo su primer torneo.  Tras el encuentro, dentro y fuera del Teleclub, tal como dicen  hoy día los jóvenes, estaba "petado de gente". Todo un ambientazo festivo, sin duda. El grito de ¡Campeones, Campeones, oe, oe, oe....! los allí presentes de  forma colectiva reiteradamente  lo  coreaban. También hubo quien les dio por cantar aquello de:

Mozos es tan pequeño
que no se ve en el mapa
pero jugando al futbol
es el que más destaca. 

 

Aquella fiesta de celebración se prolongó hasta altas horas de la noche, o madrugada, porque recuerdo que aproximadamente sobre las tres de la madrugada estando ya en la cama, me despertaron unos golpes en la ventana y unas  cuantas voces que me llegaban del exterior coreando el ¡Campeones, Campeones....! Cuando el equipo ganó los siguientes torneos, no hubo tan espectacular celebración como esa primera vez. Supongo que lo celebrarse de aquella manera tan llamativa se debería a la novedad.
 


(Aquí  podéis observar la portada y el interior del típico folleto que se editaba cada año antes de comenzar el Torneo de Futbol Río Camba para dar a conocer el calendario deportivo del campeonato: equipos inscritos, los días y horarios de los encuentros y también los otros actos a celebrar con relación al Torneo)


Tampoco quiero   dejar pasar por alto, el comentaros que para dar más seriedad y compromiso con el  equipo del Club de Futbol Mozos de Cea, se hizo un carnet para socios. La cuota  que tenían que pagar anualmente sus abonados si no me equivoco creo  que eran de 300 pesetas. También se diseñaron para su venta dos tipos de camisetas de diferentes colores que tenían impresas el escudo del equipo de Mozos de Cea. Durante los partidos  se vendían   refrescos, cervezas y chucherías; también en alguna ocasión se hicieron rifas o sorteos, todo ello  con el fin  de  colaborar en la gestión económica  del Campeonato y otros eventos organizados por   la Asociación Cultural y Deportiva "Montes de Río Camba".  Aprovecho también para comentaros algo, pongamos  que menos divertido, como fue el hecho de que a  algún que otro  "malicioso y toca pelotas" propietario  de las eras donde se disputaban los partidos les molestaba  que en su propiedad se jugara al futbol y por tanto   no querían que fueran utilizadas para este fin.  En 1993  la organización para evitar conflictos y polémicas con los vecinos,   acondicionó el vecinal prado, o pastizal,  de "El Horcajo"  en un campo de futbol y allí se disputaron  todos los partidos del Torneo hasta su desaparición. En la actualidad aún siguen instaladas las porterías en este lugar como  recuerdo de   tan importante  evento deportivo. Otro episodio bastante repulsivo con referencia a este asunto guarda relación con Almanza. Todo se debió a que  un jugador del equipo de este pueblo  al que  habían expulsado, al aplicarle la sanción correspondiente, no podía jugar en el siguiente partido. Pero este individuo con chulería se saltó por las bravas  la sanción y lo jugó . A pesar de haber ganado al  Club Futbol de Mozos de Cea,  la organización por alineación indebida como era lógico, en cumplimiento con la normas del Torneo,  dio como perdedor al equipo de Almanza y por tanto quedó eliminado. Este hecho les debió sentar como una patada en los testículos.  ¿Qué pasó entonces? Por rencorosos  o por venganza, - ¡vete tú a saber!-  algunos  "almanceños"  por la noche a hurtadillas se acercaron  con sus coches  hasta el campo de futbol y a una de las porterías le arrancaron el larguero. A la mañana siguiente en una pequeña rotonda que hay en el centro de Almanza apareció tirado  el larguero junto a todos los trofeos que años atrás habían conseguido. A pesar de tan deleznable hecho, el campeonato se desarrolló con toda normalidad. En fin; que de mal nacidos y desagradecidos está el mundo lleno, por desgracia.  Obviamente, este pueblo tras este lamentable incidente no volvió a participar en el Torneo. Tampoco se le echó en falta.
 
 
 


(Este es el escudo del Club Mozos de Cea que llevaban estampado en sus camisetas  todo el equipo durante la  primera etapa del campeonato. Como podéis comprobar  en su diseño aparece visiblemente  un  roble.  El árbol que tan representativo   y tan identificado resulta  con nuestro pueblo)


Es evidente que este  tema da para mucho más, pero tampoco quiero excederme en demasía para no acabar aburriendo con tanta palabrería. Según mi criterio, creo que lo mas sustancial de este asunto ha quedado  resumido en el párrafo y resulta perfectamente válido para recordar pasadas vivencias y momentos en relación al susodicho Torneo. Al que por cierto,  los primeros años de su desaparición cuando llegaba el mes de agosto se le echaba mucho de menos y creaba cierto vacío en el pueblo. Pero es sabido que merced  al transcurrir del tiempo siempre se acaba por  acostumbrase a vivir con las ausencias.  Y esto es lo que ha sucedido. Con toda probabilidad no creo que vuelva a celebrarse un campeonato de futbol de estas características . En principio,  porque en la actualidad es muy escasa la afluencia de jóvenes que  veranean en los pueblos de la Comarca. Y es condición sine qua non el que haya jóvenes para la formación de  los equipos participantes. Por tanto,  esa escasa presencia de   jóvenes en los pueblos hace que a día de hoy resulte utópico poner en marcha un campeonato de esta magnitud en verano. Por lo cual tendremos que conformarnos con su recuerdo y la sugestiva  experiencia de haberlo vivido  y disfrutado en su momento.


