lunes, 27 de abril de 2015

RECUERDOS DE AQUEL VERANO DE 1968

Seguimos nuevamente por aquí y como de costumbre haciendo que el recuerdo sea el protagonista principal  de este espacio. La verdad que andaba últimamente un tanto espeso, pelín bloqueado, para traeros aquí un nuevo texto para su lectura, y mira por donde he encontrado ayuda necesaria para poder escribirlo. La ayuda a la que me refiero se debe a esa fotografía que en la página de Facebook de Mozos de Cea a puesto  amable y nostálgicamente  María Jesús  Fernández Revuelta (Chuchina como acostumbrábamos a llamarla por aquella nuestra lejana época infantil en el pueblo). Agradecido quedo María Jesús del detalle de haber puesto esta fotografía  que aunque no esté presente en ella, me  resulta muy entrañable y emotiva.  No importa que yo no esté presente ella.  Se que este documento gráfico en blanco y negro pertenece a una época donde viví en plenitud mi infancia ,  junto a todos esos niños y niñas que sí están presente; de ahí el por qué también mi ausente  presencia tiene cabida.  Y supongo que también la de los otros niños que como yo por una u otra circunstancia no estuvimos presentes aquel día para "inmortalizarnos fotográficamente" sobre esta estampa en blanco y negro, el color que imperaba por aquellos difíciles y tenebrosos años, sin duda.
 
Y ahora hablaré un poco de esta fotografía, y de todo cuanto se relacione con ella,  obviamente apelando a la memoria y espero  que ésta no me haga cometer algún error. Ha transcurrido tantísimo tiempo desde que fue tomada esta fotografía  que no es de extrañar que algún comentario no se adecue a  su realidad y lo confunda o lo cambie. Desde luego que no será ésta mi intención. Comencemos. Esta fotografía  fue sacada en el verano de 1968, concretamente en el mes de julio. En el mismo año y mes que las dos fotografías donde aparecen los  equipos de futbol infantil y  juvenil de Mozos de Cea, las cuales  ya las dejé publicadas  al principio de este blog. No cabe duda de que el autor de esta fotografía  que ahora publico es quien por entonces era nuestro "fotógrafo oficial": Tomás Pacho Taranilla, un fraile  que  pertenece a la Orden de los Pasionistas. Actualmente  este fraile se encuentra residiendo en Venezuela. La fotografía está sacada frente a la casa de Luis y Ana Mari. Como todos sabéis edificio situado en la calle Cascajera, donde otrora también estuvo ubicado el frontón.  En la fotografía junto a los niños del pueblo está Angel Urbina Olarte natural de Miranda de Ebro (Burgos), aunque en la actualidad vive en Elche (Alicante). De este señor  ya os he hablado con anterioridad también. Angel vino a Mozos de Cea  aquel verano a hacer practicas de magisterio recién acabada su licenciatura. Y allí estuvo durante todo ese mes. Asistíamos a sus clases    los niños que permanecíamos durante todo el año en el pueblo, y también algunos que circunstancialmente se encontraban veraneando en el pueblo por aquellas fechas. Por cierto, las clases resultaban muy amenas, desde luego que menos restrictivas y rutinarias como las que nos impartía la maestra de turno  durante el curso escolar anual.  Aparte de las clases en la escuela, también con él  jugábamos mucho al futbol ya que era un gran aficionado a este deporte. De ahí ese especial   partido que se organizó entre dos equipos de Mozos de Cea, del que ya os hablé también, como despedida a este joven. No faltó aquel verano la excursión escolar.  Recuerdo que en cierta ocasión varios niños que asistían a su clase fueron con él   a Renedo, hasta el paraje de Fuente Entable,  donde supuestamente nace el río Valderaduey.  No cabe duda de que    la presencia de este joven maestro en el pueblo, aquel verano de 1968 resultó muy entretenido. Por cierto, cada día de ese mes  que estuvo presente en el pueblo "El maestrín" (así era como cariñosamente se le llamaba) cada vecino del pueblo que  tuviera niños que asistieran a su clase, se encargaba de su manutención, en cambio en  casa de Trinidad Antón  durmió durante  su estancia en el pueblo. Supongo que para no cambiar el guión, ya que en esa misma casa pernoctaba la maestra oficial que  impartía sus clases docente en la escuela de Mozos de Cea por aquellos años, Honorina López. Fallecida en la primavera de 2012 como también os comenté. 

Ahora reubicaré esa fotografía que nos dejó en Facebook gentilmente María Jesús y debajo de ella escribiré los nombres de ese grupo escolar, que sonriente la mayoría de ellos, posan en esta fotografía. Supongo que tendréis ganar de conocer todos los nombres de los mismos. Obviamente la mayoría de ellos conoceréis, pero estoy seguro que el nombre de alguno no tendréis ni la más remota idea de quién es. Y puede que hasta os sorprenda cuando halláis leído el nombre que a continuación os dejaré escrito. Sin más dilación pondré esa fotografía y escribiré un breve texo indicativo debajo de ella.


GRUPO ESCOLAR DE MOZOS DE CEA, VERANO 1968

 
 
 
(En primer plano aparece destacando por su atura primero Angel Urbina Olarte y Pedro Fernadez Revuelta (Pedrín). La primera fila de izquierda a derecha: Teresa, Mariluz (Lucita), Crucita, Mª Carmen, Esperancita y José Ramón (Este es de Valdavida, sobrino de Alejandro y Aquilina). La siguiente fila, también de izquierda a derecha: Maria Jesús (Chuchina), Celia, Ernestina, María Jesús Morán, Andrés (Este vivía por entonces en Puentecastro, es hijo de Lina y Aníbal), Ausencio (Hijo de Dionisio e  Hipólita), Tinín, José Javier (Este vivía en León, hijo de Celsa y Teófilo), Leonila, Luisito, Angel y Julianín.)
 

¿Os ha sorprendido el nombre de alguno de ellos? Supongo que sí. No es para menos ya que seguro que es la primera vez que oís su nombre. Aunque sólo estén presente 19 niños en la fotografía, recuerdo que solíamos ser unos cuantos más los que a diario asistíamos a  clase. Imagino que por cualquier circunstancia sólo se encontraban los presentes en la fotografía. Hay que reconocer que la estancia de este joven en el pueblo, coincidió con la temporada en que    los vecinos del pueblo  estaban plenamente inmersos en esas fatigosas  labores agrícolas relacionadas con la cosecha de los cereales. Y desde su limitada capacidad, los niños acostumbraban a ayudar a sus padres en estas faenas, por lo tanto muchas veces las obligaciones agrícolas impedían asistir a las clases que impartía "El maestrín"   en aquella vieja y hoy lamentablemente derruida escuela. En fin; tal como lo viví y lo recuerdo, así os lo he contado. Que os guste o no, o que os pueda suscitar un mínimo interés, queda a la interpretación de todos los que os molestéis en leerlo.

Saludos a toda y a todos

Rafael

 

domingo, 12 de abril de 2015

HISTORIAS DE LA TELEVISION

 
 
 
Y volvemos a citarnos con el recuerdo porque básicamente este blog, de momento,  el recuerdo es el leit motive del mismo. Por tanto, continuaré en la misma línea y desde la premisa de  evitar  aburriros en exceso  contándoos  las aparentemente  "batallitas del abuelo Cebolleta". Y ahora vamos al quid de las cuestión recordatoria  para que en esta ocasión  conozcáis  en cual fue el primer hogar del pueblo donde hubo ese electrodoméstico conocido como Televisión, obviamente en blanco y negro y con una sola cadena; lo del sistema Palcolor, TDT,  y las tropecientas cadenas    llegó tanto al pueblo como al resto del país  unos cuantos años después. A lo que íbamos, que en el primer hogar de Mozos de Cea  que hubo un televisor  fue en casa de Juanito  y María. En la actualidad la casa donde estaba ese hogar  por el fallecimiento de sus propietarios  se encuentra  cerrada. Supongo que alguna persona de los que siguen el blog ya conocía esta circunstancia de ser éste el  primer hogar que se pudo conectar a TVE, otros quizás  ni lo recuerden. Lo que no me cabe ninguna duda es  que la gran mayoría de los seguidores de este blog  lo desconocían, ¿verdad? Esta claro  que puede resultar intranscendente esta información que os doy, pero no me negarán ustedes que no es un tanto  curioso o anecdótico  el conocerla. Saber  con precisión el año exacto en que esa televisión se enchufó por vez primera dentro del hogar de las personas citadas me resulta bastante complicado. Lo que estoy seguro  es que no variará en  un año o dos anterior  o posterior de mediados  la década de los sesenta del siglo pasado, claro está. Desde luego que en julio del año 1966 ya estaba  en el pueblo esa   televisión porque recuerdo haber visto en ella  dos  partidos que España jugó en la primera fase del Mundial de Futbol de Inglaterra celebrado en este país  ese mismo año. Con victoria ante Suiza 2-1 y derrota ante Alemania por el mismo resultado.
 
