lunes, 11 de octubre de 2021

QUINTA DEL 57




Aquí en esta imagen-fotografía aparecen tres personas que forman parte de la generación del año 1957 y que son naturales de Mozos de Cea. Ese año de 1957 fueron 6 niños los que nacieron en el pueblo.  Tres de ellos como indico están presentes en la imagen. Se trata de: Miguel Ángel Modino Cuesta, Leonila Fernandez Revuelta y Rafael Bueno Novoa (Wenceslao) . Los otros tres ausentes son: Maria Cruz Victoria Antón Morán (Crucita), Esperanza García del Blanco y Maricruz López Fernández. Este agosto de 2021 coincidimos los tres de la imagen en el pueblo y surgió la idea de sacamos esta foto “de los quintos del 57”, la mitad de esa quinta obviamente.  Y aquí estamos presentes, dejando constancia de la citada generación y también haciendo un “guiño” de recuerdo al resto de la generación ausente. Y como me dio por hacer comparaciones de cómo somos físicamente en la actualidad y como éramos allá por los remotos años de nuestra niñez. Ahí dejo constancia de cómo éramos allá por la primavera de 1966 y como somos en el verano de 2021. Cincuenta y cinco los años que han transcurrido de una imagen a la otra. ¡Ay es nada!. Anda que no ha llovido desde entonces, como para llenar lagos. Y como el que no se consuela es porque no quiere, o es tonto, pues se echa mano de la letra de la  canción-tango de Carlos Gardel y se toma como referencia esa parte que dice:  “Que veinte años no es nada..” Si la canción dice que 20 no son nada, igual 55 puede que sean menos. No se. Aunque yo creo que 55 tacos de calendario transcurridos son pero bastante mucho. A veces más de la cuenta; o más de lo que uno quisiera. Pero bueno, un hurra, o un viva, y lo que haga falta,  por esa quinta-generación del 57 nacida en  Mozos de Cea. Que se lo merece. Lo mismo que el resto de generaciones nacidas  en este mismo pueblo. Cualquiera no tiene el honor o privilegio de haber nacido en Mozos de Cea.


jueves, 2 de septiembre de 2021

El Chozo de Valdebarrera




Este video nos muestra los trabajos llevados a cabo por varios vecinos de Mozos de Cea  para la construcción del chozo de Valdebarrera. Este nuevo chozo se encuentra situado en el mismo lugar donde antiguamente estuvo el anterior chozo del vaquero, el cual se le conocía como “El chozo del Tío Flores”. Esto se debía a que Florentino López, popularmente conocido como El tío Flores, aproximadamente por la década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado era el vaquero  que guardaba las vacas de los vecinos del pueblo. Por las noches las vacas quedaban en el monte encerradas dentro de un “bardal”. El tío Flores pasaba la noche junto al ganado vacuno dentro de aquel antiguo chozo, construido con guías de roble, urces y céspedes; idéntico material con lo que se ha construido, o se está construyendo más bien, este nuevo chozo que se va a llamar “El chozo de Valdebarrera”. El hecho de llamarlo Valdebarrera se debe a que éste es  el nombre del término de la cota del monte donde está situado el nuevo chozo, el cual formará parte del ya iniciado proyecto de ruta turística: “Parque de Tomorisco, mirador, sendero de los roblones”. No me cabe duda de que una vez concluido este interesante e importante  proyecto, será ocasión idónea para hacer senderismo y poder contemplar y sentir en su plenitud todos los bellos parajes naturales que se encuentran dentro de la cota del monte de Mozos de Cea.




domingo, 21 de febrero de 2021

labriegos




Aquí os dejo este Vídeo-Poema donde hago un homenaje a los antiguos labriegos que en compañía de los animales de tracción, con gran fatiga y sudor, desempeñaron las labores agrícolas durante siglos. Nada que ver con los actuales labriegos que, por la mecanización agrícola, desempeñan parecidas labores agrarias bajo el mínimo esfuerzo.

lunes, 2 de noviembre de 2020

VÍDEO- POEMA HOMENAJE A TODOS LO DIFUNTOS DE MOZOS DE CEA.