Se acabó. Espero os haya resulta amena lectura.

Largos días y plácidas noches a todas y a todos

Rafael
 
 


domingo, 8 de abril de 2018

PREGONEROS


Aquí estamos de nuevo  haciendo acto de presencia   con el propósito de continuar sumando    más momentos de memoria a este espacio. Esto obviamente significa retrotraerse  al pasado  con el fin de  rememorar  antiguas  costumbres,  como por ejemplo aquella en que los niños  de Mozos de Cea, cuando venían a vender  al pueblo los pescaderos y carniceros, nos encargábamos de pregonar la  mercancía que traían por las calles del pueblo. Aquellos vendedores  solían tener  una única  parada, la cual    estaba situada  en la denominada  "Plaza del pueblo. Para quien desconoce la ubicación de la susodicha plaza decirles que está  justo  enfrente del consultorio médico, aunque por aquellos remotos años era el edificio derruido de la antigua escuela quien allí se encontraba situado.   Generalmente aquellos  pescadores y carniceros,   venían con su Citroën, conocido popularmente también como "Dos caballos,  o   "Cirila".   Como aún no tenían instalado un equipo de megafonía  en sus coches,  para anunciar el género que traían teníamos que ser los niños quienes nos encargábamos de ese cometido.  Recuerdo que casi sin darle tiempo a que  parase    el coche el vendedor de turno  ya    estábamos todos  arremolinados  ansiosos e impacientes  delante de la ventanilla   y con gran barullo le pedíamos  que nos eligiera para ir a pregonar porque esto suponía ganarnos unas pesetillas, o un duro si alguno de estos vendedores era muy espléndido.  Normalmente íbamos en pareja pregonando por las calles del pueblo el género que vendía con este soniquete: ¡Se vende pescado en la plaza!. ( o carne ) ! Y así una y otra vez gritando la misma cantinela durante todo el recorrido.  Algunas mujeres al oírnos solían salir a la puerta para preguntarnos que pescado traía.  La respuesta era decirlas  el nombre del mismo pescado que antes de comenzar a pregonar nos  había indicado  que traía el pescadero. Una cosa que conocíamos    de sobra era quien de aquellos  pescaderos pagaba más  por pregonar.   Por  esta razón sabíamos a cual de ellos    había que   ponerle   más  empeño e insistencia  para que nos eligiera   como pregoneros. Uno de aquellos buenos pagadores era un señor de Santa María del Río  al que le apodaban "El perrillos de Santamar", que por cierto,  venía con una moto y sobre él dentro de una caja de madera traía la pesca.  Si  se daba la casualidad de que estos vendedores llegaban al pueblo y los niños nos encontrábamos dentro de la escuela recibiendo las correspondientes clases lectivas, no les quedaba más remedio que llamar  a la puerta de la escuela y  pedir a la maestra que le hiciera el favor de dejarle  dos niños para ir a pregonar. La maestra normalmente correspondía el favor y los niños   seguíamos un orden de turno para este cometido con el fin de que todos tuviéramos la misma oportunidad de ganarnos las pesetillas correspondientes. 
 
 Por aquellos años de la polca, además del pescadero arriba mencionado,  venían a vender al pueblo otros del mismo gremio. Uno de aquellos era natural Villazanzo de Valderaduey y de  nombre Ángel. Se le conocía popularmente como "El hijo del tuerto de Villazanzo". El pescado lo  traía  en una vieja furgoneta DKW de color  verde. Más o menos por aquellos años  también veía otro pescadero a vender al pueblo   al que familiarmente se le llamaba Gilio.  Trasportaba el género en una    "Cirila´" y su manera de ser era muy   dicharachera.  Recuerdo que  cuando instaló el  equipo de megafonía en su coche  más que utilizarlo  para anunciar el pescado que traía,  lo empleaba para cantar canciones, mayormente  de Manolo Escobar.  Por esta forma  de ser tan juerguista adquirió el popular mote de " El Cantamañanas". Las últimas noticias que conozco sobre ésta persona es que la  patológica  adicción que tenía al juego de las cartas fue su perdición.   Siguiendo con  este asunto,   por aquellos remotos años  era una costumbre el que las mujeres del pueblo cuando iban  a comprar pescado fueran con  el típico plato de porcelana  para llevarse  dentro del recipiente su compra. Como por entonces no había básculas digitalizadas, ni nada por el estilo,  los pescadores pesaban la compra con las  antiguas  romanas. Muchas mujeres  no se fiaban del pesaje y por eso era normal que   sospechasen que algunos gramos  les "tangaba" el vendedor de turno a la hora de  pesar con aquel artilugio.   

