De nuevo otro momento más por este espacio seguimos. Y como viene siendo una costumbre, para no cambiar, el recuerdo es el autentico protagonista -y razón de ser- de todo cuanto aquí, con mayor o menor suerte, queda escrito. Y dicho esto, comencemos a darle protagonismo al recuerdo. En el anterior párrafo que escribí relacionado con la festividad del patrón San Pelayo, hice alusión a una broma que perpetrábamos durante la verbena del día de la fiesta y que supongo sabréis de cual estoy hablando, si es que habéis leído el texto citado claro está. Tal como os comenté, se trataba del lanzamiento de aquellas "gangas" a la cabellera de las mozuelas. Y bien, siguiendo en esa línea de las bromas, aunque en ocasiones más bien podían considerarse putadas, haré referencia a alguna de ellas, las cuales por aquellos tiempos remotos se llevaban a cabo con el propósito descojonarse por lo ocurrido. La verdad es que ahora en la distancia que me facilita el tiempo al recordar la forma de como gastábamos las bromas me hace sonreír con cierta nostalgia. No creo que hubiera excesiva malicia en nuestra forma de "putear" por entonces, sino ganas de divertirse de aquella manera.
Empecemos por la primera. "Las madreñas". Era costumbre en el pueblo por aquellos antiguos años rezar el tradicional rosario todas las noches dentro de la iglesia. A principios del otoño comenzaba la temporada de su rezo y finalizaba la misma con la llegada del verano. No importaba que lloviera, nevara o hiciera un frío de tres pares de narices, la mayoría de los habitantes del pueblo debido a su extrema devoción, acudía cada noche a la iglesia a rezarlo. Como era lógico, cuando llovía necesariamente tenían que calzar madreñas para desplazarse de noche hasta la iglesia por aquellas calles embarradas y en mal estado. Dentro del portal de la iglesia dejaban bien colocadas una junto a la otra su par de madreñas. Y así sucesivamente lo hacia cada persona que entraba en el templo. Pues bien, mientras en el interior de la iglesia el párroco Bernardo Pérez Gil y su feligreses repetían como un mantra divino las partes correspondientes del tradicional rosario, algún granuja, o varios, que pasaban olímpicamente de asistir al rezo, se dedicaba a desemparejar las madreñas intercambiándolas o hacer montículos con la mayoría de ellas. Y no veas que algarabía se preparaba cuando salía el personal del templo en busca de sus madreñas. ¡Que alboroto; que confusión, madre mía!...Allí todos apelotonados buscando nerviosos sus madreñas mientras algunos de los allí presentes, cabreadísimos, iban soltando improperios contra los culpables. El culpable, o culpables, de aquella fechoría acostumbraban a estar observando desde el patio de la iglesia aquella situación tan caótica mientras se descojonaban a mandíbula batiente por que a priori ésta era la razón por la cual se había efectuado la trastada.
( Aquí os dejo esta fotografía sacada aproximadamente a principios de la década de los sesenta, donde aparecen varios niños de Mozos de Cea con su maestra Emilia Díaz. Algunos ya son talluditos como podéis observar. Prácticamente la totalidad de ellos estoy seguro que durante aquellos remotos años, en algún momento participaron en alguna de las bromas, o putadas, que relato en este texto. Supongo que conoceréis los nombres de los presentes en la fotografía. No los escribiré, así podréis activar la memoria, la imaginación...y todo cuanto os ayude a saber con exactitud el nombre de cada uno de los presentes en esta fotografía que data de aquellos años que transcurrían en blanco y negro)
Ahora vamos por la segunda broma, si es que como tal se puede catalogar. "La trampa". Verán. Años antes de que se hiciera la concentración parcelaria en el pueblo, existían las populares sendas que por ellas se transitaban para desplazarse a los lugares correspondientes. Como ejemplo citaré: "La seda Antozil"; "La senda Villazanzo"; " La senda el Bardal"; "La senda Valdescapa (la más popular)", etc, Supongo que sabréis que las sendas son estrechos y largos caminos abiertos para el paso de personas. Lo habitual era que atravesarán infinidad de aquellas reducidas fincas que había por entonces dispersas por el termino de Mozos de Cea. Pues bien, cuando la susodicha senda cruzaba por alguna de aquellas pequeñas fincas donde crecía frondoso el cereal que en ellas habían sembrado, era el momento perfecto para hacer la putada. Se ataba de forma contundente para que no se quebraran un puñado de las plantas , pongamos que de trigo, de una orilla de la senda y otro puñado de la otra orilla y atadas ambas por la parte de la espiga se dejaban a ras de suelo bien camufladas con la idea de que cuando pasara alguien por ese lugar no se percatara de la colocación de aquella especie de trampa. Así de esta forma era fácil que se quedaran enganchados sus pies en ella y eso le hiciera caer para darse un buen trompazo contra el suelo. Cuando caminábamos en grupo la chavalería, o los mozalbetes y mozuelas, por estos senderos, sobre todo de noche cuando se regresaba de vuelta a casa por haber estado en la fiesta que se había celebrado en alguno de los pueblos colindantes, siempre había que estar con ojo avizor porque como no lo estuvieras, tenías todas las papeletas de que te tocara dar con tus huesos en el suelo. Era costumbre que se adelantasen algunos de los integrantes del grupo con la perversa intención de ir poniendo las correspondientes trampas a lo largo del recorrido. A pesar de que sabias o sospechabas lo que iban a hacer, la oscuridad imposibilitaba verlas y ocurría lo inevitable. Además solían colocar varias a lo largo del trayecto con el fin de que el objetivo pudiera cumplirse con creces para mayor regocijo de aquellos que habían preparado esa putada.
