Retomamos de nuevo el pulso nostálgico que habitualmente late en este espacio con el fin de citarnos con el recuerdo. Primer pulso de memoria en este recién comenzado año de 2018 porque recordar siempre resulta un ejercicio sano y entrañable. Aunque a veces pienso que no es recomendable mirar con mucha fijación al pasado por temor a regresar a aquellos lugares donde creímos ser felices y a causa del transcurrir del tiempo todo se ha deformado. Pero al final la nostalgia siempre acaba por tirarte del corazón, motivo por lo cual emocionalmente regresamos. Por esta razón de nuevo estoy aquí como de costumbre y con los objetivos de siempre. En esta ocasión el tema del que me apetece hablaros data sobre los bares, o más bien cantinas, que ha habido desde tiempos remotos en el pueblo de Mozos de Cea. La mayoría de las cantinas personalmente no las llegué a conocer pero esta circunstancia no supone impedimento alguno para poder hablar sobre ellas. Además, por boca de la personas mayores del pueblo que las conocieron y frecuentaron personalmente he ido conociendo información sobrada para escribir con cierto criterio sobre las mismas. Información que a mi juicio es totalmente fiable por razones obvias. Y dicho esto, empezaré a hablar de aquellas rudimentarias y humildes cantinas que hubo en Mozos de Cea, las cuales no se trataban de solitarios locales exclusivamente destinados para este negocio, sino que dentro de las casas donde se hacia vida familiar, se habilitaba un espacio para que éste sirviera de cantina. Allí dentro el vino, el orujo del Truébano, las aceitunas, el escabeche, las sardinas arenques, y algún que otro licor a granel era el género que principalmente se vendía. Por supuesto que también mercadeaban, aunque en menor cantidad, con otro tipo de productos básicos y de primera necesidad.
"La cantina del Tío Guaje": Estuvo situada en la Calle La Ronda. Fue regentada por un señor que se llamaba Antolín. Desconozco sus apellidos. Su apodo era "El Guaje", de ahí el nombre de esta cantina que debió ser la primera que llegaron a conocer las personas nonagenarias del pueblo que aún viven. Por tanto su existencia data aproximadamente de principios del siglo pasado. En la actualidad el edificio o casa donde otrora estuvo ubicada es propiedad de los herederos del difunto Marceliano Pacho Rodríguez.
"La cantina de Hilario ". La regentaba el matrimonio Hilario Díez y Feliciana de Lucas. Durante los años de la posguerra en la cantina de este señor se distribuían los alimentos básicos y de primera necesidad que se adquirían con las características cartillas de racionamiento. Estuvo situada en la Calle Mayor, donde en la actualidad tiene su garaje Jesús María Pacho Pacho. Como dato anecdótico, comentaros que el cantinero Hilario Díez debió ser la primera persona del pueblo que tuvo un vehículo; o más bien una autentica antigualla en forma de camión. Según tengo entendido debía arrancarlo a manivela y creo que la mayoría de veces cuesta abajo. Antigualla o no, el caso es que aquel vehículo le sirvió de gran utilidad para el negocio que regentaba. Y además resultaban muy aprovechables algunas de las piezas del camión cuando éstas por deterioro no servía para su función principal. Como por ejemplo, a los neumáticos inservibles les cortaba finas tiras y esas gomas se las vendía a los niños para que éstos fabricaran sus tirachinas, o ramales como se los conoce popularmente. Como por entonces aquellos niños no disponían de dinero para esa compra, ¿sabes lo que hacían?: Entrar a hurtadillas a alguna casa de las vecinas del pueblo y acercarse hasta los neales (donde ponen las gallinas) y robar algunos huevos para cambiarlos por las gomas. Desde luego que astucia no les faltaba.
