martes, 23 de junio de 2015

FESTIVIDAD DE SAN PELAYO EN EL RECUERDO

En esta ocasión mi  cita con el recuerdo quiero de que sea   de manera  emotiva y entrañable, sencillamente porque voy a hablaros del patrón de nuestro pueblo, San Pelayo. Es evidente que el nombre de este santo tiene connotaciones muy especiales para quienes estamos vinculados originariamente  con Mozos de Cea. Dudo si alguna persona que tenga este vínculo y  que por cualquier circunstancia no se encuentra el 26 de junio en el pueblo,  no le recorrerá por su mente en algún momento de ese  día   un "gusanillo" mezcla de la nostalgia y querencia por el  patrón. Seguro que sí. Y ahora vallamos al quid de la cuestión que como ya os digo   es  rememorar tiempos lejanos relacionados con la fiesta patronal del pueblo. Tiempos que coincidieron con   la etapa de mi niñez y de los principios de mi adolescencia... ¿alguien no está al tanto de que  este hecho existencial mío transcurrió   a mediados de la década de los sesenta y comienzo de los setenta?- del siglo pasado, claro está-  Pues eso, que por aquellos remotos años, como es lógico también tratábamos de celebrar a lo grande la festividad de San Pelayo. De entrada, el sacerdote que oficiaba en el pueblo, Bernardo Pérez Gil, ya nos hacia entrar en ambiente, aunque éste fuera religioso, con la típica novena al santo. Por lo cual, nueve días seguidos, cada noche al finalizar el rosario, nos iba leyendo por capítulos la vida y obra del santo. Después de cada lectura, la mozas cantoras de entonces, con Avelina (Vina) llevando la voz cantante, entonaban el típico repertorio de cantos religiosos para esta ocasión.
 
Si la iglesia preparaba su particular vísperas del patrón, en los hogares del pueblo a su manera también lo hacían. No cabe duda de que el día de San Pelayo por entonces resultaba un punto de inflexión ya que se posponían todo tipo de  asuntos familiares para antes o después de su celebración. Era un día clave, sin duda. A lo que íbamos, que a los hogares del pueblo también se les preparaban para su decorativo acondicionamiento: puertas, ventanas, paredes, suelos...todo había que tratar de embellecerlos de manera especial por que el hecho de celebrar el día de San Pelayo así lo requería. A las  ventanas se les solía dar una capa de un producto  color rojo al que llamaban "mazarrón". También a las paredes correspondía embellecerlas a base de   un buen encalado, para este fin se utilizaba    una especie de cal blanca a la que popularmente se la nombraba como "gis". Antes de entrar a la cocina y las  habitaciones, había una parte interior de la vivienda, especie de zaguán,  que se la conocía como "casafuera". En alguno de los hogares, el suelo  de la misma al no estar  pavimentado, la tierra era quien lo cubría, pero aún así había que adecentarlo también.  Para este objetivo se utilizaba una especie de barro arenoso que se recogía en una charca que hubo tiempo atrás en el término que se conoce como las Santanillas.  Con un estropajo de esparto untado en ese lodo arenoso se embadurnaba el suelo hasta dejarlo muy aseado. Por lo tanto el hogar estaba sugerentemente acondicionado para celebrar la festividad del patrón como se merecía.
 
Aunque las estrecheces económicas eran el denominador común en la mayoría de los hogares del pueblo, tal como ya os he indicado otras veces, para esta ocasión había que hacer  de "tripas corazón"  y embarcarse en gastos extras. Por lo tanto, a los arrieros que por aquellos años venía a vender al pueblo, Revilla y Narciso por supuesto, se les compraba  mercancía acorde con la especial  celebración: caja de pastas, algún que otro dulce y licores. El resto de los alimentos que formaban parte del especial  ágape festivo pertenecían todos ellos a la de crianza propia: el pollo más cebado o el conejo se solía sacrifica para la causa. Y algún privilegiado que disponía de corderos, este pobre animal también era víctima proclive para el festín. El guiso de la carne de todos estos animales se conocía popularmente como "el tajadeo". Y no veas como se esperaba con cierta ansia   que apareciera sobre nuestras mesas ese suculento tajadeo, por qué después de estar casi todo el año a base de cocido de garbanzos y los tropiezos  correspondientes, todos ellos derivados del cerdo, ¡ qué quieren que les diga...! La  verdad es que  después del día del patrón, el pollo y el conejo aparecían en nuestra mesa  de pascuas a ramos. Y por cierto,  era costumbre el día de San Pelayo estrenar una determinada prenda de vestir, o dos. Eso siempre dependiendo de lo pudiente que fueras.  

Como ocurre en la actualidad también por entonces la imagen de San Pelayo era sacada en procesión. Muchos años atrás, tengo entendido que los cuatro mozos que lo "paseaban" por la calle a  hombros eran los que correspondía a la quinta de aquel año. Se ve que por entonces habitaba en el pueblo  una considerable cantidad de jóvenes que podían cumplir como exigía la tradición. Aunque esta circunstancia no se daba por la  época en que yo os hablo,  si que había suficientes jóvenes de diversas quintas dispuestos a sacarlo en procesión. Recuerdo que todos los años  ese día la misa era oficiada por cuatro sacerdotes que se engalanaban con los atuendos correspondientes para este evento religioso: Mariano (Villavelasco), Gregorio (Villazanzo), Lucinio (Renedo) y Bernardo (Mozos), como veis todos pertenecían al ayuntamiento de Villazando.  Está claro  que por aquella época  había un censo considerable de sacerdotes en ese Ayuntamiento, todo lo contrario en la actualidad. El volteo de campanas,  la intimidadora  explosión de los cohetes, los acordes melódicos de los músicos, el emotivo himno  de San Pelayo, etc. acompañaba aquella procesión, la cual vista y sentida desde mi condición de niño me resultaba muy emocionante. Supongo que ahora desde mi condición de persona adulta tal emoción la sentiría desde una perspectiva más bien distinta.  

PROCESION DE SAN PELAYO ( I )




(En esta imagen-fotografía se puede observar la procesión de San Pelayo. La fotografía según mis deducciones, por alguna de las personas que aparecen en ella,   creo no equivocarme que  está sacada en la década de los años cuarenta del siglo pasado. Como podéis observar muchas son  las personas que acompañan la procesión y además muy bien alineados . La verdad que cuando vi por vez primera esta fotografía me impactó por la cantidad de personas que aparecen, en comparación con el reducido acompañamiento de las procesiones actuales. Y seguro prácticamente la totalidad de los presentes vivían de forma permanente en el pueblo. Por cierto, la fotografía está sacada cuando pasa la procesión por la calle Mayor. ¡No veas la transformación que esta calle ha experimentado desde el año que se sacó esta fotografía hasta la actualidad!. No sé vosotros, pero yo considero que esté documento fotográfico tiene un de enorme valor histórico y humano.)




Lo que no admite duda alguna es que la contratación de una orquesta, o cualquier otro medio que amenice musicalmente los festejos,   resulta transcendente y necesario. Es obvio que si no hay quien  amenice armoniosamente la fiesta, resultaría incompleta y poco satisfactoria la celebración del patrón. De ahí el por qué siempre estuvo, y está presente la música en forma de: orquesta, charanga o discoteca móvil. En aquella época los mozos acostumbraban a contratar cada año para este fin a la orquesta Hermanos  Fernández, de Villahibiera (León).  Antes de que esta orquesta dispusiera de automóvil propio,  recuerdo como  toda la chavalería y los mozos íbamos a esperar a estos músicos a la carretera. Venían la víspera por la tarde  en el   coche de línea,  denominado "el Prioro" . Los instrumentos musicales que traían y equipo de audición  se les acercaba hasta el pueblo en un carro tirado por una pareja de vacas. No siempre fue la orquesta Hnos. Fernández quienes amenizaron musicalmente la fiesta de San Pelayo, en alguna ocasión fueron contratados otros músicos para este evento. Uno de ellos fue Abundio, tocaba la batería y la dulzaina, era natural de Villazanzo. También otro acordeonista que venía de Sahagún y no faltó el músico autóctono de Mozos de Cea, como fue, y aún sigue siendo natural de pueblo, Eradito García, que tocaba el Saxofón. La verdad que el repertorio melódico de estos tres citados aunque  era bastante limitado, resultaba suficiente para amenizar las verbenas nocturnas y el baile vermut de los dos días   que duraba la celebración del patrón. Por cierto,  lo tradicional era que la celebración del baile  transcurriera  en los prados ubicados en el "Campo del río". Alguna que otra ocasión cambió su ubicación, sobre todo cuando se construyó el teleclub ya que éste pasó  a celebrarse  en los prados de la "Herencia". Como mandaba la tradición, el día  San Pelayín, los mozos acompañaban a los músicos en la popular diana matinal. La diana ciertamente resultaba muy importante porque, sirviéndose de ella, se iba casa por casa del pueblo con el fin de conseguir un dinero  que ayudara a sufragar los gastos relacionados con la contratación de la orquesta. Era costumbre también obsequiar tanto a los mozos como a los músicos, con una copa de licor, aunque lo normal era de aguardiente del Truébano, y alguna pasta.
 