 
Desde luego que la novedad de  que hubiera un aparato de televisor   por primera vez  a un hogar del pueblo fue en aquel tiempo todo un acontecimiento. ¡Qué años aquellos...! Uno que había oído las "maravillas catódicas" que se emitían desde ese aparato, sobre todo las retrasmisiones de los partidos de futbol,  estaba pero que muy  ansioso por comprobar  in situ si era cierto o no. Para las personas mayores  no les suponía dificultad alguna poder ver la televisión en casa de las dos persona citadas.   En cambio nosotros los niños,  que tan ansiosos estábamos por ver cuanto programa emitían, era más bien todo lo contrario. ¡Cuantas horas  de constante "pelea" en forma de  insistencia hemos pasado   en su momento, todo con el fin de  que pudiéramos  conseguir ver unas horas de televisión en aquella casa! Lo habitual era   el que nos plantáramos a diario bajo la ventana, y mientras se oía de fondo el programa que emitían por TV nosotros gritando con insistencia:
-. ¡María!...¿nos dejas ver la televisión?. ..¡María! ¿nos dejas ver la televisión? Y así una y otra vez. A coro, o de forma individual, íbamos repitiéndolo . Recuerdo que  justo enfrente de la ventana, en la otra acera,  había un pequeño rincón que ya desapareció cuando reformaron la casa del  Sr. Fausto Conde. En ese mismo rincón nos retirábamos por unos minutos y planeábamos una  nueva estrategia  que sirviera para que María accediera a nuestra petición. Acabado el consenso volvíamos a la carga. Pero más que el supuesto cambio de estrategia, lo que resultaba más a nuestro favor  era la  constante y agobiadora insistencia. Supongo que para no tener que seguir escuchando  nuestra pesada y cansina petición acababa por dejarnos entrar, no siempre de buena gana, esta señora que la verdad era  muy quisquillosa. Recuerdo el día en que a Miguel Angel y a Tinín no les dejó que pasarán dentro de la casa  porque llevaban botas de goma y  supuestamente   le iban a manchar de barro el suelo de la casa. A resto si que nos dejó entrar porque llevábamos madreñas; o sea zapatillas. Ya veis, nadie se solidarizó con "los marginados" y el resto ansiosos  para adentro que nos  fuimos.  Y como de costumbre, allí dentro,  nos acomodábamos en  cualquier espacio disponible que se encontrara en aquella cocina, no muy amplia por cierto,  y desde allí presenciar impávidos la programación de turno, normalmente infantil. Por entonces andábamos los niños  muy enganchados a aquel  programa infantil   de gran éxito como fue el de Los Chipiritifláuticos. ¿Los recuerdan?: Valentina, Capitán Tan, El Tío Aquiles,  Locomotoro, etc.  La hora de marcharnos era después de que la "Familia Telerin" nos cantara aquello de: "Vamos a la cama/ que hay que descansar/ para que mañana/ podamos madrugar". Una vez que los "telerines" silenciaran su soniquete musical, todo los niños  empezábamos a desfilar hacia la calle. Y al día siguiente, pues más de los mismo. Pelea e insistencia. Había días, muchos, que teníamos que marcharnos todo frustrados sin ver la televisión porque la señora María pasaba olímpicamente de nosotros y de nuestra pesadísima insistencia  
 
Y el tiempo fue transcurriendo. Como algo lógico y normal después de la novedad que supuso el primer aparato de televisión en Mozos de Cea,  nuevos vecinos del pueblo fueron progresivamente comprando su televisor. Creo recordar que fue en casa de Fernando y Camila el segundo hogar donde hubo éste electrodoméstico. En el hogar de Trinidad se instaló el siguiente. A éste le sucedió el de la casa de Mario y  luego en casa de D. Bernardo. Y la verdad que para los niños fue  una inmensa alegría  el que en casa del cura hubiera televisión porque esto suponía el que pudiéramos verla  si problema  alguno. Creo que esa circunstancia hizo que abusáramos todos los niños de tanta generosidad . Y es que apenas nos perdíamos  de ver un programa infantil o partido de futbol que emitieran. Había días que de mañana y tarde allí estábamos "ocupando" un montón de niños aquella pulcra cocina donde tenía instalado el televisor. Lo dicho: unos auténticos abusones y pelín egoístas por velar  siempre por nuestros propios  intereses de pequeños  telespectadores sin preocuparnos de las molestias y el agobio que podíamos causar nuestra continua presencia en  aquel hogar. Pero por fin se libró de nuestra agobiadora presencia cuando se acondicionó el portal de la iglesia para que sirviera éste como provisional Teleclub. Y allí se instalo el televisor donado por Ordenación Rural para que las personas del pueblo que no disponía de él en sus hogares tuvieran la posibilidad de verlo. Estuvo aproximadamente unos tres años en ese lugar, hasta que entre los años 1971 y 1972 en el llamado "Campo de la Virgen del Rosario" se construyó el nuevo Teleclub. Moisés Modino Bueno  fue el albañil que los edificó ayudado por las personas  del pueblo, ya que cada   día de su construcción, un vecino del pueblo hacía de ayudante del albañil. En este nuevo edificio se colocó el televisor que estuvo en el portal de la iglesia. Y ahí permaneció supongo que hasta que dejó de funcionar o se perdió el interés de verlo. Desconozco que pudo suceder con este aparato a partir de 1974, año en que emigré hacia Euskadi, por tanto he perdido la pista. Lo único cierto es que con el tiempo en la totalidad de los hogares de pueblo ya había televisor. Por cierto, durante los primeros años de la adquisición del aparato de televisión en los respectivos hogares del pueblo, en la típicas "picadillas" que los niños de Mozos de Cea teníamos con los de otros pueblos, era costumbre sacar a relucir el número de televisores que contaba cada pueblo. A mayor número de las mismas, mayor categoría ostentaba el pueblo. Y es que por entonces este electrodoméstico se le consideraba  un artículo de lujo y  que  en principio sólo en los hogares,  pongamos que pudientes,  tenían la posibilidad de adquirirlo por aquellos años. Muy diferente en la actualidad sin duda, ya que adquirir un aparato de televisor  no supone   dificultad alguna. Y eso lo corrobora el que  hoy en día seguro que  hay en algunos hogares del pueblo  más de un televisor, moderno por supuesto,  con su innovador   sistema y su pantalla plana. (Cómo diría un castizo, ¡Quien te ha visto, y quien te ve!)
 
Y esto es más o menos todo lo que os puedo comentar acerca de ese primer televisor que hubo en Mozos de Cea y alguna que otra anécdota relacionada con este  electrodoméstico. No se hasta que punto podréis encontrar interesante cuanto aquí os he comentado. Que os haya resultado entretenida su lectura, resultará suficiente.  
Saludos a todas y a todos
 
Rafael
 
 


(Aquí tenéis el video donde aparece la Familia Telerín. Eran los encargados de anunciar el final de la programación infantil y dar paso a la programación adulta. Cuando desaparecían de la pantalla, empezábamos a desfilar hacia la calle todos aquellos niños que por unas horas nos  habíamos acomodado plácidamente viendo la televisión  en la casa de Juanito y María)








lunes, 16 de marzo de 2015

MOMENTOS DE SOLIDARIDAD EN MOZOS DE CEA

 
Como viene siendo habitual, el recuerdo vuelve  a ser el protagonista principal en este espacio el cual comparto con todos vosotros. Y aquí estamos de nuevo tratando de activar la memoria con el fin de comentaros en esta ocasión momentos vividos del pasado; aunque bueno, es cierto que han transcurrido unos cuantos años de lo que os voy a comentar, pero tranquilos que nos se trata de una situación en vivida "blanco y negro" de aquellas que corresponden a las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado y de las que de forma recurrente acostumbro a hablaros. Esta resulta más cercana al tiempo porque es algo que aconteció allá por agosto del año 1995. Es evidente que han transcurrido desde entonces un número considerable de años: 20 en concreto. ¡Mucho ha  llovido desde entonces, sin duda!  De lo que en esta ocasión voy a hablaros es de  un acto solidario que se llevó acabo en Mozos de Cea  momentos antes de dar comienzo los juegos infantiles de aquel año. Un evento que estuvo relacionado con la guerra que lamentablemente transcurría por aquellas fechas en Bosnia-Herzegovina y que duró casi una década. Yo personalmente estuve muy sensibilizado con este conflicto bélico que tanto drama causaba entre la población civil y en especial a los niños. Este fue el motivo por lo que organicé el acto solidario para que de algún modo aquellos niños y niñas de Mozos de Cea que alegres e ilusionantes iban a participar en los juegos infantiles tuvieran un emotivo recuerdo con aquellos niños que estaban sufriendo el horror de una  guerra fratricida.
 