"La cantina de Cayo Telares". Supongo que la existencia en el pueblo de esta cantina sería posterior a la de arriba citada porque quien la regentaba Cayo Díez, alias "Cayo Telares" era hijo del anterior cantinero, Hilario Díez. Apenas tengo información sobre esta cantina. Se que estuvo ubicada en la Calle Mayor, concretamente en el antiguo edificio que en su día fue derribado para construir la casa cuyos propietarios son Julián Cuesta y Ana Isabel Puente. Por el mote que tenía este cantinero "Cayo Telares" debió ser un liante de leches. También cuentan quienes lo conocieron en su juventud, que por entonces fue uno de los mejores jugadores de pelota a mano de por aquella zona.
"La cantina de Abundio ". También esta cantina estuvo situada en la Calle Mayor. Se ve que esta calle era propicia. Dentro de la casa cuyos propietarios actualmente son Vicente Callado y Piedad Pacho estuvo ubicada en su día. Comentaros que el cantinero Abundio Bueno Fernández era tío carnal mío por ser hermano de mi padre. Coincidió la existencia de esta cantina con la de Cayo Telares Según me contaron por aquellos años había dos bandos de mozos en el pueblo claramente distanciados y cada uno de ellos solo frecuentaban uno de las dos cantinas.
"La cantina de Iluminado". Mucha información no tengo sobre esta cantina la verdad. Se que la regentada el matrimonio Iluminado Díez y su esposa Donina. Estuvo ubicada dentro de la casa que hoy es propiedad de Cirina Pacho y que está situada al final de la Calle Principal. Lo que debió ser muy corta la existencia de esta cantina, porque al parecer se bebían y comían más genero que vendían quienes la regentaban; con el agravante de que el cantinero era muy dado a la bebida. Vamos que una ruina total. Eso es lo que cuenta la rumorología popular. Una rumorología muy extendida y que está en boca de todos los vecinos del pueblo que los conocieron. Por tanto en mi opinión muy verídico todo lo que cuentan al respecto.
"La cantina de Revilla". Dentro de una casa que pertenecía al popular "Corral de las Malvas" se encontraba situada esta cantina y que regentada el joven matrimonio Ángel Revilla y Ángeles Pacho. Según mis cálculos debió existir allá por finales de la década de los cincuenta o principios del los sesenta del siglo pasado. Como una estirpe de arrieros desde tiempos ancestrales que han sido, y siguen siendo, los Revilla, naturales de Carbajal del Valderaduey, supongo que aparte de las típicas bebidas y licores que se vendían en estos locales por entonces, también Ángel Revilla expendería una variedad de ultramarinos. La cantina desapareció cuando este matrimonio emigró a Asturias con el fin de labrarse un futuro mejor.
"La cantina de Erasmina" Personalmente llegué a conocer esta cantina y su distribución dentro de aquella casa, aunque mis recuerdos acerca de este local público son bastante confusos. Era muy niño por entonces cuando Julio de Lucas y Erasmina Barreales lo regentaban. Estuvo situado en su día en la Calle La Eras. Concretamente en esa vieja casa cuyo propietario es Maxi de Lucas Barreales. Lo que si recuerdo claramente son los cucuruchos de pipas que nos vendía, o las gaseosas de marca Hobares (elaboradas en Villamartín de D. Sancho) y los cacahuetes que este mismo matrimonio cultivaba en su huerto y los tostaba para su venta. Lo que nunca se me olvida es la bodega subterránea que se hallaba dentro de de aquella cantina. La trampilla de la misma estaba junto a la mesa que hacía de mostrador. Allí abajo almacenaban la mayoría de las bebidas para que éstas se conservaran frescas. La existencia de la susodicha cantina data aproximadamente de principios de la década de los sesenta hasta finales de la misma, del siglo pasado por supuesto.
