jueves, 11 de mayo de 2017

SABIAS QUE...

Aquí regresamos de nuevo. Esta vez nada de  protocolaria presentación como viene siendo una costumbre. Por consiguiente, iré  directo al asunto, nostálgico por supuesto,  ya  que esto no cambia. En esta ocasión el tema va de:

 
 
SABIAS QUE....
 
 
... allá por la década de los sesenta del sigo pasado era costumbre que durante el mes de mayo los niños y niñas de Mozos de Cea, nos aprendiéramos un determinado poema  que la maestra nos indicaba y que estaba normalmente relacionado con la Virgen María. Una vez que había finalizado el rezo del rosario los domingos a la tarde,  ante el altar mayor teníamos que recitar de memoria el poema. Por entonces, ese altar   estaba cubierto con el  tradicional y estético "pabellón"  y en el centro del mismo,  se colocaba la imagen de la Inmaculada. También era de obligatorio cumplimiento para  cada  niño  recitar un poema con temática religiosa el día de su primera comunión.  
 
 
...  un domingo de julio de 1972 vestidos con nuestro elegante y recordado uniforme rojo y azul jugamos un partido de futbol en Velilla de Valderaduey y este pueblo nos endosó una paliza de escándalo: 8 a 0 fue el resultado. Con nosotros jugó José Huebra (Marido de Eva) que por aquellos años era un figura del futbol.  Estaba federado  en la Federación de Futbol Vizcaína y jugaba en sus equipos punteros, pero ni con éstas se pudo  evitar el que me llevara todo ese "carro de goles",  por que  éste que ahora escribe  fue el portero aquella tarde. Mal recuerdo me quedó de aquel partido, la verdad. Aunque hay que reconocer que contra Velilla de Valderaduey en lo tocante al futbol, nada teníamos que hacer.  Por aquellos años ya habíamos jugado  otro partido en Mozos de Cea contra este mismo pueblo y nos ganaron también por 3 a 5. 


... el último curso docente que se impartió en la Escuela Mixta "San Benito" de Mozos de Cea, fue el que correspondió a los años 1980-1981. Asistieron a este último curso impartido por la maestra O. García Díaz, estos seis alumnos: Mª Asunción Pacho Fernández; Mª Camino Antón Morán; José Ramón Pacho Pacho; Francisco Pacho Pacho.  Mª Elena Lazo Lazo y Ana Belén Fernández Pérez. Como es sobradamente conocido,  el edificio de la antigua escuela lo hicieron "desaparecer del mapa" cuando  tristemente  fue derribado en el otoño de 1995. 



...esta es la portada de mi  álbum de cromos y en él pegaba los cromos donde aparecían impresos los futbolistas que jugaron la liga española de primera división la temporada 1969-1970. Todos  los niños, y alguna que otra niña de Mozos de Cea, por entonces tenían también un álbum igual que éste. Los cromos los conseguíamos a través de las chocolatinas cuya marca era  "La Cibeles" y las  vendía a  peseta cada una  Hortensio García en su cantina. Yo creo que  las comprábamos de continuo más por conseguir una nueva estampita futbolera  que por comernos el chocolate. Cuando alguna persona mayor adquiría una chocolatina, sabedores de que no le interesaba el cromo, prestos  nos acercábamos a él y mientras iba quitando su envoltorio,  con insistencia le pedíamos nos lo regalase. Pasó el tiempo y  al final no pude completar el álbum. Tampoco ningún otro niño del pueblo lo consiguió. Y mira que yo por activa y por pasiva traté de lograr completar la colección.  Mas de una vez me desplacé a Santa María del Río para cambiar los cromos repetidos con los niños de este pueblo porque también allí estaban por entonces a vueltas con la colección. Y supongo que también   los niños de todos los pueblos colindantes los coleccionarían, ya que por aquellos remotos años la venta de esta marca asturiana de chocolates estaba presente en  todos los bares, cantinas  y comercios de los pueblos limítrofes.  

...a finales de la década de los cuarenta del siglo pasado, un matrimonio de origen asturiano con un hijo de corta edad, se "exilió" en Mozos de Cea. El motivo de este hecho,  se debió  a que la mujer, modista de profesión, había bordado una bandera para el bando republicano. Por este aparente "delito" el autoritario   régimen franquista de posguerra tomó drásticas represalias contra ellos  y  los desterró de su lugar de origen. Residieron por algún tiempo  en el pueblo y luego se marcharon para Valladolid, supongo una vez  acabada la condena de  su destierro.  Durante su estancia en el pueblo, habitaron  una antigua casa donde hoy se halla ubicada la actual y deterioradísima casa rectoral. Los nombres de este matrimonio eran, Evencio Serna, albañil de profesión  y Dolores (desconozco su apellido). Tuvieron un segundo hijo, de nombre Raúl, que nació en Mozos de Cea. Su primer hijo se llamaba Audaz.  Como dato anecdótico en referencia a este asunto, comentaros que el extraño nombre que tiene mi hermana Duaret, es debido a la señora Dolores, porque así  sugirió a mis padres que la llamaran. Desconozco los motivos que llevaron a esta mujer    para proponer tan original nombre, la verdad. 

...el domingo15 de agosto de 1976, cuando el país estaba inmerso en su conflictiva y difícil Transición política y comenzaba el fervor por la identidad de las comunidades autonómicas, aquel día por la tarde mientras que dentro de la iglesia  los devotos vecinos y vecinas del pueblo  rezaban  el tradicional rosario, yo a través del campanario accedí a subirme al tejado del templo y en la veleta que está situada sobre ese mismo tejado, coloqué la bandera de León que personalmente había confeccionado. Y allí quedó expuesta y ondeante. Pero sólo permaneció unas horas. Un vecino del pueblo con evidente inclinación franquista, al que   obviaré su nombre, sabedor de que yo era el responsable de su colocación, fue a casa de mis padres advirtiéndoles que si no quitaba de inmediato la bandera, avisaría a la Guardia Civil. Así que para evitar tener serios  problemas con la "Benemérita" por ese permitido poder tan represor que tenían   por aquellos compulsos  años, a altas horas de la madrugada tuve que subirme de nuevo al tejado y quitar la bandera.  Y digo a altas horas de la madrugada, porque tuve que retirarla de aquella veleta  cuando acababa de  llegar a casa después de haber estado de fiesta en  la verbena celebrada en Renedo de Valderaduey.  Todavía por desconocimiento   aún corre el bulo por el pueblo de que fue la Ikurriña la que coloqué en la veleta ese día. No es verdad. Fue la de León quien por unas horas ondeó al viento aquella tarde, y parte de la noche, en aquel lejano domingo de agosto de 1976.

... que   de los varios jóvenes naturales de Mozos de Cea que lucharon en los diferentes frentes de la Guerra Civil española, sólo a uno lo mataron en combate. Su nombre era Valentín Modino. Lo único que conozco acerca de su familia, es que era hijo de una señora a la que no llegué a conocer y   que las personas mayores del pueblo la llamaban la "Tía Margarita". En cambio las hermanas del fallecido si que los conocí personalmente. Eran las siguientes: María,  Catalina, Felisa y  Froilana.  Según la información que conozco sobre su muerte, a Valentín Modino lo mataron en el frente de Bilbao cuando iba a buscar   agua para llenar su cantimplora. Como algo anecdótico relacionado con este asunto, os contaré que  unos cuantos años después de su muerte, una persona del pueblo cuyo nombre era Fortunato Lozano (Nato) , estando en Bilbao por razones que desconozco,   por una casualidad descubrió  en el cementerio de Derio (Vizcaya)  una placa donde estaba inscrito el nombre de Valentín Modino y su lugar de origen que no era otro que el de Mozos de Cea. Es de suponer que en este cementerio lo enterraron.