Hoy día de 2 de noviembre de 2020  se celebra el "Día de los difuntos". Por esta razón quiero celebrar  tan significativa y emotiva efemérides  homenajeando con este vídeo-poema a todos los difuntos de Mozos de Cea, tanto los que aparecen en este vídeo como el resto de fallecidos  del pueblo.





El mismo vídeo que el de arriba pero con la salvedad de que en este nuevo vídeo de fondo no se oye mi voz recitando el poema "Nuestros muertos", sino que es exclusivamente música la que se escucha. Por cierto la música se trata de "Adagio en sol menor" de  T. Albioni.


Saludos a todos y a todas

Rafael.

jueves, 1 de octubre de 2020

POZOS TRADICIONALES

Supongo que  la mayoría de los lectores de este blog les costará mucho hacerse a la idea de que hace alrededor de unos cincuenta años en Mozos de Cea no había los cuartos de baño que  felizmente existen hoy en día en todas las casas del pueblo, y en alguna hay hasta dos. Pues sí, créanme que lo que os comento es cierto. Y a buen seguro  podrán corroborar este hecho  todas aquellas personas del pueblo de unos cincuenta  años en adelante. La instalación  de los primeros  cuartos de baños en el  pueblo se llevó a cabo una vez que llegó el abastecimiento de  agua corriente a cada vivienda. Las obras de canalización y  alcantarillado  del agua corriente  finalizaron a principio de la década de los ochenta, con lo cual fue por aquellos años cuando se construyeron los primeros cuartos de baño. Obviamente con su construcción, cambio radicalmente las costumbres del aseo personal y necesidades fisiológicas de todas las personas que por aquellos años vivían en el pueblo. Ya de por sí el disponer de todo el agua que se  necesitaba sin tener que desplazarse en su busca a alguna fuente era un alivio y además vivir en unas condiciones más saludables.  Por aquellos años sin agua corriente dentro de las casas era   de la fuente  "El  Caño" normalmente- por aquella época estaba en perfectas condiciones- de donde se abastecían la mayoría de vecinos del pueblo .Con los calderos y baldes de chapa era como se trasportaba el agua  hasta casa. Había quienes   tenían   un pozo en su corral y de este acuífero se abastecían con lo cual se evitaban desplazarse hasta el caño.   Si el pozo manaba con abundancia, estaban de suerte porque podían   disponer de  el agua necesario para sus diferentes utilidades.  Creo que nunca se analizaba el agua del pozo para ver  si era o no salubre.  No importaba,    nos bebíamos igual aquella agua que acostumbraba a salir muy fresca. Ya saben: lo que no mata, fortalece. 