 


(Aquí podéis ver en esta imagen el coche Cirila del que hablo arriba y a su derecha aparece una de aquellas  romanas   utilizaban para pesar los antiguos vendedores que iban a Mozos de Cea)

 
Respecto a los carniceros que venían  a vender al  pueblo  por  aquella época,  uno de ellos era natural de Las Grañeras.  Se  llamaba Gaudencio y también era de los que conducía una Cirila para transportar su mercancía, en este caso  cárnica.   Contaré algo anecdótico al respecto. Hubo una temporada por entonces que a varias personas del pueblo les dio por consumir las típicas manos de cerdo, o patos de cerdo como popularmente se les conoce por el lugar.  Como este señor no traía los suficientes para abastecer a todos los consumidores, alguna  de estas personas en ocasiones impacientes salían a  esperarle   mucho antes de que   entrara con su Cirila al pueblo para  no quedarse sin las ansiadas piezas del cerdo. ¡Anda que no generó polémica y conflictos  los patos de marras  entre los  habituales consumidores! Por cierto, como el  tal Gaudencio    también era  de los que   hacían  la única  parada en la plaza del pueblo,  necesitaba a los tradicionales pregoneros para que anunciaran su mercancía. Otros de los carniceros que venían al pueblo a vender era Natalio: natural de Villazanzo de Valderaduey y  tenía cierta cojera. Era de lo más rudimentario porque  venía con un caballo negro a vender. El jamelgo sobre su lomo     transportaba la carne que iba dentro de unos serones de mimbre. Recuerdo que reiteradamente  expresaba la misma frase y soniquete como despedida cada  vez que terminaba de vender la carne  a  una vecina y se encaminaba hacia  la puerta de  otra  con el mismo propósito. Esta era la frase con la que se despedía: ¡Vamos con la música a otra parte!  Creo que falleció ya hace unos cuantos años, pero tengo entendido que a una edad muy longeva. Y eso que el recuerdo que  de él tengo por aquella época es el de una persona que vestía  chaleco y pantalón de pana negro y del mismo color  era su boina. Vestimenta que era  de uso habitual entre las personas mayores.   








(En esta imagen aparece un burro que lleva sobre su lomo un serón de mimbre. Idéntico al de la imagen  era aquel  serón que  llevaba sobre su lomos el caballo de Natalio)




 ¿Sabéis que aproximadamente a  mediados de la década de los sesenta y comienzos de los setenta, de siglo pasado claro está, Laudelino Villafañe (Laude para los amigos y conocidos) también anduvo vendiendo carne en Mozos de Cea?  Efectivamente es el Laude que sobradamente conocemos la mayoría y que es natural de Villamartín de Don Sancho. Todo un "pipiolo" era por entonces cuando venía al pueblo con su Cirila a ejercer su profesión de carnicero.   Normalmente era carne de oveja o cordero la que vendía. A pesar de que fue una ocupación  temporal que dejó hace ya un montón de años,  continua aún teniendo la habilidad y el saber que requiere este oficio porque cuando las circunstancias lo requieren así lo demuestra.  Ya lo dice el refrán: quien tuvo, retuvo. Por cierto, como con la bocina de su Cirila se bastaba para avisar a las vecinas de su  presencia en el pueblo, no necesitaba a los tradicionales pregonaros para anunciar la venta de su carne.  Estaba claro que  el equipo de megafonía y las estridentes bocinas de los automóviles, acabarían "matando" a los pregoneros. Sin duda fue una muerte anunciada. 

 Hasta aquí este, pongamos viaje, a través de la memoria y que ha servido para hablaros acerca de las costumbres y anécdotas  asociadas a los  antiguos pescadores y carniceros que iban a vender a Mozos de Cea. En la actualidad, por suerte, aún lo siguen haciendo,  pero en mi opinión  bastante diferente a la manera en que se  realizaba por entonces esta venta ambulante.  En principio el medio de transporte de los vendedores está  mejor  acondicionado que antes  para  conservar en perfectas  condiciones el género que comercializan   y por supuesto  que el pesaje está digitalizado, con lo cual se evita seguir con las antiguas  sospechas de que te vayan a tangar unos cuantos gramos en el peso con las anticuadas romanas.



Largos días y plácidas noches para todas y todos

Rafael.

