domingo, 15 de julio de 2018

INVITADA

De nuevo haciendo acto de presencia en este espacio para seguir con el capítulo de invitados, aunque en esta ocasión lo políticamente correcto sería decir más bien Invitada por que la autora del párrafo que a continuación voy a publicar es una mujer. Su nombre es Purificación Pacho López "Puri". Se trata de un entrañable párrafo cargado de nostalgia y emotividad y la autora del mismo ha querido compartirlo con todos nosotros.
 

VERANOS EN MOZOS DE CEA (1969-1974)
La aportación que pueda hacer al blog de Rafael es tan escasa en comparación a lo que él nos aporta cada poco sobre la historia de Mozos, que aunque me comprometí a participar en el mismo, muchas veces me he echado hacia atrás.
Los recuerdos que tengo son de hace varios años… Además no pude vivir las costumbres tan de cerca porque ni siquiera me crié en Mozos y tan solo pasé casi cuatro veranos allí. Luego he regresado en contadas ocasiones. Pero lo que sí tengo muy claro en mi memoria son los maravillosos veranos que pasé en Mozos… estaba deseando que se acabara el curso para  regresar.  Así que mi pequeño relato es más bien sentimental, con los ojos  y recuerdos de una chica de 13 a 16 años y que posiblemente tan sólo reflejen eso, las vivencias de una adolescente. Tal vez sea un relato demasiado personalizado. He releído lo escrito.  Se trata de de eso, del día a día de una chavalina y de cómo lo vivió. Pero da pistas para entender cómo se pasaban esos días.
Para los detalles históricos es mejor leer el blog de Rafael, una verdadera joya; a mí se me han olvidado muchos nombres, pero lo esencial siempre queda. Me presentaré: soy la nieta mayor del tío Alejandro y la tía Aquilina. Familiarmente me llaman Puri. Nací en Lima, Perú.  Fui la primera de mi familia en venir a tierras españolas; los inviernos los pasaba en Madrid y en verano…en Mozos. Llegaba justo para celebrar San Pelayo. Y a partir de ahora intentaré ser lo más escueta posible…,                 que lo dudo.
El verano, con toda la vorágine que suponía el trabajo de campo, casi se inauguraba prácticamente con la fiesta de San Pelayo. Me acuerdo mucho de D. Bernardo que siempre venía a comer a casa de mis abuelos por esa fecha; un exquisito plato de arroz con de “todo”… mis tías se encargaban de prepararlo; venía la familia de Zamora, los de León… por supuesto antes habíamos oído misa y cada uno ocupábamos en la iglesia nuestro sitio, si mal no recuerdo. Mi abuela tenía su reclinatorio a la izquierda, las mujeres creo que nos poníamos en los primeros bancos y así sucesivamente hasta llegar a los “mozos” que tenían reservado el coro. Repito, son recuerdos muy lejanos.
Luego se jugaba a los bolos y ya por la tarde la “fiesta popular” propiamente dicha;  por aquellos entonces me enseñó a bailar mi tío Ireneo.  Ya más detalles de cómo se celebraba San Pelayo no me acuerdo.
Me rio porque estos recuerdos me vienen a “trompicazos”.  Después de celebrar las fiesta, empezaban los trabajos: primero a las muelas, luego a arrancar las lentejas, la hierba de Valdavida… a darle vuelta.  Y claro, luego había que guardarla con sal para que al ganado no le faltara comida en invierno. Yo casi no viví la siega con la máquina esa tan grande para mí que era arrastrada por las vacas. Lo que sí recuerdo como un gran avance fue la entrada de la primera cosechadora. Luis y Virgilio junto con mi tío Ireneo se arriesgaron … y ese primer verano se incendió… afortunadamente todo tiene arreglo y la siega tuvo que hacerse al modo tradicional.
A continuación llegaba la época de  las eras. Trillar (que me tocó un montón de veces porque era la más pequeña), amontonar, aventar… Emiliana me ensenó a moverme con la criba, pero como típica adolescente lo que yo quería era  aventar y, claro, el consabido enfado de mi abuelo… “que de lo que se trata es de separar el grano de la paja…” y yo a lo loco. Entrañables momentos, ahora, claro, que por entonces…
Entremedias se hacían otras labores. Las vacas de todos los vecinos había que llevarlas al campo a pastar;  tocaban las campanas después de comer.  Apenas lo recuerdo; creo que había como turnos para cuidarlas. Íbamos a Campofrío… y allí toda la tarde con ellas; se jugaba, hablábamos y reíamos. Supongo que irían a otros sitios… ahora es cuando tenía que decir… Rafael, échame una mano…  Como veréis son pequeños trozos de recuerdos. Ah, nunca pude aprender a ordeñar muy a pesar de mi abuelo; fui una negada. Sin embargo sí que me gustaba enredar en la cuadra con los “jatines” o qué se yo.
Fui una privilegiada porque mi abuelo tenía un precioso huerto con un estanque tan grande como para poder darme como cuatro o cinco brazadas de largo. Él era un gran hortelano y tenía de todo. Árboles frutales, hortalizas, flores y también abejas. Y “las maíces” que cuando las cortaba para las vacas me hacía una carga que me ponía sobre la espalda para que la llevara a la cuadra… y cómo se reía. El estanque servía para regar, para lavar y para divertirse. En esa época era un lugar de encuentro. Lo malo era pasar por las colmenas que estaban a la entrada, sobre todo para aquellos que tenían miedo a las abejas, pero lo cierto es que no recuerdo que a nadie le picaran. Y anécdota fue para mí que en una ocasión que había un par de colmenas buscando sitio, mi abuelo con un par de cantos haciendo ruido las atrajo hacia su colmenar; en mi mente de casi niña- adolescente aquello me parecía mágico.
Eran días de mucho trabajo. Los hombres siempre en el campo, pero las mujeres también lo tenían complicado. No había agua corriente; se lavaba a mano. Algunos teníamos cocina de gas y si no, la lumbre. Había que ir a por leña y se criaban los gochos para el resto del año. Las gallinas, el que tenía conejos, y…. ¿las tiendas? Siempre pendiente del vendedor ambulante de turno (que por cierto en uno de tus capítulos, Rafael, haces mención). Productos frescos, pocos, salvo lo que podía dar el terreno. Y hablando de gochos, jamás se me olvidará el día que fuimos a comprar unos gochines mi tía Satur y yo  a las Ventas… la vuelta fue de cuento. Entre gruñido y gruñido, “caquita”; el olor  insoportable, y cuando llegamos a casa mi abuela había hecho un cocido… es que ni pudimos probarlo.  Cuánto nos reímos.
Y claro, para el descanso de día no podía faltar la radionovela famosa, muy muy famosa de la época. “SIMPLEMENTE MARÍA”,  aquello fue todo un acontecimiento. Ya podías estar lo cansada que pudieras, las faenas pendientes… pero la novela, vamos que no nos la perdíamos…
Los fines de semana, si no había fiesta en los pueblos cercanos, las chicas nos dábamos por la tarde un paseo por la carretera comiendo pipas y luego en casa de Hortensio comiendo más pipas, que no dejaba de ser un portal con una pequeña barra. Yo el teleclub apenas lo pude disfrutar. Y de vez en cuando, íbamos con Vina a pescar cangrejos; cubos y cubos de cangrejos. Creo que era en el nacimiento del río Valderaduey.  Entonces había de todo… Por ejemplo si poníamos veinte reteles, terminabas de poner el último cuando ya en el primero había dos o tres cangrejos, y no de los americanos que no tienen más que pinzas, eran de los autóctonos.
Otra figura entrañable de aquella época era mi tío Valérico, hermano de mi abuelo, y tía Juana, su esposa. Siempre tenía la sonrisa en los labios. Matrimonio entrañable. Tenía un terreno frente a  las eras, más o menos, y empezó a plantar pinos. Desconozco si aquello se habrá convertido en un pinar. Y me  enseñó cómo se hacían los adobes, que  por aquel entonces era la materia básica para levantar muros y paredes. Era todo un experto. La técnica, si ahora me pusiera, la recuerdo perfectamente.
Veranos de madrugones, de acarreos, de eras, de trabajos de casa… , pero siempre había momentos de risas y desahogos. Cada día se aprendía una cosa más; yo aprendí a segar con hoz y con guadaña, y mi abuelo era el que se encargaba de picarla y afilarla … sentado en el corral… ,a ver,  me llevaba los cantos que me encontraba por el camino… y ya por último llegaba la vendimia. Qué pena, me tocaba volver a Madrid. Ese ambiente no pude vivirlo pero sí que me han llegado noticias de las gamberradas que se hacían por esas fechas.
Y en fin, esos fueron mis veranos que recuerdo con todo mi cariño. Me he saltado muchas situaciones  buenas y malas, pero lo esencial creo que lo he podido plasmar. Lamento que en concreto no he alimentado la memoria histórica profunda del  pueblo, pero creo que es una pequeña historia del día a día de una adolescente.
Un saludo para todos.
 