Está claro que cuando no existe un cuarto de baño en una casa, a la hora de  hacer de cuerpo, eufemismo que se acostumbra, o acostumbraba a decir  por allí en vez de su palabra natural: cagar o defecar, pues había que hacerlo de un modo un tanto discreto, o íntimo,    en cualquier lugar de la casa que estuviera adaptado para esta circunstancia; como por ejemplo  las cuadras o corrales de ovejas, si daba la casualidad de que éste último  se hallaba aledaño a la vivienda. También se hacía encima del estercolero, o moledero como normalmente se nombraba al montón de estiércol que había apilado en el corral y que provenía de las moñigas de los animales que se hallaban encerrados en las cuadras: vacas y mulos; también de la paja ya podrida que había servido para "mullir" el suelo de la cuadra. Desde luego que cuando se defecaba  en el moledero, discreción  ninguna por que se hacía "cara al público". Pero era público  de casa, claro está. En este lugar  las que eran "espectadoras" de primera fila eran las gallinas que se arremolinaban ansiosas e inquietas, esperando   el momento  que terminaras para lanzarse a picotear los excrementos. Así como lo oyen. Algunas ni esperaban a que terminaras. El papel higiénico como era lógico brillaba por su ausencia. Por tanto cada uno se las apañaba como podía para limpiarse el pompis. Para ello se echaba mano de papeles de periódico cuando los había, que era la menor de veces; o el papel de los sacos de cemento, tampoco abundaban. Les había que utilizaban las hojas de higuera. ( En campo abierto las piedras o un puñado de hierbas secas hacían la vez de papel higiénico)  Y cuando no había nada a mano, oye, pues que se fuera secando por si solo. También hubo  personas ingeniosas  que les dio  por  construir  un rudimentario y original  retrete en su vivienda. Consistía en una silla vieja a la que hacían un agujero en el asiento y debajo del agujero  colocaban un recipiente viejo o deteriorado, como por ejemplo un balde, caldero, palangana..  Siempre había alguna persona que se encargaba de vaciar las heces del recipiente. Imagina que sería siempre la misma, por que estaría hecha a la situación, de lo contrario: ¿ a ver quien era el generoso voluntario   que se apuntaba cada día a tan nauseabunda faena?  . ¿Igual no te crees que esto ocurrió así?. Pues no te miento, así que  debes creerlo.  Se de dos casas que utilizaban este " original retrete casero".  Y bueno, basta ya de temas escatológicos que aparte de no resultar nada agradables, apestan solo con imaginar la situación. Pero  fue la cruda y dura realidad que se vivió en Mozos de Cea por entonces, y habrá que contarlo ¿ o no hace falta por nauseabundo?. Como arriba indico, no siempre fuimos "tan exquisitos" y  tuvimos los elegantes cuartos de baño que hay ahora en el pueblo, con todas esas  "moderneces habidas y de por haber" relacionadas con el aseo personal y otras necesidades fisiológicas. Ah, por cierto, por aquella época de darse un bañito con su gel correspondiente, "nanay de la china. Si la ocasión requería, fiesta del patrón o algún acontecimiento especial en plan familiar, balde lleno de agua y a "lavarse un poco por arriba". Aunque  lo más normal era utilizar la palangana colocada sobre su correspondiente palanganero y a darse un lavado de cara, o de pelo si se terciaba,  con la  pastilla de jabón de lavarse las manos; a veces cuando se carecía de  ésta, se echaba mano de la pastilla de jabón que se empleaba para    lavar la ropa. Para quitar la suciedad tanto de la piel como de la ropa, por entonces cualquier jabón   valía.  Las mañanas de domingo antes de la asistir a la misa era habitual este "lavado", afín de  evitar en lo posible que soltaras el  apestoso olor  a cuadra, o a sudor, que por aquellos años era muy habitual por razones obvias. ¡Vaya ahora que recuerdo...sí que hubo un cuarto de baño en una casa del pueblo!. Se trataba de la  "casa del cura". Edificio que lamentablemente hoy en día está prácticamente en ruinas. Su construcción  finalizó allá  por el año 1956  y al tratarse  de la "Casa Rectoral", se  instaló  un cuarto de baño en su interior.  Aunque bueno, más bien se colocó  en un cuchitril  de reducidas dimensiones uno de aquellos antiquísimos inodoros a los que popularmente se conocía por "cagadero". El inodoro era lo único que tenía aquel "cuartucho de baño". Al no haber agua corriente, para limpiar los excrementos  empleaban la del pozo que había en el patio de  esta vivienda. Había un pozo séptico situado en el corral. No  se trataba de un pozo séptico ciego  por que el agua putrefacta que contenía en su interior  acostumbraba a salir hacia el  exterior; en concreto hacia la calle "La Huesera".  ¿Se pueden imaginar el tufo que soltaría aquel agua corrompida, sobre todo en verano? En fin;....





( En esta imagen aparece un inodoro antiguo, que es muy parecido al aquel que instalaron en la "Casa rectoral". Como podéis observar también aparece un caldero junto al inodoro. Esta circunstancia indica que no debe haber agua corriente en este cuarto de baño, por lo cual la situación es idéntica  a la que se daba en la casa del cura. )   
 