...que la última persona que nació en un domicilio de Mozos de Cea fue  Francisco (Paco)  Pacho Pacho. El 19 de octubre de 1970 nacía en la casa que habita en la actualidad su hermano Ramón.  Se da la paradoja de que el nacimiento de Paco,  por partida doble    resulta especial:     ser   la última persona   nacida en el pueblo y a su vez el último varón.  Respecto a la última mujer que nació en Mozos de Cea, indicar que se trata de  Begoña Pacho Pérez.   La fecha de su nacimiento fue el 8 de julio de 1966. A punto estuvo   de no corresponderle tal honor debido a que, cuando  su madre sintió  los primeros inicios del parto, avisaron  a  la ambulancia  para que viniera  a recoger a la parturienta y la trasladara  a León y  diera a luz a su bebé en la maternidad del hospital de esta ciudad. Pero al parecer el destino por una u otra razón,  quiso que naciera en el pueblo; concretamente  en la casa de sus abuelos maternos Fernando y Camila. 

... que era costumbre el que los mozos del pueblo, normalmente quienes  habían pagado la obligatoria "cuartilla" de vino, mataran un carnero el día 1 de noviembre, fecha que  coincide con la festividad del día de todos los Santos. La información que tengo respecto a este asunto es que una vecina del pueblo, concretamente María Fernández, (la "Tía Mariona" como popularmente se la nombraba) era la encargada de cocinar en su domicilio el carnero y en esa mismo hogar, en jovial convivencia todos los mozos que participaban en aquel tradicional evento gastronómico, se lo zampaban;  regado con "el vino autóctono", claro está. 

Y por ahora considero que ya es suficiente este "Sabias qué...".  Habrá tiempo de continuar con algo similar en otra ocasión. Por que obviamente los recuerdos del  pasado que forman parte intrínseca de  Mozos de Cea en apariencia resultan ser infinitos.  Por consiguiente, cuando el momento, la necesidad, o la motivación lo requieran, seguiremos transformando al pasado y su memoria en palabra escrita. No cabe duda de que ésta  será la manera más apropiada  para  ir descubriendo de forma paulatina    la idiosincrasia y la Historia  de Mozos de Cea que con anterioridad desconocíamos.   

Largos días y plácidas noches para todas y  todos.
 

Rafael





 
 
 
 
 

miércoles, 12 de abril de 2017

COFRADIA DE LA CRUZ

Seguimos inmersos en el  cometido de costumbre.  Como ya  sabéis, no es otro que  el intento de  transformar a la memoria en   palabra escrita. Por esta razón   a continuación voy a escribiros un texto que   lleva implícitas  remembranzas del pasado. Algo que de forma habitual  lo vengo haciendo. Por consiguiente,  otra vez  acudo a mi cita  con la nostalgia con el fin  de  comentaros algunos de  los momentos que me tocó vivir   y que guardan  relación con  la   Semana Santa que se celebraba en tiempos muy remotos en Mozos de Cea. Uno de aquellos momentos que       mi memoria guarda con mucho  interés son los que  están vinculados a  la ancestral  Cofradía del Cristo de la Vera Cruz, o "Cofradía de La Cruz" como popularmente se la nombraba. En la actualidad desgraciadamente ha perdido toda vigencia por no existir ya cofrade alguno, pero por aquellos lejanos años su cometido era parte fundamental de la Semana Santa en el pueblo.   Yo desde que tuve uso de razón he sabido de su existencia; como también he conocido personalmente a diversos miembros de esta congregación,    todos ellos ya  fallecidos.  Según datos recogidos y publicados en la desaparecida revista "Concejo Abierto", cuya edición corrió a cargo de   Félix Pacho Pacho  entre los años 2000 y 2002,   es concretamente el año  1613  la primera fecha que consta en el antiquísimo libro de cuentas de la citada  Cofradía. Por consiguiente, habrá que pensar que fue aproximadamente  por esta fecha  cuando se fundó  la Cofradía de el Cristo de la Vera Cruz en Mozos de Cea. Pero bueno, yo no voy ahora a  retrotraerme a tantos siglos atrás para hablaros de cuales fueron las razones que llevaron a su fundación,  o cual fueron las ordenanzas y el conjunto de normas legales englobadas en el antiquísimo estatuto por el cual se regían sus asociados. Si alguien tiene la posibilidad de leer el número 3 de la revista nombrada, podrá conocer al detalle los pormenores de este interesante  asunto.  En cambio de lo que sí voy ha  hablaros  es  de algo más próximo en el tiempo. Bueno relativamente cercano, porque  ya han   transcurrido  alrededor de cincuenta años de todo cuanto  viví in situ durante la Semana Santa de mi niñez en Mozos de Cea y que está vinculado estrechamente a las actividades litúrgicas que por entonces llevaba a cabo la  Cofradía de La Cruz.



(Esta es la portada  del número 3 de la revista "Concejo Abierto", la cual citó arriba. En la misma podréis comprobar la imagen del Cristo de la Vera Cruz de Mozos de Cea)  

Una de esas actividades que recuerdo con cierta emotividad es  la procesión nocturna   que organizaban   bajo las órdenes del párroco que oficiaba por entonces los actos religiosos  en el pueblo  y  supongo que ya sabéis a quien  me estoy refiriéndome, por nombrarlo por activa y por pasiva siempre que  el texto que escribo va por derroteros eclesiásticos. Efectivamente es Bernardo Pérez Gil de quien os hablo, al que por cierto durante aquellos días de  tanto ritual y solemnidad,   se le duplicaba  su labor sacerdotal. Pero él sabia bien campear  el temporal con la mayor  puntualidad posible. Comentaros, que durante las   procesiones nocturnas,  uno de los miembros de la Cofradía portaba la imagen del Cristo de la Vera Cruz y otro una cruz grande de madera sin imagen alguna y una tela blanca colgando de sus aspas. Tanto los cofrades como la mayoría de personas que acompañaban la procesión portaban una vela encendida en sus manos. Por entonces  las procesiones estaban muy concurridas debido a que por aquella remota época había más de un centenar de personas que residían todo el año en el pueblo y la mayoría de ellos guardaban una devoción extrema  tocante a los preceptos de  la religión cristiana. La verdad ahora que  recuerdo aquellos momentos durante el recorrido nocturno me parecen  un tanto tenebrosos.  Y es que con los faroles y las velas encendidas y la conmovedora imagen de Cristo en cuyo rostro se reflejaba el drama de la muerte, luego caminando por las  antiguas y rudimentarias calles del pueblo que   se  encontraban   en   pésimo estado su pavimentación, uno no puede  dejar de considerar que aquellos  momento resultaban  de una notoria tenebrosidad. Como era lógico,    saetas no  se cantaban a lo largo del recorrido, pero en cambio lo que sí  se entonaban eran los tradicionales   cánticos religiosos apropiados  para la ocasión.  Año tras año nunca  dejó de entonarse  durante aquella procesión nocturna ese tradicional  canto litúrgico que  tan adecuado  resulta para  estos solemnes días  como es el:

"Perdona a tu pueblo Señor,
perdona a tu pueblo,
perdónale señor.

No estés eternamente enojado
perdónale señor...."  