 
 

En esta imagen podéis ver a la autora del texto que como arriba indico se trata de  Purificación Pacho López ("Puri") Nació en Lima (Perú). En la actualidad reside en Madrid.
 
 Los vínculos que unen a esta mujer con Mozos de Cea son paternos. Su padre fue Isaac Pacho Díez. Sus abuelos paternos fueron: Alejandro Pacho y Aquilina Díez.

 
 La fotografía está sacada en Perú. Al fondo se puede ver  el lago Titicaca el cual se encuentra ubicado en el altiplano andino.
 

prueba

domingo, 1 de julio de 2018

MEMORIA HISTORICA II

De nuevo hago acto de presencia con el fin de retomar el pulso al tema anterior, el cual   como sabrán todos aquellos que tuvieron la molestia y gentileza de leer, el asunto va aparentemente sobre memoria histórica vinculada a Mozos de Cea. En el anterior párrafo ya os indiqué que por lo extenso que se hacía publicar toda la información que conozco sobre este asunto en un sólo párrafo,   escribiría otro segundo párrafo con el fin de seguir hablando sobre esta misma cuestión. Y es lo que a continuación voy a hacer. Por tanto al lío.

Otra circunstancia que se dio durante el periodo de la Guerra Civil fueron las requisas y que consistían en apropiarse de la comida de la población rural para alimentar a la tropa militar que combatía en el frente. Por desgracia Mozos de Cea no se libró de este lamentable episodio en que los militares venían al pueblo con sus camiones   y se llevaban todos  los alimentos confiscados. Lo primero que hacían era, con ademán intimidatorio, ordenar a los vecinos del pueblo que sacaran a las eras las vacas y novillos que tenían en sus cuadras. Por el temor que éstos infundían, nadie se negaba a cumplir sus mandatos. Una vez todo el ganado allí reunido seleccionaban los de mayor peso y los subían a un  camión. A más de una  persona les he oído comentar lo siguiente: "El tío Marcelino Cuesta tenía un novillo muy cojonudo y se lo llevaron". Vamos que debió ser un ejemplar bien cebado y que  lamentablemente   al desdichado se lo expoliaron. También me comentaron que con mosquetón en mano   los soldados,  mayormente   "moros", invadían  los hogares   para requisar jamones, perniles y otros alimentos de procedencia porcina. Y sin rechistar. Como para hacerlo teniendo delante aquellos temibles soldados que trajo el Generalísimo de Marruecos para combatir con la tropas del bando nacional, a los cuales les dieron "carta blanca" para asesinar, violar y saquear en los pueblos  y ciudades conquistadas. También acostumbraban a requisarles el trigo. Por este motivo hubo un vecino  del pueblo que para evitar que  se lo requisaran, decidió ocultarlo en un corral de ovejas que tenía en la cota del monte. Pero tuvo la mala suerte el infeliz que los ratones de campo, que por entonces tanto abundaban, le comieran buena parte del trigo escondido.

De lo que tampoco  se libró Mozos de Cea durante aquella época fue   de la Falange:  un partido político de ideología fascista y que tuvo un protagonismo relevante durante la Guerra Civil y posguerra.  Por aquellos años  una persona natural del pueblo  ostentó el cargo de Jefe de Falange de la zona.  Se trataba de Vicente Bartolomé. Según  cuentan  fue muy  autoritario desempeñando su cargo.  Aunque al parecer no era de los que daban la cara. Os comento esto porque en cierta ocasión envió a un par de falangistas del pueblo a Velilla de Valderaduey en busca de una persona de este pueblo   sospechosa de  ser contraria al régimen  para traerla detenida a Mozos. Estos dos falangistas se presentaron ante el alcalde pedáneo  de Velilla con una orden de detención. Y el alcalde les dijo lo siguiente: .- Largaros de aquí y decirle a Vicente que si tiene cojones que venga él a buscarlo. Desde luego que aquellas intimidadoras palabras debieron amedrentarle lo suficiente  porque  no apareció por Velilla en  busca del sospechoso. Comentaros también que los falangistas en el pueblo disponían de un local que acostumbraban a utilizarlo para interrogatorios y detenciones. Se trataba de un cuchitril que tenía una diminuta ventana y  estaba situado dentro del edificio de la escuela. Recuerdo que este oscuro cuchitril durante mis años de escolar  servía para guardar  los trastos viejos e inservibles y también para almacenar la leña de roble que "picábamos"  (cortábamos)  los niños y luego la maestra le daba su correspondiente utilidad.   

Sin en el párrafo anterior hacia alusión a los niños de Mozos de Cea cuya infancia había coincidido con aquellos terribles años de la Guerra Civil, en este también  de voy a mencionarlos para comentaros   que cuando veían aparecer por  el espacio aéreo del pueblo los aviones de guerra  cargados con su  terrorífica munición y que iban con dirección al frente de combate, a los niños por el pavor que les causaba su intimidatoria presencia y  su infernal ruido,  rápidos se iban a esconder. Creo que a estos aparatos los habían "bautizado" con el nombre de  demonios, o algo parecido. También  comentaban que en pleno verano mientras  se estaba faenando  en las eras se podía oir  el estruendoso  ruido de las bombas que arrojaban. Otra actividad que desarrollaban estos niños de Mozos de Cea durante aquella terrible época era la instrucción militar a cargo de un falangista con el propósito de aleccionarles el espíritu castrense. Este adiestramiento  solían llevarlo a cabo en el "Campo de María" (Donde se construyó la bolera) . Utilizaban una especie de fusil de madera para la instrucción y en ocasiones el paso era marcado por  los redobles del tabor que tocaba el "Tío Emilio" (Emilio Díaz)  Otra situación que de forma habitual se daba por entonces y que duró aproximadamente hasta casi la mitad de la década de los sesenta fue la de cantar el Himno de la Falange, que no es otro que  el "Cara al sol",  con el brazo derecho extendido igual que un saludo nazi. La cantaban los niños, o cantábamos, en plena calle delante de la puerta de la escuela antes de empezar   las clase.  Y digo cantábamos porque tengo un vago recuerdo de que en alguna ocasión durante mi primeros años de escolar con la maestra Emilia Díaz Rodríguez a mí también por obligación  me tocó  cantarla. Creo  además recordar que siempre había un niño encargado de portar la bandera española mientras se interpretaba.



 
 
(Tal como aparecen en la imagen estos niños con el brazo en alto al estilo  saludo nazi cantando el "Cara el Sol"  delante de la puerta de la escuela y la bandera nacional presidiendo el momento, así de esta forma cantábamos los niños de Mozos de Cea por entonces. Aunque a nosotros nos ponían en fila, no agrupados como los de la imagen.)