Ya que he hecho referencia al pozo, aprovecharé para comentaros que en la mayoría de los corrales de las viviendas del pueblo siempre hubo un pozo que se cavaba a mano; ya saben: a pico y pala. Y a base de días y de darle duro con la herramienta, se iba  cavando profundamente el agujero con el fin de   dar con una corriente  que manara abundante. Una vez encontrada,   se vaciaba el agua que se iba acumulando dentro del agujero  y se  continuaba cavando  para darle mayor profundidad. Todo con el fin  de que en el interior del pozo se acumulara la mayor cantidad de agua posible. Lo normal es que siempre apareciera la corriente del agua  una vez que se habían cavado sobre 6 metros aproximadamente. Hubo ocasiones que se llegó a cavar profundidades de hasta 10 metros y la corriente de agua seguía negándose a  aparecer.  Esta nefasta circunstancia hacía el que se  desistiera en seguir cavando. Otro problema con referencia a las corrientes subterráneas era que cuando un vecino cavaba un nuevo pozo podía darse la casualidad de que era la misma corriente   que venía o iba al pozo ya construido de otro vecino, con lo cual le "birlabas" involuntariamente el agua y al final hasta acabara secándose ese pozo con el tiempo. Por otra parte, al agujero   cavado, para evitar que  se  "esvarnizaran" sus paredes (corrimiento de tierra)  se las cubría con ladrillo. La cubierta del pozo lógicamente también era de ladrillo.  Así  era  su   acabado.  No siempre fue el método del ladrillo quien revistió sus paredes, muchos años atrás se utilizaban "cantos", (piedras gruesas) y con barro haciendo función de argamasa para las piedras  cubrían las paredes  de los "pozos encantados" como en el argot popular se les nombraba. Y además muchos de éstos pozos encantados  su cubierta estaba fabricada con madera. Los pozos más modernizados   tenían todos adosados a la cubierta su correspondiente pila hecha con ladrillos y "raseada" toda ella.  Para la extracción del agua, en algunos pozos se utilizaba  la tradicional polea, acompañada de  cadena o soga, y caldero por supuesto. Pero la mayoría tenía sobre la cubierta del pozo amarrada con tornillos la típica   "bomba de agua". Este artilugio de hierro llevaba una  palanca y manualmente a base de continuos  movimientos  de arriba hacia  bajo conseguías  que fluyera  el agua del pozo.   Por cierto, el último pozo que se cavó en Mozos de Cea a la  manera tradicional, que no es otra que a pico y pala,  fue el que construyó en el patio de su vivienda Irineo Conde Pacho (Neo). Creo que fue en el año 2009 , año arriba o año abajo.  Nadie más ha vuelto a construir otro pozo . Y mira que ahora te los hacen en un "pis pas" con una retro excavadora. Sin tener que reventarte por darle de continuo  al pico y a la pala y tirar de la cuerda del caldero lleno de tierra   para sacarla al exterior toda la  que se va cavando porque  ya no se puede por la profundidad palearla hacia  afuera. Pero se ve que ya no es necesario esta tradición. Agua de momento en casa hay para dar y tomar. Pues nada, otra más que desapareció. ¿Y van...?




( Idénticas que la "bomba de agua"   que aparece en  esta imagen eran las que había en el pueblo para extraer el agua de los pozos. Podéis observar en su parte derecha  la  palanca  de la que arriba hablo y que a base de movimientos de arriba abajo ascendía el agua por un tubo fino que se colocaba debajo de la bomba.  La punta de ese tubo tocaba prácticamente  el fondo del pozo y tenía en su final una válvula con el fin de  que no se filtrara tierra que obstruyera el tubo  y a su vez no se descargara. Popularmente se nombraba a esta válvula "la cebolleta del tubo".)  