Contaré otra más de aquellas, pongamos bromas, que se gastaban antiguamente en Mozos de Cea, como por ejemplo la de "Vamos a abonársela". Aunque esta expresión suene bien parecida a aquella antigua faena agrícola que los labradores desempeñaban cuando abonaban sus pequeñas fincas con el estiércol que originaban los animales encerrados dentro de las cuadras, nada tiene que ver con la misma, aunque aparentemente tengan cierta semejanza. La situación más indicada para perpetrar esta broma, normalmente era cuando algún niño se acercaba a escuchar lo que estaban hablando los mozos. Cuando éstos no querían que oyeran lo que en ese momento conversaban, (casi nunca dejaban a los niños estar en su compañía) le ordenaban que se largara de allí, advirtiéndole de que si no obedecía se la iban a abonar. Como no les hicieras ni puñetero caso y continuases allí presente con la "antena puesta", alguien de los mozos gritaba : ¡Vamos a abonársela". Como sabías que el grito iba en serio de ipso facto te largabas corriendo, pero ellos lógicamente eran más rápidos que tú y te agarraban. Aunque tratases con todas tus fuerza de escabullirte, no lo conseguías. Después te tiraban al suelo boca arriba y te sujetaban en esa posición . Luego alguien te bajaba los pantalones y gayumbos y te arrojaban encima del pene, lo que encontraran a mano: tierra, hierbas secas, pajas...para así quedar abonado. Cuando la misión estaba cumplida, entonces te tocaba ponerte en pie, y enojado aún, ibas quitando toda aquella porquería que te habían echado aquellos graciosos que se reían en tu cara mientras te ibas limpiando.
Ahora me viene a la memoria que uno de los que a menudo andaba discurriendo que putada prepar, era Pedro Fernández Revuelta (Pedrín) Mucho le gustaba a éste hacerlas por entonces. Supongo que por ese factor de la edad habrá cambiado al respecto. También recuerdo vagamente porque no coincidí mucho con él, que a otro que le gustaba a menudo hacer putadas era a Maximín Lozano Bueno. (Hijo de Fortunato y Filomena). Creo que a éste le gustaba liarlas más por libre que en grupo. Le apodaban "Min el puta". No se equivoquen pensando que lo de "el puta" guarda relación alguna con las prostitutas. En absoluto. En pueblo cuando alguien dice : "ese es un puta" se está refiriendo a que es un liante y un diablillo de mucho cuidado. Otra persona que era también bastante fino en estos menesteres, aunque de varias generaciones anteriores a la mía, por lo cual yo no conocí su modus operandi al no haber nacido en esa época, me estoy refiriendo a Antonio Bueno Cuesta. Este también tenia su apodo: "Antonio el de las menas". Tengo entendido que era todo un "artista" liándolas cuando la ocasión lo requería. Pero creo no estar equivocado ya que los hechos así lo acreditan, que el súmmum en este apartado fue Eloy López Bueno, alias "Cartucho". Este fue el no va más haciendo putadas según cuentan quienes le sufrieron o vieron su forma de actuar por aquella remotísima época. Creo que por sus sonadas andanzas y barrabasadas merece capítulo aparte este señor que hoy tiene ochenta y muchos años; pocos le quedarán para los 90 tacos. Una anécdota sobre él si que me tomo la licencia de contaros. Veréis. Cuando era un chaval ya talludito, cierto día se empeñó en ir con los otros chavales del pueblo a Villazanzo a la fiesta de la Virgen del Árbol. Sus padres (Flores y Pepa) se cerraron en banda negándose rotundamente a dejarle ir a la fiesta, supongo que sería como castigo por alguna de sus habituales trastadas. Enojado les decía: ¡aunque me matéis, yo voy a ir a Villazanzo!. Y así una y otra vez repitiendo lo mismo, hasta que hartos los padres de tanta monserga le agarraron del brazo y lo encerraron dentro de la pocilga. Aparte de revoltoso, se ve que tenía mañas, porque logró salir de la cochiquera sin ser visto y de la misma largarse para Villazanzo. Pero se ve que ese día estaba de suerte, porque se encontró una peseta, que por aquellos remotos años era una pequeña fortuna para un chaval. Pues bien, la peseta la empleó en la compra de una papeleta para la rifa de una bicicleta y tuvo la gran suerte que le tocó. Ustedes ya se podrán imaginar la cantidad de barrabasadas y maniobras de alto riesgo que pudo realizar por aquellos años con su flamante bicicleta el angelito. En fin; que las correrías del inigualable e irrepetible Cartucho a mi juicio se merecen tener el lugar que le corresponde dentro de la Historia de Mozos de Cea. Y con esto se acabó. A ver si en esta ocasión es posible que os pueda resultar grata la lectura de lo aquí dejo escrito.
Saludos a todas y a todos y ya de paso aprovecho para desearos un feliz verano
Rafael