 
Quiero comentar también un hecho luctuoso, que si no me equivoco, creo que ocurrió en el periodo de  posguerra y el cual guarda relación con una persona natural de Mozos de Cea. Me estoy refiriendo al joven Timoteo (o Tiótimo, ahora dudo)  Pacho Pacho, entre otros,  familiar del actual alcalde pedáneo del pueblo y también  del Ayuntamiento,  pues bien  este joven  que cumplía el servicio militar en un cuartel de Valladolid, el día que se  licenció  al parecer se negó a obedecer una orden dada por un oficial . Según tengo entendido fue la de barrer el cuartel. Tristemente  aquel acto de insubordinación  le costó la muerte por que a bocajarro  el oficial le disparó con su arma y lo mató. Desconozco que condena impusieron al asesino, pero no me cabe la menor duda, de  que al amparo del régimen militar, lo más seguro es que saldría impune.     Según me comentaron,  la primera notificación  que llegó sobre la muerte de este joven parece ser que la recibió la autoridad  de un destacamento militar  que por entonces había cerca de Cea.

 En el anterior párrafo hacía mención de Florentino López (El "Tío Flores"), pues bien en este nuevo escrito también haré alusión a esta misma  persona para comentaros que en su día el Tío Flores se había alistado voluntariamente para enrolarse en  la División Azul con el fin de ir a luchar junto al ejercito nazi contra los comunistas en  Rusia. El buen sueldo que prometían pagar  a los voluntarios y alguna prebenda en favor de los familiares, hizo que se alistara. Cuando se estaba tramitando el papeleo  de su alistamiento en el cuartel de la Guardia Civil de Cea por alguna razón que desconozco,   desistió enrolarse. Lo más seguro que fue  por "mieditis" el echarse para atrás.   

Quiero también hablaros sobre un hecho  del que ya lo hice en otra ocasión, pero como guarda estrecha relación con este asunto, aprovecho para comentarlo de nuevo. Me estoy refiriendo a un matrimonio de origen asturiano que por el hecho de que la mujer había bordado una bandera para el bando republicano, fue represaliado por el régimen y condenado al destierro.   Este matrimonio  junto a su hijo mayor, Raúl,  acabó refugiándose en Mozos de Cea. Estuvieron viviendo un tiempo considerable en el pueblo y  habitaron la antigua casa rectoral. El marido, Evencio Serna, trabajó de albañil y su mujer, Ernestina Martínez Taranilla (Tina), se dedicaba a hacer trabajos de costura. En el pueblo nació su segundo y último hijo que pusieron por nombre  Audaz. Cuando abandonaron el pueblo se instalaron en Valladolid. Otra cosa que también os he comentado con anterioridad  guarda relación con la cartilla de racionamiento, la cual fue un elemento característico de la posguerra y que servía para adquirir los productos básicos y alimentos de primera necesidad. Pues bien, era en la cantina de Hilario Díez donde se podían adquirir los productos y alimentos mencionados.

Y hasta aquí este largo recorrido que he hecho a través de la memoria histórica de Mozos de Cea, si es que tiene la condición o el nivel suficiente   para poder  nombrarla como tal. Que la tenga, o no, creo que lo que realmente importa   es haber dejado escrita en estos dos párrafos toda la información que conozco  de  cuanto sucedió en nuestro pueblo durante aquellos dramáticos años de la Guerra Civil de España y su posguerra. Al margen de filias y fobias, considero que  lo escrito ha sido un ejercicio de memoria con el fin de mantener vivo el recuerdo de lo sucedido, porque está claro que el tiempo siempre está constantemente amenazando con borrarlo de su archivo. Y no es muy recomendable hacer que el horror  generado por  ambos bandos enfrentados cayera en el olvido. De suceder así, es muy probable que  este olvido acabe por engendrar monstruos y en esta ocasión con rencor fratricida.

Fue todo.

Placidas noches y largos días a todas y a todos.

Rafael.



 

martes, 26 de junio de 2018

FELIZ SAN PELAYO





 
 
 
 

 

sábado, 2 de junio de 2018

MEMORIA HISTÓRICA

 
Como el tiempo de forma inevitable va transcurriendo, es la razón por la cual  me encuentro de  nuevo  aquí con las intenciones sobradamente conocidas y que no son otras que echar una mirada atrás con las perspectivas de varias  décadas transcurridas y  que son parte del pasado. Y cómo de un ejercicio de recordar se trata,   que mejor  para la ocasión que el comentaros  todo cuanto conozco, de oídas claro está, de lo acontecido durante la remota y trágica época perteneciente a la Guerra Civil española y posguerra y que guarda  estrecha relación con Mozos de Cea. Más o menos lo que  trato de hacer  es aparentemente "memoria histórica" de lo ocurrido durante aquellos trágicos años en nuestro pueblo, aunque tengo mis  dudas de si se tratará de memoria histórica o no. Vosotros mismos lo podréis juzgar,  si es que os molestáis en leer cuanto dejo escrito al respecto.  Lamentablemente no es mucha la información que conozco con referencia a este asunto. Ese desconocimiento se debe más bien a que en el momento oportuno no mostré el interés suficiente para conocer con más detalle todo cuanto ocurrió por entonces en Mozos de Cea. Sólo había sido cuestión de haberles preguntado  a las personas mayores que fueron testigos directos de la guerra. Pero no fue así, con lo cual la información que tengo es escasa. Hoy por  desgracia aunque quisiera informarme de lo ocurrido con más detalle  resultaría en vano por que tristemente todas aquellas personas han fallecido. Puede que alguna aún viva, pero me temo que debido a su avanzada edad es probable que todo cuanto sucedió  por entonces no esté al alcance de su memoria. También es cierto  que viven aún algunos de aquellos niños  que tuvieron la desgracia de que el transcurso de su infancia coincidiera con este trágico acontecimiento  acaecido en España. Todos aquellos niños que a día de hoy se acercan a la edad nonagenaria aún conservan los recuerdos de lo sucedido y cuando lo cuentan me confieren bastante veracidad por haber vivido directamente la fratricida contienda española. En mi opinión me resulta más verídicos los hechos relatados por personas que los han vivido o sufrido en primera persona, que quienes nos los cuentan basándose exclusivamente en documentos históricos. Mucha de la información que dejaré escrita, con la mayor objetividad posible, me fue facilitada por los mencionados niños. Otra parte de esta  información en cambio personalmente la fui recogiendo a lo largo de los años y que me fue transmitida  por boca de aquellas personas mayores del pueblo que vivieron, o en su defecto sufrieron, en primera persona  este trágico acontecimiento bélico.  Como en  mi memoria he retenido toda esta información recibida, ahora trato de compartir con todos vosotros.

Empezaré escribiendo  el listado que conozco  de alguno de los jóvenes nacidos en Mozos de Cea  y  que  estuvieron combatiendo en los distintos frentes del bando nacional durante la Guerra Civil:

Abilio Antón: Por haber sido herido  de bala en un brazo durante el combate,  le concedieron el grado de "Mutilado de Guerra".
Eliseo Antón: Desconozco en que frente  estuvo combatiendo.
Patricio Bueno: (Mi padre) Combatió en el Frente de Madrid-Sierra de Guadarrama- y en el Frente de Levante.
Cayo Cuesta: Desconozco...
Emeterio Cuesta: Desconozco....
José Fernández: Fue reclutado al final de la guerra para integrar las Partidas de Asturias que combatían contra los "Maquis"
Cayetano del Blanco: Desconozco ...
Julio de Lucas: Combatió en el frente de Aragón:  Teruel  y Belchite.
Florentino López: (El tío Flores) Desconozco... Sobre este señor me han contado, varias personas por supuesto,  que recién licenciado  se encontraba  en Villaverde de Arcayos el día  de la Virgen de Yecla. Llevaba puesto su uniforme  militar y el mosquetón. Y parece ser que  aún tenía el gusanillo militar o de la guerra dentro, por que  con ademán intimidador,  a las personas que salían de la iglesia para la procesión las ordenó que se pusieran en fila militar.
Valentín Modino: Combatió y murió en el frente de Bilbao.
Benito Morán: Desconozco ...