PROCESION DE SAN PELAYO ( II)

 

 

(En esta imagen-fotografía sacada en 1970 se puede observar el comienzo de la procesión de San Pelayo.  En ella   se pueden  ver los cuatro sacerdotes  de los que ya os hablé, y que oficiaban la misa del patrón, salir juntos    de la iglesia para acompañar la procesión. Van secundados por sus dos monaguillos. El de la izquierda es Miguel Angel y el de la derecha quien esto escribe, o sea Rafael. También se observa en la imagen, a varias niñas sonrientes. En primer plano aparece Teresa y a su izquierda, a la derecha en la imagen,  María Luisa, Lucita, Leonila, Esperancita, Mari (mi prima de Santamar), Maricruz, María Jesús Morán y Ernestina. Y al fondo saliendo por la puerta de la iglesia aparecen varias mozuelas: Esther, Nieves, Avelina, Engracia, Clara...hay alguna otra más que ante la duda de quien se trata, omito el nombre)

Los que también formaban parte de la parafernalia en torno al patrón,  eran aquellos   vendedores que ofertaban su mercancía para la ocasión. Como por ejemplo un señor al que apodaban "Cañonín", que curiosamente era también de Villahibiera, y que vendía sus típicos cucuruchos de nata. Sólo tenía esta clase de helados. También venía en ocasiones con su bar ambulante un señor de Sahagún; a éste le apodaban "el judío". Recuerdo que en relación a su bar,  de vez en cuando sonaba una especie de eslogan a través del sonido de megafonía que se utilizaba para el baile y decía lo siguiente: "Verde nació la naranja/ el tiempo la dio su color/ pero el bar del judío no cambia ni pá Dios.".  El que no faltaba cada año puntual a su cita era un señor al que recuerdo  ya bastante abuelete, creo que era natural de Codornillos. Venía con su puesto de golosinas variadas y juguetitos de plástico. Vendía también petardos, por una peseta te daba tres de estos mini artefactos explosivos, que no veas como la gozábamos por entonces los niños oyendo tan estruendoso sonido. Y como era lógico también se apuntaban para la venta de su mercancía, los arrieros citados, Narciso y Revilla, aunque obviamente en esta ocasión, no para mercadear con su género de ultramarinos, si no para la venta de refrescos y cervezas. Y en alguna que otra ocasión, pocas,  aparecía alguno de esos "tomboleros" con sus escopetas de feria para que afinaras tu puntería  y te llevaras el regalo correspondiente. Como veis feriantes y vendedores ofertando sus artículos para la ocasión no faltaban. Y nosotros los niños, que al cabo del año  no teníamos la posibilidad de tener a nuestro alcance todo ese género para uso y disfrute infantil, a pesar de que disponíamos de muy poco dinero para su aquisición, estábamos  la mar de contentos. Era suficiente observarlos para sentirnos felices.
 
 
PROCESION DE SAN PELAYO (III)
 
 
 
 
(Es evidente que en esta imagen se puede observar la procesión de San Pelayo más actual, no en vano la fotografía está sacada en el año 2002 y en la misma calle que la primera fotografía, o sea en la calle Mayor también. Pero entre ambas existe una diferencia abismal. No sólo por el color, si no por la estética transformación que han  experimentado   todas las casas  que originariamente  estaban ubicadas en esta calle, que como se puede apreciar  aún no se encontraba asfaltada por entonces. Quizá sea ésta circunstancia lo único que tiene en común ambas fotografías. Luego también esas dos filas de coches aparcados en ambos lados de la calle, es la demostración irrefutable de la evolución del tiempo. Por cierto,  ahí se puede ver al Sr. Alcalde Félix Pacho  portando el pendón ayudado por Aventino de Lucas. Ambos vestidos de traje y corbata, tal  como requiere la tradición festiva  en estos casos.)

Aparte de los actos religiosos y verbenas correspondientes, había algún que otro evento más. Uno era   el tradicional campeonato de bolos.  Obviamente el ganador no recibía tan suculento  premio en metálico como lo hace actualmente el   que se lleva  el primer premio del Campeonato de bolos leoneses "Villa de Mauzos". Por entonces el ganador recibía un pollo y  alguna que otra vez cuando la comisión organizadora se estiraba, un cordero era el galardón. Y ya que me he referido al pollo, aprovecho deciros que todos los años se celebraba la popular  rifa del pollo, por lo tanto el portador del boleto premiado se lo llevaba para su corral, o  cazuela. Lo que tampoco faltaba cada año era el tradicional partido de futbol: Santamar, Villamartín, Villazanzo,  fueron algunos de los pueblos contra quienes se jugó por aquellos años, cuando los jugadores de Mozos de Cea, todos ellos autóctonos, vestían su elegante camiseta roja y pantalón azul. Yo personalmente no viví ese momento, pero cuentan las personas mayores que el día de San Pelayo solían organizarse  espontáneos  "aluches" a nivel popular. Supongo que coincidiría con aquellos años en que la lucha leonesa  estaba muy arraigada en  las costumbres de Mozos de Cea y pueblos alrededores. Hoy lamentablemente esa arraigo apenas existe, motivo por el que los corros de lucha leonesa brillan por su ausencia. También cuentan que por San Pelayo se organizaba la carrera de cintas en bicicleta. Yo la verdad que no recuerdo tal evento, pero es seguro que existió porque de ella nuestros mayores hablan con certeza. Por cierto,  para los niños  se organizaba el juego de romper los pucheros; ya sabéis: con los ojos cerrados y palo en mano y a tratar de romper el  puchero que colgaba de una cuerda para  llevarte el  premio o regalo  que  de adentro hacia el  suelo caía.

En  este amplio testo he tratado de dar algunas breves pinceladas  que rememorasen experiencias y momentos vividos personal y colectivamente  años atrás el día de San Pelayo. Otro ejercicio de nostalgia como tantos, sin más. Es obvio que a medida que transcurre el tiempo vamos añadiendo recuerdos a nuestra vida, y cuando la nostalgia nos tira un poco del corazón o del sentimiento, solemos hacer uso de ella oralmente o en forma de escrito como en este caso. Pero bueno, aparte de reminiscencias patronales, lo importante es que se siga celebrando la festividad de San Pelayo  porque es la esencia y la identidad de un pueblo. No importa que alguna de sus tradiciones festivas merced a la lógica e inevitable evolución se hayan transformado, reitero que lo importante es que continúe celebrándose. Lamentablemente allá por la década de los ochenta del siglo pasado, por desgana y desinterés de quienes incumbía organizar los eventos correspondientes a la fiesta patronal, la celebración de la misma se basaba únicamente en misa y procesión del santo. Triste y desolador panorama resultaba aquello, sin duda. Algunos de los jóvenes que se encontraban ese día en Mozos de Cea, iban buscando diversión a otros pueblos donde se celebraba también la festividad de San Pelayo,  con los importantes y alegres festejos que está ocasión requiere. En fin; que como todo cambió felizmente para mejor, en Mozos de Cea, actualmente  se puede disfrutar con alegría y mucha diversión la fiesta del día de su patrón. Por lo tanto, quienes tengáis la oportunidad de estar presentes este día en el pueblo, que lo disfrutéis al máximo.

Antes de el saludo final, os dejo aquí la letra del himno a San Pelayo que se cantaba en Mozos de Cea . Supongo que la mayoría sabréis su entonación. Pues entonces manos a la "garganta" y a entonarla con emoción.
 
Himno a San Pelayo
 
Con voz de gloria y cariño
cantar queremos tu palma
      que con fuerzas no de niño} bis
prendiste fuego en tu alma.}
 
Tu fe predicaste a gritos
venciste del cruel la saña
Pelayo mártir de Cristo
con gozo te recuerda España.
 
Despreciaste las bombas del mal
de Satán al ministro a vencer
y aunque niño supiste luchar
y aclamaste con gritos tu fe.
 
Los caminos de Cristo al mirar
saturados de luz y de amor
no dudaste un momento seguir
y por ellos llegaste hasta Dios.
 
 
 
 
 
 
Lo dicho, que disfrutéis a tope de la fiesta patronal.
 
Saludos a toda y a todos.
 