Era habitual que en los juegos infantiles utilizara un aparato de megafonía para darle mayor animación al evento y se me escuchara mejor mi voz. Por cierto, este artilugio megáfono que me prestaba generosamente cada año Jorge Alberto (hijo de Jorge y Lola para quien no le conozca) formaba parte del equipo de música que utilizaban para sus ensayo y actuaciones el grupo donde tocaba el propio Jorge Alberto junto a su primo Hugo y otro chico de Villamartín que no se su nombre. Ahora estoy en duda si formaba parte de este grupo  algún otro joven más o sólo eran los  tres citados. Lo que también desconozco es si habían puesto nombre al grupo; si lo tenía, yo desde luego que nunca le oí nombrar. Lo  que si puedo asegurar es que en cierta ocasión actuaron en Mozos de Cea. Yo no estuve presente el día de su actuación, pero se que amenizaron  con su música la nochevieja de 1992 . En el local del viejo teleclub fue donde hicieron sonar su música  y según me contaron hubo mucha animación. No se si aún continuarán con su música y  sus ensayos con la constancia de entonces, o sólo habrá entre ellos  esporádicos reencuentros musicales  para "matar de gusanillo". A lo que íbamos, que aquella tarde de agosto de 1995 momentos antes de comenzar los animados juegos infantiles, micrófono en mano leí públicamente una especie de comunicado que yo mismo había escrito para informar a las personas mayores allí presentes la razón de porqué se había organizado ese evento solidario. A continuación transcribiré literalmente el comunicado que leí para la ocasión: 
 
"Quizá no sea este el momento oportuno para recordar a todos esos niños que ahora están sufriendo el horror de la guerra en Bosnia-Herzegovina. Está claro que el día de la celebración de unos juegos infantiles es para que todos los participantes, que tan rebosantes están de alegría, disfruten al máximo. Generalmente se trata de que los niños se sientan este día felices jugando y a nosotros los mayores que los miramos, nos transmitan parte de su alegría. Ahora con este dramático recuerdo que  hacemos de los niños de Bosnia-Herzegovina, acaso todo este derroche de alegría se convierta en tristeza, aún así es preciso hacerles este pequeño acto solidario ya que por culpa de la guerra se les está privando el derecho de ser felices como supongo lo son todos estos niños que hoy aquí están presentes.
 
Cuando por televisión nos ofrecen las terribles imágenes donde aparecen los niños de Bosnia muertos por los incesantes bombardeos, el corazón se nos sobrecoge por el horror que nos produce ver con cuanta impunidad son cruelmente asesinados. Los niños generalmente suelen ser las víctimas más vulnerables en cualquier conflicto bélico. Sólo en Sarajevo durante los más de 3 años que dura su asedio han sido asesinados más de 10.000 niños. Ante esta barbarie no podemos permanecer indiferentes. Este ha sido el motivo por el que unas niñas de Mozos de Cea en aptitud solidaria han escrito una carta dirigida a un niño imaginario: uno de tantos que están sufriendo el horror de esta guerra fratricida  en su propia carne.
 
 
Hecha esta breve introducción, voy a ceder la palabra a las cuatro niñas que han escrito la citada misiva para que públicamente nos la lean". 
 
 
 Y así fue como sucedió. Una vez que yo leí el comunicado, las cuatro niñas públicamente se dirigieron  a las personas mayores que allí estaban presentes esperando que se iniciaran los juegos infantiles y leyeron el contenido de la carta que ellas mismas se habían molestado en escribir y que iba supuestamente dirigida a ese niño imaginario tal como arriba indico. Las cuatro niñas que escribieron aquella misiva en representación de todos los niños de Mozos de Cea fueron las siguientes: Noelia Fernández Morán, María Rubiera Bueno, Eva Martínez Morán y Marta Rubiera Bueno. La carta estaba divida en cuatro partes  escritas por cada una de ellas y obviamente siguiendo el orden de las autoras  de las mismas, fueron leídas al público a través de su voz como ya he comentado. Supongo que igual alguno de vosotros está interesado en conocer el contenido de aquella misiva. Por este motivo literalmente la transcribiré a continuación, con sus puntos y comas y faltas ortográficas si las hubiera. Tal como he escrito el nombre y apellidos de las cuatro niñas, así va el orden en que escribieron cada una de ellas la parte que le corresponde de la misiva.
 
 
CARTA A UN NIÑO DE BOSNIA-HERZEGOVINA
 
Mozos de Cea, agosto de 1995
 
 
Hola:
 
Se que lo estáis pasando mal por culpa de la guerra. Vemos por la televisión que están diariamente matando a muchos niños. Tengo miedo de que alguno de esos niños seas tú. Caen muchas bombas, pasáis hambres, miedo y mucha angustia. Nosotros vivimos de diferente manera a ti. Tenemos muchas cosas que nos sobran y que tú las apreciarías si las tuvieras en estos momentos en que estás sufriendo.
 
Algunos de vosotros vivís en soledad faltándoos el cariño de vuestros familiares porque los han matado en este guerra. Tenéis que vivir en Campos de Refugiados donde sois ayudados por Organizaciones humanitarias para que sigáis adelante. Ésta tarde de Juegos infantiles nos hemos juntado los niños de Mozos de Cea para que sepáis que no os olvidan los niños que no están sufriendo como vosotros porque aquí no hay guerra.
 
 
Con este acto solidario pedimos que las personas mayores que han provocado esta guerra comprendan que están perjudicando a los niños, por lo que pedimos que se acabe de una vez; y que para resolver los problemas no se llegue nunca a las armas, si no al dialogo. Porque con las armas se acaba la vida de las personas y si continuamos así el mundo se acabará.
 
No nos gustan los tanques, las bombas, los cañones, y todo lo que os está haciendo sufrir, en conclusión: sólo queremos la Paz.
Bueno espero que éste mensaje llegue a oídos de los que provocan las guerras y que los haga cambiar sus ideas de matar, y a ti que nuestro recuerdo te haga saber que no estás solo en estos momentos de tanto dolor.
            Te queremos mucho.
 
Firmado: NIÑOS DE MOZOS DE CEA
 
 
 

 Una vez que las niñas finalizaron de leer cada una de ellas el texto que les correspondía, pedí que todos los niños que se encontraban allí presente se cogieran de la mano e hicieran un gran círculo. Sorprendidos unos, indecisos o remolones otros, al final todos accedieron a mi petición y formaron ese gran círculo. Dentro del mismo una niña y un niño, concretamente Patricia Antón Antón y Roberto Fernández Morán, portaban una pancarta con la siguiente inscripción: "Que canten los niños que viven en paz por aquellos que han apagado su voz" Niños de Mozos de Cea en solidaridad con los niños de Bosnia. Y así durante unos minutos permanecieron cogidos de la mano mientras de fondo sonaba la archiconocida canción de José Luis Perales cuyo título es "Que canten los niños". Estimé muy oportuna esta canción como colofón a aquel acto solidario. Una vez que la canción dejó de sonar, el gran círculo se deshizo y el evento finalizó. Después se dio paso a la apertura de los juegos infantiles de aquel año, donde la divertida y sana competitividad e ilusión de los niños por ganar alguna de las pruebas no faltó como de costumbre. Como era lógico, el acto solidario quedó ya en segundo plano.
 