Por entonces había en el pueblo dos vecinos, ambos cofrades también, que durante la Semana Santa cantaban los tradicionales calvarios y rosarios (el de la aurora y el de la buena muerte) y algún que otro canto de carácter religioso, pues bien en aquel recorrido nocturno  no faltaban cada año sus voces entonando con esa   cadencia especial que necesita  todo cuanto está relacionado con los episodios evangélicos que narran la  pasión y muerte de Cristo.  Estas dos personas a las que me estoy refiriendo son Fausto Conde y Epifanio Moran; aunque lo políticamente más correcto sería decir fueron porque ambos  fallecieron hace ya  hace unos cuantos años. Otra de las actividades litúrgicas que llevaba a cabo esta cofradía en Semana Santa era de la de "Velar a Santísimo" dentro del recinto de la iglesia. Era por voluntad propia, y también por su condición de fervientes devotos,  las personas que se encargaban de custodiar durante toda la noche   al supuesto cuerpo de cristo expuesto en el Sagrario. La custodia  comenzaba la noche del Jueves Santo y finalizaba la madrugada del Viernes Santo. Estoy  en duda ahora acerca de si eran las mismas personas quienes  permanecían en su fervorosa vigilancia toda la noche, o se iban turnando. Respecto a este asunto, según cuenta  la rumorología popular algunos de los allí presente, para honrar al Señor, se bebían sus tragos de aguardiente. Yo pienso que más que para honrarle, sería para calentarse ellos  el cuerpo , por  que a altas horas de la madrugada   el frió que haría dentro del gélido recinto de la iglesia se haría insoportable si no se le metía    un "traguín de orujo" al cuerpo. Bueno,  como he dicho esto pertenece a la leyenda popular y su consustancial rumorología,  ya que nunca conoceremos  con exactitud lo que harían aquellos fervientes hombres durante sus largas y tediosas noches de custodia. Otra imagen que al respecto tengo   grabada en mi memoria es a Eleuterio Castellanos (Luter)  debajo del coro  con  una cesta rectangular de mimbre y de  amplia cabida repleta de velas con un sencillo candelabro incorporado a ellas. Desde ese lugar  iba  repartiendo  las velas a cada  cofrade en el momento de   entrar a la iglesia y de recogerlas a su salida. Que yo recuerde, este señor siempre fue el encargado de esta función. Supongo que en algún rincón del olvido  permanecerá inactiva a perpetuidad aquella vieja cesta de mimbre  y   en su interior  probablemente   aún  se conserven alguna de las velas que se emplearon para la ocasión.

Otro hecho  relacionado con la susodicha Cofradía está relacionado con la celebración de la fiesta de La Cruz y  que corresponde al día 14 de septiembre. Se trata, o más bien se trataba,  de  una fecha muy significativa para los cofrades  por razones obvias. Ese día la costumbre  era celebrar  una misa  en honor a la Cofradía   y procesión  con la imagen de Cristo crucificado . A la finalización de esta misa matinal, todos los miembros de la Cofradía se reunían en la casa de algún congregante para hacer balance de cuentas y elegir los cargos  para el siguiente año. Los cargos correspondían al  de Abad y Mayordomo. También aquella reunión servía para conceder la admisión a nuevos miembros. Resultaba muy peculiar la forma que tenían para decidir  si aceptaban o no su admisión. Os cuento. Los allí presentes en secreto elegían bien  un garbanzo o un tito y lo  depositaban dentro de un recipiente ( El tito era una  planta leguminosa que servía para alimentar al ganado y que popularmente se la nombraba  muela por tener la forma de esa pieza dental. )  Una vez que todos "votaban" de esta forma tan original, si en el recuento salían más garbanzos que titos, quedaba aceptada la admisión del nuevo miembro. Como dato anecdótico comentaros que fue Enemesio López  la última persona que pasó esta prueba de elección y paradójicamente también fue este mismo señor el último miembro de la cofradía que murió. Tradicionalmente, una vez finalizado el nombramiento de cargos y la admisión de nuevos cofrades,  en placentera compañía comían pimientos con pan y se echaban sus tragos de  vino. Por cierto, aquel vino normalmente  su denominación de origen era  autóctona porque lo habitual era que cada vecino del pueblo elaborara su propio vino en sus rudimentarias y particulares lagares.

Y esto es todo cuanto en resumidas cuentas  os puedo comentar a cerca de la Cofradía de La Cruz de Mozos de Cea, la cual como ya os explico al comienzo del texto hoy en día su  vigencia  es inexistente por la falta de cofrades. En apariencia   resulta como un vestigio del pasado. Lo único que da fe  de que  existió tiempo atrás en todo su apogeo,     es la   antigua y solemne imagen de Cristo clavado en la cruz donde como ya he comentado en su rostro queda reflejado todo  el drama y la amargura de su muerte. Está imagen está actualmente ubicada en el "Altar del Santo Cristo". Que por cierto, según consta en los archivos parroquiales, el retablo donde está ubicada lo construyó alrededor del año 1613 un vecino de Almanza de nombre  Juan Gutiérrez  y la cofradía pagó por este retablo 400 reales.


(En esta imagen se puede apreciar el retablo, o "Altar del Santo Cristo" donde está ubicada La Cruz, tal como indico arriba)


Desconozco si algún interés os podrá causar    todo cuanto aquí queda  escrito. En cambio, de lo que   estoy plenamente convencido es que nueva información relacionada con el pasado de Mozos de Cea vais a tener la oportunidad de almacenar el en "disco duro" de vuestra memoria. Y esto es algo que habrá que  tener en cuenta.

Saludos a todas y a todos.


Rafael
 
 

miércoles, 1 de marzo de 2017

CARNAVAL Y CENIZA

 
Aquí estoy otra vez de nuevo con todos vosotros fieles seguidores de este blog vinculado a Mozos de Cea. Como viene siendo habitual,  el protagonismo principal  se lo va a llevar el recuerdo de todo cuanto a continuación escriba.   Y supongo que seguirá aglutinado todo ese protagonismo siempre que la motivación o las ganas de continuar escribiendo  sigan haciéndolo posible. De momento continuamos; ¿hasta cuándo?. Es de recibo reconocer que todo en algún momento termina por cansar o por  desmotivarte  por un sin fin de razones;  también puede que  haya exprimido al máximo a mi memoria y por esta razón todo cuanto retenía del   pasado  en ella se ha  agotado, con lo cual   inevitablemente la nostálgica inspiración    no pueda dar ya más de sí. Pero bueno, se ve que aún no da síntomas de agotamiento, por consiguiente  aparece un nuevo  párrafo escrito y por supuesto publicado. Aprovechando la coyuntura de que hoy la religión cristiana celebra su ancestral y litúrgica festividad del "Miércoles de ceniza", aprovecho para hacer un breve comentario acerca de este solemne ritual que se celebraba en el pueblo y que se remonta a mi niñez, por lo tanto pertenece a tiempos bastantes remotos. Quienes siguen con  asiduidad  este blog conocerán sobradamente que mi infancia en Mozos de Cea transcurrió entre  la mitad de los años sesenta y principios de los setenta de siglo pasado.
 
Efectivamente hoy uno de marzo de 2017 es Miércoles de ceniza. ¿Y qué podría yo contaros acerca de este significativo día que tuviera alguna relación con el pasado de Mozos de Cea?. Podría empezar diciendo que por aquellos lejanos años, el  sacerdote que  oficiaba los actos religiosos en el pueblo era  Bernardo Pérez Gil y este día,    a todos los feligreses que acudían a oír  misa, a la finalización de la misma,    con sus dedos manchados de la ceniza que se hallaba depositada dentro de una pequeña bandeja de metal  color plateado y que   portaba uno de sus monaguillos,  sobre la frente de los parroquianos    les hacia una cruz a la vez que pronunciaba una frase bíblica que a mí personalmente me suena bastante  apocalíptica y que dice lo siguiente: "Polvo eres y en polvo te convertirás". Aparentemente esta frase es como una  metáfora la cual nos indica  que en realidad somos arcilla y acabaremos desintegrándonos en polvo; bueno esto siempre según la religión católica. Supongo que los ateos, agnósticos y otros laicos,  discreparán bastante con esta metafísica teoría.  Comentaros también, que aunque ahora me parezca estremecedor este enunciado por conocer literalmente su significado, por aquella época, los niños nos lo tomábamos  muy a chufla y   repetíamos la  frase una y otra vez  de forma jocosa y en ocasiones hasta imitábamos al sacerdote marcando con imaginaria ceniza una  cruz  sobre la frente de la persona que tuviéramos al lado. Es evidente que después del día de esta celebración litúrgica, comienza la cuaresma. Como por aquellos años existía un fervor extremo y generalizado   en el pueblo  hacia  los preceptos establecidos por la religión cristiana,  a raja tabla los vecinos y vecinas  seguían las normas que imponía la cuaresma, que no eran otras que el ayuno y la abstinencia. Con relación a este hecho, recuerdo vagamente que por aquellos remotos años existía un documento pontifical  al que se conocía como bula papal y llevaba implícito la firma del Sumo Pontífice, por aquella antigua época  era Pablo XI la máxima autoridad de la iglesia católica. Quien pudiera conseguir dicho documento, tenía dispensa  de  las cargas y obligaciones relacionadas con la cuaresma. El sacerdote era quien tenía la potestad de concederte una bula  previo pago    de  la cantidad estipulada que  habían puesto a este documento papal. Ahora que lo pienso, me parece que resultaba un "lucrativo negociete"  lo que se había montado el clero con esto de las bulas papales, ¿no les perece?. Por cierto, los menores de siete años estábamos exentos de estas normas obligatorias de la cuaresma y también creo recordar, aunque no con mucha seguridad, que a las mujeres no se les permitía disponer  una bula papal, por tanto este privilegio solo le correspondía a los varones. Como veis,  la Institución eclesiástica  siempre con su acostumbrada discriminación sexista.