 
 
Rafael
 




 

viernes, 5 de junio de 2015

SEGUIMOS CON LOS JUEGOS DE NIÑAS


De nuevo otra vez aquí estoy con el único propósito de   retomar ese tema tan nostálgico del que ya os hablé en el contexto anterior,  el cual para no hacerlo muy extenso, so pena de aburriros,  decidí escribirlo en dos partes.  Y esto es lo que a continuación voy a hacer.  Por consiguiente  retomaré el texto anterior donde    hice referencia  a algunos de los cachivaches o artilugios que  diseñábamos y     construíamos   los propios niños de Mozos de Cea y de algún que otro juego que de forma mixta practicábamos como puro entretenimiento. Comenté también que para no resultar cansino por abusar de un texto excesivamente largo,   os hablaría en el próximo escrito   de los juegos y artilugios que utilizaba las niñas para su particular distracción. De este asunto será del que a continuación os hablaré.  Por tanto sin más preámbulos empezaré a comentaros lo indicado, siempre partiendo de la premisa de tratar de sintetizarlo lo más posible, para no resultaros cansino. Esa es mi intención, pero como de costumbre, consciente o no,  siempre acabo por alargar los comentarios.  Comenzaré reseñando que   el juego de la soga, o la  comba, formaba parte  intrínseca del jugar de las niñas de Mozos de Cea y  era frecuente verlas a  cualquier hora del día practicando los habituales saltos o movimientos  que este artilugio requiere. Recuerdo que a la hora   de saltar acostumbraban a  entonar  una determinada cantinela.  Por citar alguna melodía, nombraré por ejemplo: "A la una anda la mula/ a las dos el caracol/ a las tres el coronel/ a la cuatro el perro blanco, a las cinco el perro pinto,...etc. etc".. También estaba esa que dice: "El cocherito lerén/ me dijo anoche lerén/ que si quería lerén/ montar en coche lerén/ y yo le dije lerén/con gran salero lerén/  que no quería lerén/ montar en coche lerén/ que me mareo lerén".  Otra que recuerdo era aquella de: "Cuando vendrá el cartero/ que cartas traerá/ todas las que traiga/ se recibirán/ pon, pon ¿Quién es?/ el cartero....". Hay alguna que otra más, pero estas reseñadas me parecen muestra suficiente  para reactivarlas en el recuerdo. Otro de sus tradicionales juegos era el de  "la goma elástica". Supongo que sabréis  de que juego se trata, ¿o no? Como   en la actualidad prácticamente ha desparecido imagino que muchos de vosotros lo desconoceréis. Por tal motivo os comentaré algo  al respecto.  Dos   niñas se encargaban de sujetar la goma entre  sus piernas y la otra saltaba haciendo los correspondientes movimientos que se requiere para este juego. Aunque había un montón de variantes para jugar, el  que más practicaban era el de saltar de adentro para afuera pisando la goma con los dos pies. Recuerdo que había un ejercicio que le llamaban "los caballitos".  Sin duda alguna  aquel era un juego de niveles ya que se empezaba poniendo la goma por los tobillos, esto era ir a "primeras", y se acababa poniéndola en la cintura, esto se denominaba ir a "cuartas". A "segundas" era sobre las rodillas y  a "terceras" en los muslos.  Todas los movimientos se ejecutaban idénticos,  los cuales como es lógico  iban tomando mayor dificultad cada vez que se subía de nivel.  Quien fallara en alguno de los movimientos, se cambiaba por una que sujetaba  la goma, que obviamente pasaba a jugar en su lugar. Como podréis imaginaros,   muy entretenido debía  resultarles a   las niñas este juego ya que lo practicaban muy a menudo.  Como también practicaban con la misma asiduidad  por entonces  el tradicional  y antiquísimo juego de  "las tabas". No me cabe duda de que muchos de vosotras, y vosotros, lectores recordareis ese juego. Ahora como si estoy viendo a aquellas niñas portando dentro de su bolsita,  normalmente de tela,  las tabas. Y aquella pequeña bola, creo que de cerámica, que en realidad hoy se conoce como canica, pero que nosotros nombrábamos "güito". Necesario para practicar este juego, ya que había que lanzarlo hacia arriba y mientras ascendía atrapar rápidamente la taba por la tapa por la cara correspondiente y recoger el "güito" antes de que éste se cayera al suelo para no perder. Como sabéis la taba es un pequeño hueso que se encuentra en la patas traseras de una oveja o cordero. Como por aquellos años había en el pueblo una gran cantidad de estos animales, no había mucho problema para que cada niña se surtiera de esa pequeña "fortuna" en forma de tabas, a las cuales con los tintes adecuados las daban diferente colorido. Recuerdo que ya casi al final del mi etapa infantil, comenzaron a aparecer las tabas fabricadas con plástico o goma. Obviamente tenían la misma forma y se podía jugar idénticamente,  pero su esencia y estética natural desaparecía, lo mismo que hoy en día este juego ya paso a formar parte del pasado, el que ahora hasta aquí os acerco en forma de recuerdo para que lo rememoréis y tratéis de revivirlo si es apetece, claro.



( En esta imagen se puede apreciar el juego del "Salto de la comba". Observaréis que dos niñas están dando a la soga para que otras dos salten. Perfectamente podrían estar saltando al ritmo que impone esa canción de comba que os he reseñado ya que eran dos las niñas que saltaban cuando cantaban aquello de :"Cuando vendrá el cartero/ que cartas traerá/todas las que traiga  se recibirán...")


Otra forma de divertirse jugando las niñas era  a través de los recortables. Estoy seguro que más de una, o uno, se preguntará qué es eso de los recortables. Os lo explicaré. Se trata de dibujos de muñecas y vestidos que una vez recortados servía para vestir con un sin fin de atuendos a las muñecas. Algunas niñas tenían una considerable colección de las mismas.  También por aquella época había otro tipo de muñecas que no eran precisamente diseñadas en papel, aunque no todas las niñas podían permitirse el lujo de poseer una de ellas. Eran muñecas cuya cabeza y cuerpo  estaban fabricadas con  una especie de cartón piedra.  Las más apañadas se encargaban ellas mismas de confeccionarlas sus vestiditos para  que no tuviera exclusivamente sólo el original. Como veis nada de esas  estilizadas "Barbies",  ni aquellas atractivas de  "Famosa" que  se dirigían al portal de Belén, tal como machaconamente nos indicaba aquel sugestivo  anuncio publicitario emitido por televisión en su momento.  Por tanto,  nada de muñecas "finolis"  o elegantes, sino de cartón piedra  y   ahora que lo recuerdo, me parece que su figura hasta cierto punto guardaba más apariencia  con   las "chochonas" que las dos citadas. Luego progresivamente empezaron a aparecer las de plástico, de cuerpo entero y con sus vestidos de notoria calidad. Y ya cuando surgieron aquellas que cerraban los ojos o emitían algún que otro sonido, supongo que en esos momentos las niñas de Mozos de Cea cuando tenían alguna de estas muñecas  en sus manos les resultaría alucinante o prodigioso. Digo yo, porque la verdad,  en lo referente a la ingenuidad infantil no se puede descartar nada.

 


(Aquí tenéis esta imagen donde aparece una lámina con los dibujos recortables tal como arriba indico. Un entretenimiento infantil  que consiste en recortar figuras de papel. Y esto es lo que hacían por aquellos años las niñas de Mozos de Cea con las tijeras en mano)

Otro de los juegos que practicaban las niñas  por entonces era "el castro". Imagino que sabréis a que juego me estoy refiriendo, ¿verdad? Era aquel que se marcaba en el suelo  normalmente seis cuadros concatenados y al final del mismo un semicírculo: "La reguleta", "el coro", "el descanso", el trozo de teja que se deslizaba a través de los cuadros marcados golpeado con el pie (la mayor parte de este juego se hacia saltando a la pata coja y se golpeaba la teja con el pie de apoyo); o aquella insistencia de preguntar con los ojos cerrados si pisaba alguna de las rayas marcada de los cuadros, etc. formaban parte de aquel  entretenido  juego. ¿A qué más jugaban...? Pues al tradicional y archiconocido juego de "el corro". Todas ellas  cogidas de las manos en circulo daban  vueltas con cierta cadencia mientras entonaban las típicas canciones de coro, que quien más o quien menos conoce. Ya sabéis: "Al corro de la patata/ comeremos ensalada/ como comen los señores/naranjitas y limones...".  También aquella de "Mambrú se fue la guerra/ mire usted, mire usted que pena,/ Mambrú se fue a la guerra/ no se cuando vendrá..."  O ésta que dice: "Que llueva, que llueva/ la virgen de la cueva/ los pajaritos cantan/ las nubes se levantan" . Y por supuesto que no faltaba  la de: "El patio de mi casa/ es particular/ cuando llueve se moja/ como los demás...".  Y alguna que otra más formaba parte de ese repertorio tradicional de las canciones de corro. Tampoco es cuestión de nombrarlas todas.  En este instante me viene a la memoria el recuerdo del "juego de las alfileres". Bueno, mayormente era las niñas quienes lo practicaban, pero nosotros nos apuntábamos también cuando la ocasión lo requería. Como de costumbre. Os preguntaréis ¡¿pero qué narices es eso de las alfileres?! Os lo contaré. Cada participante del juego ponía una alfiler en el suelo. Una vez puestas todas se las cubría con tierra. Poníamos una distancia de los pasos que acordábamos y desde allí avanzábamos con los ojos cerrados y un palo en la mano hacia el montón de tierra. Cuando intuíamos que estábamos frente al montón, al azar golpeábamos  con fuerza tratando de acertarlo y así destapar el mayor número posible de alfileres. A veces fallabas, pero cuando por suerte acertabas,  te quedabas para ti con todas las descubiertas. ¿Cómo nos agenciábamos las alfileres para participar en el juego? Alguna "sisábamos" del costurero, o "medester" como popularmente se conocía al cestillo donde guardaban los utensilios de costura nuestras madres, y también las que encontrábamos entre las barreduras que arrojaban detrás del patio de la iglesia una vez que a ésta acababan de barrer. ¡No veas como nos arremolinábamos ansiosos  los niños alrededor de esos residuos tratando de rebuscar las alfileres!  Por aquella época se las daba mucha utilizad en la iglesia para un sin fin de eventos, de ahí el motivo por lo cual siempre alguna encontrábamos entre las barreduras. Por cierto, ahora que he rememorado ese golpetazo que dábamos con fuerza al montón de tierra, aprovecharé para comentaros otro de los juegos practicado por igual por ambos sexos, al que llamábamos "la chancla". Como podréis comprobar,   imaginación no nos faltaba   a la hora de inventarnos ocurrentes juegos y ponerles nombre. "La chancla" consistía simple y llanamente en un huevo de gallina vacío. Acostumbrábamos a pedirle a la madre que cuando hiciera una tortilla,  los huevos que empleara no los rompiera. Os preguntaréis como es posible no romper los huevos si pretendemos hacer una tortilla. Muy fácil. Se hacen dos agujeros al huevo. Por uno se sopla y así por el otro va cayendo lentamente su yema y clara en el plato. Y esto es lo que nuestras madres hacían. Una vez que el huevo estaba  vacío,  nos servía para jugar  a algo semejante   al citado montón de alfileres. Las normas eran idénticas, aunque en esta ocasión la recompensa no era conseguir el mayo número de alfileres, sino la satisfacción de romper la cáscara  del huevo.