 
En estas dos fotografías o imágenes podéis observar el momento en que cogidos los niños de las manos, formaron ese gran círculo tal como os he indicado. 
 
 
 
 
 
 
 
 
No se que opinión tendréis al respecto de lo que aquí os he relatado. Quizá tan sólo lo veáis como una simple y llana anécdota en plan solidaria, ¿verdad?. Cada uno es libre de interpretar lo que aquí dejo escrito como mejor lo estime oportuno. Para mí desde luego que por su trasfondo humano y por esa empatía que siempre  llevan implícitos todos estos actos solidarios, recordar y escribir aquellos momentos de solidaridad vividos durante el ya distante verano de 1995 en Mozos de Cea,      me ha resultado un emotivo ejercicio de nostalgia. 
 
Y esto fue todo. Si os ha resultado interesante, o amena la lectura, objetivo satisfactorio cumplido.
 
 
 

 
( Aquí os dejo este video donde suena la canción de José Luis Perales la cual os he hablado. Buen momento para volver a escucharla de nuevo, si os apetece claro)
 
 
 
Saludos a todas y a todos
 
Rafael 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 

miércoles, 4 de marzo de 2015

AQUELLA FORMA TRADICIONAL DE JUGAR A LA LOTERIA

Vuelvo   de nuevo  a citarme con el recuerdo porque considero que es otra forma más de tratar de estimular a la nostalgia a fin de que pueda   quedar escrito una porción  de memoria   con algo  que aconteció  hace ya un tiempo remoto en Mozos de Cea. Es obvio que lo relevante que pudiera resultar  cuanto  sucedió por entonces y yo trato de contaros a modo personal y subjetivo,  queda supeditado al juicio de valoración    que  cada uno de vosotros lectores estiméis oportuno conceder.  No me cabe duda de que sabréis valorar en su justa medida  todo lo que aquí os dejo escrito . De lo que en esta ocasión voy a hablaros, yo mismo dudo del interés que puede causaros, pero como formó parte intrínseca de aquel antiguo pasado   de Mozos de Cea, por consiguiente  estimo  oportuno comentar. Sin más  dejaré de "marear a la perdiz" e iré directo al grano. Pues veréis, mocénses y mocénsas (gentilicio como se conocen a los habitantes de nuestro pueblo) esta vez voy a hablaros de algo que tradicionalmente se llevaba a cabo  en Mozos de Cea  como era el "jugar a la lotería".  Ese juego que  todos conocemos hoy en día  como bingo y que durante buena parte del año, concretamente la temporada de verano y otoño, en el aula de cultura del Teleclub juegan mayormente la mujeres en la actualidad pero con  unas normas que  varían en esencia de aquellas que establecían los jugadores de antaño en Mozos de Cea. Ya de por sí, el lugar de donde se juega ahora  es completamente distinto al de aquellos remotos años.
 
 
 
 Resulta palmario que por entonces  en la imaginación de ninguna persona que residía  en el pueblo estaba el proyecto de construir ese  Teleclub donde ahora practican este juego muy animosas la mujeres. Por lo tanto, había otros sitios específicos reservados para este juego. Yo conocí  un par de ellos. Uno ya os he hablado en otra ocasión. Es el que  está junto a "El Plantío" . En el  mismo lugar donde tiene Jesús Mariano su huerto. También os hablé con anterioridad que en ese mismo  lugar había altos y frondosos olmos y bajo su sombras alegremente jugábamos a  nuestra popular y un tanto "autóctona" lotería por lo sui generis que aparentaba, en especial por la forma de cantar los números con su coletilla añadida. Otro de los lugares reservados también para este evento, era un prado que hay en el término denominado "El Rio" y que está colindante al  llamado "Huerto de Juanito" . Allí también bajo la protección de las sombras de cuanto árbol por entonces se alzaba frondoso, olmos mayormente, la cantinela de los número, los cartones, las piedrecitas, las perras de 10 céntimos de peseta  con que se pagaba cada cartón jugado, etc. se daban puntual cita "lotera". Y con mucha animación, por cierto, ya que se concentraban un considerable números de personas que participan en el juego.  Otro de los lugares emblemáticos del pueblo donde se jugaba, el cual yo no tuve la oportunidad de conocer ni jugar, era bajo la sombra de una grande y frondosa chopa que había en un huerto cerca de la casa de Mario. No recuerdo ahora a quien pertenecía ni la chopa ni el huerto por entonces, ahora creo que es propiedad  de Virgilio.  Según he escuchado a las personas mayores,  en ese lugar era donde tradicionalmente se jugaba a la lotería, igual antes de nacer yo. Supongo que cuando desapareció ese árbol, lo cual desconozco el motivo por lo que esto ocurriera, tuvieron que buscarse otro lugar alternativo para este fin. Los dos que os he nombrado sirvieron para este objetivo. Ya que nombro de continuo "jugar bajo su sombra" es obvio que el juego se practicaba más  durante la época  en que las temperaturas eran calurosas, concretamente en verano. Lo que recuerdo sin menor duda es que habitualmente se jugaba los domingos o festivos a la  mañana después de salir de misa. También hay que reconocer que por entonces los hombres y los jóvenes, o mozos,   no tenían más diversión que ésta o el juego de los bolos. Por cierto, como la costumbre de siempre era que sólo los hombres jugaran, era muy raro que en alguna ocasión participara una mujer. Totalmente distinto en la actualidad ya que en el bingo de los domingos y festivos que se juega  a la tarde en la sala de cultura, prácticamente la totalidad de la participantes son mujeres. El que los tiempos han cambiado resulta una obviedad, a este respecto, claro.
 
 
Tanto los cartones, como las bolas de madera donde estaban inscritos los números pertenecían a Paulino de Lucas. (Creo que éste señor  se merecía un escrito  aparte, por lo  irónico, burlesco,  y algún que otro merecido epíteto más por su peculiar carácter) .  Los Cartones y las  bolas estaban  dentro de una vieja  bolsa de tela, la que se conoce popularmente  como "fardel". Recuerdo los cuadros de color  verde donde estaban los números inscritos en el cartón y los de color  blanco que aparecían vacíos. Cartones que estaban ya muy gastados y borrosos de tanto manosearlos; lo mismo que las bolas, que por cierto no eran redondas como las que se juegan actualmente, aquellas tenían otra forma distinta.  El que de costumbre  cantaba los números con su toque personal y socarrón y a su vez  añadiendo al número la coletilla que le correspondía, era el señor mencionado; o sea: Paulino de Lucas. La verdad que cantaba los números con una rapidez vertiginosa. Tenías que estar atentísimo de reflejos visuales y de audición para que no te se pasaran los números porque no les repetía. A más  de uno ni le daba tiempo a colocar la piedra encima del  número cantado. Efectivamente era con piedras pequeñitas como se apuntaban los números. No se cantaba ¡bingo! cuando se completaba una línea del cartón, sino se decía ¡Alto! (algunos también ponían su coletilla particular  ante tal exclamación con el: ¡Alto que se me calló un ojo!) . Cuando a alguien le faltaba un número para completar la fila, era costumbre decir en voz alta : " la espero en el ..."(el número que le faltara) Una vez comprobados los números tal como sigue vigente en el bingo que ahora juega, se le entregaba al ganador lo recaudado y éste tenía que aportar a la bolsa una parte del dinero ganado, la cantidad que se estipulara de antemano  antes de empezar a jugar. Vamos, que el dueño del fardel que contenía los artilugios de   la  lotería se llevaba su buena comisión sin haber arriesgado céntimo alguno en el juego . Por cada cartón jugado había que pagar como ya comenté 10 céntimos de peseta (las conocidas popularmente como "perronas") En todas las jugadas la norma era completar una línea para obtener lo recaudado. Como despedida, el último juego se le conocía como "la llena".  Esto se debía a  que era necesario completar todos los números del cartón. Esto suponía que había que pagar el doble por cartón jugado, o sea 20 céntimos, con lo cual obviamente te posibilitaba ganar el doble. Siempre se daba la circunstancia de que había  alguno de esos "jetas  aprovechados"  que únicamente jugaban la última por lo del premio doble. Y claro está, las ganancias para la bolsa también se doblaban.




Esta imagen muestra la dos caras de esa moneda de la que os he hablado: la perra de 10 céntimos de peseta, o perrona en el argot popular. Una de estas monedas había que pagar por cada cartón de lotería que se jugaba por entonces.