 
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domingo, 25 de marzo de 2018

INVITADA

Continuando con el capítulo de invitados, para la ocasión traigo un texto relacionado con la semana entrante que tan hondo significado tiene para la religión cristiana, como es la Semana Santa, la cual empieza hoy con la festividad de Domingo de Ramos. La autora del texto, por tanto invitada, nos deja una visión nostálgica y personal de como vivió en su infancia aquellos tiempos remotos  esta semana básicamente  litúrgica. Muchos de los momentos y vivencias que describe, y las cuales son auténtica añoranza,  las conozco y he vivido in situ. Os comento que el texto que ha continuación voy a publicar  está transcrito literalmente de la revista "Concejo Abierto",  de la cual a principios del milenio se editaron tres números de la misma. Sin más dilación, os dejo con esos recuerdos.



LA SEMANA SANTA EN EL RECUERDO
 
Después de la rigurosa Cuaresma llegaba a nuestras vidas, con el Domingo de Ramos, la Semana Santa. Era una semana larga, llena de actos  litúrgicos, mañana y noche: algunos actos se hacían pesados y parecía que no iban a terminar nunca, otros como  "las tinieblas", resultaban amenos incluso divertidos, sobre todo para los niños, a pesar de que eran días de oración y recogimiento.
 
De los recuerdos más gratos que tengo de la Semana Santa en el pueblo de Mozos, es sin lugar a dudas, el que era para mí, todos los años, un "maravilloso monumento". Estaba confeccionado con sábanas y colchas blancas y adornado con flores en su interior; tenía que ser  una estupenda morada  para Jesús Sacramentado. No había en los contornos otro que se le igualara.
 
Emocionante era la ceremonia de la bendición de los ramos, así como la procesión que se formaba para la recogida de los mismos. Los ramos, los traían del "Monte de Valdescapa", de un arbusto que allí crecía y que llamaban "patagallina"; iban a por ello los mayordomos de la iglesia.
 
   " Pueri hebraeorum
    Portantes ramos olivarum
    Obviaverunt Domino
    Clamantes et dicentes:
   " Hosanna in exceslsis"

El sacristán se los iba dando al cura, éste a su vez a cada uno de nosotros que besábamos el ramo y la mano del sacerdote. Después de esto, el celebrante, salía al portal con la cruz y una parte de los cantores, de manera que unos cantaban dentro y otros fuera:

    "Gloria. Laus et honor
    Tibi sit Rex Criste, Redenptor:
    Cui puriles decus
    Promposit hosanna pium".

A continuación el Cura daba la puerta con el mástil de la cruz y la puerta se abría entrando todos a la Iglesia para continuar la ceremonia.
 
Por la noche en el Rosario se cantaba: "Jesús que triunfante entró, Domingo en Jerusalén, por Mesías se aclamó, y todo el pueblo en tropel a recibirlo salió".
 
El lunes y Martes Santo, por las mañanas, Calvario, en la noche Rosario donde cantaban las estrofas que continuaban del Domingo de Ramos: El lunes: "Jesús que al morirte te vas". El Martes: "Martes Santo se juntaban..."El Miércoles Santo se confeccionaba el "Monumento", para todos un día especial, pero quedaba apagado. Ese día ya había "Oficios" (Misa, lectura de la pasión) y por la noche "tinieblas". En las "tinieblas" se leían los textos que llamaban "elementaciones"; se recitaban alrededor de una mesa y cuando se terminaban, entraban los cantores a la Sacristía para entonar "Miserere"; las voces graves y profundas de los hombres en el recinto incomparable de la Iglesia, casi en penumbra y sólo iluminada por las velas, nos hacían vivir el momento más sentido y hondo de la Semana Santa.

Mientras se iban apagando las velas del candelabro, una por una, hasta llegar la oscuridad más absoluta y entonces, daba comienzo la "hecatombe": el ruido estridente de las matracas, "carracas" y "ranas" accionadas por los niños y niñas, y alguna que otra patada de los mozos, hacían que el momento fuera impresionante.

El Jueves Santo por la mañana, había Misa y se trasladaba el Santísimo al Monumento cantando el "Pange lingua gloiriosi...", los santos se tapaban y los actos religiosos los avisaban los niños con sus matracas y carracas porque no se podía tocar las campanas. Desde ese momento, cada vecino llevaba una vela para "lucir" al Señor. Gustaba ver a los Mayordomos turnándose en la ceremonia que constituía cortar el pabilo de las velas para que éstas lucieran mejor. Los niños sin saber muy bien porqué entrábamos una y otra vez, nos gustaba ver el trasiego de gente entrando y saliendo de la Iglesia, haciendo la reverencia ante el "Monumento", rezar, salir y volver a entrar...

Por la tarde, Procesión de la cruz; al finalizar la misma, se cantaba "Llegué a contemplar, la pasión y la muerte de Cristo". Por la noche de nuevo "tinieblas", "con elementaciones" "Miserere" y "carrancada".

Por las noches, mientras estaba expuesto el Santísimo, los hombres se quedaban a velarle en la Iglesia. Hora Santa, y según el rumor, para honrar al Señor, se bebía algún "traguín" de "aguardiente", aunque esto no está confirmado, nunca sabremos lo que aquellos hombres serios hicieron durante aquellas largas noches de tantos años además de velar al Santísimo; sin duda, también esto ha pasado a la historia y formará parte de la leyenda de nuestra Semana Santa.