Como algo anecdótico, comentaré que una persona de esta lista cuando   se le acabaron los días  que le concedieron de  permiso en el pueblo, se negó a   regresar al frente por el miedo que le causaba la guerra. Tuvo que venir la Guardia Civil de Cea para reincorporarlo. Aunque antes la susodicha persona, cuando  vio aparecer a la pareja de civiles porque sabía a lo que venían,  trató de huir corriendo campo a través, pero consiguieron atraparlo. Volvió a frente y al acabar la guerra regresó sano y salvo al pueblo. 

Felicísimo Lazo, Silvio Morán y Dionisio Pacho: fueron los tres últimos jóvenes naturales de Mozos de Cea que antes de cumplir los 20 años, y cuando estaba a punto de finalizar la guerra,  fueron llamados a filas para combatir. Creo que  no participaron en ningún frente. Se dedicaron más a labores de intendencia en retaguardia. Pero eso sí, al acabar la guerra, me parece que tuvieron que tragarse obligatoriamente tres años seguidos de mili. ¡Casi nada!





( En esta imagen aparece mi padre, Patricio Bueno Fernández. La fotografía está sacada en el verano de 1936, cuando se hallaba combatiendo en el Frente de la sierra de Guadarrama (Madrid). Como se puede ver, sostiene un fusil o escopeta entre las manos. Esta arma y las cartucheras donde guardaba la munición al licenciarse, una vez acabada la guerra,  trajo ambos objetos para casa. De niño  recuerdo haber jugado muchas horas  con esa arma, que ahora que lo pienso verdaderamente resultaba ser  una auténtica antigualla. La tuvimos unos cuantos años en casa, hasta que cierto día acabó siendo vendida a un  anticuario que  me parece que era natural de Villamartín de Don Sancho. Este anticuario  se llamaba Juan, pero  se le nombraba popularmente en el pueblo con el apodo de "Juan XXIII".  Por aquellos años, debido a las estrecheces económicas que se vivía en la mayoría de los hogares ,   fueron muchos y variados los objetos antiguos que por imperiosa necesidad  los vecinos del pueblo le vendieron  al anticuario de marras. )

Uno de los episodios que pertenece a esta trágica época y del que mucho he oído hablar  fue el caso que atañe a los hermanos Santino y Clementino González. Os escribo la versión del suceso que siempre escuché. Resulta que  ambos hermanos se encontraban cierto día segando trigo en un terreno ubicado  dentro de la cota del monte de Mozos de Cea, en el paraje conocido como Valdemar. Hasta ese lugar se acercó la  Guardia Civil en su busca. Una vez apresados, los condujeron  hacia el pueblo para  subirles a un camión que les esperaba aparcado junto al edificio de la escuela. Como era normal por aquellos  años cuando te subían a este siniestro camión era con el propósito de fusilarte. Por suerte para ambos hermanos no fue así. En el momento de tratar de subirles al camión varios vecinos del pueblo enconadamente  lo impidieron. Desde luego que había que echarle un arrojo de tres pares de narices para oponerse a la Guardia Civil con el temor y el miedo espantoso que éstos infundían y el poder autoritario que tenían por aquellos oscuros y represivos años. Tiraban de gatillo lo más mínimo. Pero se ve que aquel día tan señalado algunos vecinos y vecinas Mozos de Cea  no les temieron en absoluto porque no estaban dispuestos a que fusilaran a dos personas del pueblo.  Según cuentan, una de las que más coraje le echó aquel día  fue Martina Bartolomé (Madre de Conchita Pérez Bartolomé) .   Esta mujer   enrabietada llegó  hasta agarrarse a los mosquetones de la Guardia Civil para tratar de que no los subieran al camión. Pero tengo entendido que quien verdaderamente  salvó a estos dos personas de una muerte segura fue el sacerdote que por entonces ejercía en el pueblo cuyo  nombre era  Anacleto Cuesta. Éste se plantó delante de la Guardia Civil y les dijo literalmente:
.-  No se lleven a estos hombres que de ellos respondo yo.

Palabras que resultaron salvadoras para ambos hermanos porque a quienes  los habían apresado  terminaron por satisfacer la petición del sacerdote. Era  lógico tan complacencia ya  que por entonces el clero tenía un peso específico dentro del régimen  por su incondicional apoyo al bando nacional durante la Guerra Civil. 

Pero no acaba aquí el triste episodio de los fusilamientos. Por desgracia una persona nacida en Mozos de Cea no tuvo la misma  suerte que de las  mencionados hermanos    y por tanto lo fusilaron. Por más que he preguntado  a varias personas del pueblo por su nombre, ninguna me lo sabido decir. Lo único que conozco de él es que era tío de Teodora Rebanal Valdés, fallecida  en el año 1991 y que fue esposa en segundas nupcias de Maurino Cuesta. Pues bien, este señor al parecer venía huyendo de Asturias, intuyo que por sus ideas a fines a la República, y se refugió en el pueblo. Al final descubrieron su paradero y cierto día que estaba arrancando garbanzos en el paraje conocido como "El Tiso", alguien del pueblo, no se si un familiar o vecino,  fue a avisarlo que venían en su  busca para detenerlo. Al oír el aviso de la misma se dio a la fuga carretera adelante. Acabaron trincándolo poco antes de llegar a Sahelices del Río. Se lo llevaron al cuartel de Cea. Desconozco cuantos días después de su captura lo fusilaron. Cuando mataban a una persona en estas abyectas  condiciones, lo normal era que acabase enterrado en una fosa común . Tal como hicieron atrozmente con miles  de personas que fusilaron durante la guerra y la posguerra a lo largo del país durante aquellos terroríficos años. Según cuentan, y se lo he oído a   más de una persona, que los fusilados en  Cea sus cadáveres eran enterrados     en un paraje que llaman "La Reguerona de Sahelices" y está situado entre los pueblos de Sahelices del Río y  Cea. Desconozco el lugar exacto donde está ubicado este paraje. Aprovecho también para comentaros que los fusilados que correspondía al cuartel de  la Guardia Civil de Almanza, según  comentaban en su día nuestros mayores,    a estos los enterraban en un paraje de la misma localidad conocido como "El Picón de Almanza". Recuerdo que cuando era niño  por entonces  no me enteraba  muy bien la razón de por qué allí los enterraban y  me imaginaba  cualquier otro motivo fuera de la realidad. Hoy en día al oír el nombre de ese fatídico Picón   me da cierto repelús  porque lo sigo asociando al conflicto fratricida de España.   También les oía comentar que algunas personas cuando iban de madrugada con sus carros de vacas a Sahagún, cosa habitual que se hacia por entonces,  pasaban junto a la Reguerona y en  más de una ocasión vieron algún cadáver allí tirado sin enterrar; como también   escuchaban el estruendoso sonido  de los tiros   cuando les disparaban a los fusilados. No creo yo que se trate  de comentarios sin ningún fundamento asociados a la rumorología popular. Cuando a más de una persona les he oído hablar de lo mismo, yo personalmente no cuestiono mucho su credibilidad. Volviendo al tema del fusilado natural de Mozos de Cea, comentaros que esta persona  tuvo la "suerte" de no ser enterrado en la Reguerona de Sahelices.  Al parecer alguna persona del pueblo  que vivía en Cea, intercedió por él ante la Guardia Civil, digamos que empleando una "mentira piadosa". Les dijo que el fusilado era miembro de la Cofradía de la Virgen del Carmen, patrona de Cea y  por esta razón  permitieron darle sepultura  en el cementerio de Cea. Y allí quedó enterrado. Ignoro si aún seguirá o no  su sepultura. Supongo que ya habrá desaparecido  después de haber transcurrido tantísimos años de aquel triste suceso.