¿Cuándo se dejó de jugar a su tradicional lotería en Mozos de Cea? El año en concreto no podría confirmar con seguridad, pero posiblemente fuera a principios de los setenta. Lo que si recuerdo sin posible error es la forma en que se dio por finiquitado el juego. Tiempo atrás antes de su "defunción", ya se jugaba en contadas ocasiones y con muy poca participación. Al parecer había comenzado la desmotivación por este juego. Se presagiaba lo inevitable. Y sucedió. Había transcurrido bastante tiempo sin jugar y sin que nadie lo hubiera echado en falta. Pero un buen domingo a la mañana, no recuerdo que persona planteó no con mucha convicción la idea de jugar a la lotería. Aunque la mayoría no estaba por la labor de jugar, más bien lo contrario, con cierta desgana se fue a buscar  el fardel  con sus bolas y cartones dentro. Y a pesar de que allí estaban presentes esperando esos artilugios loteros, nadie se decidía a ponerlos en marcha. Y los minutos iban   transcurriendo. Y a estos les sucedieron las horas, y seguía la indecisión y la desgana.... Hasta que asumiendo todos de forma general la falta de ganas  por jugar, los allí presente decidieron devolver el fardel al su dueño. Pero como la costumbre desde siempre era que al devolvérselo también había que introducir en su interior la recaudación que le correspondía a la bolsa de lo ganado. Aunque aquel día se dio la circunstancia de que no hubo ganancia alguna por falta de juego,   para no quedar mal con el dueño, hubo alguna generosa persona de los allí presentes que introdujo cada uno de ellos  una peseta   dentro del fardel porque ya por entonces el tema de las perronas estaba ya prácticamente en desuso. Después de aquel día ya no  hubo más  lotería y su tradicional forma de jugar  quedó relegada, digamos que al recuerdo, que no es poco.


A continuación voy a dejaros escrito las coletillas que se añadían al final de  cada número cantado. Son todos los números que yo recuerdo y creo que ningún otro más del resto de los noventa  que consta la numeración total de la lotería, o bingo, tenía su correspondiente coletilla. Como podéis comprobar casi la totalidad delos números guardan notoria relación con su coletilla correspondiente. Algunos desconozco que relación pueden tener entre sí. Supongo que quien inventó la coletilla lo sabrá, la cual no dudo que fuera el Paulino, porque la verdad imaginación socarrona para este menester no le faltaba.




 1.- La pipí.   2.- Una monja de rodillas.   3.- La patita el perro

4.- La casita el gato.   5.- Un civil solo.   7.- El gancho trapero.

8.- Un burro amarrado por el tripo.    9.- El navo gallego.

10.- El palillo y el tambor.   11.- La calle el burgo.  12.- Mediodía.

13.- Cara sucia.   14.- Caga y retuerce.   15.- La niña bonita.

16.- Castilla.    18.- Buen mozo.  21.- El violín. 

22.- Las dos monjas de rodillas.   24.- San Juan. 

25.- Vicentico (también La víspera)    26.- San Pelayo.

27.- San Pelayín.     29.- San Pedro.   33.- La edad de Cristo.

36.- El mal año.    44.- Capicúa.   55.- Los dos civiles.

69.- Arriba y al hombro.   77.- Las dos banderas de Valdescapa.

88.- Los dos burros amarrados por el tripo       90.- El abuelo.

*Cuando salía un número que terminaba en cero, por ejemplo el 40, se decía : "Cuarenta pelao y una vuelta al ganao"  Era el momento de revolver la bolas dentro de la bolsa.


Y esto es todo cuanto puedo contaros del antiguo y   tradicional juego dela lotería en  Mozos de Cea. Espero  que  os haya resultado amena su lectura; aunque bueno, me conformo también  con que no os haya resultado muy  aburrida o  indiferente.

Saludos a todas y a todos

Rafael


 

viernes, 20 de febrero de 2015

EXPOSICIONES

De nuevo  el recuerdo vuelve a tomar protagonismo en  este espacio virtual con el fin de poder  hablaros en esta ocasión  de las exposiciones que hace unos cuantos años, 15 concretamente,   organizamos varias personas en Mozos de Cea. Aunque bueno, quienes más implicados estuvimos en este evento cultural-popular, y a su vez coordinamos e ideamos el  tipo de exposición que se iba a llevar a cabo anualmente, fuimos dos personas: Tina Conde Pacho (Tinina como popularmente se la conoce en el pueblo)  y yo . Es de recibo reconocer que las  otras personas, también  involucradas con  el evento,  colaboraron y nos ayudaron mucho para poder llevar a cabo la exposición, la cual durante una semana permanecía abierta al público  para que pudiera ser visitada.    Durante cuatro años seguidos, desde 1997 hasta el 2000,  organizamos a mediados de agosto este evento  incluido dentro  de la denominada  "Semana Cultural"  y que formaba parte de  los diversos  actos culturales que por entonces llevaba a cabo la asociación cultural y deportiva "Montes de Río Camba" de Mozos de Cea. La finalidad de organizar la citada  exposición anual estaba hecha con la idea de rememorar el pasado  para que  las nuevas generaciones de niños y jóvenes que no conocían aquellos  objetos o utensilios  vinculados a la identidad y la  esencia del pueblo que allí se exponían se familiarizasen con ellos y ya de paso   conocieran directamente la utilidad de cada uno de ellos cuando  necesariamente en su momento tuvieron que ser empleados  para  desarrollar la función que le correspondía. Fueron muy   emotivos y entrañables, sin duda, aquellos días en que las personas visitaban la exposición y por unos momentos volvían a reencontrarse con su pasado muchas de ellas. A identificarse claramente con los enseres de cocina, aperos de labranza, vestimenta antigua, etc. etc.  y que   prácticamente la totalidad de ellos estaban arrinconados en el olvido,   pero que en algún momento del pasado las familias campestres  se sirvieron de ellos como una necesidad básica para subsistir. También resultó gratificante para quienes organizamos el evento, la curiosidad e interés  de los niños; así como sus constantes   preguntas sobre la utilidad de cuanto allí permanecía expuesto.  Y también la nostalgia que invadía a las personas mayores recordando parte de su infancia y de su juventud que estaba vinculada intrínsecamente a todos aquellos objetos que formaron parte de las correspondientes exposiciones.


Tres fueron los locales que se utilizaron para poder llevar a cabo este evento cultural. El primer año de la exposición, 1997, se hizo en  la escuela, un año antes de ser tristemente derribado este edificio. Parte de los utensilios que formaron parte de la educación docente de innumerables generaciones de niños que asistieron a las clases de aquella escuela  allí se exhibían con su correspondiente e inevitable  deterioro a causa del transcurrir del tiempo: mapas, libros, tinteros, las populares  "Enciclopedias Alvarez"  (la  Wikipedia por entonces) pupitres, etc.  Sin duda alguna  aquel antiguo material escolar que otrora se empleó para la enseñanza didáctica  de lo niños del pueblo que asistieron a   aquella escuela mixta,  (Por cierto se llamaba oficialmente "Escuela mixta San Benito de Mozos de Cea") , durante la exposición  sirvió exclusivamente  para que se dieran cita los recuerdos de nuestra etapa escolar y de alguna manera, muchos de nosotros  pudimos reencontrarnos con nuestra niñez e identificarnos plenamente con aquel emotivo material escolar. En aquella ocasión junto a los objetos escolares citados, también se expuso fotografía antigua. De forma generosa y desinteresadamente muchas fueron las personas que prestaron sus fotografías para este acontecimiento. Aunque alguna hubo en color, prácticamente la totalidad de ellas fueron en blanco y negro. En mi opinión, aquellas fotografías resultaban  auténticos documentos históricos conexos al pueblo en su vertiente humana. Muchas de aquellas fotografías nunca las había visto con anterioridad y realmente me causaron una gratísima  impresión. Sólo en situaciones como ésta uno tiene la gran suerte y oportunidad de poder contemplarlas. Lo que también pude comprobar es que al observar detenidamente aquellas fotografías antiguas uno se da cuenta de  la forma constante e implacable en que el transcurrir del tiempo nos impone su ley a la vez que nos va dejando ausencias mientras caminamos por el   itinerario de la vida hasta convertirnos nosotros también en ausencia para quienes nos preceden. 