( En esta imagen se puede apreciar el documento del que hablo que no es otro que una bula papal. Esta precisamente data del año 1959. Idéntica a esta era las que condecía a sus feligreses el sacerdote  Bernardo Pérez Gil )
 
Aprovechando la coyuntura, y como ayer mismo fue "Martes de carnaval",  quiero hablaros un poco  acerca de como se vivía,  este singular día al que se nombraba popularmente en el pueblo como "El antroido". En realidad me estoy refiriendo a cómo lo vivíamos los niños de Mozos de Cea, porque aparte de esta información no conozco otra más que  tradicionalmente guarde relación alguna  con el carnaval. Por tanto,   únicamente puedo hablaros  de cómo  lo celebrábamos de modo particular,   los niños y niñas en Mozos de Cea. Si no me equivoco el primer año de su celebración fue en 1967, coincidiendo con el primer año que repartió sus clases docentes en la escuela  del pueblo, la maestra  Honorina López, fallecida en la primavera de 2012 como ya os he comentado con anterioridad. Pues bien, esta maestra que tenía su residencia en León, y a la que yo personalmente siempre guardaré un emotivo y entrañable recuerdo por  que su educación escolar ha resultado culturalmente muy  beneficiosa para mi, nos regaló a todos los niños de la escuela una sencilla careta de cartón  cuya forma era la cabeza   de diferentes personajes: piratas, vaqueros, monstruos, etc. Aquel sorpresivo regalo nos pareció estupendo porque nunca antes habíamos tenido entre manos algo semejante. Aquel martes de carnaval por la tarde, no tuvimos clase lectiva, sino  un recorrido por las calles del pueblo con nuestras caretas puestas, como si se tratara de  un bullicioso pasacalles: de casa en casa íbamos  por todo el pueblo pidiendo que nos dieran alguna vianda o dinero para poder  celebrar nuestra particular fiesta carnavalera. Pero no todo se dejó a la improvisación, ya que conocíamos de antemano  una serie de canciones, o coplillas, que eran  utilizadas para la ocasión y que  supongo  en su momento sirvieron para algún evento parecido. Cuando llegábamos a una determinada casa, nos parábamos ante su puerta y  llamábamos a quien estuviera adentro. En  el momento que aparecía, normalmente una mujer, la cantábamos lo siguiente: (lo ideal sería escuchar su soniquete, pero cuando no hay más, contigo Tomás)
 
"Aquí estamos en su puerta
dispuestos para cantar,
señores nos den licencia,
que queremos comenzar,
nos den huevos o torreznos
o dinero para vino
para mantener la gente
que venimos de camino"
 
Cuando generosamente la mujer correspondía a nuestras peticiones, en gratitud le cantábamos lo siguiente:
 
"Muchas gracias a usted señora
por habernos socorrido
que Dios la tenga en su gloria
y ahora vamos de camino"
 
En alguna ocasión, pocas, cuando  alguna mujer se mostraba tacaña y no quería soltar nada, la recriminábamos con lo siguiente:
 
"Esta tía, tiarrona
que no nos quiso dar nada
que la coman los ratones
debajo de la tenada"

(* Recuerdo oír cantar a mi madre esta coplilla, pero ella cambiaba dos estrofas y decía lo siguiente:
 
Esta tía, tiarrona
que nada nos quiso dar
que la coman los ratones
la tripa del cagalar
 
Como ya os he comentado en otra ocasión mi madre era natural de Santa María del Río, por consiguiente en el citado pueblo debían cantarla de esta forma. Y por cierto, nunca se me ocurrió preguntarla que se trataba eso de "la tripa del cagalar". Supongo que se referirá al colon. ¿No les parece? )
 
 

 
 
 

 

 ( Aquí os dejo un par de máscaras, monstruo y pirata, que son muy similares a aquellas que los niños de Mozos de Cea utilizamos en aquel remoto y divertido día de martes de carnaval)          

Una vez acabado el recorrido, nos íbamos felices y contentos hacia la escuela, con todo lo conseguido, que estaba compuesto por huevos, patatas, pan y alguna que otra moneda. Como  eran tiempos de penurias económicas, imagino que con   mucho más no podían obsequiarnos aquellas generosas mujeres. Una vez que estaban  todas la viandas almacenadas dentro de la escuela,   sólo quedaba organizarse para comenzar a  preparar las tortillas de patatas. También  se compró algo de beber con el dinero conseguido, no mucho, aunque sí lo suficiente para comprarnos las típicas botellas de litro conocidas popularmente como "butano" y que no era otra cosa que un refresco gasificado de color naranja y que elaboraba la casa de gaseosas Hobares . En la cantina  de Hortensio García adquirimos esta bebida.  Como el tristemente derruido edificio de la vieja escuela disponía de la típica cocina de carbón, en la misma, con los utensilios  de concina e ingredientes necesarios que los diferentes niños trajeron de sus casas, las niñas de mayor edad    se  encargaron de hacer las tortillas, eso sí, la maestra estaba delante supervisando su esmerada  preparación. Por tanto Angelita, Oliva, Angelines, Dori, Isabel, etc. aquella noche hicieron "sus pinitos de chef" y prepararon varias tortillas de patatas, las cuales devoramos con  mucho apetito en alegre  y placentera  compañía, supongo que sin preocuparnos lo más mínimo de si estaban bien o mal hechas. Después de cenar, hubo canciones infantiles y también pertenecientes al  folclores popular. Se contaron también  las típicas  historias y leyendas urbanas, algunas de ellas relacionadas con  muertos, lo cual estoy seguro que se narraron con la intención    de meterle  miedo a la chavalería que allí estábamos  presente. Y cuando aquella noche  llegó el momento de dar por finalizada la divertida celebración de nuestro particular martes de carnaval,  imagino  que  nos despediríamos con la típica  frase que acostumbrábamos a decir los niños cuando  correteábamos y jugábamos por las calles,  también en ese momento que llegaba   la hora de irse cada uno a su casa. Esto era lo que decíamos por entonces: "Aquí hay una brasa que dice que cada uno a su casa". Y hacia ella nos dirigimos esa noche con la alegría de haber vivido, de un modo muy particular,  aquella divertida experiencia y fiesta de carnaval. 
 
Y todo esto es lo que os puedo comentar  relacionado al Martes de carnaval y al Miércoles de ceniza que yo tuve la experiencia de vivir y presenciar in situ por aquellos remotos años en Mozos de Cea. Espero que os haya resultado grata la lectura.
 