( A principios de la década de los noventa del siglo pasado, durante varios años sucesivos se organizaba un calvario nocturno por las calles del pueblo. En esta imagen podéis observar uno de esos momentos de su celebración)  


El Viernes Santo, calvario, oficios, procesión de la Cruz y Adoración de la misma, se cantaba: "Pésame Señor de haberos ofendido...", ese día se desmontaba el "Monumento". Los alfileres utilizados para la confección del mismo, y ya como una tradición, se repartían a la chiguitería que hacía con ellos un juego. Se repetían los actos por la noche.

El Sábado Santo, por la noche, Vigilia Pascual, Bendición del Fuego, Bendición del Cirio Pascual, Bendición dela gua en la Pila Bautismal y Misa Solemne este acto se hacía  por la mañana, muchos de nuestros mayores todavía lo recuerdan.

El Domingo de Pascua...las campanas, volvían a voltear.
 
 

Autora del texto: Mª Dolores Pacho Pacho (Lola)



Nació y se crió en Mozos de Cea, donde reside  de forma permanente todo el año. De carácter jovial y alegre. Por su excelente y cantarina voz,   forma parte de "Coro de Mozos de Cea".  

Los vínculos  que unen a esta mujer  con el pueblo, son tanto paternos como maternos; además  sus orígenes, intrínsecamente de Mozos de Cea, se remontan a tiempos  ancestrales.

Sus padres fueron: Pedro Pacho Pacho y Dionisia Pacho Rodríguez. 


Espero que disfrutéis con la lectura de estos emotivos recuerdos asociados a la Semana Santa que antiguamente con profunda devoción se celebraba en  Mozos de Cea.

Saludos a todas y a todos

Rafael
 

 

 

jueves, 1 de marzo de 2018

NOVIAZGOS


 Con  las mismas intenciones de siempre vuelvo  a este sitio  con mi rutina habitual.  Una vez dicho este  comentario que sirve de introducción al nuevo párrafo, vayamos al asunto que no es otro que hablar de ciertas costumbres que en un pasado muy lejano se llevaban a la práctica en Mozos de Cea.  Costumbres que  lamentablemente ya han desaparecido por no darse  las circunstancias propicias para seguir manteniéndolas   en activo.  El tema del que voy a hablaros en esta ocasión está relacionado con las bodas y noviazgos. Como viene siendo habitual  tiro de memoria para escribir sobre cualquier asunto, por tanto  no es de extrañar que   algunas veces me equivoque. Espero que lo menos posible en esta ocasión.  Algunas de las  cosas que cuento aquí las he vivido yo  in situ; otras en cambio ha sido posible el narrarlas    merced a la  información que he recogido a través de   las personas mayores del pueblo por haberlas  vivido ellos personalmente.  Por esta razón  considero que  son fuentes de información muy fidedignas. Empecemos.
 
Cuando se celebraba una boda en el pueblo, cosa que allá por los años de la polca se hacia con  frecuencia debido a que  había muchos jóvenes de ambos sexos residiendo de forma permanente en Mozos de Cea, el padrino y la madrina tenían sus obligaciones. El padrino debía encargarse de  dar una cantidad de dinero a todos los mozos de pueblo. La madrina en cambio a todas las mozas  tenía que darlas   el capillo.  Para quien no sepa de que va esto  del capillo,  les diré que era algo así    como una especie de cucurucho lleno de almendras. En referencia  al dinero que les entregaba el padrino a  los mozos voy a comentaros algo anecdótico. Por aquellos años que se practicaba la mencionada tradición, había en el pueblo dos bandos de mozos  distanciados. A un bando le llamaban "Los moranes".  Llevaban este nombre, o mote, porque en este grupo predominaban los mozos con el apellido Morán. En el otro bando más minoritario  se agrupaban el resto de mozos.  El dinero entregado por el padrino se lo repartía la mitad cada grupo.  Siempre había polémica y discusiones a la hora de repartirlo   porque los moranes exigían más cantidad de dinero por ser el grupo mayor. Lo normal era que sus exigencias siempre quedaran en nada. Cada grupo gastaba el dinero recibido en la cantina que frecuentaban asiduamente: los moranes en la de Abundio Bueno Fernández; el otro grupo en cambio lo hacía en la de "Cayo Telares".