Estas dos fotografías formaron parte de la 1ª Exposición, año 1997.
  (Material escolar y foto antigua)
 

Desconozco el año que pudo haber sido sacada esta fotografía. Supongo que a principios del siglo pasado porque algunos de los niños que están presentes en la fotografía y que aún viven, tienen aproximadamente 90 años, y alguno sobrepasan esa edad como Eustaquia Conde. (segunda de pie en la primera fila contando de derecha a izquierda) Creo que sin mucho margen de error, hoy en día de los niños que aparecen en la fotografía, tan sólo viven siete: Eustaquia, Dolores, Cirina, Saturnina ,Exuperancia, Aniana y Porfiria. Curiosamente todas mujeres. Es evidente que la longevidad de la mujer en esta fotografía queda patente. 




Esta fotografía también estuvo presente en la exposición. Fue sacada en 1966. Es obvio que se trata de la formación de un equipo de futbol, aunque no estén conjuntados con el mismo uniforme. Alguno de ellos llevan la típica visera que por entonces la mayoría de los hombres llevaban para proteger las partes de su  cabeza del frío. Atados sobre su brazo portan un brazalete blanco que era para diferenciarse con los jugadores del otro equipo. Este equipo está formado por: De pie: Tomás, Maxi de Lucas, Pedro Revuelta, Paco, Valentín Y Pedro  Fernández. También está Mario que ejercía de árbitro. Agachados: Jesús Pacho, Epifanio Morán, Fonsi, Gerardo Fernández, Javier y Talín.



El siguiente año, 1998, se organizó una  exposición de   antiguos enseres de cocina, los cuales     en su momento fueron utilizados por   nuestras abuelas y alguna que otra  bisabuela,  para realizar  sus tareas domésticas y para cocinar los alimentos, éstos siempre preparados en aquellos pucheros de cerámica, "pucheros de barro" como se les nombraba,  o las cazuelas,  conocidas como "cazuelas de Pereruela"  que posaban sobre las  trébedes al calor del fuego o las brasas que ardían en las   popularmente "hornachas" hasta que se convertían en "cernada" (Ésta se solía esparcir como fertilizante sobre los terrenos plantados de ajos)   . Y siempre con el típico fuelle en la mano avivando el fuego. Por cierto, para freír los alimentos, se utilizaba un tipo de sartén semejante  a un trípode porque ésta también  tenía tres patas. Así que por entonces, nada de vitroceramica, ni de  inducción, ni ninguna otra innovadora o moderna cocina  por el estilo. Leña de roble y rudimentarios cacharros de cocina para preparar las viandas de turno. (El cocido de garbanzos en un puchero con sus correspondientes tropiezos casi a diario para la comida del mediodía; y a la mañana de desayuno,  las sopas de ajo y el torrezno, también a diario, por supuesto.)   Como ya os comenté, la escuela a finales de 1997 fue derribada, por lo tanto al quedarnos  sin éste  local del pueblo, tuvimos que buscarnos otro local alternativo con el fin de  poder  realizar esta segunda exposición.  Para ello contamos con la colaboración generosa y desinteresada  de David y Sunci que nos prestaron  por unos días su garaje. Y en ese local durante una semana  pudimos  exponer allí todos aquellos  antiguos utensilios domésticos ya en desuso que muchas personas conservaban, y supongo, y espero,  que aún seguirán conservando por diferentes motivos. Uno de esos motivos  imagino estará relacionado principalmente  con el valor sentimental que sus dueños les hayan  querido otorgar. Desde luego   que   este valor  conseguirá ser un factor determinante para que   logren  salir victoriosos del  permanente  "acoso y derribo"  que en estos casos ejercen  los  anticuarios por su ansia de adquirirlos a toda costa para luego mercadear con ellos.  (¿Verdad Matías?)

Estas dos fotografías formaron parte de  la  2ª Exposición, año 1998
( Utensilios de cocina y labores domésticas)








En estas dos fotografías podéis observar parte de aquellos antiguos enseres utilizados en la cocina. A través de esta imagen podéis observar la mencionada hornacha, dentro de ella, una cazuela de Pereruela sobre las trébedes, y al lado el puchero, con su típica tapadera. Están en la misma antigua posición dispuestos a cocer sus viandas, tal como os lo he narrado. Obviamente en aquella ocasión ni se encendió el fuego, ni se coció el tradicional garbanzo con su morcilla, chorizo, tocino...y demás ingredientes de aquellos que provenían  del  cerdo que  casi todos los vecinos del pueblo criaban bien cebados  en las pocilgas para su matanza.



El año 1999 en el mismo local que el año anterior, se montó la  exposición, tercera cronológicamente,  y en esta ocasión estuvo relacionada con la   ropa antigua. Se mostró todo tipo de  atuendos que en tiempos lejanos vistieron nuestros mayores en los momentos que la ocasión  lo  requería. Se diferenciaban claramente   los que  se ponían  para las tareas agrícolas, algunos con unos cuantos   remiendos,  y para los actos festivos o religiosos. Entre la variedad de atuendos  mostrados, estaban  aquellas  anguarinas, que tanto usaron los labradores para protegerse del agua y del frío invernal que por allí tanto acontece. Si este atuendo protegía a los varones de las rigurosas inclemencias del tiempo, las mujeres buscaban idéntica protección  con  el típico mantón negro con flecos, y allí estaban presentes varias de estas prendas . Claro está, también se expusieron otro tipo de mantones más elegantes como    resultan ser los mantones de manila, con ese colorido y toque  tan especial  y  de fantasía que les caracteriza,   los cuales   obviamente  por entonces los vestían cuando acudían a algún acto festivo. La verdad es que me sorprendió gratamente  comprobar como aún seguían conservando muchas de  aquellas antiguas  prendas de vestir sus dueños  en tan buen estado, después de los muchísimos  años que por ellas habían transcurrido. Se ve que habían sabido resistir con firmeza  los estragos que acostumbran a ocasionar en este caso las  despiadadas polillas.  Está claro que la exposición sirvió  también para que la mayoría de aquel atuendo en desuso  volviera a tomar contacto con el aire y así poder ventilarse.  Por cierto, coincidiendo con aquellas fechas, un día festivo a la mañana, (15 de agosto)  Martiniano vestido con capa autóctona y sombrero al uso, y  Begoña, Sunci y Nori, vestidas con el  típico  manteo  que   usaban antiguamente  las mujeres del pueblo en ocasiones para proteger sus piernas mientras realizaban tareas en el campo, y un elegante matón de manila, recorrieron las calles  del pueblo acompañados  de otras personas al son de los dulzaineros que tocaban  la popular diana mientras que, como es habitual, se va solicitando de puerta en puerta ayuda económica para sufragar gastos. Porque aparte de la exposición se organizaba Baile Vermut y algún que otro evento cultural y festivo.


Estas dos fotografías formaron parte de la 3ª Exposición, año 1999
(Ropa antigua)
 
 
 






Desde luego que estética y colorido no les falta a estas dos fotografías que pertenecen a la 3ª exposición celebrada en 1999, tal como ya os he indicado. No faltó en este evento la antigua cama de metal que por entonces había en las habitaciones de todos los hogares. En esta ocasión la cama luce una elegante colcha con las típicas y decorativas puntillas. Y para adornar aún si cabe más la escena, cuadros e imágenes religiosas de notoria antigüedad. También colgadas se hallan las boinas que usaban nuestros abuelos y los velos negros con que  las mujeres mayores y jóvenes, y también las niñas, se tenían que cubrir obligatoriamente la cabeza cuando entraba en la iglesia para asistir al correspondiente actor religioso que en ella se celebraba. En la otra imagen, tal como ya os conté, podéis ver a Sunci, Begoña y Nori, elegantemente ataviadas con el tradicional manteo y mantón de manila. La fotografía está sacada en medio de la calle Mayor, justo enfrente de la casa de alcalde,(Jesús Mª Pacho Pacho alcalde pedáneo por entonces,). Fue sacada en el momento justo de finalizar la diana matinal y los dulzaineros entonan una jota leonesa. Y ahí están las tres mujeres citadas, junto a mi hermana Mª Jesús y Dora, bailando todas ellas la jota leonesa tal como el cuerpo les pedía en aquellos momentos.