( Como arriba indico el nombre del fusilado natural de Mozos de Cea no lo conozco, en cambio paradójicamente sí que conozco como era su físico. En esta fotografía que desconozco en que año fue sacada, aparecen el susodicho señor  junto a su sobrina que es tal como os he comentado: Teodora Rebanal Valdés )


Según he oído, otra situación que se daba en la mayoría de   los pueblos de la zona  durante los años que transcurrió la Guerra Civil      corresponde al momento de conocer la noticia de  que  una determinada  ciudad española  había sido tomada por las tropas del bando nacional. Este hecho bélico se festejaba con gran bullicio  en todos los pueblos con los vítores correspondientes y se  sacaba ondeante  la bandera  por la calles. También se unía a la celebración  un atronador volteo de campanas. Es de suponer que Mozos de Cea no quedaría al margen de tan exaltada celebración patriótica.


Aún me queda más información al respecto que comentaros, pero veo que escribirla en un sólo párrafo  se haría excesivamente largo su contenido  y me temo que esto pudiera  terminar por aburrir a más de una persona por tanta "batallita del abuelo Cebolleta" aquí narrada. Lo mejor será dar por concluido esta primera parte. A quienes les interese seguir conociendo algunos datos de memoria histórica con relación a Mozos de Cea, les emplazo a un segunda parte que es de suponer aparecerá en la siguiente  publicación. Por tanto,  a esperar toca. De momento disfruten lo más y mejor posible de lo escrito en el presente párrafo.


Largos días y plácidas noches a toda y a todos

Rafael.














miércoles, 2 de mayo de 2018

TORNEO DE FUTBOL RÍO CAMBA

 
 
Seguimos por aquí. Esto quiere decir que nuevo texto quedará publicado en este espacio reservado en especial a la nostalgia. Y como de recordar se trata, en esta ocasión os hablaré sobre un acontecimiento deportivo el cual no son muchos los años que han transcurrido desde su desaparición. Me estoy refiriendo al emblemático y popular Torneo de Futbol Río Camba.  En 1980 se creó este torneo de futbol, que según tengo entendido, la premisa por la cual se fundó partía  con la idea de  la participación deportiva de los jóvenes de la comarca y a su vez que sirviera  también de hermanamiento entre los pueblos de la misma comarca, aunque algunas veces durante la disputa de los partidos se notaba más la rivalidad de los pueblos enfrentados que la supuesta confraternidad comarcal. Sobre todo entre la afición.  Los primeros años la sede  de este torneo estaba ubicada en  ese paraje natural  conocido como Río Camba.   Fue en este bello y sugerente  entorno  rodeado  de pinos y robles donde se improvisó un campo de futbol  y  se jugó la mayoría de los encuentros. También se jugaron otros partidos  en los diferentes pueblos que se  inscribieron en el Torneo por aquellos años; como por ejemplo: Villaverde de Arcayos, Canalejas, Quintana del Monte, Tejerina, etc. La verdad es que no conozco mucha información acerca de   quien organizaba,  o como funcionaba,  este evento deportivo   los años anteriores  de que   se encargara de  organizarlo a partir del año 1989    la Asociación Cultural y Deportiva "Montes de Río Camba", de Mozos de Cea. 



No hay texto alternativo automático disponible.

 
 ( Esta imagen muestra el tipo de cartel que se editaba por entonces  para anunciar el Torneo de Futbol y que se ponía por los diferentes pueblos de la zona)



A partir del primer año en que lo organizó la susodicha Asociación    y hasta su finalización, año 2000, a excepción de algún partido, prácticamente durante el mes de agosto se jugaron todos los encuentros en Mozos de Cea.  No cabe duda de que tuvo mucho auge de popularidad  entre los pueblos colindantes este Torneo durante  los primeros años que se jugó en Mozos de Cea. Este tipo de futbol amateur  tradicionalmente engancha a la afición  por esa razón nuca suele faltar el ambiente bullicioso y deportivo, así como la animación y sana rivalidad de la afición de los equipos participantes. Y esto es lo que ocurría cada fin de semana durante el mes de agosto en Mozos de Cea a cuenta de la celebración de este acontecimiento futbolístico. Como por entonces había gran influencia de jóvenes que veraneaban  en los pueblos de la comarca, no había muchos  problemas a la hora   de  reunir  los necesarios  equipos  para confeccionar el calendario deportivo del Torneo; el cual obviamente  no era oficial, yo diría que   más bien "oficioso". Aunque  las normas con que se erigía el campeonato se asemejaban a las implantadas  por un estamento federativo. Por de pronto los árbitros creo que pertenecían  a la Federación Leonesa de Futbol. La tarjetas amarillas  que  sacaban a los jugadores  acarreaban penalizaciones  económicas como era  el pago de una multa de 500 pesetas (aún no había llegado el euro) Las expulsiones eran sancionadas y  el infractor  debía cumplir obligatoriamente   los partidos de castigo que le imponían. Como podéis comprobar no se trataba de esa especie de "pachanga dominguera" que acostumbran a jugarla  solteros contra casados, sino de un evento deportivo claramente  más serio.







( En esta imagen se puede ver el equipo del Club de Futbol Mozos de Cea que jugó la final de 1990 y la perdió por 3 a 0 contra Villaverde de Arcayos Club de Futbol. De pié: Jesús Mariano, Félix, Alberto, Paco y Sergio. Agachados: Susy, Javier, Urín, Ramón, César y Ediberto.

 
 
Tal como  he comentado, en 1989 se jugó por vez primera este Torneo  en Mozos de Cea. Para este cometido,  se acondicionó una parte de  las eras con las dimensiones de un campo de futbol y allí se jugaron los partidos.   Paradójicamente el equipo del Club de Futbol   de Mozos de Cea  aquel año era la primera vez que participaba en el Torneo   y consiguió ganarlo. Su rival en la final fue el equipo de Santa Olaja de la Varga y el resultado fue de 4 a 1. Los tres años siguientes de forma sucesiva  también jugaría la final y tuvo   como contrincante al correoso equipo del Club de Futbol  Villaverde de Arcayos.   Nos ganaron en los tres enfrentamientos consecutivos. Tuvo que ser en el cuarto enfrentamiento allá por 1993 cuando se les pudo ganar, pero eso sí a penaltis, tras  empatar a dos goles. Comentaros que fue tanta la   rivalidad que se creó  con  este equipo, supongo que  a cuenta de ganarnos siempre en las finales, que un año al término del partido,   había tanta crispación y tensión en el ambiente, que por desgracia esa situación acabó generando  un    conato de tangana entre aficionados y jugadores de ambos pueblos.   Algunos ya tenían los "puños preparados".  Por suerte la sangre no llegó al río ( o a las barreras, que estaban  más próximas).  El equipo de Club de Futbol   Mozos de Cea volvió a ganar el Torneo el año siguiente, 1994, derrotando en la final a Almanza por 3 a 2, con Ramoncín en plan de  estrella al marcar de cabeza el gol de la victoria.  Al año siguiente, 1995,  a cuenta de que  surgieron malos rollos internos     dentro del equipo, hubo una escisión de los jugadores que habitualmente cada año    se juntaban para configurar el equipo. Unos siguieron formando parte del de Mozos de Cea;  pero con distinto color de camisetas.  Los otros en cambio se organizaron para crear el Club Deportivo Amigos de Río Camba. Fue precisamente este competitivo Club formado en su mayoría por jugadores de Quintana de Rueda, y también porque contaba entre sus filas con un gran jugador como era por entonces Javier Morán, auténtico pulmón del equipo, quien dominaría el Torneo en los últimos años. En cuatro ocasiones lo llegó a ganar. Curiosamente lo ganó por vez primera en 1996 derrotando en la final  por 3 a 1 al Club de Futbol Mozos de Cea y estos dos mismos equipos volvieron a enfrentarse en la final del 2000,  año que se dio por finiquitada la celebración del  Torneo. De nuevo volvió a caer derrotado  por 1 a 0 el Club de Futbol Mozos de Cea. Por cierto, aunque no presencie el partido, tengo entendido que durante este último choque  hubo más de un expulsado por agresión.
 