Saludos a todas y a todos
 
Rafael

viernes, 10 de febrero de 2017

LOS BOLOS TRADICIONALES

Aquí estamos otra vez, con la temática de siempre; o sea que más de lo mismo. ¿Para que cambiar a estas alturas de "la película", verdad? Por consiguiente, nueva "dosis" de recuerdos ofrezco para "consumo de los nostálgicos". Y para los que no lo son, también, ¿y por qué no?. Faltaría más. Empecemos. Esta vez quiero hablaros de algo  que tradicionalmente ha estado muy vinculado a Mozos de Cea,  me estoy refiriendo al juego de bolos leoneses.  Por desgracia la práctica de este juego hoy día en el pueblo viene siendo  algo residual porque  tan sólo de forma muy esporádica se juega. Aparte del día de San Pelayo, con el clásico Torneo de bolos "Villa de Mauzos" no se practica ningún día más; a no ser que durante el verano  algunas personas que aún sienten  cierta nostalgia por este juego les de por organizar una   partida de bolos. De no ser así,  lamentablemente existe un desinterés total.
 

Ahora mientras escribo estas palabras, llegan hasta mi memoria  antiguos recuerdos relacionados con aquellas sensacionales y emotivas  partidas de bolos que se jugaban por aquellos remotos años; pongamos que pertenecen a la década de los sesenta del siglo pasado.  También algunos   otros años posteriores a esta década. La costumbre era que se jugaran los domingos y días festivos. A la mañana coincidían siempre a la salida de misa; por  la tarde  a la finalización  el rosario. Como por entonces prácticamente todos los varones, adultos y jóvenes que residían en el pueblo practicaban este juego, lo normal es que un número considerable de personas se quedarán sin jugar, los cuales  inevitablemente pasaban a ser entusiastas espectadores. Se formaban dos grupos de jugadores y coincidiendo con el número de bolas que había para lanzar al castro de los bolos,  así era la cantidad de jugadores que formaba cada grupo. Había un gran pique competitivo entre ambos grupos,  no se si  por el orgullo de ganar o para evitar tener que pagar la parte   correspondiente de la consumición que se tomaban.  Por entonces, las bebidas: vino, cerveza, refrescos, etc.  tenían como procedencia  la cantina de Hortensio García.  Recuerdo que ambos  grupos  siempre buscaban  en cada "panda" (nombre como popularmente se nombraba cada tiempo de una partida) la forma de  hacer la puñeta a sus contrincantes, siempre dentro de las normas establecidas,  y todo con el fin   de "arrimar el ascua a su sardina".  El lugar habitual  donde se colocaba el corro de bolos era la calle que lleva por nombre "Plaza San Pelayo", justo en frente de la casa de Honorato Pacho y Honorina García.  Otro lugar donde  también a menudo se "pinaban  los bolos", (forma popular de nombrar el juego de bolos) era en   la Calle Cascajera, frente al antiguo y derruido frontón, o trinquete como popularmente se le nombraba. Pero en la calle anterior citada era por excelencia y tradición  el lugar consagrado a este juego. Desde luego que mis recuerdos lejanos al respecto a esta calle los tengo  asociados.


 

(La imagen, o más bien fotografía que aquí aparece,  fue sacada el 20 de agosto de 2010, precisamente el día y año en que fue inaugurada la bolera "Campos de María".  Para celebrar  su inauguración, se organizó un campeonato de bolos con sus premios en metálico correspondiente. Esta panorámica muestra uno de esos momentos en que se está en plena competición)


Lo que también quiero comentaros es que en Mozos de Cea siempre  ha habido buenos, y en algún caso excelentes, jugadores de bolos leoneses. Es evidente que cuando existe un gran número de personas que lo practican, lo normal es que siempre haya más de uno que cuenta con notoria pericia y  destaque en la diferentes características básicas de este juego.   Pero desgraciadamente, aquellos buenos jugadores que por  entonces había en Mozos de Cea,  la mayoría de ellos han fallecido. Cierto que alguno todavía continúa "vivito y coleando", pero    me temo que ni su físico ni su cerebro respondan adecuadamente para lo que este juego necesariamente requiere. Por tanto, sólo  quedamos  los que tenemos esa pericia bastante limitada y  estamos sobrados de afición y que de vez en cuando continuamos dándole "vidilla " a esta tradición, para que de momento  ni muera ni se olvide. Por cierto, por aquellos remotos años en que se jugaban  las grandes partidas de bolos que comento, tres personas naturales del pueblo:   Gerardo Fernández, Eutimio Pinto y Mario González,   se inscribieron en  la Federación Leonesa de Bolos y esta circunstancia aparentemente les confería cierto prestigio. Su condición de federados   les permitía a su vez  poder   jugar en los campeonatos que organizaba la federación exclusivamente para  sus asociados.  Aunque  ahora que lo pienso,  no estoy yo muy seguro que participaran en muchos de estos campeonatos. En cambio,  lo que sí hacían era   participar de continuo en  las populares y peleadas partidas que  se organizaban en el pueblo.  Respecto a estas tres personas citadas,  el primero de ellos, Gerardo Fernández, como sobradamente conocéis falleció ya hace unos cuanto años. Eutimio Pinto, ya ni tiene  físico ni  cerebro para estos trotes. ¿Y de Mario González...qué puedo decir?  Dice el tópico, "que el que tuvo, retuvo"; muy cierto,  pero obviamente como el tiempo por ley de vida no perdona, aunque  él de vez en cuando siga tratando de mostrarnos como físicamente puede su pericia, ya  nada es como antes.

A mí personalmente me resultó bastante paradójico el hecho de que  cuando el juego de bolos en Mozos de Cea era  aparentemente  un reducto del pasado, en el año 2010 el alcalde pedáneo actual, Félix Pacho,   nos  sorprendiera con la construcción de una interesante   bolera, que subvencionó   la Junta de Castilla-León . La citada bolera está ubicada en la calle Campos de María.  Y precisamente  el  mismo nombre de la calle es el que pusieron en su día a la bolera. Por tanto se llama  "Bolera campos de María". Y  ahí permanece, aparentemente en la  indiferencia más absoluta por que nadie parece querer hacer uso de ella; aunque eso sí,  su  presencia   de alguna manera acredita el ancestral arraigo    que sigue teniendo   el juego de  bolos leoneses en Mozos de Cea. Aunque como ya he expresado, actualmente apenas se practique. Puede que     en la temporada estival, quienes aún sentimos su  nostalgia   quizá se da la casualidad  que organicemos una partida para matar el gusanillo y así   de paso contribuir a que el juego de los bolos en el pueblo no acabe formando parte del olvido. También resulta de vital importancia para mantenerlo a raya del olvido, el hecho de  que  un par de días al año la bolera "Campos de María" esté  muy activa debido a que uno de los  populares eventos que forman parte   de la celebración del día del patrón del pueblo, San Pelayo, es el Campeonato de Bolos Leoneses. Por esta fecha cada año se juega   su tradicional "Torneo Villa de Mauzos". Este año en el caso de  organizarse dicho torneo,  espero que sí,  corresponderá a su vigésima  celebración. Sin duda,  todo un meritorio y plausible logro el haberlo organizado de forma ininterrumpida la friolera de   20 años seguios Y además con cuantiosos  premios en metálico  para los ganadores. No es de extrañar que esta circunstancia motive a   los buenos jugadores que aún quedan por los pueblos limítrofes para que se den cita esos días en Mozos de Cea con el propósito de llevarse el premio mayor. Desde luego que los premios en metálico que logran en la actualidad los ganadores en  nada se parecen a los que conseguían los ganadores   de hace muchísimos años atrás, también  durante la celebración del día San Pelayo. Habitualmente  era un pollo criado en algún corral del pueblo lo que  recibían. Por cierto, el nombre del actual  torneo "Villa de Mauzos"  si no me equivoco está relacionado con el nombre  originario con que antiguamente se llamaba  nuestro pueblo. Supongo que por la progresiva degeneración del lenguaje que ha sufrido su dicción ha acabado pronunciándose como se hace en la actualidad. Aunque me considere un tanto profano en este asunto, me tomo la licencia de indicar que son varios los pueblos colindantes que se hallan en parecida tesitura. Como por ejemplo Valdescapa cuyo nombre originario fue "Balle de Scapa", o Villaselán, si no me equivoco fue "Villaseladino" y  creo que el nombre originario  de Valdavida fue "Valle de la vida" y como remate  la capital: León. Tengo entendido  que su nombre original  fue   "Legió Séptima Gemina". Es obvio que para conocer a fondo todas estas cuestiones   lo mejor es consultar en las adecuadas fuentes de información   donde se podrán hallar datos   con notoria fiabilidad sobre tan antiquísimo asunto; como por ejemplo el Catastro del Marqués de la Ensenada muy ilustrado en estas cuestiones. Siguiendo con el tema que verdaderamente nos atañe, comentaros que no es en exclusividad  en Mozos de Cea donde el tradicional juego de bolos brilla por su ausencia, también en aquellos pueblos limítrofes donde otrora se practicaba este  juego autóctono ha desaparecido. Aunque por suerte aún hay excepciones, como por ejemplo Castrillo de Valderaduey.  En este pueblo perteneciente al municipio de Villazanzo de Valderaduey, no creo equivocarme al asegurar que es donde más arraigo y vigencia tiene esta tradición. Da fe de ello el hecho de  que  durante los meses de verano la partida diaria de bolos entre los vecinos del pueblo  no  falta, y sorprendentemente hasta las mujeres participan. Es obvio que en este pueblo   de momento la tradición no se barrunta que vaya a desaparecer.  También en los pueblos vecinos de Villamartín de Don Sancho y Villaverde de Arcayos con la masiva llegada de los turistas a estas dos localidades en la época veraniega, las correspondientes boleras muy a menudo  vuelven a tomar vida. 