En el supuesto de llegar a celebrarse en la actualidad  una boda en el pueblo, circunstancia    improbable por razones obvias,   en nada se parecería a aquellas celebradas  en tiempos remotos.  No tengo la menor duda de que  hoy en día  en la celebración de un evento de este tipo en el pueblo   predominaría toda esa ostentación que  es habitual  mostrar actualmente en las bodas  y que viene obligado  por seguir el guión que la sociedad de consumo impone y también por las apariencias, no nos  engañemos. Que distinto a  entonces por que  los enlaces matrimoniales  se hacían dentro de  la más estricta  humildad. Carentes de cualquier exceso.  Está claro   que  por entonces el guión lo imponía las penurias que se vivían, o en su defecto, se sufrían.  Por esta razón  el banquete de bodas lo   normal era que se hiciera  en  casa  de la novia.  Las viandas para el convite  la mayoría de ellas procedían de los  productos  de cultivo propio y de   animales mejor cebados   que se criaban en el hogar de las familias de los contrayentes.  Lo mismo ocurría con la repostería ya  que  ésta resultaba ser de  elaboración casera. Por supuesto que el vino a consumir  también era de aquel  que se elaboraba artesanalmente en las lagares del pueblo.   También corría durante el banquete el orujo del Truébano, así como algún que otro licor de los que se vendía por entonces a granel.   Lo que  no  faltaba  nunca era la tradicional canción que   le cantaba  a la novia  alguno de los presentes en el convite.    Otra costumbre que había por entonces era   que  parte de los invitados volvían al día siguiente a la misma casa para comerse las sobras del día anterior. Este hecho se conocía como  "retornabodas". Los recién desposados lo normal era que no disfrutaran de   luna de miel, ni nada por el estilo. Es más, si la boda se celebraba en verano,  época de recolectar la cosecha, al día siguiente  no les quedaba más remedio que   ir  a faenar al  campo. Supongo que con el "regusto"  de su primer noche de bodas (¿o no?) Por cierto, también era una costumbre que el día de la boda al atardecer   se organizara un gran bailoteo en plena calle y siempre   delante de la puerta de la casa de la novia. Duraba el bailoteo hasta bien entrada la noche y a él solían acudir también algunos mozos y mozas de los pueblos limítrofes.



 
 
Otra de las tradiciones  que se practicaba por aquella época con relación al  tema del que  hablo, era  cuando un joven de otro pueblo, pongamos por ejemplo de Velilla de Valderaduey,  quería ennoviarse con alguna de las mozuelas de Mozos de Cea,  el cortejador tenía la obligación de pagar la cuartilla si no quería tener serios problemas con los mozos del pueblo. Máxime cuando les molestaba hasta la ofensa el que un mozo forastero viniera a  cortejar o bailar  con  las mozas de su pueblo. Con referencia a este asunto voy a comentaros que por aquellos remotos años  los mozos de nuestro pueblo y los de Valdavida se llevaban a matar.  Y para agravar más la situación, debido a que el popular "Cayo Telares" se había ennoviado con una mozuela de Valdavida (la que  luego sería  su esposa),  los mozos de nuestro pueblo  aprovechaban la coyuntura para   entrar por la cara al salón de baile del pueblo mencionado. Sin duda, una fanfarronada que  encorajinaba a los mozos de Valdavida. Este hecho    provocaba a menudo enfrentamientos verbales entre ambos pueblos  hasta que al  final   se desafiaron para darse de ostias  en Velilla de Valderaduey el día de San Martín.  Parece ser que  los mozos de Valdavida no se presentaron, por tanto se evitó  una lamentable gresca colectiva. Siguiendo el  hilo de este asunto, quiero comentaros otra de las obligaciones que tenía que cumplir el novio. Se trataba de obsequiar  con un cigarrillo a cada mozo del pueblo  una vez que se  había leído la primera velación  que anunciaba su próximo enlace matrimonial. Al parecer hubo por entonces  un novio que se puso en plan chulesco y en principio se negó   cumplir con la obligación tradicional  de entregar el cigarrillo y el dinero.  Os cuento.  La persona  a la que me refiero ya ha  fallecido por tanto omitiré su nombre. Lo único que os puedo decir es  que era  natural de Santa María del Río  y que  contrajo matrimonio con una mozuela del pueblo, fallecida también.  Pues bien,   según me comentaron este casamiento se llevó a cabo en Sahagún  para que nadie se enterase del día  del casorio.  Pero ya se sabe que  al final por activa o por pasiva   de todos uno acaba enterándose. Y es lo que ocurrió. Por tanto,  cuando los recién casados venían hacia el pueblo montados en   un carro  por el antiguo camino de Villacerán, actualmente  conocido como  camino vecinal,  los mozos del pueblo con cencerro en mano  salieron a su encuentro con la intención de darles la cencerrada para  que cumpliera con la tradición. Y esto es lo que hicieron durante el  recorrido: agitar estruendosamente los cencerros   hasta que los recién casados llegaron a su casa.  Pero el novio ni se inmutó con el aquel ensordecedor ruido.    Seguía  en su negativa. Como los mozos tampoco estaban dispuesto a ceder,    un día tras otro  cencerrada delante de su puerta con las mismos requerimientos. Un familiar del afectado  no  le quedó más remedio  que denunciar este molesto episodio  en el cuartel de la Guardia Civil de Cea.   Cuando  en cuartel le preguntaron  al denunciante  a que se debía toda esa escandalera, al  comentarles lo sucedido, la Guardia Civil le dijo si la tradición así lo ordenaba, debe cumplirse. No hay más que hablar.  Al final desconozco si la cumplió o no el afectado. Supongo que lo haría para poner fin a aquel molesto alboroto delante de su casa.  