 (En esta imagen aparece el equipo del Club de Futbol  Mozos de Cea en 1999 con su nuevo color de  camiseta patrocinada por  "Pinturas y escayolas Castrillo". De pie: Juan Carlos Morán, Miguel Ángel, Francis, Jorge, José Ignacio y Ángel. Agachados: Ramón, César,  Juan Carlos de Lucas, Javi, Asier y Paco. )


Uno de los actos más interesantes y festivos de este evento deportivo, y que servía como clausura del Torneo de Futbol Río Camba, era la ceremonia de entrega  de premios en metálico, trofeos y regalos a los ganadores y equipos participantes. Esta ceremonia se llevaba a cabo por la noche en el local del antiguo Teleclub. Recuerdo que uno de los premios o trofeos se otorgaba al mejor público del Torneo.  Creo que en dos ocasiones este premio la organización  se lo concedió a la afición  de Mozos de Cea por haber animado a su equipo con verdadero espíritu deportivo. Otro de los trofeos que se entregaba le correspondía  al jugador más veterano del campeonato. En 1997 este galardón tuve el honor de recibirlo yo.    En ocasiones  a las personas que asistían  a este acto  la organización tenía algún detalle con ellos y les obsequiaba con  merchandinsing  del Torneo. A la finalización de la ceremonia de entrega  se servía el tradicional chocolate con bizcochos para todos los presentes y alguna que otra vez se organizaba una verbena. Como la que espectacularmente se preparó en medio de la plaza del pueblo el año en que se jugó por última vez el campeonato.  Fue en el 2000 como ya he indicado. Para la ocasión se había contratado al fantástico   teclista  del País Vasco, Sergio Pineda.  Está claro   que se merecía una  gran fiesta-verbena de despedida  tan importante acontecimiento futbolístico por  la dimensión y la  proyección  que cada   verano conseguía proporcionar a   Mozos de Cea.   Por cierto, al final de aquella última ceremonia  de clausura, de manos de Faustina (Tina)  Conde Pacho se le entregó a Félix Pacho Pacho, el verdadero alma mater  de este campeonato, una placa conmemorativa y también como   agradecimiento por esos 20 años consecutivos que estuvo al frente de la organización para conseguir    poner puntualmente en marcha cada mes de agosto el  emblemático Torneo de Futbol Río Camba. Ya que me estoy refiriendo a la celebraciones, no quiero dejar pasar por alto la espectacular celebración que se hizo en Mozos de Cea el año en que consiguió el equipo su primer torneo.  Tras el encuentro, dentro y fuera del Teleclub, tal como dicen  hoy día los jóvenes, estaba "petado de gente". Todo un ambientazo festivo, sin duda. El grito de ¡Campeones, Campeones, oe, oe, oe....! los allí presentes de  forma colectiva reiteradamente  lo  coreaban. También hubo quien les dio por cantar aquello de:

Mozos es tan pequeño
que no se ve en el mapa
pero jugando al futbol
es el que más destaca. 

 

Aquella fiesta de celebración se prolongó hasta altas horas de la noche, o madrugada, porque recuerdo que aproximadamente sobre las tres de la madrugada estando ya en la cama, me despertaron unos golpes en la ventana y unas  cuantas voces que me llegaban del exterior coreando el ¡Campeones, Campeones....! Cuando el equipo ganó los siguientes torneos, no hubo tan espectacular celebración como esa primera vez. Supongo que lo celebrarse de aquella manera tan llamativa se debería a la novedad.
 


(Aquí  podéis observar la portada y el interior del típico folleto que se editaba cada año antes de comenzar el Torneo de Futbol Río Camba para dar a conocer el calendario deportivo del campeonato: equipos inscritos, los días y horarios de los encuentros y también los otros actos a celebrar con relación al Torneo)


Tampoco quiero   dejar pasar por alto, el comentaros que para dar más seriedad y compromiso con el  equipo del Club de Futbol Mozos de Cea, se hizo un carnet para socios. La cuota  que tenían que pagar anualmente sus abonados si no me equivoco creo  que eran de 300 pesetas. También se diseñaron para su venta dos tipos de camisetas de diferentes colores que tenían impresas el escudo del equipo de Mozos de Cea. Durante los partidos  se vendían   refrescos, cervezas y chucherías; también en alguna ocasión se hicieron rifas o sorteos, todo ello  con el fin  de  colaborar en la gestión económica  del Campeonato y otros eventos organizados por   la Asociación Cultural y Deportiva "Montes de Río Camba".  Aprovecho también para comentaros algo, pongamos  que menos divertido, como fue el hecho de que a  algún que otro  "malicioso y toca pelotas" propietario  de las eras donde se disputaban los partidos les molestaba  que en su propiedad se jugara al futbol y por tanto   no querían que fueran utilizadas para este fin.  En 1993  la organización para evitar conflictos y polémicas con los vecinos,   acondicionó el vecinal prado, o pastizal,  de "El Horcajo"  en un campo de futbol y allí se disputaron  todos los partidos del Torneo hasta su desaparición. En la actualidad aún siguen instaladas las porterías en este lugar como  recuerdo de   tan importante  evento deportivo. Otro episodio bastante repulsivo con referencia a este asunto guarda relación con Almanza. Todo se debió a que  un jugador del equipo de este pueblo  al que  habían expulsado, al aplicarle la sanción correspondiente, no podía jugar en el siguiente partido. Pero este individuo con chulería se saltó por las bravas  la sanción y lo jugó . A pesar de haber ganado al  Club Futbol de Mozos de Cea,  la organización por alineación indebida como era lógico, en cumplimiento con la normas del Torneo,  dio como perdedor al equipo de Almanza y por tanto quedó eliminado. Este hecho les debió sentar como una patada en los testículos.  ¿Qué pasó entonces? Por rencorosos  o por venganza, - ¡vete tú a saber!-  algunos  "almanceños"  por la noche a hurtadillas se acercaron  con sus coches  hasta el campo de futbol y a una de las porterías le arrancaron el larguero. A la mañana siguiente en una pequeña rotonda que hay en el centro de Almanza apareció tirado  el larguero junto a todos los trofeos que años atrás habían conseguido. A pesar de tan deleznable hecho, el campeonato se desarrolló con toda normalidad. En fin; que de mal nacidos y desagradecidos está el mundo lleno, por desgracia.  Obviamente, este pueblo tras este lamentable incidente no volvió a participar en el Torneo. Tampoco se le echó en falta.
 
 
 


(Este es el escudo del Club Mozos de Cea que llevaban estampado en sus camisetas  todo el equipo durante la  primera etapa del campeonato. Como podéis comprobar  en su diseño aparece visiblemente  un  roble.  El árbol que tan representativo   y tan identificado resulta  con nuestro pueblo)


Es evidente que este  tema da para mucho más, pero tampoco quiero excederme en demasía para no acabar aburriendo con tanta palabrería. Según mi criterio, creo que lo mas sustancial de este asunto ha quedado  resumido en el párrafo y resulta perfectamente válido para recordar pasadas vivencias y momentos en relación al susodicho Torneo. Al que por cierto,  los primeros años de su desaparición cuando llegaba el mes de agosto se le echaba mucho de menos y creaba cierto vacío en el pueblo. Pero es sabido que merced  al transcurrir del tiempo siempre se acaba por  acostumbrase a vivir con las ausencias.  Y esto es lo que ha sucedido. Con toda probabilidad no creo que vuelva a celebrarse un campeonato de futbol de estas características . En principio,  porque en la actualidad es muy escasa la afluencia de jóvenes que  veranean en los pueblos de la Comarca. Y es condición sine qua non el que haya jóvenes para la formación de  los equipos participantes. Por tanto,  esa escasa presencia de   jóvenes en los pueblos hace que a día de hoy resulte utópico poner en marcha un campeonato de esta magnitud en verano. Por lo cual tendremos que conformarnos con su recuerdo y la sugestiva  experiencia de haberlo vivido  y disfrutado en su momento.