"La cantina de Hortensio". Los recuerdos que tengo sobre esta cantina son diáfanos. Puedo hablar acerca de ella con poca margen de error porque personalmente conozco de sobra cuando se abrió y cuando se cerró. Hortensio García era quien la regentaba. En mi opinión aquel local público, bien se le podía denominar como "mini supermercado" por la gran cantidad de productos que en él se vendían. Los típicamente asociados al bar, como también los de alimentación, o piensos para el ganado, piezas para aperos de labranza, calzado, productos de limpieza, etc, etc. En todos los habitáculos de aquel amplio edificio almacenaba todo ese variado género. Hortensio García, genio y figura, tenía una forma muy sui géneris de ser y vender como para tratar describirle ahora de forma sintetizada. Creo que merecería capítulo aparte hablar sobre él y sus andanzas relacionadas con su cantina. Todo un texto ocuparía pero ahora no es la ocasión para ello. No os he comentado que estuvo situada en la Calle Principal. En la actual vivienda cuya propietaria hoy día es Almudena Cuesta y que reformó en su totalidad. Esta cantina se abrió a finales de la década de los sesenta y en 1973 se cerró, hablamos del siglo pasado claro está. Había personas por entonces que popularmente la nombraban como "El bodegón".
(En esta fotografía sacada en septiembre de 2005 se puede apreciar a varias personas de Mozos de Cea en animosa charla dentro del antiguo bar del Teleclub)
"El bar del Teleclub". Este local público y vecinal desde siempre ha funcionado exclusivamente como bar. Ubicado dentro del antiguo edificio que con anterioridad sirvió de Teleclub. Está ubicado al comienzo de la Calle Principal. Su inauguración data del año 1972. Al comienzo de su apertura, eran los propios vecinos del pueblo, dos por semana, quienes se encargaban de su funcionamiento. Mario González Morán fue la primera persona del pueblo que en 1975 se hizo cargo de llevarlo personalmente. En años sucesivos otras personas del pueblo desempeñaron este misma función. Hubo años, sobre todo en la década de los ochenta del siglo pasado, que estuvo en estado de semi abandono. Allí dentro no se vendía bebida ni golosina alguna. El indefinible Ramoncín lo puso en funcionamiento a principios de los noventa y mientras estuvo a su cargo, el bar vivió su mayor apogeo: fue espectacular en cuanto a clientela. Hasta que por problemas de orden público lo clausuró la Guardia Civil. La verdad es que al ser un local del pueblo, con frecuencia estuvo años atrás en medio de algún conflicto o polémica vecinal. Os comento que yo personalmente durante la temporada de verano, del año 2000 al 2004, me encargué de llevar el bar porque nadie se hacia cargo de este cometido. En 2007-2008 se llevó a cabo la rehabilitación del antiguo edificio del Teleclub. La reforma del bar supuso la desaparición del el antiguo y destartalado bar y en su mismo lugar se construyera, junto a el Aula de Cultura, el acogedor bar que existe en la actualidad en Mozos de Cea y es la joven Beatriz de Lucas Antón quien lo regenta.
Y hasta aquí el listado de cantinas, y bar incluido, que han existido en el pueblo de Mozos de Cea. Bueno, las que yo personalmente tengo conocimiento sobre su existencia. Quién sabe sin en el siglo XIX hubo alguna otra más. Es de suponer, que será algo que siempre desconoceremos porque no creo que este asunto tenga mucha relevancia histórica. En cambio lo que si tiene mucha transcendencia es el que haya bares abiertos en los pueblos idénticos a Mozos de Cea, porque su existencia les confiere mucha vida a esta pequeñas localidades. Es como un lugar de reunión para que los vecinos puedan relacionarse socialmente. Siempre he oído que progresivamente un pueblo empieza a morir el día que cierran su bar. Lo que también se suele valorar la categoría de un pueblo por la cantidad de bares que éste tenga. Como veis, la existencia de los bares en todos estos pueblos aparentemente "Dejados de la mano de Dios", son de una transcendencia vital. Razón por la cual Mozos de Cea está de suerte por tener abierto su bar. Esperemos que en esta situación continúe por tiempo indefinido.
Doy por zanjado el asunto. Con las dudas de si os habrá resultado interesante o no. Al menos, si resulto amena su lectura, objetivo cumplido.
Saludos a todas y a todos y como recientemente hemos comenzado el 2018, a todos aquellos lectores que han llegado hasta aquí, mi deseo es que:
"POR FIN ESTE 2018 SEA ESE AÑO DEL MAÑANANA QUE SOÑÁBAIS AYER"
Rafael
prueba