Todo cuanto conocía sobre las tradiciones relacionados con el noviazgo y el casorio, aquí se queda publicado. Al menos mientras continúen en este espacio escritas permanecerán  al margen del olvido que es  sin duda  donde suele acabar la mayoría de veces todo cuanto está vinculado a  las tradiciones populares.   Cuando no se tiene el más mínimo interés de  hacerlas   un sitio en la memoria, por mucho que pasen a formar parte de acervo popular,  el olvido acabará por borrarlo todo.  



Largos días y plácidas noches a todas y a todos

Rafael

 
 
 

lunes, 5 de febrero de 2018

LAS BARRERAS

 
Volvemos a la cita habitual con las intenciones o los objetivos de costumbre. Sin más dilación comencemos.

En mi opinión el lugar  más emblemático de Mozos de Cea no creo equivocarme si digo que es el paraje conocido como "Las Barreras". Ese humedal que sobradamente conocéis y que se encuentra próximo al casco urbano. Es de suponer que su nombre se debe  a que  el fondo de este humedal, en toda   su extensión, tiene una gruesa capa de  barro. Lo que no admite ninguna duda es que años atrás fue el centro neurálgico del pueblo por no tener el caudal de un  río cercano. Antiguamente siempre resultó de gran utilidad el agua de este humedal. En especial para los animales de tracción que tenían en sus cuadras los vecinos del pueblo,  los cuales  empleaban para faenar  las agotadoras  labores agrícolas.  Este lugar siempre les sirvió de abrevadero. A continuación nombraré alguna otra utilización más  que se le dio a este agua, con relación a  aquella   época remota que yo viví in situ, tan  cargada  de estreches y extenuantes  jornadas de trabajo en el campo. Alguna creo que pudiera resulta un tanto variopinta. No se. Os cuento.
 
Hace muchos años atrás: (pongamos que hablo del año catapún)
 
.- A comienzos del otoño,  días antes de iniciar la vendimia, se sacaban las vasijas o toneles de las lagares y se las llevaba a las barreras para  lavarlas. Allí mismo  se las  llenaba de agua y se dejaban que reposaran unos días  para que hinchara la madera con el fin de llenarlas luego de vino.
 
.- Dentro de aquel agua se introducían los sacos  que contenían los altramuces (chochos)   cocidos. Permanecían  dentro del agua  varios días  hasta que  desapareciera su amargor. ( Os cuento que el raterillo de turno aprovechaba la ocasión para afanar algún puñado de aquellos altramuces)
 
.- Allí se lavaban  los cardos   que se  recogían  por los sembrados y una vez secados al sol   servían  para alimentar al ganado, en especial las vacas.
 
.- En este mismo lugar se cazaban ranas con rudimentarias cañas fabricadas a mano. De este asunto ya os hablé. Quien se molestó en su día en leer el texto sabrá de lo que hablo.
 
.- Era en este mismo sitio   donde los niños de Mozos de Cea nos divertíamos lanzando piedras sobre el agua con mayor o menor   habilidad,  pero siempre  tratando de que la piedra hiciera las mayores  piruetas o saltos posibles sobre el agua.
 
.- También sirvió como pista de patinaje, pero sin patines,  para la chavalería y los mozos del pueblo   durante aquellos antiguos y gélidos  inviernos cuando aquel agua se convertía en resistente hielo.
 
.- Antes de que reformaran las estructura de   la antigua poza,   en su   agua, aparentemente limpia,   las mujeres del pueblo acostumbraban a lavar la su ropa.
 
.- Esta agua sirvió en ocasiones para regar los pequeños huertos que los vecinos   cultivaban cercanos a este lugar.

.- Lamentablemente en este lugar se llevaba a cabo una cruel costumbre como era  el arrojar perros y gatos recién nacidos al agua  para que murieran ahogados.

 
 
  


 
 ( En estas dos imágenes que corresponden a finales de la década de los ochenta, se puede observar   las barreras cuando se hallaban en su estado original. También  a   los patos de Ana Mari nadando en su agua )


 
Si profundizo en la memoria estoy seguro que conseguiría recordar alguna que otra  utilidad más que se le dio  al agua de las barreras a través de los años. Pero no es cuestión de seguir enumerándolas para no aburrir o cansar. Las expuestas creo que son un válido ejemplo  que cumplen sobradamente el cometido. Por otra parte, comentaros que por entonces también periódicamente a cuenta de la pertinaz y prolongada sequía,   las barreras se secaban:   tal como en la actualidad viene sucediendo   cuando la lluvia brilla por su ausencia y la sequía hace estragos. Y eso  que cuenta con pequeños manantiales,  pero no son suficientes si en el invierno no llueve con abundancia y queda embalsada parte de ese agua caída dentro de su concavidad.   Pues bien, cuando  por entonces se secaban, cada vecino del pueblo obligatoriamente tenía que encargarse de  limpiar una pequeña parte de ese lodazal seco que se le había designado. Labor que desempeñaban a base  de azada y pala, supongo.   Una vez cavado y apilado el lodo, se cargaba dentro de los carros para luego  esparcirlo   en   sus pequeñas  parcelas por que resultaba ser un  excelente fertilizante para la tierra.  