Se acabó. Espero os haya resulta amena lectura.

Largos días y plácidas noches a todas y a todos

Rafael
 
 


domingo, 8 de abril de 2018

PREGONEROS


Aquí estamos de nuevo  haciendo acto de presencia   con el propósito de continuar sumando    más momentos de memoria a este espacio. Esto obviamente significa retrotraerse  al pasado  con el fin de  rememorar  antiguas  costumbres,  como por ejemplo aquella en que los niños  de Mozos de Cea, cuando venían a vender  al pueblo los pescaderos y carniceros, nos encargábamos de pregonar la  mercancía que traían por las calles del pueblo. Aquellos vendedores  solían tener  una única  parada, la cual    estaba situada  en la denominada  "Plaza del pueblo. Para quien desconoce la ubicación de la susodicha plaza decirles que está  justo  enfrente del consultorio médico, aunque por aquellos remotos años era el edificio derruido de la antigua escuela quien allí se encontraba situado.   Generalmente aquellos  pescadores y carniceros,   venían con su Citroën, conocido popularmente también como "Dos caballos,  o   "Cirila".   Como aún no tenían instalado un equipo de megafonía  en sus coches,  para anunciar el género que traían teníamos que ser los niños quienes nos encargábamos de ese cometido.  Recuerdo que casi sin darle tiempo a que  parase    el coche el vendedor de turno  ya    estábamos todos  arremolinados  ansiosos e impacientes  delante de la ventanilla   y con gran barullo le pedíamos  que nos eligiera para ir a pregonar porque esto suponía ganarnos unas pesetillas, o un duro si alguno de estos vendedores era muy espléndido.  Normalmente íbamos en pareja pregonando por las calles del pueblo el género que vendía con este soniquete: ¡Se vende pescado en la plaza!. ( o carne ) ! Y así una y otra vez gritando la misma cantinela durante todo el recorrido.  Algunas mujeres al oírnos solían salir a la puerta para preguntarnos que pescado traía.  La respuesta era decirlas  el nombre del mismo pescado que antes de comenzar a pregonar nos  había indicado  que traía el pescadero. Una cosa que conocíamos    de sobra era quien de aquellos  pescaderos pagaba más  por pregonar.   Por  esta razón sabíamos a cual de ellos    había que   ponerle   más  empeño e insistencia  para que nos eligiera   como pregoneros. Uno de aquellos buenos pagadores era un señor de Santa María del Río  al que le apodaban "El perrillos de Santamar", que por cierto,  venía con una moto y sobre él dentro de una caja de madera traía la pesca.  Si  se daba la casualidad de que estos vendedores llegaban al pueblo y los niños nos encontrábamos dentro de la escuela recibiendo las correspondientes clases lectivas, no les quedaba más remedio que llamar  a la puerta de la escuela y  pedir a la maestra que le hiciera el favor de dejarle  dos niños para ir a pregonar. La maestra normalmente correspondía el favor y los niños   seguíamos un orden de turno para este cometido con el fin de que todos tuviéramos la misma oportunidad de ganarnos las pesetillas correspondientes. 
 
 Por aquellos años de la polca, además del pescadero arriba mencionado,  venían a vender al pueblo otros del mismo gremio. Uno de aquellos era natural Villazanzo de Valderaduey y de  nombre Ángel. Se le conocía popularmente como "El hijo del tuerto de Villazanzo". El pescado lo  traía  en una vieja furgoneta DKW de color  verde. Más o menos por aquellos años  también veía otro pescadero a vender al pueblo   al que familiarmente se le llamaba Gilio.  Trasportaba el género en una    "Cirila´" y su manera de ser era muy   dicharachera.  Recuerdo que  cuando instaló el  equipo de megafonía en su coche  más que utilizarlo  para anunciar el pescado que traía,  lo empleaba para cantar canciones, mayormente  de Manolo Escobar.  Por esta forma  de ser tan juerguista adquirió el popular mote de " El Cantamañanas". Las últimas noticias que conozco sobre ésta persona es que la  patológica  adicción que tenía al juego de las cartas fue su perdición.   Siguiendo con  este asunto,   por aquellos remotos años  era una costumbre el que las mujeres del pueblo cuando iban  a comprar pescado fueran con  el típico plato de porcelana  para llevarse  dentro del recipiente su compra. Como por entonces no había básculas digitalizadas, ni nada por el estilo,  los pescadores pesaban la compra con las  antiguas  romanas. Muchas mujeres  no se fiaban del pesaje y por eso era normal que   sospechasen que algunos gramos  les "tangaba" el vendedor de turno a la hora de  pesar con aquel artilugio.   

 


(Aquí podéis ver en esta imagen el coche Cirila del que hablo arriba y a su derecha aparece una de aquellas  romanas   utilizaban para pesar los antiguos vendedores que iban a Mozos de Cea)

 
Respecto a los carniceros que venían  a vender al  pueblo  por  aquella época,  uno de ellos era natural de Las Grañeras.  Se  llamaba Gaudencio y también era de los que conducía una Cirila para transportar su mercancía, en este caso  cárnica.   Contaré algo anecdótico al respecto. Hubo una temporada por entonces que a varias personas del pueblo les dio por consumir las típicas manos de cerdo, o patos de cerdo como popularmente se les conoce por el lugar.  Como este señor no traía los suficientes para abastecer a todos los consumidores, alguna  de estas personas en ocasiones impacientes salían a  esperarle   mucho antes de que   entrara con su Cirila al pueblo para  no quedarse sin las ansiadas piezas del cerdo. ¡Anda que no generó polémica y conflictos  los patos de marras  entre los  habituales consumidores! Por cierto, como el  tal Gaudencio    también era  de los que   hacían  la única  parada en la plaza del pueblo,  necesitaba a los tradicionales pregoneros para que anunciaran su mercancía. Otros de los carniceros que venían al pueblo a vender era Natalio: natural de Villazanzo de Valderaduey y  tenía cierta cojera. Era de lo más rudimentario porque  venía con un caballo negro a vender. El jamelgo sobre su lomo     transportaba la carne que iba dentro de unos serones de mimbre. Recuerdo que reiteradamente  expresaba la misma frase y soniquete como despedida cada  vez que terminaba de vender la carne  a  una vecina y se encaminaba hacia  la puerta de  otra  con el mismo propósito. Esta era la frase con la que se despedía: ¡Vamos con la música a otra parte!  Creo que falleció ya hace unos cuantos años, pero tengo entendido que a una edad muy longeva. Y eso que el recuerdo que  de él tengo por aquella época es el de una persona que vestía  chaleco y pantalón de pana negro y del mismo color  era su boina. Vestimenta que era  de uso habitual entre las personas mayores.   








(En esta imagen aparece un burro que lleva sobre su lomo un serón de mimbre. Idéntico al de la imagen  era aquel  serón que  llevaba sobre su lomos el caballo de Natalio)




 ¿Sabéis que aproximadamente a  mediados de la década de los sesenta y comienzos de los setenta, de siglo pasado claro está, Laudelino Villafañe (Laude para los amigos y conocidos) también anduvo vendiendo carne en Mozos de Cea?  Efectivamente es el Laude que sobradamente conocemos la mayoría y que es natural de Villamartín de Don Sancho. Todo un "pipiolo" era por entonces cuando venía al pueblo con su Cirila a ejercer su profesión de carnicero.   Normalmente era carne de oveja o cordero la que vendía. A pesar de que fue una ocupación  temporal que dejó hace ya un montón de años,  continua aún teniendo la habilidad y el saber que requiere este oficio porque cuando las circunstancias lo requieren así lo demuestra.  Ya lo dice el refrán: quien tuvo, retuvo. Por cierto, como con la bocina de su Cirila se bastaba para avisar a las vecinas de su  presencia en el pueblo, no necesitaba a los tradicionales pregonaros para anunciar la venta de su carne.  Estaba claro que  el equipo de megafonía y las estridentes bocinas de los automóviles, acabarían "matando" a los pregoneros. Sin duda fue una muerte anunciada. 