(Es evidente que esta imagen muestra las tradicionales tabas y junto a ellas aparece el "güito" . Por lo que percibo son tabas naturales, como aquellas con las que jugaban originariamente las niñas de Mozos de Cea. Tabas extraídas directamente de la pata de oveja o cordero. Estas por lo que se observan también tienen su color natural. Se ve que no han querido mostrarlas coloreadas con un determinado tinte )


Un número considerable de juegos practicábamos por entonces tanto los niños como las niñas, y en conjunto,  tales como el "Pio campo",  el "Chorro morro pico tayo...", "A tapar la calle que no pase nadie...", el "Pase misi, pase misá por la puerta de Alcalá..." "A los pepes y las pepas". "A picar",  " Al polvorón, polvorón que estás en mis manos..."etc. etc. pero creo que lo más acertado es no continuar nombrando mas juegos de forma detallada por la razón que supongo conocéis. Además, pienso  que todo lo expuesto tanto en el anterior escrito como en éste  es demostración clara y suficiente  para dar fidedigno crédito a aquella forma antigua  de jugar todos los niños y niñas que coincidieron conmigo durante mi época infantil en Mozos de Cea y que no escribiré sus nombres por temor a que me olvide de alguno.   Juegos que fuimos practicando con el fin de que pudiera seguir vigente ese legado que nos fue transmitido por la generación de niños a la que precedimos y que lógicamente también ellos practicaron en su momento.  Como es de  suponer, igual que  nosotros,  también ellos recogieron ese legado a las generaciones que precedieron. Por desgracia las supuestas generaciones que a posteriori  pudieran haber recogido ese legado de juegos han desparecido en Mozos de Cea y esta circunstancia hace que  inevitablemente la forma de jugar antigua haya sido relegada al olvido . Y como en nuestro pueblo, tristemente ocurrirá en los pueblos de alrededor: Santamar, Villamartín, Velilla, Valdavida, Castrillo, Villazanzo, etc. etc. Quizá alguno de los juegos citados sólo se practicaba en Mozos de Cea, pero la gran mayoría de los mismos en todos los pueblos de aquellos alrededores y supongo que muchos más lejanos ya que pertenecen al patrimonio universal. Y no sólo la ausencia  de sucesivas  generaciones de niños en los pueblos, ni la falta de personas con ganas de hacérselos recordar o practicar, ha sido  el motivo principal de que haya desparecido esta forma tradicional de divertirse, creo que  más bien ha sido el progreso con su innovadora tecnología  el que ha conseguido remplazar a la forma tradicional de jugar por la digital. Es evidente que en estos momentos nos parecería bastante extraño, y alguno hasta lo calificaría de anacrónico, ver a las niñas saltando a la goma, o a los niños jugando con sus aros. Desde luego que este supuesto anacronismo  no se va a originar porque me temo que será bastante complicado encontrar a  algún niño en la actualidad  dispuesto  practicar alguno de estos juegos con el fin de divertirse. Si se lo propones, igual te contestan lo siguiente: .-  ¡¿Pero  que  me estás pidiendo   tío ?!...¿Ahora me vienes  a mí con estas chorradas  de  "corrocillas"  con la cantidad de  juegos que hay superguays que molan mazo y  me puedo descargar en  mi móvil?...¡Anda pírate y no me rayes con esa antigualla de juegos!.  Esto es lo que nos diría, o algo similar, con esa jerga  tan "modernista" con que acostumbran a hablar cualquier niño en la actualidad  si  le propones que  practique alguno de los juegos reseñados.  

Bueno, pues descritos aquí quedan. Al menos si alguno de nosotros  les seguimos recordando  de vez en cuando, el olvido no conseguirá hacerlos desaparecer por completo. Algo parecido a cuando se muere una persona ya que mientras alguien le sigue  nombrando, nunca morirá del todo.  Supongo que mientras sigamos viviendo quienes en algún momento de nuestras vidas  practicamos estos juegos, podremos continuar dando  fe de que existieron y que a su vez nos sirvieron para nuestra   diversión infantil.  Aunque en la actualidad  haya desparecido su práctica,  por lo menos en el recuerdo  se siguen perpetuando.  De momento aquí los dejo reseñados y espero que su lectura os resulte una grata experiencia. Más no se puede pedir, ni se debe.

Saludos a todas y a todos


Rafael




 

martes, 19 de mayo de 2015

AQUELLA FORMA ANTIGUA DE DIVERTIRNOS JUGANDO

Volvemos a reencontrarnos de nuevo en este espacio. Otra vez la palabra en forma de recuerdo toma su protagonismo. Y sin más dilación comencemos a hablar del  nostálgico asunto  que aquí me trae, y que no es otro que hablaros un poco en síntesis  de los de la forma en que nos divertíamos jugando los niños de Mozos de Cea cuando la ocasión lo requería durante mi época infantil,  la cual como supongo ya conoceréis transcurrió allá por la remota década de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado.   Es obvio que suena muy repetitivo y bastante cansino el referirse  constantemente el que los niños de hoy en día no saben jugar, o tienen  una forma nada convencional  a la hora de  divertirse jugando; y sobre todo muy individual. Cosa que considero muy  cierto esto último ya que normalmente siempre están solos jugando con cualquiera de esos  dispositivos  tecnológicos porque normalmente no se requiere  más que una persona para manejarlos.  Resulta palmario que esta circunstancia  resulta muy diferente a mi época infantil ya que  por necesidad teníamos que asociarnos a otros niños con el fin de compartir la mayoría de aquellos juegos. Es evidente que la forma de diversión jugando se ha transformado.  No sé si aquella manera nuestra de jugar  en grupo  resultaba   más divertida que el individualismo que impera   hoy entre los niños a la hora de jugar.   Ni quiero, ni pretendo    enjuiciar o valorar cual de ambas  maneras pude resultar  mejor o  peor,  simplemente doy mi opinión. Y punto. Tan sólo  si tuviera que elegir, me  quedaría con aquella relacionada con   mi época infantil, aunque careciera de todo ese sofisticado glamur que desprende todos estos juegos  que pertenecen  a la era digital. Al menos psicológicamente considero que resultan más sanos para el niño, porque no creaban ni aislamiento ni adición a los videojuegos.  
 
Lo  que si quiero dejar bien claro, es que teníamos que ser  muy imaginativos para disponer de los adecuados artilugios que nos sirvieran para jugar. Por consiguiente éramos unos expertos  "autodidactas" diseñando y construyendo nuestros propios juguetes. La necesidad o la  obligación de construirlos era más bien un imperativo impuesto por la situación de aquellos años. Por entonces las mayoría de las familias del pueblo   trataba de vivir con la mayor dignidad posible basándose en una  economía familiar, pongamos que  de supervivencia, donde obviamente no se podía permitir dispendios como el de   comprar   juguetes, de ahí como ya he indicado, la imaginación y la maña para construirlos.     Está claro que siempre había los típicos niños que tenían mayor destreza para la confección de los mismos, pero  todos los artilugios de juego que construíamos, con arte o sin él,   acababan sirviendo para la utilidad que se le requería.  Aunque la tendencia  era de que los niños jugaran sólo entre ellos, y las niñas lo mismo , siempre había alguna excepción, con lo cual en más de una  ocasión en diferentes juegos  se participaba de manera mixta. Como por ejemplo al juego de Civiles y Ladrones. ¿Algún lector o lectora lo recuerda? En este juego se hacían dos grupos. Primero había que hacer la elección   de a que grupo  le tocaba a cada   participante. Nos poníamos en corro los presentes. Alguien se encargaba de soltar una especie de cantinela para ir designado a quien le correspondía ser civil y a quien ladrón. Así era la letra de aquella cantinela:

"Madre e hija
fueron a misa
se encontraron
con un francés
y le dijeron
que hora es:
la una, las dos,
las tres, las cuatro,
las cinco, las seis,
las siete, las ocho,
con pan y bizcocho,
liebre y cazador
civil y ladrón."