Esto es todo lo que puedo contaros sobre el  tradicional juego de bolos que forma parte de la idiosincrasia de Mozos de Cea. Como de costumbre espero que os haya resultado lo más  grata posible la lectura de lo que aquí he dejado escrito.

Saludos a todas y a todos

Rafael.




   

viernes, 6 de enero de 2017

HISTORIA DE UNA FOTOGRAFIA

Hemos estrenado recientemente año y volvemos a este espacio con idénticos propósitos  que los del año anterior. Por consiguiente, el recuerdo será el leitmotive como de costumbre. Básicamente de él me iré nutriendo para iros dejando los sucesivos textos que en este blog  podréis leer, siempre que os apetezca claro está. Una vez dichas estas palabras protocolarias vayamos al quid de la cuestión recordativa. El primer  texto que escribiré en este nuevo año  tiene connotaciones futboleras. Pero tranquilos, que no se basará exclusivamente en el futbol para no aburrir a quienes les importa un carajo este deporte. Aunque lo esencial de este párrafo sí que va por estos derroteros. Comencemos.
 
MOZOS DE CEA C.F.  1976
 

De pié: Pepín,  Paco, Euni, Manolo, Félix y Santiago.
Agachados: Luisito, Benigno,  Fidel, Javier y Rafael
 
 (* Los nombres escritos en rojo son naturales de Bustillo de Cea)
 
Aquí os dejo publicada esta fotografía que como obviamente podéis observar se trata de     once jóvenes ataviados conjuntamente todos ellos con idénticos colores:  camiseta roja y pantalón azul y que jugaron ese día  con el equipo de Mozos de Cea ¿Os suena el color de este uniforme? Seguro que sí porque en su momento de él ya os he hablado en más de una ocasión. Concretamente en los dos primeros textos de  este blog cuando os hablé de aquellas historias en blanco y negro, las cuales  guardaban estrecha relación con el futbol. Pues bien, los jóvenes que aparecen en esta fotografía  prácticamente todos son naturales   de Mozos de Cea, menos  cuatro de ellos cuya procedencia es de un pueblo vecino, concretamente Bustillo de Cea. Algunos os preguntaréis el por qué están estos cuatro jóvenes formando parte del equipo de Mozos de Cea, cuando por entonces, y en la época del año en que fue tomada esta fotografía había jóvenes de sobra nacidos en el pueblo para completar el número necesario   de jugadores que requiere un equipo. Sucedió lo siguiente. Unos días antes de sacar esta fotografía, coincidiendo con las fiestas patronales de Sahelices del Río, este mismo pueblo y Bustillo de Cea jugaron entre ellos un partido amistoso de futbol. Como al segundo pueblo les faltaba gente para completar los once jugadores que se precisa para formar un equipo, nos pidieron  que jugáramos con ellos para completarlo. Y es lo que hicimos:  jugamos algunos jóvenes de Mozos de Cea  con Bustillo aquel partido; que por cierto ganó Sahelices del Río. Recuerdo que el uniforme que vestía Sahelices era pantalón y camiseta blancos. Muy merengones ellos, la verdad.  Y bien, el domingo 22 de agosto de 1976, se celebró la popular y anual fiesta del Teleclub, y entre sus fastos no faltó aquel día el acostumbrado partido de futbol. En aquella ocasión  Mozos de Cea tuvo como rival en el improvisado  campo de futbol  de "Las eras"  a Sahelices del Río . Para corresponder al favor que les hicimos a los de Bustillo de Cea, estos cuatro jóvenes del pueblo citado  que aparecen en  la fotografía se ofrecieron para jugar con nosotros aquel encuentro, a lo que accedimos como prueba de caballerosidad.  De ahí la razón de el  porqué están presentes en esta fotografía vistiendo también nuestro emotivo  y recordado uniforme rojo y azul.
 
Hablaré en síntesis  de aquel partido jugado la tarde del   22 de agosto de 1976. ¿Qué quieres que os diga? Los que jugamos con el equipo de Bustillo en el anterior partido, por habernos ganado, les teníamos ganas. Así que salimos decididos a por la victoria. Todo iba saliendo de perlas por que llevábamos una ventaja de 3 a 1. Pero al final la cosa se torció y acabamos derrotados en nuestro propio campo por 3 a 4. Una lástima. Hay que reconocer que Sahelices del Río tenía por entonces un buen equipo.  Aprovechando que estoy hablando de futbol, haré referencia a otro de los partidos jugados  en el pueblo y que  también formó parte de los eventos de la ya popular y lejana  fiesta del antiguo Teleclub (que por cierto Mario González era  por aquellos años  el encargado de llevar las riendas  del antiguo Teleclub y también quien organizaba la fiesta). El encuentro al que me refiero data del  año anterior, o sea 1975. Como por entonces las eras  prácticamente todas ellas  se hallaban ocupadas con los correspondientes montones y parvas de paja y grano, se vieron en la necesidad de  improvisar un campo  de futbol para este encuentro.  Fueron los desaparecidos prados de "La húmeda" que estaban ubicados cerca del casco urbano  los utilizados para este fin (a raíz de la concentración parcelaria esos prados se roturaron para el cultivo del  cereal).  Aquel año nuestro rival fue Renedo de Valderaduey. Por aquellos remotos años  este pueblo  tenía un equipo súper competitivo. Creo que no  había  pueblo alguno  por los alrededores que podían hacerle sombra futbolera. De ahí lo  meritorio que resultó ser el empate a  dos que conseguimos.  Fue a raíz de  la tanda de  penaltis la única manera que tuvo para  poder vencernos  tan duro contrincante. Por cierto, Jesús Mariano Martínez fue el circunstancial árbitro aquel día. Yo   no  estuve presente en este partido. Así que desconozco si su actuación  fue neutral o casera.