 Hasta aquí este, pongamos viaje, a través de la memoria y que ha servido para hablaros acerca de las costumbres y anécdotas  asociadas a los  antiguos pescadores y carniceros que iban a vender a Mozos de Cea. En la actualidad, por suerte, aún lo siguen haciendo,  pero en mi opinión  bastante diferente a la manera en que se  realizaba por entonces esta venta ambulante.  En principio el medio de transporte de los vendedores está  mejor  acondicionado que antes  para  conservar en perfectas  condiciones el género que comercializan   y por supuesto  que el pesaje está digitalizado, con lo cual se evita seguir con las antiguas  sospechas de que te vayan a tangar unos cuantos gramos en el peso con las anticuadas romanas.



Largos días y plácidas noches para todas y todos

Rafael.

 
prueba

domingo, 25 de marzo de 2018

INVITADA

Continuando con el capítulo de invitados, para la ocasión traigo un texto relacionado con la semana entrante que tan hondo significado tiene para la religión cristiana, como es la Semana Santa, la cual empieza hoy con la festividad de Domingo de Ramos. La autora del texto, por tanto invitada, nos deja una visión nostálgica y personal de como vivió en su infancia aquellos tiempos remotos  esta semana básicamente  litúrgica. Muchos de los momentos y vivencias que describe, y las cuales son auténtica añoranza,  las conozco y he vivido in situ. Os comento que el texto que ha continuación voy a publicar  está transcrito literalmente de la revista "Concejo Abierto",  de la cual a principios del milenio se editaron tres números de la misma. Sin más dilación, os dejo con esos recuerdos.



LA SEMANA SANTA EN EL RECUERDO
 
Después de la rigurosa Cuaresma llegaba a nuestras vidas, con el Domingo de Ramos, la Semana Santa. Era una semana larga, llena de actos  litúrgicos, mañana y noche: algunos actos se hacían pesados y parecía que no iban a terminar nunca, otros como  "las tinieblas", resultaban amenos incluso divertidos, sobre todo para los niños, a pesar de que eran días de oración y recogimiento.
 
De los recuerdos más gratos que tengo de la Semana Santa en el pueblo de Mozos, es sin lugar a dudas, el que era para mí, todos los años, un "maravilloso monumento". Estaba confeccionado con sábanas y colchas blancas y adornado con flores en su interior; tenía que ser  una estupenda morada  para Jesús Sacramentado. No había en los contornos otro que se le igualara.
 
Emocionante era la ceremonia de la bendición de los ramos, así como la procesión que se formaba para la recogida de los mismos. Los ramos, los traían del "Monte de Valdescapa", de un arbusto que allí crecía y que llamaban "patagallina"; iban a por ello los mayordomos de la iglesia.
 
   " Pueri hebraeorum
    Portantes ramos olivarum
    Obviaverunt Domino
    Clamantes et dicentes:
   " Hosanna in exceslsis"

El sacristán se los iba dando al cura, éste a su vez a cada uno de nosotros que besábamos el ramo y la mano del sacerdote. Después de esto, el celebrante, salía al portal con la cruz y una parte de los cantores, de manera que unos cantaban dentro y otros fuera:

    "Gloria. Laus et honor
    Tibi sit Rex Criste, Redenptor:
    Cui puriles decus
    Promposit hosanna pium".

A continuación el Cura daba la puerta con el mástil de la cruz y la puerta se abría entrando todos a la Iglesia para continuar la ceremonia.
 
Por la noche en el Rosario se cantaba: "Jesús que triunfante entró, Domingo en Jerusalén, por Mesías se aclamó, y todo el pueblo en tropel a recibirlo salió".
 
El lunes y Martes Santo, por las mañanas, Calvario, en la noche Rosario donde cantaban las estrofas que continuaban del Domingo de Ramos: El lunes: "Jesús que al morirte te vas". El Martes: "Martes Santo se juntaban..."El Miércoles Santo se confeccionaba el "Monumento", para todos un día especial, pero quedaba apagado. Ese día ya había "Oficios" (Misa, lectura de la pasión) y por la noche "tinieblas". En las "tinieblas" se leían los textos que llamaban "elementaciones"; se recitaban alrededor de una mesa y cuando se terminaban, entraban los cantores a la Sacristía para entonar "Miserere"; las voces graves y profundas de los hombres en el recinto incomparable de la Iglesia, casi en penumbra y sólo iluminada por las velas, nos hacían vivir el momento más sentido y hondo de la Semana Santa.

Mientras se iban apagando las velas del candelabro, una por una, hasta llegar la oscuridad más absoluta y entonces, daba comienzo la "hecatombe": el ruido estridente de las matracas, "carracas" y "ranas" accionadas por los niños y niñas, y alguna que otra patada de los mozos, hacían que el momento fuera impresionante.

El Jueves Santo por la mañana, había Misa y se trasladaba el Santísimo al Monumento cantando el "Pange lingua gloiriosi...", los santos se tapaban y los actos religiosos los avisaban los niños con sus matracas y carracas porque no se podía tocar las campanas. Desde ese momento, cada vecino llevaba una vela para "lucir" al Señor. Gustaba ver a los Mayordomos turnándose en la ceremonia que constituía cortar el pabilo de las velas para que éstas lucieran mejor. Los niños sin saber muy bien porqué entrábamos una y otra vez, nos gustaba ver el trasiego de gente entrando y saliendo de la Iglesia, haciendo la reverencia ante el "Monumento", rezar, salir y volver a entrar...

Por la tarde, Procesión de la cruz; al finalizar la misma, se cantaba "Llegué a contemplar, la pasión y la muerte de Cristo". Por la noche de nuevo "tinieblas", "con elementaciones" "Miserere" y "carrancada".

Por las noches, mientras estaba expuesto el Santísimo, los hombres se quedaban a velarle en la Iglesia. Hora Santa, y según el rumor, para honrar al Señor, se bebía algún "traguín" de "aguardiente", aunque esto no está confirmado, nunca sabremos lo que aquellos hombres serios hicieron durante aquellas largas noches de tantos años además de velar al Santísimo; sin duda, también esto ha pasado a la historia y formará parte de la leyenda de nuestra Semana Santa.



( A principios de la década de los noventa del siglo pasado, durante varios años sucesivos se organizaba un calvario nocturno por las calles del pueblo. En esta imagen podéis observar uno de esos momentos de su celebración)  


El Viernes Santo, calvario, oficios, procesión de la Cruz y Adoración de la misma, se cantaba: "Pésame Señor de haberos ofendido...", ese día se desmontaba el "Monumento". Los alfileres utilizados para la confección del mismo, y ya como una tradición, se repartían a la chiguitería que hacía con ellos un juego. Se repetían los actos por la noche.

El Sábado Santo, por la noche, Vigilia Pascual, Bendición del Fuego, Bendición del Cirio Pascual, Bendición dela gua en la Pila Bautismal y Misa Solemne este acto se hacía  por la mañana, muchos de nuestros mayores todavía lo recuerdan.

El Domingo de Pascua...las campanas, volvían a voltear.
 
 

Autora del texto: Mª Dolores Pacho Pacho (Lola)



Nació y se crió en Mozos de Cea, donde reside  de forma permanente todo el año. De carácter jovial y alegre. Por su excelente y cantarina voz,   forma parte de "Coro de Mozos de Cea".  

Los vínculos  que unen a esta mujer  con el pueblo, son tanto paternos como maternos; además  sus orígenes, intrínsecamente de Mozos de Cea, se remontan a tiempos  ancestrales.

Sus padres fueron: Pedro Pacho Pacho y Dionisia Pacho Rodríguez. 


Espero que disfrutéis con la lectura de estos emotivos recuerdos asociados a la Semana Santa que antiguamente con profunda devoción se celebraba en  Mozos de Cea.

Saludos a todas y a todos

Rafael