Y llegamos al 2000, último año en que se montó una exposición en el pueblo. En esta ocasión la última exposición que se realizó fue en el local del teleclub, obviamente antes de ser restaurado. El amplio espacio que ocupa actualmente el aula  de cultura, fue el que se empleó para la exposición de aquel año, la cual  estaba relacionada con los antiguos  artilugios  y herramientas   que los labradores de antaño  utilizaron en su momento para las faenas agrícolas. Aquellos remotos años en que brillaban por sus ausencia los sofisticados y potentes tractores con que cuentan hoy en día los labradores para desempeñar sus faenas agrícolas y era la tracción del ganado mular y vacuno quienes desempeñaban aquel fatigoso  trabajo  en el campo. De ahí el motivo por el que en la exposición se mostrara una gran variedad de aparejos vinculados  a estos animales, tales como: cornales, cabezadas, collarines, bozales, sobeos, yugos, alforjas, etc. También un número considerable de herramientas de madera y de hierro; así  como medidas de capacidad agraria tales como la medifanega y el celemín     se exhibieron en aquella ocasión. Prácticamente la totalidad de todos estos últimos  utensilios    eran  los que se  empleaban durante el verano, justamente cuando  se hacía la cosecha   de los cereales  y éstos se recolectaban una vez que  habían pasado su proceso de siega, trilla y aventarlos. Ya que he sacado a colación la palabra trilla, aquel año formó parte de la exposición un viejo trillo. Como de costumbre, y en todas las exposiciones, los vecinos del pueblo nos  prestaron desinteresadamente todos los objetos que formaron parte cada año de ese evento, así como su colaboración o ayuda en lo que hacia falta. Cuando se clausuraba la exposición nos encargamos de devolver a sus dueños  lo prestado. Que yo recuerde nunca surgió problema alguno en el momento de la devolución de objetos prestados. Todo por suerte fue correcto. 



Estas dos fotografías formaron parte de la 4ª Exposición, año 2000
(Aparejos y herramientas antiguas)














Estas dos fotografías acreditan la veracidad de que se organizó una cuarta exposición en el año 2000 y que estuvo relacionada con las herramientas que utilizaron en tiempos remotos nuestros mayores para faenar en el campo y también con los antiguos aparejos vinculados al ganado vacuno o mular. Y para muestra de esto un botón, por todos esos yugos y cornales que muestra la imagen. El yugo quien más quien menos  conoce su utilidad, pero seguro que la palabra "cornales" les sonará a chino. ¿verdad?. Para los inexpertos,  diré que se trataba de una especie de tiras rectangulares finas de considerable largura   y fabricadas en  cuero. La utilidad de éstas era para amarrar al yugo la cabeza y cuernos de las vacas. Aparte de este aparejo, ahí están los escriños, cribas, costal, zarcilla,  alforjas, una gran variedad de antiguas herramientas, mayormente de madera, las cuales  se utilizaban en tiempo de  la cosecha. También está presente y  dejándose ver con gran claridad, el viejo trillo del que os hablé. Con sus "cagaderos" incluidos. (Latas idénticas como las que salen en la imagen eran las que se empleaban por entonces  de cagadero. Había que ir con prisa a poner la lata debajo del culo de las vacas o mulos cuando cagaban para que se vertiera dentro de ella y no se callera sobre la "trilla porque al pasar el trillo por encima de la cagada se preparaban una montonera de órdago)




Se habló de montar una quinta Exposición.  Relacionada con    "Las edades del hombre". Esta se había pensado llevarla a cabo en la iglesia. Pienso que de haberla hecho posible hubiera resultado pero que muy interesante porque material dentro de este edificio hay en cantidades industriales y de gran interés humano e histórico; pero todo quedó en "agua de borrajas".  O sea que no se llevó a cabo. Aunque ahora que lo pienso, me entran serias  dudas si hubiera sido  posible haber montado esa 5ª exposición  dentro de este edificio. Estoy seguro que los organizadores hubieran topado con el hándicap del sacerdote que ejercía las funciones eclesiásticas en el pueblo, D. Tomás. Una persona bastante reacia a la hora de  dar   permiso para poder  utilizar este edificio   con el fin de llevar a cabo eventos que estuvieran al margen de lo puramente  eclesiástico. Nunca sabremos si pudo haber  negativa o no a la hora de conceder el permiso  por parte de ese sacerdote porque la exposición no se realizó. Pero como ya os he comentado las anteriores si se montaron, con un considerable éxito de visitantes y de colaboración vecinal. No se si cuando pasen unos cuantos años más  otras personas se organicen y vuelvan a repetir esta misma experiencia tan gratificante y nostálgica como a mí me resultó. Aunque dudo si aún podrán mostrarse en el mismo estado de tan buena  conservación parte de todos aquellos objetos utilizados. Pero bueno, eso ya es cuestión de futuro. De momento quedémonos con las que si fueron posible organizar y recordémoslas como si de un    ejercicio de nostalgia se trataran el cual  nos sirvió en su momento para conocer muy de cerca el origen de nuestra identidad.

Espero os haya resultado amena esta lectura.

Saludos a todas y a todos

Rafael.

 
 
 
 
 

viernes, 6 de febrero de 2015

HISTORIAS DE LA NIEVE EN MOZOS DE CEA

A raíz de las constantes nevadas que en estos días han caído sobre muchas partes del país, entre ellas  Mozos de Cea claro está, he recordado aquellas copiosas nevadas que in situ presencié caer en el pueblo hace ya muchísimo tiempo. Y es que durante  los 17 años  que viví de continuo en el pueblo, fueron muchos los inviernos en que  la nieve hizo su acto de presencia. No creo equivocarme si digo que por entonces nevaba con más asiduidad y más abundante  que ahora. Tampoco  conozco directamente los centímetros de espesor que puede llegar a tener esa capa de nieve que en la actualidad cubre   el suelo  para poder cuantificar la forma de nevar de  ahora y la de aquellos lejanos años. Estoy hablando entre mediados de la década de los sesenta y la de los setenta, claro está del siglo XX. Pero por las imágenes o las fotografías que he visto y las cuales  muestran  las nevadas caídas en   estos últimos años, pienso que no son  en nada  comparable en   abundancia   la de aquellos remotos años con la de la actualidad . Y es natural y lógico. El supuesto cambio climático y calentamiento de la atmosfera han sido factores determinantes para reducir su copiosidad. Pero bueno, es sumamente importante que siga la nieve haciendo su acto de presencia en el pueblo cada año, porque a parte de darle más autenticidad al invierno, resulta altamente beneficiosa para la futura cosecha por el simple hecho de  que cuando se va derritiendo, lentamente  ésta se va  filtrando a través del  suelo. Con este proceso se consigue el que se mantenga   por más tiempo la humedad en el interior de la tierra. Además ya lo dice el refrán: "año de nieves, año de bienes".
 
Como os iba diciendo, en aquellos años nevaba con copiosidad, y además   resultaba  muy extraño el que algún invierno no lo hiciera. Recuerdo que  en alguna ocasión subía a la torre y desde el campanario  a través de toda  la visión que podía abarcar mis ojos,  observaba  la extensión del paisaje de Mozos, y el de otros pueblos limítrofes, que estaba cubierto por una espesa capa de nieve. Aquella extensión tan blanca y tan simétrica parecía infinita. Los árboles apenas  si se  podían distinguir en la lejanía  ya que sus  desnudas ramas también estaban cubiertas por la nieve. También recuerdo que con este panorama tan nevado los coches ni podían entrar en el pueblo. ¿Cómo lo iban a poder hacer si el camino que llega desde la carretera hasta el pueblo aún no estaba asfaltado? (Aunque estuvo aprobado comenzar su obra de asfaltado a mediados de los setenta, se tuvo que posponer una y otra vez su inicio. El comienzo se fue demorando año tras año debido a la gran polémica  que surgió entre los  vecinos por desacuerdo en asfaltar uno de los dos caminos que llegan hasta la carretera "Las Arridondas" . Al final el llamado "Camino Villacerán" se asfaltó   a principios de los ochenta)  pues eso, que al no estar asfaltado, se hacía logicamente intransitable. Y por entonces ni había máquina quitanieves ni nada parecido. Las únicas maquinas para quitar la nieve eran los vecinos del pueblo que con pala en mano, abrían pasillos entre esa nieve caída  para poder caminar por las calles. Por entonces daba la impresión de que se trataba de un pueblo situado en la  alta montaña, el que  aparentemente quedaba incomunicado. Los dos arrieros que ya os nombré, Revilla y Narciso, como era lógico les resultaba imposible transitar con sus carros y mulos por aquellos caminos cubiertos de nieve y barro. De intentarlo,  seguro que acabarían "atollándose" las ruedas de sus carros  en algún lugar del camino. Por tanto cada hogar tenía que echar mano de las viandas que guardaban en sus arcones y otros lugares para este mismo uso. Nada de conservarlas en  frigoríficos, por entonces era un electrodoméstico desconocido en los hogares  
 