Una vez elegidos los civiles en un grupo  y los ladrones en el otro,  los segundos se iban a esconderse y los primeros debían de encontrarlos como es obvio.  Cuando los ladrones se habían alejado y ya se les había perdido de vista, éstos gritaban: -¡"Tres navíos en un mar"!-  de la misma  les contestaban quienes hacían de civiles, los cuales no se habían movido del sitio de donde se hizo la selección: .-¡Y otros tres en busca van!. Entonces empezaba la busca de los lugares donde se hallaba escondidos. Una vez descubiertos todos, se cambiaba el rol. Otro juego parecido a éste era el que se conoce como el escondite   pero que nosotros le llamábamos "jugar a la maya". Por entonces había varios lugares muy recónditos para esconderse, sobre todo aquellas casas viejas y vacías,  casi en ruinas alguna de ellas, en especial la que pertenecía a Clementino, (En ese mismo solar Adolfo tiene construida su casa)  En todas ellas  nos metíamos dentro, sin temer a peligro alguno. Osados e inconscientes que éramos por entonces, sin duda. También jugamos a "los corros"  siempre lo hacíamos en la que se puede considerar como "Plaza del pueblo", donde otrora estuvo situada la vieja y derruida escuela y hoy se ubica el consultorio médico.  Este juego de los corros era una versión  muy  nuestra,  surgida del conocido deporte del beisbol a la que imponíamos   nuestras particulares reglas. Por cierto, en vez de darle con el bate a la pelota, lo hacíamos con la mano.  No se si alguien recordará  el juego aquel que decía: "Declaro la guerra contra... (el país que  nombrara  uno  de los participantes que se  ponía en el centro de un gran círculo marcado en el suelo ) A cada participante le correspondía una parte del círculo donde escribía el nombre del país que quisiera. Quienes no  tenían el nombre del país mencinado salía de estampida del círculo, sin embargo quien  había elegido  ese nombre de la misma, gritaba -¡Pies quietos!. Y todos quedaban inmóviles. Se trataba de conquistar terreno a los países participantes. Ya veis, a pesar de nuestra supuesta inocencia infantil, también nosotros ya andábamos con los juegos bélicos, pero en nada se parecían a esos tan violentos y desagradables  que aglutinan   las videoconsolas, móviles, tabletas, etc.  Para no cansaros ni aburriros, no seguiré explicando más normas  de  "jueguecitos" de este tipo. Así que  cambiaré de guión. 

Como ya os comento, todos estimulábamos al máximo la imaginación para fabricarnos aquellos rudimentarios  juguetes. Como por ejemplo "las rodajas", las cuales confeccionábamos con las típicas latas de conserva, en especial de escabeche de un kilo, o de 5 kilos, y también utilizábamos sus  tapas, que lógicamente habíamos recortado. Las clavábamos a un palo dejado su holgura para que éstas rodaran. Algunos se las curraba con mucha destreza, ya que hasta freno las colocaban. No veas que carreras a diario nos dábamos por las calles del pueblo haciendo rodar ese artilugio. También estaban los aros. Había dos tipos de éstos: los que provenían de los toneles donde se envasaba el vino y el  de una parte de la rueda de los carros. Estos últimos eran más pequeños y su forjado era más consistente. Para conseguir que se mantuvieran en pie y hacer que rodaran había que hacerlo a través de una guía. Esta consistía en una alambre previamente acondicionada para sujetar y guiar el aro. Una vez ajustada la alambre,   se introducía la parte sin arreglar  dentro de  un palo para que sirviera de agarradero. La misma función  que hacían  las rodajas, la hacían los aros, por lo tanto todo el santo día  andábamos correteando, con mayor o menor habilidad,  calle arriba y calle abajo con ese artilugio. Y por  cierto,  nada de asfalto en las calles por entonces. ¿Su pavimentación?: baches, socavones, piedras de diferente tamaño y grosor...Vamos que siempre había que estar atentos para esquivar los "contratiempos" de su pavimentación natural, pero era difícil esquivarlos todos y no veas los saltos que pegaban los aros.   Luego estaba la "chaguaza". No era otra cosa que un palo de sauco que traíamos de Villeza,  el cual vaciamos su interior. Una vez hueco y hecho sus correspondientes arreglos,  tanto nos podía servir como si fuera una pistola de agua, o con  "balas", en este caso las  balas eran  de estopa.  Conseguíamos que a través de un mecanismo de impulsión saliera uno de los tacos despedido con fuerza y sonoridad. Arte y maña, sin duda. A nadie le faltaba el tirachinas, o el "ramal" como popularmente le nombrábamos. Como escaseaban por entonces los neumáticos de las bicicletas tan utilizados para esta "arma", nos servíamos de las botas de goma rotas. Obviamente al ser una clase de goma bastante dura, al lanzar la piedra, la distancia que alcanzaba era muy corta. ¿Y los "picojos"? Así era como llamábamos a una especie de zancos que confeccionábamos con las ramas de los robles, o rebollos como se les conoce popularmente. Todo un desafío era mantenerse en pie y avanzar con aquellos aparatos. Luego estaba el "pinche", un palo al que le habíamos elaborado una afilada puta y su cometido era hincarlo en el suelo con las reglas establecidas para ese juego. Otros artilugios fueron la "bufadera", no veas que forma de bufar tenía aquella tabla, normalmente con picos tipo sierra,  entre dos cuerdas. La "chavalita", pequeña pieza de madera tipo peonza pero con cuatro caras donde estaban escritas también cuatro letras: P, (de pon), D (de deja) S (de saca) C (de coge). Según que letra saliera una vez que la chavalita dejara de bailar, tenías que contribuir, bien aportando o sacando el material que se jugaba: perras, cartones, piñones, fréjoles, etc. Por cierto del juego de los piñones ya os hablé con anterioridad, por tanto está demás reiterarme en lo mismo. Sólo decir que con las misma reglas que se jugaba a los piñones, se hacia con los fréjoles y  los cartones que agenciábamos  de las antiguas cajas de cerillas , aunque estos últimos para sacarlos del cuadro marcado en el suelo, utilizábamos una goma redonda, la cual habíamos recortado de la suela de una zapatilla vieja y rota. Estaba también la "rana", confeccionada, bien con una caja de cerillas o con la mitad de una cáscara de nuez y un trozo de la "pedorra" (vejiga) seca del cerdo. A ambas había que ponerlas  un fino y pequeño  palo acondicionado  y también las "serdas" (pelos) del rabo de una vaca. En el fondo se trataba de una especie de sonajero y si hacías   los movimientos adecuados  su ruido podía parecerse al croar de la rana. De ahí su nombre. También estaba el "chiflo". Para hacer este instrumento sonoro se empleaba un trozo de rama verde de  sauce. Se le hacia un corte alrededor del palo y luego se daban suaves golpes con el mango de la navaja o cuchillo que habíamos utilizado. Esto se hacia para que "sudara" el palo y así  poder desprender la corteza sin el menor daño posible. Mientras se daba esos suaves golpes se entonaba una especie de cantinela, que según la leyenda urbana resultaba ser más efectivo.  Decía lo siguiente: "Suda cañuda/ con unto de rana/ sino sudas hoy/ sudarás mañana". Y así una y otra vez se repetía la cantinela hasta que prácticamente habíamos conseguido extraer la corteza. Una vez ya fuera, en esa parte del palo desnudo se le hacia  una especie de boquilla y ranura, semejantes a las que tiene la flauta dulce, y en la corteza se hacia un agujero que era por donde iba a surgir el sonido. Terminado el acondicionamiento, se volvía a colocar la capsula  en el lugar de donde salió y ya podíamos disponer de un instrumento musical, aunque la verdad su sonido... ¡¿Qué  puedo deciros al respecto?! Melódico, pues no; más bien  estridente     Recuerdo algún otro más como: la matraca y carranca, instrumentos de percusión hechos de madera y utilizados durante la semana santa para anunciar por las calles los actos a celebrar en la iglesia ya que no se podía tocar las campanas porque supuestamente  estaban de "luto".   Los arcos con los que  lanzábamos  las varillas de los paraguas bien afiladas que servían como flechas porque ingenuamente nos creíamos que saldrían con mas fuerza impulsadas y así conseguiríamos    con mayor facilidad clavarlas en el lugar adecuado.    Como podéis comprobar, todo se aprovechaba. Cuando algo estaba en desuso, nosotros los niños lo reciclábamos para darle la utilidad que fuera menester.

Prácticamente la totalidad de los artilugios que he reseñado eran   los que empleaban los niños en sus juegos y desde luego que las niñas también tenían sus propios y juegos y aparatos. Pero como veo que el texto es excesivamente largo, no quiero excederme más contándoos por ahora  más "batallitas" de este tipo por temor a resultaros cansino y   acabéis por abandonar su lectura. Así que continuaré en la próxima hablándoos de esa forma de divertirse que tenían las niñas  que coincidieron conmigo durante  mi época infantil   y también de algún que otro juego que de forma mixta en él participábamos. De momento queda esta primera parte publicada. Seguiremos en la  próxima con la segunda parte. Ahora me   conformaré con  que  no os disguste lo que aquí queda escrito.