Cuando ya apenas se  construían  los tradicionales pozos ubicados dentro de  los corrales de las viviendas y algún que  otro fuera del casco urbano, estos últimos  desde siempre se han  empleado para  el riego de los  huertos, comenzó a construirse   los modernos "pozos artesianos". Obviamente la construcción de este tipo de pozo te garantizaba disponer de agua abundante para poder almacenarla dentro de los  estanques con gran capacidad de metros cúbicos. Pero claro está, soló era posible  si al perforar el subsuelo se encontraba  un gran acuífero de agua que la hiciera fluir con mucha presión y en abundancia  hacia el exterior. Y por desgracia al parecer en   el subsuelo de Mozos de Cea no se hallan este tipo de corrientes subterráneas. Ejemplos hay bien claros. Uno de ellos es el que llena el depósito que abastece de agua  al pueblo. En su día se tuvieron que perforar dos pozos a fin de que tuviera la suficiente presión para que fluyera  el agua al exterior de manera natural. Pero al final resignados  ante el imposible, se decidió  instalar dos  bombas eléctricas para hacer fluir el agua con cierta presión: de momento la suficiente para llenar el depósito. Bueno, también digamos que hay una excepción que confirma la regla, se trata del pozo artesiano ubicado en el patio de la vivienda de Lorenzo Cacheda. ( "El maestro", como se le conoce popularmente)  Parece inverosímil  que pueda fluir con  tantísima presión y   abundancia  el agua de este pozo. Pero así es. Una de esas gratas sorpresas que rara vez se presentan sabiendo como está el panorama de los acuíferos subterráneos en el pueblo . Recuerdo  por entonces  oír  a menudo a las personas mayores  el  que    los artesianos de Mozos de Cea  "echaban menos agua que la meada de un gato". Así que háganse  la idea de la cantidad de líquido que mea un minino y después hagan comparaciones. Comentaros que el primer pozo artesiano que se construyó en  pueblo estaba, o creo que sigue estando por que hace muchos años que no le he vuelto a ver, ubicado en una finca de Demetrio Díaz. Justo enfrente de donde siempre hubo  un puente situado encima de  la "Reguera grande" ( o  "El río" como popularmente se ha nombrado siempre a esta reguera)  y que servía para cruzar el camino hacia Valdescapa. Recuerdo que fue una gran novedad la perforación  de este primer artesiano en el pueblo. Por esta razón normalmente había personas de continuo todos los días viendo como se construía.  Una vez acabada su perforación, se le colocó un tuvo encorvado y a través de él salía un chorro considerable  de agua.  No fueron únicamente los propietarios de aquel pozo conocido como "El artesiano del tío Demetrio", quienes emplearon aquel agua para su correspondiente uso, sino que también el resto de personas del pueblo se sirvieron  de ella. Por que los propietarios nunca ponían pega alguna; además el agua se desperdiciaba de continuo por que corría hacia la reguera. El artesiano por entonces siempre fue  parada obligatoria, o necesaria, para saciar la sed  de: pastores, labradores, paseantes, etc. También lugar idóneo para que de vez en cuando  lavaran su   ropa las mujeres. Y como se trataba de   agua  limpia y de fluir constante, cuando se hacia la matanza del cerdo y había que lavar a conciencia sus vísceras para luego convertirlas en  chorizos o morcillas, era frecuente  que las mujeres hicieran allí esta engorrosa labor que indico. Luego a este primer artesiano  fueron sucediéndole otros de idéntica construcción y el fluir del agua con parecida  presión y abundancia. Siempre bajo mínimo. Lo que  sí tenían la mayoría de los construidos a los largo y ancho del término de Mozos de Cea era una amplio estanque justo al lado del chorro del agua. Popular fue "El estanque de Juanito" ubicado en el término conocido como "San Millán". Tenía una considerable capacidad de metros  cúbicos   aquel estanque utilizado en exclusividad para el riego. Aunque también fue    un lugar idóneo para que los  mozos  del pueblo  nadasen en él, normalmente los domingos o días  festivos  de verano. Algún que otro osado chaval que apenas  sabía nadar, corriendo todo el peligro del mundo mundial, dentro de aquel estanque se metía.  Aunque bueno, en una ocasión no fue un chaval quien casi la prepara gorda, sino un mozo crecidito que se hizo el valiente, y si saber nadar, allá que se zambulló. Menos mal que el personal que se hallaba  dentro o fuera del agua  estuvieron atentos y prestos para sacarlo, de lo contrario ni lo cuenta el infeliz.   

Y hasta aquí  los tradicionales pozos  cavados a pico y pala y también  los pozos artesianos que se construyeron después por que fue evolucionando el tiempo. Y también   aquellas antiguas  y poco saludables viviendas de los vecinos  del pueblo que carecían   en su totalidad   de un necesario cuarto de baño. Todo lo aquí ya narrado   pertenece a un tiempo ya bastante remoto, aunque aparentemente cercano. Forma parte de una situación verídica y una experiencia  que muchos de nosotros  vivimos en carne propia. Y aquí se queda  escrita a fin de  que sigáis  almacenando en el "disco duro" de la memora, otro capítulo más de la Historia de nuestro pueblo. Siempre que os interese, o importe, dejarle  el necesario  espacio para este nostálgico objetivo,  claro está.  