 
 
 


( Dos imágenes donde se puede percibir el estado actual de las barreras mostrando su encanto y colorido natural, sin esas antiestéticas "mazorquetas" que hoy en día se han apoderado del agua limpio y cristalino que se refleja en las imágenes)


Es obvio que todo lo arriba comentado ya es historia y que la realidad actual de las barreras es bien diferente  a  causa del transcurso del tiempo y sus inevitables circunstancias. Hoy en día  como todos sobradamente conocéis este lugar ha sido transformado en una especie de  parque y oficialmente el humedal es conocido  como  laguna "La Barrera".  Que ha experimentado  un cambio de look, no hay duda.   Fue vallado todo el recinto exterior  y   para darle aspecto de un parque público, los propios vecinos y vecinas  del pueblo fueron quienes  arrimaron  de forma colectiva el hombro  en las populares hacenderas  y transformaron este humedal y su entorno en un parque público con un sin fin de detalles, como la   instalación de  bancos y mesas . También se construyó un interesante puente de madera para poder llegar hasta la isla donde se encuentra la caseta de los patos. Una isla que se    quedó en medio de la laguna cuando la retroexcavadora cambió su forma original.   Y por supuesto que se contó con las necesarias  subvenciones  para sufragar los gastos que requería el realizar  tan importante obra. El grupo de Acción Local Adescas  subvencionó una parte, del resto se encargó la Junta Vecinal de Mozos de Cea. Una cosa que resultó muy importante a raíz de poner en marcha este proyecto, fue la reforestación que se hizo en todo el entorno de la laguna. Se plantó una considerable cantidad de arboles, de diferente variedad,  y  hoy en día configuran un atractivo y sugerente paisaje natural. Respecto al arbolado, voy a comentar algo anecdótico. Este que ahora escribe fue quien plantó el primer árbol en ese lugar. Lo hice en la primavera de 1991. En realidad fueron tres sauces llorones los que planté, pero sólo consiguió cobrar vida uno .  Durante unos cuantos años  fue creciendo en solitario, pero  todo cambió  a   principios de este milenio  cuando se empezó a  plantar en aquel mismo entorno  otros árboles de diferentes especies. Por otra parte, hoy en día se da una circunstancia que hace que   el humedal no resulte  para nada atractivo por culpa de  esas plantas a las que popularmente se las conoce en el pueblo como "mazorquetas" y que han crecido con tanta abundancia  que  en la actualidad parece haberse apoderado de todo el espacio interior de la laguna. Apenas si dejan ver el agua. Una lástima que se haya llegado a estos extremos. Recuerdo que por aquellos remotos años jamás se vio la presencia   de esta planta  invasora dentro del agua. Había por entonces en el pueblo  una yegua propiedad de Epifáneo Morán Fernández que pastaba todos los días   alrededor de la laguna y solía  meterse dentro del agua para comerse los  brotes de  susodicha planta. Razón por la cual nunca consiguió crecer con esa antiestética   y preocupante abundancia. Supongo que a quienes compete buscar alguna solución  para hacer que desaparezca, la hallarán con el fin de  este contratiempo no nos prive de volver a  ver a la laguna  mostrando su estético y sugerente  encanto visual y de paso sin problema alguno  que vuelvan a convivir  en su hábitat natural  las ranas, peces, cangrejos, pollas de agua, y demás especies que pertenece a la fauna de la zona.





( En esta fotografía sacada en 1971 podéis ver la yegua de la que os he hablado. Ella sola se bastaba para limpiar toda la maleza y las hiervas que  crecían alrededor y dentro de la laguna)

Os he dejado breves pinceladas escritas, acerca del pasado y el presente de las barreras,   actualmente convertida  en parque público y también zona de recreo   donde  se convocan hacenderas para el mantenimiento del parque,  y también se celebran comidas de confraternidad , se organizan bailoteos, se proyecta cine de verano ,   y  cualquier otra  "redondina popular" que se tercie para la ocasión.   Y que no sigan faltando  anualmente todos estos eventos  cada verano  porque ello es sinónimo de vida, de alegría, de futuro...Aunque lamentablemente todos sabemos que es sólo circunstancial; que la realidad por desgracia es otra más bien distinta.  Pero viene siempre bien vivir  el momento y disfrutar  el instante. Y en ello estamos.

Por  hoy, esto  San se acabó. Si os molestáis  en leerlo y os resulta grata experiencia su lectura...¿Qué más se puede pedir? 

 
 
  Largas noches y plácidos días a todas y a todos.
 
 

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