Saludos a todas y a todos

Rafael



 
  

sábado, 9 de mayo de 2015

DICHOS Y EXPRESIONES POPULARES


Por aquí seguimos otra vez con el propósito de dejaros nuevo escrito siempre en relación con Mozos de Cea, porque obviamente hablar acerca de nuestro pueblo, es la razón de porqué  he creado este blog. Escritos que os dejo con la mayor o menor suerte de inspiración , pero que desde luego que las ganas e intenciones no me faltan, todo con el fin de que os resulte un grata experiencia su lectura. Resulta evidente que el recuerdo ha estado muy presente en cada texto que he ido publicando con anterioridad. Y supongo que seguirá estando presente porque de él se va nutriendo este blog. Y dicho esto, empecemos a desarrollar nuevo tema. En esta ocasión voy a dejaros escritos alguno de esos dichos o refranes populares que yo escuchaba de manera habitual a las personas mayores en el pueblo  por aquellos remotos años  de mi infancia, y digamos que adolescencia, vividas en su integridad en Mozos de Cea. Como sabéis los dichos, o refranes, son esas frases, o sentencias,  lapidarias que mayormente proceden de la sabiduría popular y que resultan pero que muy atinadas. No se si los dichos, o las expresiones,  que a continuación os voy a dejar escritas, pertenecen exclusivamente al refranero popular de Mozos de Cea, o su procedencia es  de diferentes lugares. Yo desde luego que en Mozos de Cea los escuché por vez primera. Es obvio que este hecho   no certifica,  ni confirma que todos estos dichos populares que a continuación reseñaré vayan a pertenecer  en exclusividad a  nuestro pueblo. Es más, muchos de éstos los recuerdo, y  tengo anotados, porque se los oía habitualmente expresar a mi madre cuando la ocasión lo requería, que la verdad era muy experta en este tema. Siempre tenía el dicho oportuno para el momento. Mi madre era natural de Santa María del Río  (Santamar), y allí vivió alrededor de 33 años seguidos, por lo tanto es de suponer que cuando en su día se instaló en Mozos de Cea ya venía con parte de su particular  repertorio refranero, por consiguiente muchos de estos dichos populares que dejaré escritos  imagino que procederán de este  lugar. Aunque supongo que  los  pueblos  situados dentro de la comarca de Tierra de  Campos tendrán parecido refranero todos ellos. Después de tanto años, o siglos, colindando los unos con los otros, es de suponer que  las formas y las costumbres de ser y expresarse popularmente no distaran mucho; vamos que "refranerearán" de parecidas maneras.  ¿No les parece?
 
Y ahora vayamos al asunto. Así que empezaré escribiendo los dichos o expresiones:

.-¡Si las guitas van para arriba pastorcitos buena vida!
(Las guita es el nombre que se le da por el pueblo a un pájaro. Supongo que cuando se dirigían volando en dirección  Picos de Europa auguraba buen tiempo. Según la expresión)
 
 
.-¡Eres más tonto que pichote!
( El pichote éste debió ser muy tonto, malo que te comparen con él) .

.-¡Anda pan, que allá está el chicho!
(El chicho estaba relacionado con el tipo de alimento  que se ponía entre pan y pan. Cuando te comías ese alimento y te quedaba sólo el pan, ésta era la expresión que se acostumbraba a decir al infeliz con sólo pan en la mano)
 
.- ¡Eres más tonto que el que echó la manteca a asar!
(Si que debes ser tonto de narices para ponerla a asar cuando lo lógico es que se derrita)
 
.- ¡Eres como el tío nadie arrimado al tío ninguno!
(Vamos que estás ahí y como si no estuvieras. No sirves para nada)
 
.- ¡ Hay que meterle en cintura!
( Hay que ponerle a trabajar pero ya)
 
.- ¡Todo lo sabe, pero todo lo ignora!
( Alardeas de ser muy listo y no tienes ni puta idea de nada)

.- ¡Te la urde a la sombra un huevo!
(Es tan hábil que te engaña por menos de nada)

.- ¡ Dicen y  dicen que van a hacer carretera a San Andrés!
(Vamos que no hacen más que decir van a hacer esto, van a hacer lo otro...y al final no van a hacer nada)

.- ¡A mansalva!
(Está relacionada con una gran cantidad de algo en concreto)

.- ¡Para que hablar con medios días si hay días enteros!
(Mas o menos viene a decir que no vale la pena perder el tiempo hablando con personas intranscendentes )
 
.- ¡ Vas a pasar más hambre que en vendimias!
(Se te avecinan días pero que muy jodidos porque te ha de faltar comida)
 
.- ¡Ese sabe de baile como de capar rocines!
(Se está refiriendo a alguien que  no tiene ni puñetera idea de bailar)

.- ¡ Quien tiene un huerta tiene un regalo, primero empieza la cebolla y después el nabo!
(Está claro que aquel que cultiva una huerta tiene un don preciado ya que puede disponer de las hortalizas que quiera porque en cuanto una se termina comienza dar la otra)
 
.- ¡Eres más vago quela chaqueta un peón caminero!
(Supongo que se referirá a que la chaqueta de los peones que trabajan en los caminos cuando de ésta se despojan los currantes, la dejan en el suelo, ellos siguen tirando metros para adelante  y la chaqueta queda en el mismo lugar sin dar golpe)
 
.- ¡Tiene más mierda que el palo un gallinero!
(Pues no veas la cantidad de porquería que debes tener encima  si es mucho    mayor  que la que dejan   acumulada   las gallinas    cuando noche tras noche cagan   sobre el palo en que se acuestan)
 
.- ¡Le pegó una zurra a estilo zuela!
(Una gran paliza le dio, eso sin duda)
 
.- ¡Buenas manos tiene María Santísima para hacer adobes!
(Vamos que eres un negado para hacer una cosa en concreto)
 
.- ¡Eres más fea que pegar a un padre!
(Pues si que tendrás que ser fea de leches ya que la acción de pegar a un padre resulta superfeísimo)
 
.-¡Lo acabó antes que canta un gallo!
(Debió acabarlo muy rápido porque el canto de un gallo dudo si  llegará a 2 segundos)

.- ¡El que a San Andrés va y duerme allá, en un mes va y en otro viene!
(Muy cierto la verdad, ya que es una festividad que se celebra el 30 de noviembre y si te quedas a pernotar esa noche en casa  de un pariente, regresas a tu casa en diciembre)

.- ¡Va a pasar una más gorda que la de Ramales!
(Si resultó muy grave lo que ocurrió en ese imaginario Ramales, lo que va a suceder aquí muy pronto va a ser  muchísimo más grave)
 
.- ¡Estropear una campana para arreglar un esquilón!
( Es lo que se suele decir cuando se  destroza algo grande para arreglar una cosa pequeña. Por cierto esta expresión se la oí decir a una persona en el pueblo en cierta ocasión cuando derribaron la vieja escuela y en ese solar construyeron el centro de salud)
 
.- ¡ Mañana para comer arroz y gallo muerto!
(Eso es lo que te contesta una persona a la que preguntas que va haber de comida mañana y él , o ella,  no quiere decirte  lo que va a poner de comida) 
 
.- ¡No aguardó a teclas!
(Vamos que se largó corriendo por temor a represalias)

.- ¡Te van a dar para el puerto!
(Te van a castigar de lo lindo)
 
.-¡ Vete de aquí a botasilla!
(Largarte de mi lado pero ya mismo)
 
.- ¡Tendrá cilismo de no ir!
(Tendrá la desvergüenza de no acudir a algún sitio donde se le espera)
 
.- ¡ Le veo en cazuela!
(Es cuando se ve a alguien con mala pinta porque se nos muere)
.
- ¡ Tente horno mientras cobro!
( Está claro que no te fías mucho de que aguantará lo que acabas de construir)
 
.- ¡Estamos para quemados y el agua largo!
(Es evidente que estamos que nos valemos para nada)
 
.- ¡Lo sabéis ya desde leguas!
(Desde hace tiempo que lo sabíais)
 
.- ¡ Mi memoria está en Cacabelos!
(Vamos que no te acuerda de lo que quieres decirme)
 
.- ¡Eso no te amarra ni la caridad!
(Esta claro que no te va a salvar nada ni nadie)
 
.- ¡Te está de cojón y mico!
(Lo que te han hecho te lo mereces por meterte donde no te llaman)
 
.- ¡A la ancha bayona!
(Vivir sin preocupación alguna)
 
.- Poner las peras a cuarto!
(Ponerte las cosas bien claras)
 
.- ¡La han dejado en barbas!
(Vamos que se largan y la dejan más  sola que la una)
 
.- ¡Vas a estar todo el día en pendulín¡
(Es cuando te espera un día muy ajetreado porque vas a tener que ir de aquí para allá de continuo )
 