 
 
 
(Panorámica del parque "La Barrera"  nevado. Fotografía sacada en 2012)
 
 
Cierto que la nieve a veces resulta una incómoda molestia. Sobre todo si le da por caer como lo hizo uno de aquellos años, de noche por cierto,  con un furiosa ventisca que cuando amanecimos, había auténticas "parvas" de nieve apiladas sobre paredes o puertas.  Cuando se abrían las puertas, toda la nieve o bien  te venía encima, o se vertía dentro de portal.  Pero no me dirán ustedes que  al margen de esas molestias, a veces  la nieve resulta la  mar de divertida.  También   una espectacular y decorativa panorámica en cuanto al paisaje para ser fotografiado.  Los momentos divertidos   que tengo con la nieve  claramente están relacionados con los años que viví de seguido en el pueblo. Recuerdo que acostumbraba a hacer  el típico muñeco de nieve. Solía hacerlo donde está la plaza San Pelayo, al lado justo de donde encienden la hoguera la víspera del patrón. Ahí estaba siempre el muñeco. Le colocaba sombrero y manos con unos guantes de goma. Y hasta escoba. Y ahí permanecía, hasta que progresivamente se iba derritiendo y acababa  desapareciendo. Otra experiencia divertida con la nieve que tuve fue cuando  en cierta ocasión, por el deseo que tenía  de sentir  directamente en mi propia carne la sensación de lo que se siente al esquiar,  no tuve otra ocurrencia  que la disparatada idea de prepararme  unos esquís. Como comprobé que la tablas con estaban fabricadas las vasijas, o pipas, como popularmente se conoce a los recipientes de madera para guardar el vino, eran encorvadas,  aparentemente como la punta de los esquís, supuse que harían la misma función  que estos utensilios. Así que sin dudarlo un momento, puse manos a la obra. Acondicioné un poco las tablas y en las mismas   clavé   unas zapatillas viejas, de las que se conoce por allí como de "zapatillas de invierno" para poder meter los pies en ellas. La mar de feliz y contento me sentí cuando pensé que ya me había auto proporcionado los ansiados esquís. Todo ilusionado  me lancé a la aventura de esquiar. Traté de hacerlo bajando por la ladera de la Era el Alto, ya saben, donde está situado el cementerio. Si que en principio me  deslizaba lentamente, pero la nieve siempre acababa pegándose a la base de las tablas, y en vez de deslizarse, lo que iba era adhiriéndose  cada vez  mas nieve en la base de las tablas que al final   me quedaba inmovilizado. Pero no desistía. Quitaba la nieve pegada y vuelta a empezar.  Aún con este problema,  la intención  de esquiar con más enjundia no se me quitó. En mi mente estaba la idea de que cuando nevará un poco más, acercarme hasta la ladera de Tomorisco y deslizarme por allí cuesta abajo. Creo que para salvar mi integridad física, tuve la suerte de que no nevó más y así no pude  de llevar a cabo tal arriesgada e insensata osadía. De haberlo hecho igual me hubiera estrellado contra alguno de los robles que hay al final de esa ladera. Y seguro que la avería física hubiera sido de órdago a la grande. Estaba  seguro que en esta ocasión las tablas se iban a deslizar con menos problemas, ya que tenía la intención de untar su base con grasa. Por cierto, se ve que la idea de prefabricar los esquís con ese par de tablas, le sedujo a otra persona. Javier Morán, cuando se lo conté, de ipso facto él también se preparó con idénticas tablas unos esquís. Creo que se deslizaban algo mejor que los míos, por el mismo lugar que yo lo había intentado hacer, pero al final sufría el mismo problema.

Otro recuerdo que ahora me viene a la memoria en relación con  la nieve, son aquellas gigantescas bolas de nieve que los mozos hacían siempre que nevaba. Nunca faltaron. Las solían hacer en las Eras de Abajo, y también en los Prados de la Herencia. Ya sabéis, los que están frente al bar y aula de cultura. Como esos dos lugares tienen pronunciada pendiente hacia abajo, es  lugar idóneo para hacer rodar las bolas con menos dificultad. Recuerdo que ponían un palo en el suelo de considerable largura y grosor. Lentamente lo iban rodando para que se fuera adhiriéndose la nieve a él. A base de vuelta y vuelta iba cogiendo grosor y consistencia. A la vez que iba  acrecentándose su grosor, también lo hacía la dificultad de hacerla rodar obviamente. Cada vez más mozos se apuntaban a la fatigosa faena de hacerla rodar. Hasta que llegaba a  un punto que se hacia imposible moverla por su gigantesco grosor. Y ahí quedaba inmovilizada para regocijo de quien quisiera mirarla y también para que formara parte de la diversión de los niños que tratábamos de subirnos a ella, y cuando lo conseguíamos con la dificultad añadida, nos deslizábamos con gran jolgorio a través de  ella. Lo normal era que hicieran dos o tres bolas de mismo tamaño. Una vez que  los días transcurrían  y prácticamente el paisaje nevado  con ese transcurrir iba desapareciendo siempre quedaban unos cuantos días más visibles las "ruinas" de esas bolas de nieve, de las que nos servíamos para organizar las últimas batallas a bolazos de nieve. (Mira si éramos un pelín perversos  por entonces los niños, ya que en cuando estábamos enfrascados en esas batallas  para hacer más daño al contrario envolvíamos con la nieve un trozo de "adobe", y se terciaba piedra, y con esa "agresividad" que concierne en estos casos se la lanzábamos al contrario con el ansiado objetivo de dar en el blanco. Si no nos hicimos alguna avería física  grave por entonces, fue seguro porque no estaba escrito dentro del guión del destino) Por cierto, al estar todo el suelo nevado, los gorriones no tenían ni donde ir a buscar comida. Era entonces momento idóneo para atraparlos. En los estercoleros, o molederos como se nombraba popularmente, a los montones de estiércol apilados tanto en el corral de casa o los exteriores del pueblo y  que procedía de la limpieza de las cuadras donde estaba recogido el ganado vacuno o mular, allí sobre el montón de estiércol cubierto de nieve se colocaban las típicas pajareras, bien con un trozo de pan o con un grano de cebada cocida como cebo-trampa. Se la tapaba con el estiércol dejando sólo al descubierto el cebo. Nos escondíamos y con toda la paciencia del mundo esperábamos que hambrientos los gorriones se acercaran a picar el cebo y esa fuerza por arrancarlo hacía que el mecanismo de cierre de la pajarera saltara y quedar atrapado entre las alambres el cuello del pobre gorrión. La verdad es que resultaba divertido ver todo ese proceso que comenzaba con la llegada  del gorrión, los amagos de picar, su forma de esquivar por desconfianza....Algún incauto y hambriento siempre acababa picando. Entonces   salíamos a toda prisa del escondite  gritando de alegría a por el gorrión atrapado.  Y a seguir escondidos y con paciencia esperando la próxima "pieza".  ¡Que tiempos aquellos, la verdad! (Ahora que lo pienso, una imborrable "mancha" va a resultar ser esto  en mi recalcitrante actitud anti cazadores)

Supongo que habrá quedado guardada en el cajón de la memoria alguna que otra anécdota referente a aquel tiempo de esa copiosa nieve que cubrió calles y parajes de nuestro pueblo por aquel tiempo un tanto remoto. Sólo es cuestión de forzarse un poco y abrir el cajón y dejar que fluyan por este espacio.  Pero no va a ser así. Se quedarán ahí dentro, reposando en silencio. Tampoco es cuestión de "empacharos con tanta nieve" por que seguro que a más de uno o una   le agobia o le pone de mal humor ver cubierto el suelo de nieve, y no veas como puede acabar resultándole en empacho. Así que finiquito este tema. Espero que os haya resultado entretenida esta "nívea" lectura.

Saludos a toda y a todos.

Rafael.