Y ahora cambiando de tema, como he hecho referencia a la celebración de la fiesta del Teleclub, comentaros que allá por la década de los años setenta del siglo pasado, mucha relevancia tenían la celebración de la citada fiesta. El pueblo pionero en celebrar este evento festivo    fue Velilla de Valderaduey y si no me equivoco creo que fue allá por el año 1974 cuando celebraron este primer acontecimiento festivo. Por tanto la celebración en este pueblo de sus festejos actuales en honor al santo pagano, "San Queremos" tienen como procedencia su antigua fiesta del Teleclub. A partir de ese año  todos los pueblos que tenían su particular Teleclub comenzaron a organizar la citada fiesta. En 1975 se celebró por vez primera en Mozos de Cea y su organizador ya lo he nombrado arriba. Durante  los años sucesivos en que alguna persona se hacia cargo de  llevar las riendas del antiguo Teleclub, nunca faltó esta popular fiesta celebrada en el mes de agosto y  la fecha de su  celebración era casi la misma de todos los años, aunque lamentablemente los partidos de futbol fueron desapareciendo del programa festivo dando paso al tradicional juego de bolos leoneses.   En la actualidad está muy extendida por casi la totalidad de los  pueblos de alrededor la conocida celebración de la "Fiesta del Verano", cuyos orígenes datan de la fiesta ya citada. Por aquellos remotos años, lo normal era que la música que amenizaba las verbenas fuera a cargo de un conjunto musical o una orquesta, en cambio hoy en día lo más común es que sea una discoteca móvil quien se encargue de  suministrar la música,  la cual se trata  de manera habitual  de  las típicas  canciones  del verano para que toda la peña allí  presente dance y prive hasta que el cuerpo les aguante.  

Esto es  todo lo que os puedo contar acerca de la fotografía que arriba dejo publicada. Espero un poco entretenida os haya resultado  la lectura de este primer texto que  he publicado en el  2017. Está claro que  desconozco  si os ha de  resultar amena  o no; en cambio    de lo que sí estoy seguro saber es  que nuevos datos con relación al pasado  de  Mozos de Cea con la lectura de este párrafo vais a tener la oportunidad de conocer. 


Saludos a todas y a todos.

Rafael




 (*Como recientemente hemos comenzado el 2017, mi deseo es que sigáis tratando de ser lo más felices posible porque la felicidad es otra forma de resistir)

 

jueves, 8 de diciembre de 2016

LEXICO DE MOZOS DE CEA (2ª Parte)

Regresamos de nuevo al   punto de encuentro habitual, que  como bien sabéis   se trata de un   espacio virtual que   Internet  tiene la deferencia de facilitarnos. Y aquí estamos. Dispuestos ha dejaros un nuevo texto en relación a Mozos de Cea; aunque bueno, realmente no se trata de uno nuevo, mas bien continuación del párrafo anterior por que tal como ya os indiqué en su momento que para no aburriros, o cansaros, con un texto excesivamente largo escribiría en la siguiente ocasión el resto de las palabras que faltan y las cuales creo que pertenecen en su mayoría al léxico de Mozos de Cea; aunque muchas de ellas tengo la impresión de que no son en exclusividad de él. Esto quiere decir que su dicción es compartida por los pueblos limítrofes situados a en las riberas del río Valderaduey y del Cea,  y supongo que más allá de las mismas. Sea como fuera, lo importante es que no se pierdan en el olvido.
 
Y bien, sin más preámbulos y dilación alguna vayamos al quid de la cuestión . Como en el anterior párrafo finalice con las palabras que comenzaban con la novena letra del abecedario español que no es otra que la  I, siguiendo en orden alfabético le corresponde a la letra J. Y con esta misma letra daremos  el pistoletazo de salida. Así que adelante.


J

Jamate: Mote.
Jarca: Grupo de personas.
Jaspe: Dejar alguno objeto como el jaspe es limpiarla a conciencia que aparente brillar.
Jeringado: Cansado o también lastimado.
Jóoo...: Voz que se da con el fin de hacer que se detenga la pareja de vacas uncida  al yugo mientras desempeñan una tarea agrícola.
Joribanda: Zurra, paliza.


L

Lagareta: Estrujar las uvas de clase tintorro  con los dedos para que su jugo vaya directo a la cara de una persona.
Lamber: Lamer.
Lamberón: Husmeador.
Lampa: Malestar producido por un alimento extremadamente picante.
Lamparones: Manchas en la ropa.
Lecherinas: Planta que nace en pleno campo de hojas dentadas cuyas raíces sueltan un jugo blanco símil a la leche.
Linacera: Nombre de un pájaro.
Linar: Pequeña parcela de regadío.
Lolo: Tonto.
Lumia: Mujer de carácter fuerte.


M

Majuelo: Viña.
Mamarruchas: Cuando un individuo explota al máximo a una persona que trabaja pare él es "sacarle las mamarruchas"
Mambí: Persona tímida.
Manflorita: Persona afeminada.
Manguán: Persona que actúa a la ligera.
Maromilla: Cuerda gruesa de esparto. Se utilizaba para guiar a la pareja de vacas cuando éstas tiraban del carro.
Marón: Macho de la oveja.
Mazarrón: Polvos de color rojo empleados para pintar los marcos de las ventanas y cuarterones (contraventanas)
Medester: Canastillo de mimbre donde se guardaban los utensilios de costura.
Micho: Gato:
Mis, mis..: Voz para llamar al gato.
Miscar: Azuzar al perro para que muerda o ladre.
Moge: Salsa de las comidas.
Mohino: Serio.
Moledero: Estercolero.
Momio: Aprovecharse de algo.
Monscisca:  Huraña.
Morraña: Forma despectiva de catalogar a una persona.
Morcillo: Gemelo de la pierna.
Morrillo: Piedra grande.
Moruca: Lombriz de tierra.
Moso: Moho.
Mosquilón: Golpe dado con el nudillo en la cabeza.
Muda: Ropa interior de hombre.
Muelle: Miga de pan.
Muelo: Montón grande de una cosa.
Muertodehambre: Persona que pasa penurias económicas.
Mundar: Pelar la piel de una fruta o verdura.


N

Narrios: Mocos
Neal: Lugar donde ponen sus huevos las gallinas.
Nuñiquear: Forma despectiva de nombrar la falta de habilidad en desarrollar  algo con las manos.
Nudrir: Empollar las gallinas.


O

Osss...: Voz para espantar a las gallinas.
Ospando: Marcharse rápido de un lugar.
Oncejo: Herramienta de hierro con filo normalmente utilizada para cortar la leña.
Orqueta: Palo cuya punta termina en uve y se empleaba para cortar los cardos.
Ozada: Manoseada.



P

Pachotadas: Tonterías.
Pachuta: Muy blanda.
Padráncano: Rana grande.
Palomilla: Utensilio de corcho con una mecha que se colocaba dentro de un vaso lleno de agua y aceite con el fin de que desprendiera una continua y tenue llama.
Panadera: Zurra.
Pecina: Remover la pecina es volver a tratar sobre un asunto conflictivo que estaba en calma.
Pedorra: Vejiga del cerdo.
Pelambre: Semblante.
Penca: Hoja de la col.
Pendulín: Ir de un lado para otro de continuo.
Perrostiazo: Golpetazo que recibe o se da a alguien.
Pesqui: Tener pesqui poseer agudeza o habilidad para hacer algo.
Petrina: Cinturón.
Petrinazo: Golpe dando con el cinturón.
Peuca: Peonza.
Picacho: Trozo de una hogaza que el sacerdote regalaba a los niños el día de los difuntos.
Picarnete: Tropezar y caer dando vueltas es darse el picarnete.
Picojos: Zancos fabricados con las ramas del roble.
Piedralipe: Producto químico de color verde-azul que era mezclado con el trigo utilizado para la siembra.
Piejina: Tipo de insecto que produce en general las aves  y causa picor al entrar en contado con la piel humana.
Pinarlo: Poner en pie un objeto.
Pindangona: Mujer de mala reputación.
Pindio: En cuesta.
Pingar: Matar.
Pintas: Las primera gotas que caen de lluvia.
Pipa: Tonel de madera  para guardar el vino.
Pirolo: Forma despectiva de llamar ingenuo a una persona.
Pitañoso: Persona que padece algún defecto en los ojos.
Polainas: Tipo de prenda de vestir.
Posas: Toque de campana que se da cuando fallece una persona.
Potro:  Su estructura que consta de cuatro poste de madera y la parte de adelante lleva una especie de yugo. Se utilizaba para herrar los animales de tracción: vacas, yeguas, mulos...