.- ¡Cuando la peña se cierra malagueña!
 (Se refiere a cuando la montaña Peñacorada de Cistierna apenas se divisa por la niebla. Este hecho  augura malos presagios)
.
- ¡Que ganas tiene de jota!
( Es lo que te dicen cuando estás muy alegre y con ganas de fiesta  e intentas dar ánimos a quien no tiene ganas de ellos)
 
 .- ¡Te van a dar una somanta de palos!
(Te van a dar una buena zurra)


Estos son todos los dichos, o expresiones, que tenía personalmente anotadas y que como ya  he comentado,  sólo en  Mozos de Cea  las he escuchado. Aún de vez en cuando siempre que voy al pueblo  las sigo oyendo por boca de alguna persona mayor cuando la ocasión lo requiere.  Imagino que habrá unas cuanta más, las cuales por desconocimiento   no tengo  anotado, y también por olvido, claro. Seguro que de forma repentina igual me viene a la memoria el recuerdo de alguna otra   una vez que el texto lo de por concluido. Como tengo la posibilidad de añadirlas a la lista una vez publicadas,  utilizaré esa posibilidad para ampliar el listado siempre que lo estime conveniente. De momento queda  reseñado este muestrario del refranero digamos que de Mozos de Cea. Aunque supongo que si ahora tecleo en Google cualquiera de estos dichos o expresiones, seguro que aparecen en la correspondiente página publicados  indicando su procedencia,   con lo  cual  echaría por tierra mi idea de que forman parte exclusivamente del "refranero autóctono" de Mozos de Cea. Pero no me voy a molestar en buscarlos,   por si acaso.  Desde luego que son tan ancestrales estos  refranes  populares que a lo largo de siglos muchos de ellos a través  de boca en boca se han ido trasladando a diferentes partes del mundo, así que lo lógico es que formen parte del acervo  cultural universal. Pero aunque esto sea cierto, yo    ingenuamente voy a pensar de que son parte exclusiva del acervo  popular y cultural de nuestro pueblo, porque es ahí donde por vez primera las escuché a nuestros mayores ¿ Alguna pega al respecto? Si las ponéis, no pasa absolutamente nada. Estáis en vuestro derecho de hacerlo. Faltaría más.

Pues nada. Que termino. Como indico en la introducción de este nuevo texto expuesto, que os resulte grata experiencia su lectura.

Saludos a todas y a todos

Rafael
 

lunes, 27 de abril de 2015

RECUERDOS DE AQUEL VERANO DE 1968

Seguimos nuevamente por aquí y como de costumbre haciendo que el recuerdo sea el protagonista principal  de este espacio. La verdad que andaba últimamente un tanto espeso, pelín bloqueado, para traeros aquí un nuevo texto para su lectura, y mira por donde he encontrado ayuda necesaria para poder escribirlo. La ayuda a la que me refiero se debe a esa fotografía que en la página de Facebook de Mozos de Cea a puesto  amable y nostálgicamente  María Jesús  Fernández Revuelta (Chuchina como acostumbrábamos a llamarla por aquella nuestra lejana época infantil en el pueblo). Agradecido quedo María Jesús del detalle de haber puesto esta fotografía  que aunque no esté presente en ella, me  resulta muy entrañable y emotiva.  No importa que yo no esté presente ella.  Se que este documento gráfico en blanco y negro pertenece a una época donde viví en plenitud mi infancia ,  junto a todos esos niños y niñas que sí están presente; de ahí el por qué también mi ausente  presencia tiene cabida.  Y supongo que también la de los otros niños que como yo por una u otra circunstancia no estuvimos presentes aquel día para "inmortalizarnos fotográficamente" sobre esta estampa en blanco y negro, el color que imperaba por aquellos difíciles y tenebrosos años, sin duda.
 
Y ahora hablaré un poco de esta fotografía, y de todo cuanto se relacione con ella,  obviamente apelando a la memoria y espero  que ésta no me haga cometer algún error. Ha transcurrido tantísimo tiempo desde que fue tomada esta fotografía  que no es de extrañar que algún comentario no se adecue a  su realidad y lo confunda o lo cambie. Desde luego que no será ésta mi intención. Comencemos. Esta fotografía  fue sacada en el verano de 1968, concretamente en el mes de julio. En el mismo año y mes que las dos fotografías donde aparecen los  equipos de futbol infantil y  juvenil de Mozos de Cea, las cuales  ya las dejé publicadas  al principio de este blog. No cabe duda de que el autor de esta fotografía  que ahora publico es quien por entonces era nuestro "fotógrafo oficial": Tomás Pacho Taranilla, un fraile  que  pertenece a la Orden de los Pasionistas. Actualmente  este fraile se encuentra residiendo en Venezuela. La fotografía está sacada frente a la casa de Luis y Ana Mari. Como todos sabéis edificio situado en la calle Cascajera, donde otrora también estuvo ubicado el frontón.  En la fotografía junto a los niños del pueblo está Angel Urbina Olarte natural de Miranda de Ebro (Burgos), aunque en la actualidad vive en Elche (Alicante). De este señor  ya os he hablado con anterioridad también. Angel vino a Mozos de Cea  aquel verano a hacer practicas de magisterio recién acabada su licenciatura. Y allí estuvo durante todo ese mes. Asistíamos a sus clases    los niños que permanecíamos durante todo el año en el pueblo, y también algunos que circunstancialmente se encontraban veraneando en el pueblo por aquellas fechas. Por cierto, las clases resultaban muy amenas, desde luego que menos restrictivas y rutinarias como las que nos impartía la maestra de turno  durante el curso escolar anual.  Aparte de las clases en la escuela, también con él  jugábamos mucho al futbol ya que era un gran aficionado a este deporte. De ahí ese especial   partido que se organizó entre dos equipos de Mozos de Cea, del que ya os hablé también, como despedida a este joven. No faltó aquel verano la excursión escolar.  Recuerdo que en cierta ocasión varios niños que asistían a su clase fueron con él   a Renedo, hasta el paraje de Fuente Entable,  donde supuestamente nace el río Valderaduey.  No cabe duda de que    la presencia de este joven maestro en el pueblo, aquel verano de 1968 resultó muy entretenido. Por cierto, cada día de ese mes  que estuvo presente en el pueblo "El maestrín" (así era como cariñosamente se le llamaba) cada vecino del pueblo que  tuviera niños que asistieran a su clase, se encargaba de su manutención, en cambio en  casa de Trinidad Antón  durmió durante  su estancia en el pueblo. Supongo que para no cambiar el guión, ya que en esa misma casa pernoctaba la maestra oficial que  impartía sus clases docente en la escuela de Mozos de Cea por aquellos años, Honorina López. Fallecida en la primavera de 2012 como también os comenté. 

Ahora reubicaré esa fotografía que nos dejó en Facebook gentilmente María Jesús y debajo de ella escribiré los nombres de ese grupo escolar, que sonriente la mayoría de ellos, posan en esta fotografía. Supongo que tendréis ganar de conocer todos los nombres de los mismos. Obviamente la mayoría de ellos conoceréis, pero estoy seguro que el nombre de alguno no tendréis ni la más remota idea de quién es. Y puede que hasta os sorprenda cuando halláis leído el nombre que a continuación os dejaré escrito. Sin más dilación pondré esa fotografía y escribiré un breve texo indicativo debajo de ella.


GRUPO ESCOLAR DE MOZOS DE CEA, VERANO 1968

 
 
 
(En primer plano aparece destacando por su atura primero Angel Urbina Olarte y Pedro Fernadez Revuelta (Pedrín). La primera fila de izquierda a derecha: Teresa, Mariluz (Lucita), Crucita, Mª Carmen, Esperancita y José Ramón (Este es de Valdavida, sobrino de Alejandro y Aquilina). La siguiente fila, también de izquierda a derecha: Maria Jesús (Chuchina), Celia, Ernestina, María Jesús Morán, Andrés (Este vivía por entonces en Puentecastro, es hijo de Lina y Aníbal), Ausencio (Hijo de Dionisio e  Hipólita), Tinín, José Javier (Este vivía en León, hijo de Celsa y Teófilo), Leonila, Luisito, Angel y Julianín.)
 

¿Os ha sorprendido el nombre de alguno de ellos? Supongo que sí. No es para menos ya que seguro que es la primera vez que oís su nombre. Aunque sólo estén presente 19 niños en la fotografía, recuerdo que solíamos ser unos cuantos más los que a diario asistíamos a  clase. Imagino que por cualquier circunstancia sólo se encontraban los presentes en la fotografía. Hay que reconocer que la estancia de este joven en el pueblo, coincidió con la temporada en que    los vecinos del pueblo  estaban plenamente inmersos en esas fatigosas  labores agrícolas relacionadas con la cosecha de los cereales. Y desde su limitada capacidad, los niños acostumbraban a ayudar a sus padres en estas faenas, por lo tanto muchas veces las obligaciones agrícolas impedían asistir a las clases que impartía "El maestrín"   en aquella vieja y hoy lamentablemente derruida escuela. En fin; tal como lo viví y lo recuerdo, así os lo he contado. Que os guste o no, o que os pueda suscitar un mínimo interés, queda a la interpretación de todos los que os molestéis en leerlo.