Sigan tratando de sonreír el mayor tiempo posible, aunque vengan mal dadas. Es la manera idónea para   poder continuar viendo la vida desde una perspectiva más optimista.

Saludos a todas y a todos

Rafael





jueves, 3 de septiembre de 2020

AGOSTO 2020

La verdad es que me hubiera gustado, o  resultaría mucho más ameno, hablaros en esta ocasión, tal como lo hice por estas fechas el pasado año,  acerca de los eventos lúdicos , gastronómicos o religiosos que durante el mes de agosto 2020 habíamos celebrado  durante este verano en Mozos de Cea. De esta manera quienes no habrían tenido   la oportunidad de  vivir in situ esos gratos  momentos de diversión  vecinal, con la información que aquí les hubiera dejado publicada se habrían hecho una idea de como transcurrieron  los susodichos  acontecimientos.  Y así de alguna manera vivirlos también a través de su imaginación. Pero no ha podido ser su celebración por razones sobradamente conocidas. El síndrome   del Covid-19 ha estado muy presente también en el pueblo y esto ha hecho que el  verano 2020 en Mozos de Cea resultara muy atípico: nada que ver con  la habitual normalidad de todos estos años atrás.  Cierto que a pesar de las  nefastas circunstancias víricas, cumpliendo con   las normas preventivas establecidas por orden ministerial se trato de que siguiera fluyendo de lo mejor posible  la relación vecinal en la terraza del bar o dentro del mismo, así como   en algún que otro lugar para el mismo cometido.  Pero eso sí con la incómoda mascarilla y el distanciamiento social; bueno,  con bastante asiduidad se incumplían  las normas sanitarias.  Porque inconsciente  o quizá  despreocupado, en el pueblo uno se toma la licencia de ser menos responsable y liberarse un poco de las estrictas normas de prevención-protección que imperan en la ciudad. Un poco más relajados, aunque siempre sin bajar la guardia.  Pero como digo, la mayoría fue responsable: las mascarillas del miedo casi todos las llevábamos consigo. El que las pusiéramos o no,  eso ya es harina de otro costal.  Como anécdota, comentaros que cierta tarde se presentó por sorpresa una  patrulla de la guardia civil  en la terraza del bar  y  sorprendió a varias personas sin la mascarilla puesta.  No hubo reprimenda. Simplemente les ordenaron ponerse la  mascarilla.  A raíz de este incidente todos andábamos con ojo avizor por si aparecían y no nos lleváramos otra "sorpresita" de mal gusto.  No volvió a repetirse la situación. Algo parecido ocurrió en Renedo de Valderaduey. Entraron a saco en el bar sorprendiendo  a la mayoría de los clientes incumpliendo las normas sanitarias. Creo que en esta ocasión la reprimenda fue más dura, con preaviso de multa.  Verdaderamente fue muy asidua la  vigilancia y el control que al respecto llevó a   cabo la Guardia Civil de Almanza por todos  los pueblos alrededores. A los bares les tenían enfilados.
 

 
 
                                      
                                                              (Foto por gentileza de Beatriz de Lucas Antón)
 