POTRO DE HERRAR


Como el tópico dice que "una imagen vale más que mil palabras" podréis apreciar notoriamente lo que es un potro de herrar.  Es obvio que el de la imagen no se trata del potro que hubo hace muchos años atrás en Mozos de Cea. Aunque puedo asegurar que  era casi idéntico a éste y supongo que harían el mismo cometido ambos. Os comento que el primer  potro  de herrar que yo conocí en Mozos de Cea estuvo situado junto a la ya desaparecida fragua. Aquel pequeño edificio de adobe que una vez que dejaron de desempeñar dentro de su fogón las labores de forjado,  quedó abandonado y progresivamente acabó convirtiéndose en ruinas hasta su desaparición.     Recuerdo que durante  los gélidos y largos días de  inviernos la fragua se convertía en lugar de reunión para los mozos del pueblo y la chavalería, cuando a ésta  le permitían entrar, por ese agradable calor que allí adentro había, producto del fogón que constantemente estaba encendido.   Algunos de los allí reunidos   aprovechaban para ayudar en sus labores  al herrero Antonino González -padre de Mario, Gabi...etc- que allí dentro  faenaba constantemente con el yunque, el fuelle gigante, el fogón,  el  mazo de hierro al que llamaban "macho", etc.  con la finalidad de forjar los metales  de turno.  Tanto el edificio de la fragua como el potro estaban situados ambos junto al  antiguo transformador  de la luz. Al lado  mismo  se encuentra  también ubicado  el  huerto del cura. La  estructura de aquel potro  estaba fabricada con  madera de roble. ¡Muchas fueron las horas que pasamos los niños y niñas de Mozos de Cea, jugando sobre aquel esqueleto  de  madera!. Sobre todo con una de sus dos vigas  verticales a la que se  podía darle vueltas.  También puedo recordar perfectamente el momento de herrar al animal de turno.  Cómo lo ataban  a conciencia con aquellas cinchas, correas, maromas...todo para que  éste no se moviera  con el fin de  evitarse recibir el herrador alguna coz o cornada. Por cierto, el potro no se limitaba únicamente al herraje, en ocasiones servía para practicar alguna cura a los animales o para recortar los cuernos de las vacas.   Cuando despareció el potro que estuvo situado  el lugar indicado( desconozco el motivo de su desaparición),  se construyó otro en el "Campo de María", justo al lado de donde esta ubicada la bolera. Creo que su estructura ya no era del robusto roble, si no de chopo. Estuvo ahí varios años, hasta que se pudrió su armazón y quedó prácticamente inservible, razón por lo cual   hicieron  que desapareciera. Cuando se construyó este segundo potro apenas ya quedaban en el pueblo animales de tracción para errar, de ahí la escasa utilización que se le dio a éste último. Estoy convencido de que hubiera resultado interesante  haber conservado en buenas condiciones  alguno de esos dos potros, sobre todo el primero   por su intrínseca originalidad. Pero   cualquiera de ambos que aún hoy día  permanecieran en pie,   hubieran sido  como una reliquia rural que formaría parte de nuestra historia y nuestra identidad. Pero lamentablemente  esto ya no puede ser.

R

Ramal: Tirachinas.
Ramusqueras: Suciedad en la ropa.
Rebojo: Pequeño trozo de pan.
Rebollo: Rama del roble.
Rebuzao: Estar enredada alguna cosa.
Redondina: Celebración popular de algún evento festivo o gastronómico.
Regaciones: Lavativas.
Regina: Sabor extremadamente salado.
Reguilete: Caer de continuo algún liquido.
Relampampliega: Relampaguear.
Relinchón: Pájaro carpintero.
Relocho: Muy contento.
Remesín: Ganas repentinas de comer.
Remitiente: Deseo repentino.
Repotreo: Jolgorio.
Resguilar: Trepar.
Retajada: Palabra utilizada cuando se estropea o corta la leche.
Reteso: Ubre de la vaca.
Retestero: Encontrarse una persona a pleno sol sin protección.
Riesgarse: Rasgarse.
Rodaja: Juguete para rodar que se fabricaban los niños con un palo y la tapadera de una lata grande de conservas.
Rodea: Trapo de cocina.
Rosnar: Roncar.
Ruin: Menguado, de poca presencia física.


S

Saltacapas: Saltamontes.
Samblea: Paliza.
Sanchis, sanchis...: Voz para llamar al conejo.
Secaño: Sed.
Serbús: Betun para el calzado.
Serillo: Especie de bolsa con asas
Sollar: Desollar a un animal arrancándole el pellejo.
Solorta: Mujer ignorante.
Sorrastra: Mujer que trabaja hasta la extenuación en labores domésticas.

T

Tahurete: Silla pequeña sin respaldo.
Tangallón: Mujer de estatura elevada.
Telarero: Persona conflictiva.
Telares:  Chismes.
Terca: Porfiada.
Titi, titi...: Voz para llamar al perro.
Torrejito: Trozo pequeño de sebo que queda sin derretir.
Trapas: Consiste en un palo largo que en su punta se le ha atado varios trapos viejos. Se utilizaba para limpiar el suelo del horno o embadurnarlo de aceite cuando se amasaba el pan.
Trebanal: Manantial que surge en tierra cenagosa.
Trébede: Cenefa.
Turrar: Freír los alimentes hasta casi quemarlos.
Tutera: Fisgona.
Tuterear: Picotear los alimentos antes de ser servidos en la mesa.


U

Unda: Tipo de saco de tela estrecho y largo.
Ungüento: Masa de harina para elaborar el pan.
Usagria: Pringue o suciedad que se pega en la ropa o cualquier otro objeto.


V

Vaquiruela: Salamandra.
Vástiga: Rama con racimos de uvas que se conservan con el fin de que se conviertan en pasas.
Velandón: Cirio grande.
Verrona: Cerda que está en celo.
Volcoi: El tonel de mayor volumen que había dentro del lagar.


Z

Zancajo: Talón del pie.
Zaquilada: Unda llena de harina.
Zarcear: Estar haciendo algo constantemente.
Zarcilla: Componente de carro.
Zarracina: Destrozo masivo que se produce a consecuencia algo que se rompe de forma violenta.
Zarramusquina: Chaparrón repentino de lluvia.
Zarrios: Ropa vieja y en malas condiciones.
Zarzo: Apero de labranza utilizado para moler los pedazos grandes de tierra (cabones) de las fincas.
Zazarabeto: Tartamudo.
Zazo: Tartamudo.
Zurriar: Cagar.


Estas son todas las palabras que tengo recopiladas hasta el momento y las cuales pertenecen al léxico de Mozos de Cea tal como al principio indico, tanto en este párrafo como en el anterior relacionado con el mismo tema. Una vez leías, supongo que ya dejarán de seros desconocidas,  una vez que la escuchéis. Y porque no, puede que también dejen de resultar aparentemente  "palabras mal habladas",  por su rareza y desuso. Normalmente  existe una tendencia  generalizada  a corregir a la persona que las expresa de esta forma tan peculiar, por el simple hecho de desconocer  el  localismo natural del pueblo al que pertenecen. En este caso obviamente a Mozos de Cea.


Quiero comentaros también que tanto esta parte del léxico como la anterior, no están cerradas ambas. Como tengo la posibilidad de añadir nuevas palabras por el orden alfabético que le corresponde al párrafo, siempre que me acuerde de alguna nueva o la escuche, podré añadirlas a la lista. De esta forma podré ampliar más este léxico que atañe a nuestro pueblo. Todo a su debido tiempo o cuando surjan. De momento quedan todas  estas palabras publicadas, las cuales espero que lleven implícitas la importancia necesaria que en este  caso  tan especial por razones obvias resulta. Supongo que mientras se sigan hablando, leyendo, escuchando...será una forma de que no caigan en un triste olvido.


Saludos a todas y a todos

Rafael