Saludos a toda y a todos

Rafael

 

domingo, 12 de abril de 2015

HISTORIAS DE LA TELEVISION

 
 
 
Y volvemos a citarnos con el recuerdo porque básicamente este blog, de momento,  el recuerdo es el leit motive del mismo. Por tanto, continuaré en la misma línea y desde la premisa de  evitar  aburriros en exceso  contándoos  las aparentemente  "batallitas del abuelo Cebolleta". Y ahora vamos al quid de las cuestión recordatoria  para que en esta ocasión  conozcáis  en cual fue el primer hogar del pueblo donde hubo ese electrodoméstico conocido como Televisión, obviamente en blanco y negro y con una sola cadena; lo del sistema Palcolor, TDT,  y las tropecientas cadenas    llegó tanto al pueblo como al resto del país  unos cuantos años después. A lo que íbamos, que en el primer hogar de Mozos de Cea  que hubo un televisor  fue en casa de Juanito  y María. En la actualidad la casa donde estaba ese hogar  por el fallecimiento de sus propietarios  se encuentra  cerrada. Supongo que alguna persona de los que siguen el blog ya conocía esta circunstancia de ser éste el  primer hogar que se pudo conectar a TVE, otros quizás  ni lo recuerden. Lo que no me cabe ninguna duda es  que la gran mayoría de los seguidores de este blog  lo desconocían, ¿verdad? Esta claro  que puede resultar intranscendente esta información que os doy, pero no me negarán ustedes que no es un tanto  curioso o anecdótico  el conocerla. Saber  con precisión el año exacto en que esa televisión se enchufó por vez primera dentro del hogar de las personas citadas me resulta bastante complicado. Lo que estoy seguro  es que no variará en  un año o dos anterior  o posterior de mediados  la década de los sesenta del siglo pasado, claro está. Desde luego que en julio del año 1966 ya estaba  en el pueblo esa   televisión porque recuerdo haber visto en ella  dos  partidos que España jugó en la primera fase del Mundial de Futbol de Inglaterra celebrado en este país  ese mismo año. Con victoria ante Suiza 2-1 y derrota ante Alemania por el mismo resultado.
 
 
Desde luego que la novedad de  que hubiera un aparato de televisor   por primera vez  a un hogar del pueblo fue en aquel tiempo todo un acontecimiento. ¡Qué años aquellos...! Uno que había oído las "maravillas catódicas" que se emitían desde ese aparato, sobre todo las retrasmisiones de los partidos de futbol,  estaba pero que muy  ansioso por comprobar  in situ si era cierto o no. Para las personas mayores  no les suponía dificultad alguna poder ver la televisión en casa de las dos persona citadas.   En cambio nosotros los niños,  que tan ansiosos estábamos por ver cuanto programa emitían, era más bien todo lo contrario. ¡Cuantas horas  de constante "pelea" en forma de  insistencia hemos pasado   en su momento, todo con el fin de  que pudiéramos  conseguir ver unas horas de televisión en aquella casa! Lo habitual era   el que nos plantáramos a diario bajo la ventana, y mientras se oía de fondo el programa que emitían por TV nosotros gritando con insistencia:
-. ¡María!...¿nos dejas ver la televisión?. ..¡María! ¿nos dejas ver la televisión? Y así una y otra vez. A coro, o de forma individual, íbamos repitiéndolo . Recuerdo que  justo enfrente de la ventana, en la otra acera,  había un pequeño rincón que ya desapareció cuando reformaron la casa del  Sr. Fausto Conde. En ese mismo rincón nos retirábamos por unos minutos y planeábamos una  nueva estrategia  que sirviera para que María accediera a nuestra petición. Acabado el consenso volvíamos a la carga. Pero más que el supuesto cambio de estrategia, lo que resultaba más a nuestro favor  era la  constante y agobiadora insistencia. Supongo que para no tener que seguir escuchando  nuestra pesada y cansina petición acababa por dejarnos entrar, no siempre de buena gana, esta señora que la verdad era  muy quisquillosa. Recuerdo el día en que a Miguel Angel y a Tinín no les dejó que pasarán dentro de la casa  porque llevaban botas de goma y  supuestamente   le iban a manchar de barro el suelo de la casa. A resto si que nos dejó entrar porque llevábamos madreñas; o sea zapatillas. Ya veis, nadie se solidarizó con "los marginados" y el resto ansiosos  para adentro que nos  fuimos.  Y como de costumbre, allí dentro,  nos acomodábamos en  cualquier espacio disponible que se encontrara en aquella cocina, no muy amplia por cierto,  y desde allí presenciar impávidos la programación de turno, normalmente infantil. Por entonces andábamos los niños  muy enganchados a aquel  programa infantil   de gran éxito como fue el de Los Chipiritifláuticos. ¿Los recuerdan?: Valentina, Capitán Tan, El Tío Aquiles,  Locomotoro, etc.  La hora de marcharnos era después de que la "Familia Telerin" nos cantara aquello de: "Vamos a la cama/ que hay que descansar/ para que mañana/ podamos madrugar". Una vez que los "telerines" silenciaran su soniquete musical, todo los niños  empezábamos a desfilar hacia la calle. Y al día siguiente, pues más de los mismo. Pelea e insistencia. Había días, muchos, que teníamos que marcharnos todo frustrados sin ver la televisión porque la señora María pasaba olímpicamente de nosotros y de nuestra pesadísima insistencia  
 
Y el tiempo fue transcurriendo. Como algo lógico y normal después de la novedad que supuso el primer aparato de televisión en Mozos de Cea,  nuevos vecinos del pueblo fueron progresivamente comprando su televisor. Creo recordar que fue en casa de Fernando y Camila el segundo hogar donde hubo éste electrodoméstico. En el hogar de Trinidad se instaló el siguiente. A éste le sucedió el de la casa de Mario y  luego en casa de D. Bernardo. Y la verdad que para los niños fue  una inmensa alegría  el que en casa del cura hubiera televisión porque esto suponía el que pudiéramos verla  si problema  alguno. Creo que esa circunstancia hizo que abusáramos todos los niños de tanta generosidad . Y es que apenas nos perdíamos  de ver un programa infantil o partido de futbol que emitieran. Había días que de mañana y tarde allí estábamos "ocupando" un montón de niños aquella pulcra cocina donde tenía instalado el televisor. Lo dicho: unos auténticos abusones y pelín egoístas por velar  siempre por nuestros propios  intereses de pequeños  telespectadores sin preocuparnos de las molestias y el agobio que podíamos causar nuestra continua presencia en  aquel hogar. Pero por fin se libró de nuestra agobiadora presencia cuando se acondicionó el portal de la iglesia para que sirviera éste como provisional Teleclub. Y allí se instalo el televisor donado por Ordenación Rural para que las personas del pueblo que no disponía de él en sus hogares tuvieran la posibilidad de verlo. Estuvo aproximadamente unos tres años en ese lugar, hasta que entre los años 1971 y 1972 en el llamado "Campo de la Virgen del Rosario" se construyó el nuevo Teleclub. Moisés Modino Bueno  fue el albañil que los edificó ayudado por las personas  del pueblo, ya que cada   día de su construcción, un vecino del pueblo hacía de ayudante del albañil. En este nuevo edificio se colocó el televisor que estuvo en el portal de la iglesia. Y ahí permaneció supongo que hasta que dejó de funcionar o se perdió el interés de verlo. Desconozco que pudo suceder con este aparato a partir de 1974, año en que emigré hacia Euskadi, por tanto he perdido la pista. Lo único cierto es que con el tiempo en la totalidad de los hogares de pueblo ya había televisor. Por cierto, durante los primeros años de la adquisición del aparato de televisión en los respectivos hogares del pueblo, en la típicas "picadillas" que los niños de Mozos de Cea teníamos con los de otros pueblos, era costumbre sacar a relucir el número de televisores que contaba cada pueblo. A mayor número de las mismas, mayor categoría ostentaba el pueblo. Y es que por entonces este electrodoméstico se le consideraba  un artículo de lujo y  que  en principio sólo en los hogares,  pongamos que pudientes,  tenían la posibilidad de adquirirlo por aquellos años. Muy diferente en la actualidad sin duda, ya que adquirir un aparato de televisor  no supone   dificultad alguna. Y eso lo corrobora el que  hoy en día seguro que  hay en algunos hogares del pueblo  más de un televisor, moderno por supuesto,  con su innovador   sistema y su pantalla plana. (Cómo diría un castizo, ¡Quien te ha visto, y quien te ve!)
 
Y esto es más o menos todo lo que os puedo comentar acerca de ese primer televisor que hubo en Mozos de Cea y alguna que otra anécdota relacionada con este  electrodoméstico. No se hasta que punto podréis encontrar interesante cuanto aquí os he comentado. Que os haya resultado entretenida su lectura, resultará suficiente.  
Saludos a todas y a todos
 
Rafael
 
 


(Aquí tenéis el video donde aparece la Familia Telerín. Eran los encargados de anunciar el final de la programación infantil y dar paso a la programación adulta. Cuando desaparecían de la pantalla, empezábamos a desfilar hacia la calle todos aquellos niños que por unas horas nos  habíamos acomodado plácidamente viendo la televisión  en la casa de Juanito y María)