 
( Las mascarillas del miedo y el distanciamiento social fue la norma habitual este agosto pasado en Mozos de Cea. Esta situación es lo que se  muestra, o aparece,  en esta imagen tomada una tarde de finales de agosto  en la terraza del bar )
Lo que no admite ninguna duda es que el maldito virus nos ha hecho bien la puñeta  este verano en lo que concierne  a las reuniones de vecinos  y la organización de eventos festivos. A ver si por suerte el año que viene  recuperamos la ansiada normalidad de siempre,  que seguro que resultará  más favorable que la actual nueva e incómoda normalidad, y todo con el fin de    organizar de nuevo  los susodichos eventos  y así volver a vivir los momentos divertidos que se originan cuando     los vecinos confraternizamos  alegres y amistosamente; como por ejemplo    cuando celebramos los amenos  eventos  culinarios.  Porque  no se  trata de "llenar la panza" como los malpensados creen, sino de juntarnos, confraternizar; en definitiva de   "buen rollo vecinal" que esta es la esencia de los pueblos, tanto en verano como el resto de las estaciones del año,  y si de paso hay viandas de por medio, oye pues miel sobre hijuelas. Para que esto sea una realidad toca esperar a que el devenir contagioso de  la pandemia no siga imponiendo sus restrictivas normas, sino que acabe cuanto antes y deje de una puñetera vez de resultarnos una   pesadilla que nos genera un canguelo de narices.  Y sino que se lo pregunten a varias personas del pueblo, si aún siguen o no  con su particular canguelo. Digo esto porque   este  pasado agosto algunas personas del pueblo   han seguido imponiendo por voluntad propia  su personal "autoconfinamiento". Encerraditos dentro de casa todo el puñetero día estuvieron.  El corral era el único espacio del exterior que pisaban.  Ya se sabe que el miedo es libre, pero imponer autoconfinamiento después de la claustrofóbica "encerrona"  que nos cayó de marzo a mayo, pues no lo veo con mucho fundamente. Y además en Mozos de Cea , que quieras o no, a cuenta de  la poca influencia de personas  y de que el aire apenas está contaminado,    a mi juicio el riesgo al contagio es escaso siempre que mínimamente se cumplan las normas sanitarias; por tanto,   seguir auto confinados por voluntad propia creo que está de más. Pero como digo el miedo es libre y campea a sus anchas. Aunque eso sí, los bulos, o no bulos acerca de personas que estaban contagiadas en los pueblo limítrofes a Mozos de Cea, llegaban   un día sí y el otro también. Es lo que tiene el whasapp: la facilidad de hacer que los bulos se propaguen con rapidez y amplitud. Vamos que hasta corrió el rumor que en Mozos de Cea había un infectado. Pura mentira, y de las gordas, o más bien  diría yo que obesas.
 
 
 
 
        
                                                           ( Foto por gentileza de Beatriz de Lucas Antón )
 
 
(Aunque con algún leve cambio, el panorama que muestra esta imagen es parecido al de la imagen de arriba. Ambas fueron tomadas al atardecer del mismo día de finales de agosto. )
 
 
 
Como indico arriba, fue muy atípico este pasado agosto, o mes de veraneo por antonomasia. Una de su notoria anomalía se hizo evidente a  la hora de salir   de  misa  los domingos. Es una costumbre, digamos ancestral, el que  varios de los feligreses que han asistido al evento religioso dentro de la iglesia,  a su salida, se reúnan en el patío  para saludarse o charlar animosamente en corrillo.  En cambio este año a la salida de misa todos los feligreses se largaban con viento fresco con su  tapabocas. Ni un atisbo de corrillo se formó.  Otra cosa que desapareció este año por las circunstancias conocidas fue el popular bingo que las mujeres llevan organizando dentro del aula del teleclub desde hace varios años.  Me pareció acertada   la suspensión del bingo  porque  fue una manera eficaz  para prevenir  contagios. Por lo cual, el bingo puede esperar hasta el año que viene, siempre que  la situación cambie. De ser   favorable, seguro que animosas volverán las tardes de  domingo y los festivos a divertirse jugando. Seguro que sí. Aunque  me temo que el miedo a la amenaza patógena siempre estará flotando sobre el aire.  Y  aún  con vacuna o tratamiento anti Covid-19  me da a mí  que nada volverá a ser como antes. Por tanto no se si el popular bingo de las mujeres  habrá ha pasado a mejor vida.  Con el transcurrir del tiempo se verá.  Lo que también desapareció este de mes de agosto fueron las tradicionales partidas de tute, y alguna que otra de dominó cuando se terciaba la ocasión. Eran  dos o tres partidas diarias las que se jugaban  años atrás a la hora del café de la tarde. Y como indico, este verano brillaron por su ausencia las partidas. Y mira que hay personas en el pueblo que tienen  una afición extrema, casi devocional,  a jugar su partidita de tute a diario, pero se ve que el miedo al contagio anuló por completo todos sus deseos de jugar. Se percibía que muchos de ellos   estaban ansiosos por tener las cartas entre las manos, pero nada de nada: "Caguitis total".  De ahí que en vez de jugar al tute se tomaran su café, o chupito, la mayoría dentro el bar. Luego salían para reunirse  bajo  la sombra del frondoso  tilo que hay en la terraza y darle al palique . Muchos de ellos incumpliendo un poco las normas sanitarias, para que vamos a engañarnos.  En cambio a la noche  a menudo los menos temerosos al maldito microbio vírico  sí que organizaban su partida de tute. Partida mixta  habitualmente. Las mujeres eran menos temerosas y más decididas a la hora de jugar.

Para acompañar a este panorama de gran incertidumbre y pavor  generalizados  que se percibía y presentía  en el pueblo durante el pasado mes de  agosto, comentaros que la tarde del día 19 , cayó una  tromba agua que parecía un autentico  diluvio. Comenzó a partir de la 6 de la tarde y duró un tiempo considerable. Con algún trueno de por medio.  Creo que  a lo largo de toda  la Calle Principal bajaba tanta agua que parecía el cauce caudaloso de un río. Llevo más de cuarenta años yendo todos los veranos al pueblo  y jamás  vi llover de aquella manera tan torrencial. Muchas personas comentaban lo mismo. Fueron alrededor de 100 litros por metro cuadrado los que cayeron  aquella tarde, con lo cual os podéis  hacer una idea de esta especie de diluvio momentáneo que se preparó de repente en el pueblo. 





 
           (Vídeo por gentileza de Yolanda de Prado Antolín) 
 
 
(Espero que en este video de tan solo 10 segundos de duración podáis   apreciar ese momento en que diluviaba sobre Mozos de Cea la tarde del 19 de agosto de 2020, tal como arriba os  indico)
 

 
Mucho más no puedo contaros acerca de este atípico verano-agosto 2020 en Mozos de Cea, el cual estuvo  condicionado por el síndrome del Coronavirus. No se, pero con tan descorazonada perspectiva vírica, tuve la sensación de que el fantasma de la "España vacía" se dejaba notar con mucha evidencia  por calles vacías del pueblo. Cierto que en el bar, en la terraza, en los maderos (bancos populares)  o en la zona  de los columpios que está  junto  al  parque de la Barrera,  se percibía el fluir de la vida, en especial la de  los niños que siempre resulta su fluir vital y necesario,  pero el miedo todo lo envolvía y lo condicionaba. Ahora ya sólo nos queda esperar la llegada del  próximo verano,  con la ilusión y las ganas de retomar lo eventos  de siempre:  festivos,  gastronómicos,  lúdicos, religiosos; o las facenderas populares...que a priori organizar cada uno de ellos  no es más que la  ocasión  perfecta para llevar a cabo las amenas reuniones de  confraternidad vecinal. Y si realmente esto sucede a bien  seguro que el pueblo en verano, o en el resto de las estaciones, volverá a retomar su rutina cotidiana y eso indicará que todo ha  vuelto  a la normalidad habitual. Y entonces respiraremos todos  tranquilos al fin. Ahora solo nos toca  esperar  y que  todo vaya  transcurriendo a nuestro favor. Esa es la ilusión que nos queda. 



 
                                      ( Foto por gentileza de Yolanda de Prado Antolín)
 

( En medio de tantos momentos cargados de incertidumbre y temor generalizados,  los cuales   dejo aquí escritos, aparece esta sugerente y bella imagen de una puesta de sol en el pueblo. La foto fue sacada en el momento de la puesta del sol el día 25 de agosto. Desde la terraza del bar. Un lugar idóneo  para fotografiar este momento especial del día. Es una costumbre que desde este mismo lugar muchos "fotógrafos aficionados" con su Smartphone en manos  fotografíen las  espectaculares y bellas puestas de sol que acontecen en  Mozos de Cea) 

Sigan peleando por  lograr  los mayores momentos de felicidad posible. Y  también continúen sin bajar la guardia.


Rafael.
prueba